Chuparse los dedos
- Origen histórico: No hay origen documentado. La expresión describe un gesto real, el de rebañar del dedo lo que queda del plato, y esa evidencia basta para explicarla; se documenta en la lengua clásica con el mismo valor…
- Variantes frecuentes: Para chuparse los dedos · Estar para chuparse los dedos
- En otros idiomas: «finger-licking good» (EN)
Se dice de lo que resulta exquisito, especialmente una comida, hasta el punto de que uno lamentaría desperdiciar el menor resto.
Una comida para chuparse los dedos es una comida buenísima, tan buena que uno rebaña el plato y se recoge con el dedo lo que se ha quedado pegado. La frase nombra lo que hace el cuerpo, sin metáfora ninguna, y por eso no ha tenido que cambiar en cuatrocientos años. Es un elogio redondo, sin reservas.
Qué significa exactamente
Tiene dos formas y las dos están en el diccionario, cada una en su sitio alfabético: «para chuparse los dedos» y «de chuparse los dedos». La definición es la misma y cabe en un renglón: «Dicho especialmente de un alimento: Muy bueno». Ese especialmente hace trabajo, porque deja la puerta entornada a otras cosas sin comprometerse con ninguna.
Funciona como un adjetivo entero, pegado al nombre o detrás del verbo: unas croquetas para chuparse los dedos, un arroz de chuparse los dedos, esto está para chuparse los dedos. No admite grados, igual que no los admite perfecto: ya es el tope de la escala. Y no lleva ironía incorporada; si alguien la suelta con retintín ante un plato malo, el sarcasmo lo pone el tono, no la frase.
Ojo con una pariente cercana que significa algo muy distinto: chuparse el dedo, en singular. Quien no se chupa el dedo no es un buen cocinero, es alguien a quien no se le engaña. Son dos frases separadas, aunque hace cuatro siglos vivían bajo el mismo techo.
Se lee por ahí —y lo decía esta misma ficha— que la expresión sirve también para un negocio redondo o una oportunidad muy ventajosa. Hay poco donde agarrarse. El diccionario la ciñe al alimento; en los dieciocho casos que devuelve el corpus histórico de la Academia no hay ninguno con ese sentido; y en los repertorios abiertos lo más parecido que aparece es una mención de pasada a un uso metafórico, en un diccionario de modismos de 1900, sin un solo ejemplo detrás. Con eso no se sostiene un uso. Si lo oyes, lo oyes; pero no es lo registrado.
De dónde viene
Del gesto, y esta vez no es una manera de escurrir el bulto. Se han abierto las obras antiguas que podían contarlo y ninguna cuenta ninguna historia detrás: todas se limitan a decir qué significa. Eso es un resultado, no una laguna. Cuando una imagen es tan directa, no hace falta suponer un episodio que la explique.
Lo que sí hay, y es mucho más de lo que suele tener una frase de estas, es una partida de nacimiento temprana. Sebastián de Covarrubias la explica en 1611, en el Tesoro de la lengua castellana o española, bajo la palabra dedo, y la explica igual que la explicaríamos hoy:
comerse o chuparse los dedos es significar el gusto grande de lo que acaba de comer, como hacen los golosos (sin comillas: el facsímil está deteriorado en esa línea y no admite transcripción literal).
Cuatro siglos y no ha cambiado ni el sentido ni la razón. Covarrubias hasta señala a los golosos, que son a quienes se les ve hacerlo.
Dieciséis años después llega Gonzalo Correas, y con él la sorpresa. En su Vocabulario de refranes y frases proverbiales, de 1627, la frase aparece dos veces seguidas y con dos significados distintos. La primera entrada es la de siempre: «Chuparse los dedos. (Por saber bien algo.)». La que va justo debajo dice otra cosa: «Chuparse los dedos. (Por bobo mentecato.)». En 1627 la misma frase valía para quien acababa de comer algo riquísimo y para quien se quedaba ahí pasmado como un tonto. Ese segundo sentido se fue de la forma en plural y se quedó en la del dedo en singular, que es la que sigue viva.
Correas la trae una tercera vez, metida en un refrán y con su explicación al lado: «Tras las niñas me chupo los dedos, que ni piden ni hacen enredos. (Comerse las manos tras ello, y chuparse los dedos, se dice encareciendo que una cosa sabe muy bien.)»
Cien años más tarde entra en el diccionario grande. El Diccionario de autoridades, en el tomo de 1729, la define así: frase vulgar con que se explica que alguna cosa comestible, por su buen sabor, ha sido muy del gusto y paladar del que la ha comido (tampoco entre comillas, por lo mismo). Vulgar ahí no es grosero: quiere decir del pueblo, de la calle. Y hay algo que llama la atención en esa entrada. Autoridades se llama así porque respalda cada palabra con la cita de un autor que la haya usado, y en esta no pone ninguna: ni Cervantes, ni Quevedo, ni nadie. Puede que la tuvieran por tan de la calle que no buscaran dónde estaba escrita, pero eso es una conjetura nuestra, no algo que diga la obra.
Hasta qué punto está probado
Esta ficha lleva la etiqueta de origen desconocido y se queda corta. Lo desconocido es quién la dijo primero, no la frase: la frase está documentada desde 1611 y explicada desde el primer día, con el mismo sentido con el que la usas tú en la mesa. Hay pocos dichos que puedan decir eso.
Ahora bien, que Covarrubias la recoja en 1611 no quiere decir que naciera en 1611. Un repertorio fecha al recopilador: prueba que la frase circulaba antes de que él la escribiera, y nada más. Con una imagen tan pegada al cuerpo, además, preguntar cuándo nació tiene poco recorrido; la gente lleva rebañando el plato desde que hay platos.
El corpus histórico de la Academia da dieciocho casos. El más antiguo es el propio Correas, de 1627. Después viene un hueco largo y vacío hasta las Sátiras y panfletos del Trienio Constitucional de Sebastián Miñano, de 1820 a 1823, y a partir de ahí la frase aparece sin interrupción a lo largo del XIX y del XX. Ese hueco es de papeles conservados, no de gente que dejara de decirlo.
Quedan dos cabos sueltos. Uno, el tomo de 1732 de Autoridades, el de la letra D, que no se ha podido descargar: ahí se vería si la Academia repitió bajo dedo lo que Covarrubias había puesto en ese mismo sitio. Otro, cuándo se separaron del todo el plural y el singular, es decir, cuándo chuparse los dedos dejó de valer para el bobo y chuparse el dedo se quedó con ese sentido en exclusiva.
Cómo se usa hoy
Es coloquial, siempre positiva y no tiene ningún filo: se la puedes decir a tu suegra, a tu jefe o al camarero. No hay situación en la que quede mal, salvo la muy formal, donde simplemente no pega. Se usa en presente y delante del plato, que es cuando cuenta.
Aparece de tres maneras. Como adjetivo con para: esto está para chuparse los dedos. Como adjetivo con de: un cocido de chuparse los dedos. Y en su forma literal, cuando se cuenta lo que alguien hizo de verdad: se chupó los dedos y todo. Las tres se entienden sin esfuerzo, aunque la primera es la que más se oye.
Es de las pocas frases españolas de comida que no hay que explicar en ningún país de habla hispana. Entre los casos del corpus hay autores de media América: Ricardo Palma, Rubén Darío, Miguel Ángel Asturias, Mariano Azuela, José Tomás de Cuéllar, Lucio V. Mansilla. No cambia de sentido al cruzar el Atlántico ni suena rara en ninguna parte, y eso no se puede decir de muchas.
Expresiones parecidas
Estar de rechupete es su prima hermana, salida del mismo verbo, pero llegó mucho más tarde —el primer testimonio es de 1779— y abarca más terreno: además de un plato, puede calificar una canción, un negocio o la vida de alguien. Chuparse los dedos, en cambio, casi no se levanta de la mesa.
Hacérsele a uno la boca agua ocurre antes de comer; chuparse los dedos, después. Es toda la diferencia, y es grande: una habla de lo que esperas, la otra de lo que ya has probado. Poner los dientes largos es la misma escena vista desde el que mira y no come. Y comer con los ojos señala a otro personaje: al que se sirve más de lo que le cabe.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Estar riquísimo
Vale también en sentido figurado para un negocio muy ventajoso
«Hizo unas croquetas para chuparse los dedos.»
Ejemplos de uso
- «Las croquetas de su abuela están para chuparse los dedos.»
- «Pidió el guiso del día y se chupó los dedos, nunca mejor dicho.»
- «Hizo un arroz para chuparse los dedos con lo que quedaba en la nevera.»
Así suena en una conversación
En una barbacoa
—Prueba las costillas.
—Para chuparse los dedos.
En casa de la abuela
—Repite, anda.
—Ya me he chupado los dedos dos veces.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
finger-licking good
Literalmente: bueno para chuparse los dedos
FR
à s'en lécher les doigts
Literalmente: para lamerse los dedos
Preguntas frecuentes
¿Qué significa estar para chuparse los dedos?
Que algo está buenísimo, casi siempre una comida. El diccionario la define como locución adjetiva y la aplica especialmente a un alimento: muy bueno.
¿De dónde viene chuparse los dedos?
Del gesto de rebañar el plato con el dedo. No hay ninguna anécdota detrás, pero sí una fecha: Covarrubias ya la explica en 1611 con el sentido de hoy, y Correas la recoge dos veces en 1627.
¿Se puede decir de algo que no sea comida?
El diccionario la ciñe al alimento. Se oye aplicada a un negocio o una oportunidad, pero no hay testimonios de ese uso en el corpus histórico, así que es un uso suelto y no el registrado.
¿Es lo mismo chuparse los dedos que chuparse el dedo?
No. En plural significa que algo está riquísimo; en singular, y casi siempre en negativo, que alguien es ingenuo. Correas, en 1627, todavía daba los dos sentidos a la forma en plural.
Fuentes consultadas
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739)
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), s. v. Chuparse los dedos, «Chuparse los dedos. (Por saber bien algo.)»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 3 obras.
- Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
- Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Estar de rechupete
Dicho de una comida excelente, tan sabrosa que invita a rebañar el plato; se aplica también a cualquier cosa que sale…
Poner los dientes largos
Provocar envidia o un deseo intenso en otro mostrándole algo apetecible que no puede tener en ese momento.
Comer con los ojos
Desear la comida por su buen aspecto, más de lo que luego se puede comer. El diccionario académico lo define…
Matar el gusanillo
Tomar algo ligero para engañar el hambre hasta la comida siguiente, y en el uso antiguo beber aguardiente en ayunas…
A toda leche
A la máxima velocidad o al máximo volumen, según se aplique a un vehículo, a una carrera o a un aparato de sonido.
Estar como un queso
Ser físicamente muy atractivo, dicho de una persona en registro informal y con una intención abiertamente admirativa.