Dichos de origen religioso
Expresiones que el español tomó del ámbito religioso y que hoy usamos sin recordar de dónde salieron. Cada ficha indica hasta qué punto ese origen está documentado.
56 expresiones
Írsele a uno el santo al cielo
Olvidársele a alguien lo que iba a decir o a hacer, o distraerse de tal modo que se le pasa el asunto por completo.
La procesión va por dentro
Se dice de quien aparenta serenidad mientras sufre o se indigna en silencio, sin que el disgusto asome al exterior.
Lavarse las manos
Desentenderse de un asunto y de sus consecuencias, declarándose ajeno a una decisión en la que en realidad se ha…
Llorar como una Magdalena
Llorar de manera desconsolada y prolongada, con lágrimas abundantes y sin conseguir contenerse pese a los consuelos.
Más viejo que Matusalén
Se dice de una persona muy anciana o de un objeto, una idea o un chiste antiquísimos y ya gastados por el uso.
Meter cizaña
Enemistar a personas que se llevaban bien mediante insinuaciones, chismes o medias verdades sembradas con intención.
Montar un cirio
Organizar un escándalo o un follón considerable, con voces y discusión, por algo que no lo merecía.
Nadie es profeta en su tierra
Cuesta más que reconozcan el mérito de uno quienes lo conocen de siempre que quienes lo descubren desde fuera.
No haber ni Cristo
No haber absolutamente nadie en un sitio; en la variante todo cristo, en cambio, significa justo lo contrario: todo el…
No hay más cera que la que arde
No hay más recursos ni más posibilidades que los que están a la vista: conviene resignarse a lo que hay y no esperar…
No saber de la misa la media
Ignorar por completo un asunto del que sin embargo se opina, o enterarse solo a medias de lo que ocurre alrededor.
No se puede estar en misa y repicando
Nadie puede atender dos obligaciones incompatibles a la vez: hay que elegir una y renunciar a la otra.
Ojo por ojo, diente por diente
Principio según el cual el castigo debe equivaler exactamente al daño causado; hoy se cita para justificar o reprobar…
Poner el dedo en la llaga
Señalar exactamente el punto doloroso o el fallo esencial de un asunto, aunque incomode a quien lo escucha.
Poner la otra mejilla
Renunciar a devolver una ofensa y aceptar incluso una segunda antes que entrar en la lógica de la represalia.
Predicar en el desierto
Advertir o aconsejar sin que nadie escuche, de modo que el esfuerzo de convencer se pierde por completo.
Quedarse in albis
Quedarse sin entender nada o sin recordar lo que se sabía, sobre todo en un examen o ante una pregunta inesperada.
Quedarse para vestir santos
Permanecer soltera una mujer pasada la edad en que la costumbre esperaba que se casara; hoy suena anticuado y machista.
Quien a hierro mata, a hierro muere
Quien recurre a la violencia acaba siendo víctima de esa misma violencia; el daño causado vuelve sobre quien lo provocó.
Rasgarse las vestiduras
Escandalizarse de forma exagerada y teatral por algo, casi siempre con más aparato que indignación verdadera.
Ser el chivo expiatorio
Persona a la que se carga la culpa de un fracaso colectivo para que los verdaderos responsables queden a salvo de…
Ser más papista que el papa
Defender una causa con más rigor y celo que quienes la encabezan, hasta resultar incómodo incluso para los propios…
Ser un buen samaritano
Persona que socorre a un desconocido en apuros sin esperar nada a cambio y sin que nada la obligue a hacerlo.
Ser un calvario
Sucesión larga de padecimientos y humillaciones que alguien atraviesa sin poder librarse de ella hasta el final.