Venir de perlas
- Origen histórico: La perla era lo caro por excelencia, y de perlas significaba perfecto: así lo define el diccionario académico de 1737 a 1914. La oportunidad iba en otra entrada, de perilla o de perillas. El Quijote de 1605…
- Variantes frecuentes: De perlas · Venir de perilla · Venir de perillas
- En otros idiomas: «to come in handy» (EN)
Resultar perfectamente oportuno o adecuado, ya sea por el momento en que llega algo o por lo bien que encaja con lo que hacía falta.
Cuando algo viene de perlas, llega en el mejor momento posible y encaja con lo que hacía falta sin forzar nada. Se dice de un día libre que cae la semana de la mudanza, de un dinero que entra el día del recibo, de un mueble que tapa el hueco raro del pasillo. Siempre en bueno.
Qué significa exactamente
Dentro de la frase hay dos ideas pegadas. Una es el momento: algo llega cuando más falta hacía. La otra es el encaje: sirve justo para lo que se necesitaba. Casi siempre van juntas —el día libre llega a tiempo y además resuelve la mudanza—, pero no siempre. Si dices que el sofá heredado te viene de perlas para el salón, no hablas de cuándo llegó, sino de que mide lo que tenía que medir.
Alberto Buitrago lo resume en su Diccionario de dichos y frases hechas como «Venir de perilla/de perlas Ser algo o alguien muy apropiado, necesario o conveniente.», y recoge algo que se olvida: también se dice de personas. El sustituto que aparece el día que faltan tres viene de perlas igual que un armario.
No admite ironía: quien lo dice, lo dice en serio y contento.
De dónde viene
La imagen no necesita historia: la perla era lo caro por excelencia, y estar de perlas era estar como lo mejor que hay. Buitrago lo atribuye a «la idea de conveniencia de algo a causa de su belleza y de su elevado valor económico». Eso explica una mitad, la de la perfección. La del momento oportuno viene de otro sitio.
Lo más antiguo que se puede leer es de 1605, en el primer capítulo del Quijote, sobre los libros que leía el hidalgo: «aquellas entricadas razones suyas le parecían de perlas». Con parecer, no con venir. En todo el Quijote sale seis veces —parecer, hacer y quedar— y con venir ni una. Y el reparto se ve en marcha cuando Sancho, animando a su amo a casarse, dice en el mismo aliento «ahí está nuestro licenciado, que lo hará de perlas […] este que le doy le viene de molde».
Con Correas pasa lo mismo. En su Vocabulario de refranes y frases proverbiales, en la serie de frases que empiezan por venir, está «Venir de los godos. (Por de alto linaje.) Venir de perlas. Venir de mano armada. Venir de molde.»: a pelo, sin explicación ninguna. La glosa que se ve ahí es de los godos, no de las perlas. Y que Correas la recoja prueba que corría en el primer tercio del XVII, no que naciera ahí: un refranero fecha a quien recopila.
La Academia repartió los dos sentidos entre dos frases distintas
El diccionario académico no mezcló nunca las dos ideas: las puso en entradas separadas y las dejó así siglo y medio. En el Diccionario de autoridades, tomo de 1737, bajo perla pone «De perlas. Modo adverb. con que fe demueftra la propriedad con que fe dice ó hace alguna cola, o fe acomoda á otra.» —la f es la s larga del impresor y «cola» es cosa con el escaneo roto—. Nueve páginas más allá, en ese mismo tomo de 1737, bajo perilla, está la otra: «De perilla. Modo adverb. que vale á propófito u conforme.»
Y ya no se movió: el Diccionario de la lengua castellana de 1869 trae «DE PERLAS. mod. adv. Perfectamente, de molde.» y, al lado, «DE PERILLA Ó DE PERILLAS. mod. adv. Á propósito ó á tiempo.». El de 1899 lo repite casi igual, «De perlas, m. adv. Perfectamente, de molde.», y el de 1914 trae la misma línea con el escaneo picado: «De perlas, m. adv. Perfectamente, dc molde.» La perfección iba con perlas y la oportunidad con perilla, y en 1831, 1869, 1899 y 1914 la Academia lo dice con las mismas palabras. Y en el de 1869 la acepción de venir que vale por acomodarse se ilustra con que tal cosa vino de perillas, no de perlas.
Galdós hace el mismo reparto, y él escribía para que lo leyeran. En los Episodios nacionales la frase sale repetidamente, con parecer, ser y quedar, en los episodios que hemos podido consultar: «Pipaón me entregó esta mañana una carta que es de perlas, por las muchas cosas ingeniosas que me dice.» Con venir, ninguna. Cuando quiere decir que algo llega en el momento justo escribe de perillas: en El 19 de marzo y el 2 de mayo (1873) y en Zaragoza (1874).
La primera de las obras consultadas que la trae entera, con venir de entrada y definida por la oportunidad, es el Diccionario de modismos (frases y metáforas) de Ramón Caballero y Rubio, de 1900: «V^enir de perlas. Venir oportu-namente, bien y con provecho una cosa.» —el signo volado y el guión son del facsímil—. En la letra D del mismo libro las dos siguen separadas: el cruce estaba hecho en la calle y a medio hacer en el diccionario.
En uso vivo, lo más antiguo con venir conjugado es de La gaviota, de Fernán Caballero, 1849, en una carta de burla sobre un cambio de apellido: «el nombre de Mármol venía de perlas después del de A. Polo». Tampoco ahí se habla del momento, sino del encaje. Así que el dicho de hoy es la suma de dos frases que vivieron separadas —de perlas, que decía perfecto, y de perilla, que decía a tiempo—, y ninguna de las obras que sostienen esta ficha dice cuándo se juntaron.
Hasta qué punto está probado
Con obra y año delante, el rastro es firme: de perlas corre por la literatura desde 1605 con parecer, hacer, quedar, hablar, estar —Quevedo la usa así en el Buscón— e ir, en un entremés de Cervantes de 1615; la forma con venir está en Correas; el diccionario académico reparte los dos sentidos de 1737 a 1914; y la entrada con venir y por la oportunidad es de Caballero y Rubio, 1900.
Lo que no está probado es el salto de un sentido al otro, y por eso aquí se propone y no se afirma. No hay ningún papel que diga cuándo la oportunidad se mudó de perilla a perlas, ni si las dos son ramas del mismo tronco o dos frases que se contagiaron. Eso se decidiría en Corominas y Pascual, en los artículos perla y perilla, y en las ediciones académicas entre 1914 y hoy —1925, 1936, 1947, 1956, 1970, 1984, 1992—, el tramo donde tuvo que pasar.
Dos avisos. Antes de 1605 no hay nada: lo que sale en Esopo, en el Libro de buen amor, en las cartas de Hernán Cortés o en la Biblia del Oso son perlas de verdad, pesquerías y collares. Buscar el dicho por la palabra engaña. Y hay obras de peso que no lo traen: Sbarbi, en 1922, le dedica a perla un artículo con cinco locuciones y venir no está entre sus verbos; en Hernán Núñez, de 1555, y en los Refranes que dizen las viejas tras el fuego no aparece ni la palabra perlas; Rodríguez Marín, en 1926, trae cuatro refranes con perlas y los cuatro son literales. En Covarrubias, bajo aljófar, hay un renglón que parece ser esta frase y no se puede leer: los dos ejemplares lo rompen ahí. Con uno legible, el registro más antiguo se adelantaría casi veinte años.
Cómo se usa hoy
Es coloquial, corriente y nada anticuado. Cabe en una conversación de bar y en un correo de trabajo; solo un texto muy formal preferirá resulta oportuno. Pide siempre alguien a quien le venga bien: me viene de perlas, nos vino de perlas, te vendría de perlas. También se oye sin venir —esto va de perlas, el apaño quedó de perlas—, que es la rama vieja, la de la perfección, todavía viva.
Dos advertencias. Venir de perilla y venir de perillas siguen existiendo y dicen lo mismo, aunque hoy suenen a otra época: no son un error ni una deformación de la nuestra, son la frase que el diccionario tuvo por buena para la oportunidad durante casi dos siglos. Y sentar de perlas no se sostiene: no aparece en ninguna de las obras consultadas para esta ficha. De cómo suena al otro lado del Atlántico aquí no se puede afirmar nada, porque esas obras son todas españolas.
Expresiones parecidas
La más cercana es venir de perillas, su gemela, que fue siglo y medio la titular del sentido que hoy le damos a la otra. José María Iribarren la explica en El porqué de los dichos: «Venir de perilla una cosa equivale, pues, a presentarse con la mayor oportunidad, en el momento en que nos es más útil o necesaria.» Esa es, palabra por palabra, la definición que hoy daría cualquiera de venir de perlas.
Venir de molde es la otra pariente, y la más olvidada. Correas la trae tres renglones después de la nuestra, Sancho la usa en el Quijote y el diccionario académico la metió en la definición misma de nuestra frase: perfectamente, de molde. Significa encajar exacto, y por eso se podía definir una con la otra. De la misma rama, con otro oficio: hablar de perlas es decirlo bien; hacer algo de perlas es hacerlo a gusto de todos; quedar de perlas es el resultado final, no el momento.
Y las que se parecen sin ser de la misma raíz: ser un chollo mira el precio; hacer su agosto, el provecho de quien aprovecha la ocasión, con un oportunismo que a la nuestra le falta; estar en su salsa, a la persona y no a la cosa.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Venir muy bien
Siempre positivo, sin ironía
«El día libre me vino de perlas para acabar la mudanza.»
Ejemplos de uso
- «Me cambiaron al turno de tarde y me vino de perlas: por la mañana tenía médico.»
- «Ese armario te va a venir de perlas para el cuarto pequeño.»
- «Las lluvias de septiembre les vinieron de perlas a los olivares.»
- «Nos vino de perlas que aplazaran la reunión: así cerramos el presupuesto.»
Así suena en una conversación
Recibiendo una herramienta prestada
—Te he traído la taladradora.
—Me viene de perlas, justo hoy.
Cambiando una cita
—¿Te va bien el jueves?
—De perlas.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to come in handy
Literalmente: venir a mano
Preguntas frecuentes
¿Qué significa venir de perlas?
Que algo llega en el mejor momento y encaja justo con lo que hacía falta. Se dice siempre en sentido positivo, sin ironía, y casi siempre con un pronombre delante: me viene de perlas, nos vino de perlas.
¿De dónde viene venir de perlas?
De la perla como medida de lo excelente: de perlas quería decir perfectamente. El sentido de oportunidad venía de otra frase vecina, de perilla o de perillas, y las dos parecen haberse juntado después. Cuándo ocurrió no está documentado.
¿Se dice venir de perlas o venir de perillas?
Las dos son correctas. El diccionario académico separó los sentidos durante casi dos siglos: de perlas era perfectamente, de molde, y de perilla o de perillas era a propósito o a tiempo. Hoy venir de perlas sirve para las dos cosas y de perillas suena antiguo.
¿Desde cuándo se dice venir de perlas?
De perlas se lee ya en el Quijote de 1605, pero con parecer, no con venir. La forma Venir de perlas la recoge Correas, lo que prueba que corría en el siglo XVII. Con el verbo venir y el sentido de oportunidad, la primera de las obras consultadas que la define así es el Diccionario de modismos de 1900.
Fuentes consultadas
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo V (1737), O-R, s. v. Perla, «De perlas. Modo adverb. con que fe demueftra la propriedad con que fe dice ó hace alguna cola, o fe acomoda á otra.»
- Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo V (1737), O-R, s. v. Perilla, «De perilla. Modo adverb. que vale á propófito u conforme.» — entrada vecina, traida por contraste: es donde la Academia pone la oportunidad
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869, 11.ª ed.), s. v. PERLA, «DE PERLAS. mod. adv. Perfectamente, de molde.»
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869, 11.ª ed.), s. v. PERILLA, «DE PERILLA Ó DE PERILLAS. mod. adv. Á propósito ó á tiempo.» — entrada vecina, traida por contraste
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1899, 13.ª ed.), s. v. Perilla, «De perilla, ó de perillas, m. adv. fig. y fam. A propósito o á tiempo.» — entrada vecina, traida por contraste
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1914, 14.ª ed.), s. v. Perla, «De perlas, m. adv. Perfectamente, dc molde.»
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), serie de locuciones con venir, letra V, en la edición de la Academia de 1906, donde la entrada va sin glosa, «Venir de los godos. (Por de alto linaje.) Venir de perlas. Venir de mano armada. Venir de molde.»
- Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), letra V, p. 1129, s. v. Venir de perlas, con el signo volado y el guión del facsímil, «V^enir de perlas. Venir oportu-namente, bien y con provecho una cosa.»
- Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), letra D, entradas consecutivas De perilla y De perlas
- Cervantes Saavedra, Miguel de, Don Quijote de la Mancha (primera parte, 1605; segunda parte, 1615), primera parte, cap. I, «ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva, porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le parecían de perlas»
- Cervantes Saavedra, Miguel de, Don Quijote de la Mancha (primera parte, 1605; segunda parte, 1615), primera parte, cap. XXXI, «cásese luego en el primer lugar que haya cura; y si no, ahí está nuestro licenciado, que lo hará de perlas. Y advierta que ya tengo edad para dar consejos, y que este que le doy le viene de molde»
- Cervantes Saavedra, Miguel de, Novelas ejemplares (1613), Rinconete y Cortadillo
- Cervantes Saavedra, Miguel de, Los entremeses (1615), Entremés del rufián viudo llamado Trampagos
- Quevedo y Villegas, Francisco de, Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos (1626), libro primero, cap. I
- Sbarbi y Osuna, José María, Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española (1922), tomo II, s. v. PERLA, «Parecer alguna cosa de perlas. Parecer bien; estar todos conformes con ella.»
- Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber), La gaviota (1849), cap. XIX, «Dábale yo la enhorabuena por su nuevo nombre, asegurándole que el nombre de Mármol venía de perlas después del de A. Polo, porque un APolo de mármol valía más que un APolo de yeso»
- Pérez Galdós, Benito, Episodios nacionales, II,9: Los apostólicos (1879), cap. IV, «Pipaón me entregó esta mañana una carta que es de perlas, por las muchas cosas ingeniosas que me dice.»
- Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas, s. v. Venir de perilla/de perlas, «De perlas aporta la idea de conveniencia de algo a causa de su belleza y de su elevado valor económico.»
- Iribarren, José María, El porqué de los dichos, s. v. Venir de perilla, «Venir de perilla una cosa equivale, pues, a presentarse con la mayor oportunidad, en el momento en que nos es más útil o necesaria.»
- Doval, Gregorio, Del hecho al dicho, glosario de expresiones, entradas De perilla(s) y De perlas
- Rodríguez Marín, Francisco, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas (1926), sus cuatro refranes con perlas, todos de perlas literales
- Hernán Núñez, Refranes o proverbios en romance (1555), donde no aparece la palabra perlas
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 23 obras.
- Primera aparición escrita: Vocabulario de refranes y frases proverbiales, 1627.
- Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.
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