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Poner los dientes largos

Respuesta rápida
«Poner los dientes largos» significa Provocar envidia o un deseo intenso en otro mostrándole algo apetecible que no puede tener en ese momento.
  • Origen histórico: La imagen procede de la observación del cuerpo: ante la comida deseada se saliva y se descubren los dientes, gesto que en los animales resulta muy visible. De ahí el traslado a la envidia. La explicación es…
  • Variantes frecuentes: Ponerle a alguien los dientes largos
  • En otros idiomas: «to make someone's mouth water» (EN)

Provocar envidia o un deseo intenso en otro mostrándole algo apetecible que no puede tener en ese momento.

Origen desconocido

No se conoce el origen. Preferimos decirlo antes que inventarlo.

Poner los dientes largos a alguien es darle envidia enseñándole algo que le apetece y no puede tener en ese momento: el plato del de al lado, las fotos de unas vacaciones, el coche nuevo del cuñado. Es envidia de la ligera, más ganas que rencor. Y el que la provoca suele saber perfectamente lo que está haciendo.

Qué significa exactamente

La frase tiene dos caras. Una activa, poner los dientes largos a alguien, que es lo que hace el que enseña. Y otra en la que uno los padece, ponérsele a uno los dientes largos, que es lo que le pasa al que mira. En los papeles antiguos aparece antes la segunda; en la calle de hoy se oye más la primera.

Quien va al diccionario a buscarla se lleva una sorpresa. La Academia registra «ponerle a alguien algo los dientes largos» y no la define: manda a otra locución, «alargarle los dientes». Y esa sí la define, y no habla de envidia ni de deseo:

«Causarle tal alteración lo agrio, ácido o áspero de un alimento, que parece que se le alargan los dientes.»

Es la dentera. Eso que pasa cuando muerdes un limón o una ciruela verde y los dientes se te quedan raros, como si te hubieran crecido y ya no encajaran. No es la boca haciéndose agua ante un buen guiso: es la boca protestando por algo ácido.

La locución hermana, «alargársele a alguien los dientes», recoge las dos cosas una debajo de otra: «Sentir dentera por lo agrio» y «Desear con vehemencia algo». Primero lo que te hace un limón, después lo que te hace querer algo con muchas ganas. El salto está ahí, escrito, aunque nadie explique cómo se dio.

Y falta una palabra en todo esto: envidia. No aparece en ninguna de las tres locuciones. Sí aparece, en cambio, en comerse con los ojos, que el diccionario explica como mostrar en la mirada una pasión fuerte, y ahí nombra la codicia, el amor, el odio y la envidia. O sea que lo que hace hoy casi todo el mundo con esta frase —usarla para la envidia buena— va un paso por delante de lo que tiene escrito el diccionario. No es fallo de nadie: el uso corre más que los repertorios.

De dónde viene

La versión que se lee en casi todas partes —y la que traía esta misma ficha— dice que ante la comida que uno desea se saliva y se descubren los dientes, gesto que en los animales se ve muy bien, y que de ahí la frase pasó a la envidia. Es bonita y encaja con la imagen. Tiene dos problemas. El primero: no la hemos encontrado firmada en ninguna de las obras que se han abierto, así que no se la podemos colgar a nadie. El segundo: la única fuente que explica algo, el diccionario académico, apunta en dirección contraria. Lo suyo no es la boca haciéndose agua, es la dentera.

El camino que dibuja el diccionario es este. Muerdes algo muy ácido y notas los dientes largos. De esa sensación se pasa a las ganas, que es la segunda acepción, «Desear con vehemencia algo». Y de las ganas, a las ganas de lo que tiene otro. Nadie ha documentado el recorrido paso a paso, pero es el único que tiene un papel debajo.

De episodio, nada. Ni personaje, ni fecha, ni escena. Quien te cuente una historia concreta sobre el origen de esta frase se la está inventando, o se la creyó a quien se la inventó.

Hasta qué punto está probado

Poco, y toca decirlo. El caso más antiguo que devuelve el corpus histórico de la Academia es de 1898, y está en Los trabajos del infatigable creador Pío Cid, de Ángel Ganivet. Una mujer describe la leche recién ordeñada, caliente y con espuma, y otra la corta:

«¡Calla, hija —interrumpía doña Justa—, que se le ponen a una los dientes largos de oírte!»

Mira dónde aparece: en mitad de una conversación, sin que nadie la explique, en boca de una señora que interrumpe a otra. Así no se usa una frase recién inventada. En 1898 ya era de todos los días.

Después hay dos casos que enseñan por dónde iba. Hacia 1911, en un libro anónimo titulado El recreo de mis hijos que publicó Saturnino Calleja en Madrid, un chicuelo —así lo llama el texto— dice: «Así se le ponen a uno los dientes largos». Y en 1914, en Jarrapellejos, Felipe Trigo la escribe sin comida por ninguna parte: «¿Les pondría los dientes largos a los otros contándoles el lance?». Ahí ya no hay plato: hay alguien pensando en fardar de lo que le ha pasado. En dieciséis años la frase se había levantado de la mesa.

Vienen ahora las cautelas. La consulta se hizo con la cadena literal «los dientes largos»: dieciocho casos en catorce documentos, de los que solo seis son la locución; los demás son dientes largos de verdad, en descripciones físicas o en botánica. La búsqueda no cubre otras formas —poner dientes largos, el diente largo, se le alargan los dientes—, así que 1898 es la fecha del primer caso de esta manera de decirlo, no necesariamente la de la frase. Acota, no fecha.

Del lado de las ausencias, la más sólida es Correas: en su Vocabulario de 1627 se han repasado los treinta y tantos refranes que llevan diente o dientes y se han buscado además dientes largos y dientes luengos. No está. El Tesoro de Covarrubias también se rastreó, sin resultado, pero ahí el texto escaneado es malo —eses largas, ligaduras— y una ausencia vale menos cuando el buscador puede estar tropezando con la tipografía.

Y falta lo que más pesaría: el Diccionario de autoridades, donde se vería si la frase existía en el siglo XVIII. El buscador de la Academia no responde y no se ha podido consultar. Por eso la época que da esta ficha, el siglo XVIII, hoy no tiene nada debajo: con lo que hay en la mano, la fecha honesta es el final del XIX. Tampoco se ha podido abrir el Diccionario de dichos y frases hechas de Alberto Buitrago, que esta ficha cita como fuente: puede que de ahí salga la explicación más repetida, y mientras nadie lo mire no se la atribuimos a nadie.

Cómo se usa hoy

Es coloquial, ligera y no ofende. Tanto que se le dice en la cara al culpable: no me pongas los dientes largos. Ese giro es probablemente el más frecuente de todos, y funciona como una queja de mentira, medio en broma.

Se usa sobre todo con comida, con viajes y con compras, y últimamente con todo lo que la gente enseña de su vida. Admite sujeto de cosa y sujeto de persona: te ponen los dientes largos las fotos, y te los pone tu amigo enseñándotelas. También sale sin culpable: se me pusieron los dientes largos.

No es lo mismo que ponerse verde de envidia. Los dientes largos se admiten en voz alta y hasta con gracia; lo verde no se confiesa. Si de verdad hay resentimiento, esta frase se queda corta y se escoge otra.

El catálogo la da como expresión de España, y los testimonios van en esa línea: de los seis casos idiomáticos del corpus, cinco son de autores españoles y el sexto es de Lydia Cabrera, en 1937. No tenemos medida de cuánto se dice hoy al otro lado del Atlántico, y no vamos a inventarla; lo que sí se puede afirmar es que la imagen no necesita traducción.

Expresiones parecidas

Comer con los ojos anda cerca pero no es igual: ahí el que se pasa es uno mismo, sirviéndose más de lo que le cabe. En poner los dientes largos siempre hay alguien enfrente, con algo que tú no tienes. Chuparse los dedos es el final feliz de la misma escena: el que se chupa los dedos comió; al que se le ponen los dientes largos, no.

Hacérsele a uno la boca agua pasa por dentro y sin culpable: es el cuerpo reaccionando a un olor o a una imagen, sin nadie presumiendo delante. Y ponerse verde de envidia es la versión fea, la que ya no tiene nada de juego. Entre las cuatro se reparte un terreno pequeño, el de querer lo que no se tiene, y cada una se queda con un trozo distinto.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Colombia

Mismo sentido que el general

España

Dar envidia

Envidia inofensiva, casi siempre con comida, viajes o compras

«Nos puso los dientes largos con las fotos del viaje.»

México

Mismo sentido que el general

Perú

Mismo sentido que el general

Venezuela

Mismo sentido que el general

Ejemplos de uso

  • «Enseñó las fotos del viaje y nos puso los dientes largos a todos.»
  • «No le pongas los dientes largos con el coche nuevo, que acaba de vender el suyo.»
  • «El escaparate de la pastelería pone los dientes largos a cualquiera que pase.»

Así suena en una conversación

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to make someone's mouth water

Literalmente: hacer que a alguien se le haga agua la boca

Preguntas frecuentes

¿Qué significa poner los dientes largos?

Provocar envidia o muchas ganas en alguien enseñándole algo apetecible que no puede tener. Es una envidia ligera, sin mala intención, y se usa sobre todo con comida, viajes o compras.

¿De dónde viene poner los dientes largos?

No está documentado. La versión de la saliva ante la comida circula por todas partes, pero no hemos encontrado quién la firma; el diccionario la relaciona con alargarle los dientes, que es la dentera que da lo muy ácido.

¿Desde cuándo se dice poner los dientes largos?

El caso más antiguo que da el corpus de la Academia es de 1898, en Ángel Ganivet, y ya aparece como frase corriente dentro de un diálogo. Ni Correas (1627) ni el texto de Covarrubias que se pudo revisar la recogen.

¿Es una envidia mala?

No. Se usa en tono ligero y hasta se le dice al que la provoca: no me pongas los dientes largos. Para la envidia con rencor se emplean otras, como ponerse verde de envidia.

Fuentes consultadas

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
  2. Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas
  3. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE), s. v. diente, apartado de locuciones (https://dle.rae.es/diente) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  4. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE), s. v. diente, locución a la que remite la anterior (https://dle.rae.es/diente) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  5. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE), s. v. diente, locución contigua (https://dle.rae.es/diente) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  6. Real Academia Española, Corpus diacrónico del español (CORDE), consulta — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  7. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), s. v. Poner los dientes largos, «ALARGAR LOS DIENTES, Ó PONER LOS DIENTES LARGos.»

Qué sostiene esta ficha

  • Certeza declarada: el origen no está documentado.
  • Fuentes citadas: 9 obras.
  • Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
  • Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.

Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.

Expresiones emparentadas

Comer con los ojos

Desear la comida por su buen aspecto, más de lo que luego se puede comer. El diccionario académico lo define…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen desconocido
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Chuparse los dedos

Se dice de lo que resulta exquisito, especialmente una comida, hasta el punto de que uno lamentaría desperdiciar…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen probable
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Matar el gusanillo

Tomar algo ligero para engañar el hambre hasta la comida siguiente, y en el uso antiguo beber aguardiente en ayunas…

Frase hecha 🇨🇴 Colombia🇪🇸 España🇲🇽 México Origen probable
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A toda leche

A la máxima velocidad o al máximo volumen, según se aplique a un vehículo, a una carrera o a un aparato de sonido.

Frase hecha 🇪🇸 España Origen desconocido
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Estar como un queso

Ser físicamente muy atractivo, dicho de una persona en registro informal y con una intención abiertamente admirativa.

Comparación popular 🇪🇸 España Origen desconocido
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Estar como un flan

Estar muy nervioso, con un temblor visible provocado por el miedo, la expectación o la inminencia de una prueba…

Comparación popular 🇨🇴 Colombia🇪🇸 España🇲🇽 México Origen desconocido
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