Aquí hay tomate
- Origen histórico: Se atribuye a menudo al programa de televisión del mismo nombre emitido en España a partir de 2003, pero la causalidad va al revés: el programa se llamó así porque la expresión ya existía. Tomate tiene en…
- Variantes frecuentes: Haber tomate · Traer tomate
- En otros idiomas: «there is something going on here» (EN)
Indica que en un asunto hay enredo, conflicto o interés oculto, algo jugoso que no está a la vista pero que se intuye.
La historia que circula por internet es falsa. Aquí se explica por qué.
Se dice cuando en un asunto se intuye enredo: un conflicto que no se ve, un interés oculto, un lío sentimental entre dos que disimulan. La frase no acusa a nadie de nada concreto. Señala que algo hay, con media sonrisa, y deja al oyente la tarea de averiguar el qué.
Qué significa exactamente
La clave está en la palabra tomate, que en español coloquial hace tiempo que no significa solo la hortaliza. El diccionario académico recoge para ella dos valores muy útiles aquí: el de riña o pelea y el de roto en una prenda de punto, ese agujero redondeado que asoma en el talón del calcetín. Los dos comparten una idea de desperfecto, de algo que se ha estropeado y salta a la vista.
De ese fondo sale la locución. Haber tomate es haber lío, y aquí hay tomate es la fórmula señalizadora: alguien detecta el lío y avisa. Cabe tanto para un conflicto laboral —dos departamentos que se llevan a matar y lo tapan— como para el terreno donde más se oye, que es el sentimental: dos personas que se van a la vez de la reunión y vuelven por separado.
Conviene distinguirla de sus vecinas. Aquí hay gato encerrado denuncia un engaño: alguien está ocultando algo con intención de perjudicar. Aquí hay tomate no supone mala fe, supone jugo. Es una expresión de cotilleo, no de sospecha, y por eso quien la dice suele estar más entretenido que preocupado.
También hay un uso deportivo bien asentado. En la crónica de un partido, que haya tomate significa que hubo agarradas, entradas duras o bronca entre jugadores. Es el mismo valor de pelea, aplicado a un contexto donde el conflicto es el espectáculo.
De dónde viene
De ese sentido coloquial de tomate como lío, pelea o estropicio, que ya estaba en la lengua cuando se formó la locución. Ese es el dato firme, y es un dato de vocabulario, no de anécdota: no hay ningún suceso, ningún personaje ni ninguna escena que explique la frase, sino una palabra que fue ampliando su campo hasta que alguien la puso en una fórmula fija.
Lo que no se sabe es de dónde le viene a tomate ese valor. Se han propuesto explicaciones de andar por casa —el rojo del fruto asociado al acaloramiento de una pelea, el destrozo del tomate cuando revienta contra el suelo—, y ninguna pasa de ser una ocurrencia razonable. Ninguna está documentada, y este tipo de deslizamientos del léxico coloquial casi nunca dejan rastro escrito en el momento en que ocurren, precisamente porque suceden en la calle y no en los libros.
Hasta qué punto está probado
Hay que separar dos preguntas que la gente hace a la vez. La primera es si la expresión nació con el programa de televisión, y ahí la respuesta es firme y negativa: la ficha lo cataloga como desmentido y el apartado siguiente explica por qué.
La segunda es de dónde sale el sentido de tomate como lío, y ahí la respuesta honesta es que no se sabe. Existe el valor, está recogido en los diccionarios, se documenta antes de la expresión, y hasta ahí llega lo comprobable. Cualquier explicación sobre el porqué es hipótesis, y en este sitio no se disfrazan de dato.
La época que trae la ficha, el siglo XX, es una estimación basada en el tipo de lengua y en la ausencia de la locución en los repertorios clásicos, no una fecha extraída de un documento. Conviene leerla como lo que es: una franja aproximada.
Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)
La idea más extendida, sobre todo entre quienes tienen memoria televisiva de los primeros dos mil, es que la expresión nació con el programa de crónica rosa Aquí hay tomate, estrenado en 2003. La creencia es comprensible: aquel programa fue un fenómeno de audiencia y machacó el título a diario durante años, hasta convertirlo en marca.
La causalidad, sin embargo, va justo al revés. El programa se llamó así porque la expresión ya existía y el público la reconocía al instante; ese era todo el chiste del título. Un programa de televisión que quiere audiencia no se pone un nombre que nadie entienda: se pone uno que suene a lo que ya se dice en el bar.
Y el sentido de tomate como lío está documentado con anterioridad, tanto en la fórmula deportiva de la bronca en el campo como en el habla corriente. Es la comprobación decisiva: si la pieza básica ya estaba en circulación, la locución no pudo nacer en un plató.
El caso pertenece a una categoría que se repite mucho y conviene reconocer, porque afecta a bastantes expresiones recientes: la del producto cultural que populariza algo y acaba llevándose el crédito de haberlo inventado. Pasa con canciones, con películas y con programas. Difundir no es crear, y la diferencia importa cuando se trata de contar de dónde vienen las palabras.
Cómo se usa hoy
Sigue perfectamente viva y es de las expresiones que cualquier hablante español entiende sin pensar. Su terreno natural es la conversación informal, con tono de complicidad: se dice bajando la voz, o levantando las cejas, y admite muy bien el matiz de broma. En el trabajo se emplea para hablar de tensiones internas sin nombrarlas, que es una manera cómoda de decir mucho comprometiéndose a poco.
No es una expresión agresiva, pero tampoco es neutra. Insinúa. Dicha delante de las personas aludidas, puede resultar incómoda precisamente porque no concreta la acusación y deja a los demás rellenando el hueco. En un registro escrito formal no cabe; en prensa deportiva y de espectáculos, en cambio, es material de titular.
Las variantes que circulan no son del todo intercambiables. Haber tomate es la forma general y vale para cualquier asunto, con cualquier tiempo verbal: hubo tomate, va a haber tomate. Traer tomate se oye sobre todo de aquello que llega ya cargado de conflicto desde antes de que nadie lo abra, y encaja bien con expedientes, herencias o contratos heredados. Existe además el uso absoluto, sin verbo: basta soltar la palabra sola, con el gesto adecuado, para que el interlocutor entienda que hay algo debajo. Esa capacidad de funcionar reducida a un sustantivo es señal de lo asentada que está la fórmula en el habla.
Al otro lado del Atlántico no funciona. El valor de tomate como lío es peninsular, y en América la frase se entiende de manera literal o directamente no se entiende. Hay además una trampa de vocabulario en México y buena parte de Centroamérica: allí tomate suele designar el tomate verde, el pequeño de cáscara con el que se hacen las salsas, mientras que el rojo es el jitomate. Para decir lo mismo en aquella orilla se recurre a fórmulas como aquí hay gato encerrado o aquí hay algo raro, que sí son de circulación general.
Expresiones parecidas
Aquí hay gato encerrado es la vecina inmediata y la diferencia ya se ha apuntado: el gato apunta a un engaño deliberado, el tomate a un enredo interesante. Quien dice lo primero desconfía; quien dice lo segundo cotillea.
Estar en el ajo ocupa otra casilla del mismo campo: no señala que haya lío, sino que alguien está dentro del asunto y sabe lo que pasa. Se usan a menudo en la misma conversación y en ese orden, primero la sospecha y después el reparto de papeles.
Cuando el lío ya ha estallado y se ve, el español prefiere montar un pollo o armarse la marimorena, que describen el escándalo consumado. El tomate, por definición, todavía no ha salido a la luz: está debajo, y eso es lo que lo hace apetecible.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Haber lío o intriga
Tono de cotilleo; se dice con media sonrisa
«Se fueron los dos a la vez de la reunión: aquí hay tomate.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
there is something going on here
Literalmente: aquí está pasando algo
Preguntas frecuentes
¿Qué significa aquí hay tomate?
Que en un asunto se intuye enredo, conflicto o interés oculto. Se dice con tono de cotilleo, insinuando que hay algo jugoso que todavía no se ve.
¿Viene aquí hay tomate del programa de televisión?
No. El programa, estrenado en 2003, tomó el nombre de una expresión que ya existía y que el público reconocía. El sentido de tomate como lío está documentado antes.
¿De dónde viene entonces la expresión?
Del valor coloquial de tomate como lío, pelea o roto, ya asentado en el habla. Por qué la palabra adquirió ese sentido no se sabe: las explicaciones que circulan son conjeturas.
¿Se usa aquí hay tomate en América?
No. Es peninsular: allí tomate no significa lío, y en México designa además el tomate verde, no el rojo, que es el jitomate. Se dice más aquí hay gato encerrado.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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