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Cantar las cuarenta

Respuesta rápida
«Cantar las cuarenta» significa Decirle a alguien con toda claridad y de golpe lo que se le venía callando, en una reprimenda que no admite réplica.
  • Origen histórico: Apunta al tute y no es invención de divulgadores: el diccionario académico de 1869 pone en el artículo ACUSAR la acepción de los naipes y, pegada, la subentrada con el sentido figurado, y en CUARENTA define…
  • Variantes frecuentes: Cantarle las cuarenta a alguien · Acusar las cuarenta · Acusarle las cuarenta
  • En otros idiomas: «to give someone a piece of one’s mind» (EN)

Decirle a alguien con toda claridad y de golpe lo que se le venía callando, en una reprimenda que no admite réplica.

Cantarle las cuarenta a alguien es decirle a la cara, de una vez y sin rodeos, todo lo que se le tenía guardado. No hay réplica posible: se suelta la reprimenda entera y el otro se queda sin sitio donde ponerse. El número apunta a una mesa de naipes: en el tute las cuarenta son una jugada que se canta en voz alta.

Qué significa exactamente

Se le cantan las cuarenta a quien ha hecho algo que no se le piensa dejar pasar. Lo que define la frase no es el enfado, sino la forma: de golpe, de frente y hasta el final. Quien canta las cuarenta no pide explicaciones ni abre debate; dice lo suyo entero y se calla.

Los diccionarios viejos la definían con menos bronca de la que tiene hoy. El Diccionario de la lengua castellana de 1869 la recoge así: «ACUSAR LAS CUARENTA. fr. fam. Decir con resolucion y desenfado lo que se piensa.» Sin tilde en resolucion, que es como lo imprime ese tomo. Ramón Caballero y Rubio, en su Diccionario de modismos de 1900, da otro matiz: «Acusarle las cuarenta. Decir la verdad desnuda á una persona que haya tratado de burlarnos.» Ahí el que habla desengaña a quien intentaba tomarle el pelo.

El sentido de reñir llega más tarde. José María Sbarbi, en 1922, lo pone ya junto al otro: «Acusarle a uno las cuarenta. Decirle con resolución y desenfado lo que se piensa. — Reprender o castigar severamente a alguno.» Y Alberto Buitrago lo deja en seis palabras: «Cantarle a alguien las cuarenta Reñir justamente a una persona.» Ese justamente es media frase: quien canta las cuarenta se tiene por agraviado, y por eso no vale para una rabieta, sino para un ajuste de cuentas que él cree merecido.

Queda un matiz que los diccionarios no recogen y que reconoce cualquiera que use la frase: las cuarenta se cantan cuando ya se venía aguantando. No por la primera torpeza, sino cuando se ha juntado bastante como para soltarlo todo seguido. Eso es uso de hoy, no dato de archivo: ninguna definición antigua habla de nada acumulado.

De dónde viene

Del tute, el juego de cartas. Y el apoyo no es un libro de anécdotas: es el diccionario de la Academia, que en un mismo tomo imprime la acepción de naipes y la frase hecha, una debajo de otra. En el Diccionario de la lengua castellana de 1869, el artículo CUARENTA define la jugada: «Las CUARENTA. Número de puntos que gana en el tute el que reune el caballo y el rey del palo que es triunfo.» Juntar el rey y el caballo del palo que manda vale cuarenta tantos, y se declaran en voz alta para cobrarlos.

El otro sitio donde asoma es el verbo. En el artículo ACUSAR, el Diccionario de la lengua castellana de 1869 explica qué hace un jugador cuando acusa: «En algunos juegos de naipes, manifestar uno en tiempo oportuno que tiene determinadas cartas con que por ley de juego se gana cierto número de tantos.» Y pegada a esa acepción viene la subentrada con el sentido figurado: quien redactó el artículo puso la jugada y la frase hecha una debajo de otra. Treinta años después, la edición de 1899 mete las dos en un solo artículo, Cuarenta, con la misma definición y marcada ya como figurada.

Gregorio Doval y Alberto Buitrago lo cuentan igual hoy. Doval añade el detalle que importa: «La expresión está tomada del conocidísimo juego de naipes llamado tute, en el que se llama las cuarenta al número de puntos que gana el que reúne el caballo y el rey del palo que es triunfo […] y lo declara o canta al ganar una baza.» Buitrago da además el otro nombre del palo que manda: el pinte.

Y que el tute se jugara de verdad en las casas no hay que suponerlo. Galdós lo pone en boca de fray Salmón en Napoleón en Chamartín, de los Episodios nacionales: «–Pues los hay que como no sea tirar a la barra en la huerta y jugar al tute en la solana, no hacen nada.» El episodio está ambientado en 1808, pero Galdós lo escribió en 1874: lo que fecha es su tiempo, no el de la novela. En la España de 1874 el tute se nombraba sin explicarlo.

Hasta qué punto está probado

Probado está que en 1869 la jugada del tute y la frase hecha convivían en el mismo artículo, pegadas. Lo que no hay es ningún papel que cuente el salto: nadie escribió que la frase naciera en la mesa de juego, ni cuándo empezó a decirse de alguien a quien se reñía. Y que un diccionario recoja una locución fecha al que la recogió, no a la locución. Por eso aquí pone probable y no documentado, aunque la explicación encaje tan bien que cuesta imaginarle otra.

Hay además un detalle en el verbo del título. Lo documentado desde 1869 es acusar las cuarenta, no cantarlas. Con cantar, la obra más antigua de las que hemos podido consultar que la trae es el Diccionario de modismos de Caballero y Rubio, de 1900, y no como entrada de fondo, sino como remisión: el artículo bueno sigue estando en Acusarle las cuarenta. El escaneo parte esa remisión, pero la entrada vecina sale limpia en el mismo Diccionario de modismos y manda al mismo sitio: «Cantarle las verdades. Véase Acusarle las cuarenta.» Sbarbi, en 1922, sigue lematizando con acusar. Y en el corpus histórico de la Academia, acusar las cuarenta aparece ya en 1871, en España y en figurado, mientras que de cantar las cuarenta no hay caso anterior al siglo XX: el más viejo es de 1974. La forma que da título a esta ficha es la moderna.

Y hay un sitio donde no aparece, que es el que tumba la fecha del siglo XVIII. El diccionario académico de entonces, el de Autoridades, trae el artículo QUARENTA en su tomo de 1737, y ahí solo hay tres cosas: el número, las quarenta horas de la devoción del Santísimo y el año de quarenta, que era la manera de llamar viejo a algo. De naipes, nada. La palabra tute tampoco entra en la lexicografía hasta mediados del XIX: según el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Academia, el primer lema que la recoge es de 1852.

En el diccionario de 1831 se ve el paso a medias: su artículo ACUSAR trae ya la acepción de los juegos de cartas, pero de ella salta directamente a ACUSARSE, sin la subentrada. Y en CUARENTA la única frase hecha que recoge es la de las cuarenta hojas, que es la baraja entera, otra cosa. Queda un hueco que conviene decir: el tomo de Autoridades de la letra A, el de 1726, no se ha podido abrir, y es justo donde estaría el artículo ACUSAR.

Tampoco está en los refraneros antiguos: ni en los Refranes que dizen las viejas tras el fuego que se atribuyen al marqués de Santillana, ni en Hernán Núñez, ni en la edición del Vocabulario de Correas que se ha podido consultar, la de Madrid de 1906 y no la crítica de Combet. En las tres, cuarenta solo sale en refranes de edades y de calendario; el cero de Correas es un cero de esa edición. Rodríguez Marín, que recogió lo que a Correas le faltaba, tampoco la trae, pero eso aquí prueba poco: su colección es de refranes, no de frases hechas. Y en el ejemplar de Iribarren del que disponemos no hay entrada para este dicho.

Cómo se usa hoy

Es coloquial y está viva: se dice y se entiende sin pararse a pensar de dónde sale. Casi siempre va con el pronombre delante, le canté las cuarenta, se las cantó en su cara, y casi siempre la cuenta el que habló, no el que escuchó.

Funciona de abajo arriba, que es donde más fuerza tiene: el empleado que se planta en el despacho del jefe y suelta lo que piensa. Al revés encaja mal: si el que habla tiene todo el poder y el otro ninguno, suena a abuso, porque la frase promete un ajuste de cuentas merecido. En lenguaje formal no cabe. En un acta se escribe que se le hicieron observaciones.

El tute es juego español, y eso se nota al cruzar el Atlántico: la imagen de las cartas no dice nada por sí sola y la frase se entiende por el tono. Desconocida no es, que el corpus histórico de la Academia recoge un caso argentino de 1974, pero se oye poco, y quien escriba para los dos lados hará bien en no darla por transparente.

Expresiones parecidas

La más cercana es decir cuatro verdades, que viene a ser lo mismo con otro número, aunque suele valer para un reproche más corto. Cantar las cuarenta promete el repaso completo.

Poner de vuelta y media y poner a caldo se parecen en la dureza y se separan en algo que importa: las dos valen a espaldas del interesado. A alguien lo pueden poner de vuelta y media en una reunión a la que él no ha ido; las cuarenta solo se le pueden cantar si está delante.

En los diccionarios antiguos tiene dos vecinas. Una es cantarle las verdades, que Caballero y Rubio imprime justo detrás y manda a la misma entrada: en 1900 eran la misma cosa. La otra sale de la misma mesa de juego, acusar las diez de últimas, que Sbarbi recoge en el mismo tomo. El acusar de los naipes dio más de una frase hecha.

⏳ Cronología y Registro Histórico

1869
Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869)
Obra de Real Academia Española.

«ACUSAR LAS CUARENTA. fr. fam. Decir con resolucion y desenfado lo que se piensa.»

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Mismo sentido que el general

Colombia

Mismo sentido que el general

España

Echar una reprimenda contundente

Implica que la queja se venía acumulando desde hacía tiempo

«Se plantó en el despacho y le cantó las cuarenta al director.»

México

Mismo sentido que el general

Perú

Mismo sentido que el general

Venezuela

Mismo sentido que el general

Ejemplos de uso

  • «Aguantó tres meses sin decir nada y en la reunión de enero le cantó las cuarenta.»
  • «Si vuelve a dejar el almacén así, le canto las cuarenta delante del encargado.»
  • «La directora les cantó las cuarenta a los dos y el asunto no volvió a repetirse.»

Así suena en una conversación

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to give someone a piece of one’s mind

Literalmente: darle a alguien un trozo de la propia opinión

Preguntas frecuentes

¿Qué significa cantar las cuarenta?

Decirle a alguien a la cara, de una vez y sin rodeos, todo lo que se le tenía guardado. Es una reprimenda contundente que no deja hueco para la réplica, y quien la suelta se tiene por agraviado con razón.

¿De dónde viene cantar las cuarenta?

Con toda probabilidad del tute: las cuarenta son los puntos que da reunir el rey y el caballo del palo de triunfo, y el jugador los canta en voz alta. El diccionario académico de 1869 pone la jugada y la frase figurada pegadas en el mismo artículo, pero nadie documentó el salto de una a otra.

¿Se dice cantar las cuarenta o acusar las cuarenta?

Hoy se dice cantar. Pero lo documentado desde 1869 es acusar las cuarenta: con cantar, lo más antiguo de lo que hemos podido consultar es el Diccionario de modismos de Caballero y Rubio, de 1900, y allí la forma aparece solo como remisión a la entrada de acusar.

¿Por qué cuarenta y no otro número?

Porque cuarenta son los tantos que en el tute gana quien reúne el caballo y el rey del palo que es triunfo, tal como lo define el diccionario académico de 1869. Es la jugada que el jugador canta para cobrarla.

Fuentes consultadas

  1. Refranes que dizen las viejas tras el fuego, atribuidos al marqués de Santillana (h. 1500), sin apariciones de cuarenta ni de quarenta
  2. Núñez, Hernán, Refranes o proverbios en romance (1555), única aparición de quarenta, en un refrán de edades
  3. Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), edición de Madrid de 1906 de Miguel Mir, apariciones de cuarenta revisadas una por una
  4. Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo V (1737, O-R), s. v. QUARENTA, artículo leído entero: trae el número, las quarenta horas y el año de quarenta, y ninguna acepción de naipes
  5. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1831), s. v. ACUSAR, con la acepción de los naipes y sin la subentrada, y s. v. CUARENTA, que solo recoge de las cuarenta hojas
  6. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), s. v. ACUSAR, cuarta acepción del artículo, «En algunos juegos de naipes, manifestar uno en tiempo oportuno que tiene determinadas cartas con que por ley de juego se gana cierto número de tantos.» — es la definicion de la entrada del verbo acusar, acepcion de naipes
  7. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), s. v. ACUSAR, última subentrada del artículo, pegada a la acepción de los naipes, «ACUSAR LAS CUARENTA. fr. fam. Decir con resolucion y desenfado lo que se piensa.»
  8. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), s. v. CUARENTA, segunda subentrada, «Las CUARENTA. Número de puntos que gana en el tute el que reune el caballo y el rey del palo que es triunfo.»
  9. Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1899), s. v. Cuarenta, penúltima subentrada, con la jugada y la locución figurada seguidas en un solo artículo, «Las cuarenta. Número de puntos que gana en el tute el que reúne el caballo y el rey del palo que es triunfo.»
  10. Pérez Galdós, Benito, Episodios nacionales, I,5: Napoleón en Chamartín (1874), cap. XXI, en boca de fray Salmón, «--Pues los hay que como no sea tirar a la barra en la huerta y jugar al tute en la solana, no hacen nada.» — pasaje de uso del juego: no es de este dicho, documenta que el tute se jugaba
  11. Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), s. v. Acusar, entre Acusarle la conciencia y Acusarle recibo, «Acusarle las cuarenta. Decir la verdad desnuda á una persona que haya tratado de burlarnos.»
  12. Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), entrada vecina de Cantarle las cuarenta, cuya remisión parte el escaneo, «Cantarle las verdades. Véase Acusarle las cuarenta.»
  13. Sbarbi y Osuna, José María, Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española (1922), tomo I, s. v. CUARENTA, «Acusarle a uno las cuarenta. Decirle con resolución y desenfado lo que se piensa. — Reprender o castigar severamente a alguno.»
  14. Rodríguez Marín, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas (1926), apariciones de cuarenta revisadas una por una: todas de edades o de calendario
  15. Real Academia Española, Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española, lema tute, cuyo registro más antiguo es de 1852
  16. Real Academia Española, Corpus del Nuevo Diccionario Histórico, consultas de acusar las cuarenta (tres casos, el más antiguo de 1871) y de cantar las cuarenta (tres casos, el más antiguo de 1974)
  17. Doval, Gregorio, Del hecho al dicho, s. v. Cantar las cuarenta, explicación de origen, «La expresión está tomada del conocidísimo juego de naipes llamado tute, en el que se llama las cuarenta al número de puntos que gana el que reúne el caballo y el rey del palo que es triunfo o, como se dice, que pinta, y lo declara o canta al ganar una baza.»
  18. Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas, s. v. Cantarle a alguien las cuarenta, «Cantarle a alguien las cuarenta Reñir justamente a una persona.»
  19. Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas, s. v. Cantarle a alguien las cuarenta, explicación de origen, «En el popular juego de cartas llamado tute, las cuarenta son la combinación del rey y el caballo del palo del pinte o triunfo.»
  20. Iribarren, José María, El porqué de los dichos, sin entrada para este dicho en el ejemplar consultado

Qué sostiene esta ficha

  • Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
  • Fuentes citadas: 20 obras.
  • Primera aparición escrita: Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), 1869.
  • Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.

Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.

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