Saltar al contenido
DichosyMás Diccionario etimológico & cultura popular

Ponerse como un tomate

Respuesta rápida
«Ponerse como un tomate» significa Ruborizarse intensamente por vergüenza, de modo que el color de la cara resulta visible para todos los presentes.
  • Origen histórico: No consta origen y la imagen se explica por sí sola: el tomate maduro es el rojo más intenso y familiar de la despensa. La comparación pertenece a una serie abierta que incluye la amapola, la grana…
  • Variantes frecuentes: Ponerse colorado como un tomate
  • En otros idiomas: «to go beetroot red» (EN)

Ruborizarse intensamente por vergüenza, de modo que el color de la cara resulta visible para todos los presentes.

Origen desconocido

No se conoce el origen. Preferimos decirlo antes que inventarlo.

Enrojecer de golpe por vergüenza, y que se le note a uno desde el otro lado de la mesa: a eso llamamos ponerse como un tomate. El color llega sin permiso, dura poco y lo ve todo el mundo, que es lo que vuelve incómoda la escena. No hace falta haber hecho nada grave; basta sentirse mirado.

Qué significa exactamente

El dicho nombra una reacción del cuerpo, no un estado de ánimo: la sangre sube a la cara, las mejillas y las orejas se encienden, y el que lo sufre no puede evitarlo. Sbarbi, en su Diccionario de refranes de 1922, manda toda la serie de comparaciones rojas a una sola entrada, la del pavo, y es ahí donde da el significado: «Ponerse más colorado que un pavo. Subirse la sangre al rostro de alguno, por vergüenza, temor, esfuerzos físicos, etc.». Tres causas, no una.

De las tres, hoy en España manda la primera. Buitrago, en el Diccionario de dichos y frases hechas, resume la locución en dos palabras —«Ponerse/estar (rojo) como un tomate/una amapola Ruborizarse. Avergonzarse.»— y lo que añade no es una historia, es fisiología: con la timidez la sangre llega a las mejillas en más cantidad de lo normal, y las enciende.

El grado importa: ponerse como un tomate está en lo más alto de la escala, y para un sonrojo pequeño basta ponerse colorado. Y hay un ingrediente que suele pasarse por alto, los testigos. Uno no se pone como un tomate a solas: se pone delante de alguien, y la expresión lleva dentro a ese alguien.

La vía del esfuerzo, la segunda que anotaba Sbarbi, tampoco se ha perdido. Galdós la usa tal cual en Los apostólicos, uno de sus Episodios nacionales: «Venía sin aliento, echando los bofes, la cara como un tomate, por la violencia del correr y de las emociones.» Ahí el color no es de vergüenza: es de haber corrido. Y no hay insulto: en los usos que hemos podido documentar, llamar a alguien rojo como un tomate no lo deja mal, lo deja en evidencia un rato.

De dónde viene

No se sabe. No hay autor, ni primer texto, ni fecha: no hay ningún papel que lo diga. Lo que sí puede contarse es la cronología de alrededor.

Comparar el rubor con una cosa roja es viejo y está documentado, solo que con otra cosa. Correas, en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales que cerró en 1627 y que leemos en la edición de la Academia de 1906, trae la locución entera con las brasas y con la glosa exacta de nuestro dicho: «Púsose colorado como unas brasas. (Por avergonzado, corrido.)». El molde está ahí; lo que cambia con los siglos es la cosa roja.

Esa forma tiene además respaldo de un escritor del XVII: el diccionario de Autoridades, en el tomo de 1729, la mete dentro de otra frase y la apoya en una cita que atribuye a Quevedo, «Púfofe el bribón mas colorado que unas brafas». Se lee así, con la s larga que el escaneo da como f, porque así está en el ejemplar que manejamos.

¿Y el tomate, desde cuándo mide el rojo? Autoridades le dedica en 1739 un artículo entero, y ahí ya no es una rareza traída de las Indias: describe la mata y el fruto, da su nombre latino y anota que su uso es muy frecuente para la salsa de la comida. Y el artículo se cierra con unos versos de autoridad, firmados con una abreviatura que no hemos podido identificar, en los que el tomate ya mide el rojo; Autoridades los imprime así: «Salió la fangre inocente , bermeja como un tomate,».

Aplicada a una cara aparece en texto fechado en 1833, en la comedia Contigo pan y cebolla de Manuel Eduardo de Gorostiza, y no con el verbo del título sino con el adjetivo: «…con la misma te la besará cuando la tengas áspera como una lija y colorada como un tomate.» Dieciséis años después la trae dos veces La gaviota, la novela de Fernán Caballero. Y con ponerse, el testimonio fechado más antiguo que hemos podido consultar es de Galdós, en Cádiz, uno de los Episodios nacionales, de 1874: «–Dice que nos desprecia–exclamó Presentación en voz muy baja–. Se ha puesto rojo como un tomate.»

Nada de esto fecha el dicho. Que Sbarbi lo lematice en 1922 prueba que entonces corría, no que naciera ahí: un repertorio fecha al recopilador. Y la imagen no pide anécdota, porque el tomate maduro es el rojo más reconocible de la despensa.

Hasta qué punto está probado

Del origen, nada. No se conoce quién lo dijo primero, ni dónde, ni cuándo, y tampoco hay una escena que explicar: la comparación se sostiene sola.

Las ausencias merecen nombrarse, porque no todas pesan igual. Con el tomate dentro, la comparación no asoma en los Refranes que dizen las viejas tras el fuego, ni en Hernán Núñez, ni en Correas, ni en Rodríguez Marín, cuya colección de 1926 se hizo a propósito para recoger lo que a Correas le faltaba: trae varios refranes con el tomate y la tomatera, y todos son de cocina y de huerta. La voz tampoco tiene artículo propio en el Tesoro de Covarrubias, de 1611, en los dos ejemplares que hemos podido abrir, y son los peor escaneados de cuantos manejamos: ahí la ausencia vale como indicio y no como prueba.

Las ediciones académicas que hemos podido ver traen la voz tomate y ninguna lematiza la comparación. Lo que sí hace la de 1899 es meterlo en la lista normal de frutos que enrojecen al madurar, al definir colorear: «Tomar algunos frutos, como la cereza, la guinda, el tomate, el pimiento, etc., el color encarnado de su madurez.» Eso documenta la cosa, no el dicho.

Lo que hay acota por abajo sin fechar nada: en 1739 el tomate ya medía el rojo en verso, en 1833 ya se decía de una cara y en 1874 ya se decía con ponerse. Para pasar de ahí harían falta los corpus de la Academia y la hemeroteca.

Cómo se usa hoy

Es de uso diario y no tiene nada de literario. Se oye en el restaurante donde cantan el cumpleaños feliz, en la clase donde preguntan algo personal, en la primera vez que a uno le toca hablar en público.

Las formas conviven. Se dice con ponerse y con estar, con rojo o colorado por medio, y a veces sin verbo, como en aquella cara de Galdós. La comparativa que lematizaba Sbarbi, más colorado que un tomate, se entiende, aunque hoy se oye menos.

Quién lo dice de quién está bastante fijado. Casi siempre se dice de un tercero, en broma, o de uno mismo al contar la escena después, cuando el apuro ya pasó. Para acusar no sirve: sirve para describir.

Y hay un detalle que el hablante resuelve sin pensarlo: la cara se pone roja por varias razones y no todas se dicen igual. Cuando el color es de enfado, la frase se construye de otra manera; aquí el tomate queda para la vergüenza y, detrás, para el esfuerzo o el calor.

Las obras que lo registran —el Diccionario de modismos de 1900, Sbarbi, Buitrago— son todas españolas, y de cómo se diga esto al otro lado del Atlántico no tenemos dato que valga. El rubor se compara en todas partes, pero con lo que cada cocina tiene a mano.

Expresiones parecidas

La familia es grande y el referente se cambia como quien cambia de hortaliza: ponerse como una amapola, colorado como la grana, como la escarlata, como un cangrejo, más colorado que un pavo. Sbarbi las trata como variantes de una sola locución; Buitrago mete en una misma entrada el tomate y la amapola. Visto así, parece todo intercambiable.

No lo es tanto, y el Diccionario de modismos que Ramón Caballero y Rubio publicó en 1900 reparte la serie en grupos de sentido distinto. En el del rubor pone la grana y la amapola: «Colorado como la grana. Se dice del que siente rubor y vergüenza que le sale al rostro.» En otro, el de la cara sana, coloca la cereza, la fresa, la manzana y el pavo. Y el Diccionario de modismos abre un tercero, el del rojo furioso: «Colorado como moco de pavo. Se dice de lo que es encarnado vivo, fuerte, rabioso.»

Lo llamativo es dónde queda el tomate: no en el grupo del rubor, sino en el del pavo, y su entrada propia del Diccionario de modismos lo glosa sin citar la vergüenza: «Como un tomate. Símbolo de blandura y de color encarnado.» A mi juicio ahí se ve lo que vino después: el tomate fue ganando terreno hasta quedarse casi en exclusiva con el rubor.

Y dos vecinas distintas. Sacarle a alguien los colores pone el rubor en manos de otro, que lo provoca a propósito, y Buitrago remite de una a la otra. El refranero antiguo, en cambio, elogiaba el rostro encendido, como en este de Hernán Núñez, de 1555: «Mas vale rostro bermejo , que corazón negro.» Ponerse colorado era señal de conciencia; hoy es un apuro de dos minutos.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Mismo sentido que el general

Chile

Mismo sentido que el general

Colombia

Mismo sentido que el general

España

Ruborizarse mucho

Se dice con simpatía, no como burla hiriente

«Se puso como un tomate cuando le cantaron cumpleaños feliz.»

México

Mismo sentido que el general

Perú

Mismo sentido que el general

Uruguay

Mismo sentido que el general

Venezuela

Mismo sentido que el general

Ejemplos de uso

  • «Le dieron las gracias delante de toda la plantilla y se puso como un tomate.»
  • «Se pone como un tomate en cuanto tiene que hablar en público, aunque lleve el guion aprendido.»
  • «Bastó que mencionaran su nombre para que la niña se pusiera como un tomate y escondiera la cara.»

Así suena en una conversación

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to go beetroot red

Literalmente: ponerse rojo remolacha

Preguntas frecuentes

¿Qué significa ponerse como un tomate?

Que a alguien se le sube la sangre a la cara de golpe y se le nota. Hoy casi siempre por vergüenza, aunque los repertorios antiguos incluían también el susto y el esfuerzo físico.

¿De dónde viene ponerse como un tomate?

No se sabe: no hay autor, ni primer texto, ni fecha. La imagen no necesita explicación, y el rubor ya se comparaba con cosas rojas antes del tomate: Correas recoge en 1627 la forma con unas brasas.

¿Es lo mismo ponerse como un tomate que ponerse como una amapola?

En el uso de hoy, sí. Pero no siempre fue igual: el Diccionario de modismos de 1900 pone la amapola y la grana en el rubor, y el tomate lo manda al grupo del pavo, que era el de la cara sana.

¿Desde cuándo se dice ponerse como un tomate?

Con el verbo ponerse, el testimonio fechado más antiguo que hemos podido consultar es de Galdós, en Cádiz (1874). Con el adjetivo colorada, la comparación ya está en Gorostiza en 1833.

Fuentes consultadas

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
  2. Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas, entrada Ponerse/estar (rojo) como un tomate/una amapola, «Ponerse/estar (rojo) como un tomate/una amapola Ruborizarse. Avergonzarse.»
  3. Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), ed. de la RAE de 1906, letra P, «Púsose colorado como unas brasas. (Por avergonzado, corrido.)» — locución vecina: es la misma expresión con otra cosa roja, y trae la glosa del rubor
  4. Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), ed. de la RAE de 1906, letra P, «Púsose blanco como un papel. (Del que se turbó ó espantó.)» — entrada vecina, traída por contraste: es la que hace pareja con la de las brasas
  5. Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo II (1729), s. v. cera, «Púfofe el bribón mas colorado que unas brafas» — locución vecina: es la forma con brasas, en cita de autoridad que el diccionario atribuye a Quevedo
  6. Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo VI (1739), s. v. tomate, «Salió la fangre inocente , bermeja como un tomate,» — no es de este dicho: son versos de autoridad que documentan el tomate como medida del rojo
  7. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1899), s. v. colorear, «Tomar algunos frutos, como la cereza, la guinda, el tomate, el pimiento, etc., el color encarnado de su madurez.» — es la definición de la entrada, no el lema
  8. Gorostiza, Manuel Eduardo de, Contigo pan y cebolla (1833), parlamento de don Eduardo, «…con la misma te la besará cuando la tengas áspera como una lija y colorada como un tomate.» — forma antigua: va con el adjetivo colorada y no con el verbo ponerse
  9. Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber), La gaviota (1849), ed. Project Gutenberg, «--¿Qué tenéis, tío?--le preguntó la condesa, colorada como un tomate.» — forma antigua, con el adjetivo colorada
  10. Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber), La gaviota (1849), ed. Project Gutenberg, «…se sonrió en sus adentros al verle las orejas más coloradas que un tomate y contestó al fin.» — forma vecina, en comparativo
  11. Pérez Galdós, Benito, Episodios nacionales, Cádiz (1874), «--Dice que nos desprecia--exclamó Presentación en voz muy baja--. Se ha puesto rojo como un tomate.»
  12. Pérez Galdós, Benito, Episodios nacionales, Los apostólicos (1879), «Venía sin aliento, echando los bofes, la cara como un tomate, por la violencia del correr y de las emociones.» — forma vecina, sin verbo y por el esfuerzo
  13. Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), entrada Como un tomate, «Como un tomate. Símbolo de blandura y de color encarnado.» — es la glosa de la entrada, no el lema
  14. Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), entrada Colorado como la grana, «Colorado como la grana. Se dice del que siente rubor y vergüenza que le sale al rostro.» — locución vecina, traída por contraste: es donde esta obra pone el rubor
  15. Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), entrada Colorado como moco de pavo, «Colorado como moco de pavo. Se dice de lo que es encarnado vivo, fuerte, rabioso.» — locución vecina, traída por contraste: prueba que la serie de comparaciones rojas no es toda equivalente
  16. Sbarbi y Osuna, José María, Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española (1922), tomo II, s. v. TOMATE, «Ponerse, o estar, más colorado que un tomate. — V. Ponerse más colorado que un pavo.»
  17. Sbarbi y Osuna, José María, Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española (1922), tomo II, s. v. PAVO, «Ponerse más colorado que un pavo. Subirse la sangre al rostro de alguno, por vergüenza, temor, esfuerzos físicos, etc.» — entrada vecina: es la cabecera a la que Sbarbi remite desde el tomate, y donde da el significado
  18. Sbarbi y Osuna, José María, Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española (1922), tomo II, s. v. TOMATE, «Ser como el tomate, que en todo se encuentra. Refiérese a lo muy corriente que es su uso para sazonar diferentes clases de comidas.» — no es de este dicho: documenta que el tomate era cosa corriente
  19. Núñez, Hernán, Refranes o proverbios en romance (1555), letra M, «Mas vale rostro bermejo , que corazón negro.» — no es de este dicho: documenta la familia de refranes del rubor
  20. Covarrubias Orozco, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española (1611), ejemplares de 1611 y de la reimpresión de 1873, sin artículo de la voz tomate en ninguno de los dos
  21. Rodríguez Marín, Francisco, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas (1926), recorridos los refranes con tomate y tomatera, todos de cocina y de huerta
  22. Refranes que dizen las viejas tras el fuego, atribuidos al marqués de Santillana (ed. de Sevilla, 1508), rastreadas grana, bermejo, colorado, escarlata y amapola, sin la comparación del rostro

Qué sostiene esta ficha

  • Certeza declarada: el origen no está documentado.
  • Fuentes citadas: 22 obras.
  • Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
  • Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.

Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.

Expresiones emparentadas

Aquí hay tomate

Indica que en un asunto hay enredo, conflicto o interés oculto, algo jugoso que no está a la vista pero que se intuye.

Frase hecha 🇪🇸 España Explicación popular desmentida
Más detalles

Ser un rollo

Resultar aburrido y pesado, dicho de una charla, una película o un trámite que se alarga más de lo tolerable.

Frase hecha 🇪🇸 España Origen probable
Más detalles

Dinero llama a dinero

Constata que quien ya tiene capital acumula con más facilidad, porque la riqueza abre oportunidades…

Refrán 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen probable
Más detalles

El dinero no da la felicidad

Sentencia que niega que la riqueza baste para vivir bien, casi siempre matizada al momento con una coletilla irónica…

Proverbio 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen desconocido
Más detalles

Ser el garbanzo negro

Se dice del miembro de un grupo o de una familia que desentona por su conducta y al que los demás señalan como problema.

Frase hecha 🇪🇸 España Origen probable
Más detalles