Ser el garbanzo negro
- Origen histórico: Los garbanzos se vendían escogidos y de color uniforme; el grano oscuro o manchado desmerecía el lote entero y se apartaba en la limpia. Esa práctica del cribado explica el traslado a la persona que afea…
- Variantes frecuentes: El garbanzo negro de la familia
- En otros idiomas: «black sheep» (EN)
Se dice del miembro de un grupo o de una familia que desentona por su conducta y al que los demás señalan como problema.
El garbanzo negro de una familia es el que desentona: el que ha salido distinto, el que da disgustos y a quien los demás señalan cuando hay que explicar por qué las cosas van mal. No se dice del raro simpático, sino de quien afea el conjunto. Y la imagen que lo sostiene está en el puchero, con un grano oscuro entre cientos iguales.
Qué significa exactamente
El dicho señala a una persona desde fuera, y ahí está su gracia y su mala fama. No describe lo que uno es, describe lo que el grupo dice de uno. Buitrago lo define en su Diccionario de dichos y frases hechas como quien destaca entre los miembros de un grupo por sus cualidades negativas, del modo en que destaca en un cocido el garbanzo de color más oscuro.
Doval, en Del hecho al dicho, lo define más corto y con el acento en el mismo sitio: la persona mal vista entre las de su clase por sus condiciones morales o de carácter. Son obras modernas y en derechos, y de ninguna de las dos tenemos verificadas las palabras exactas, así que las dos definiciones van aquí resumidas y sin comillas. Lo que importa de ellas es que ninguna describe una cualidad medible. Describen una mirada: mal visto, señalado, destacado por los otros.
El grupo suele ser la familia, y tiene su lógica: de una cuadrilla se sale, de una oficina se dimite y de un apellido no. Pero funciona igual con cualquier conjunto cerrado —una peña, una promoción, un partido, un equipo— siempre que haya un nosotros que juzgue y uno solo al que le toque.
El tono va de la broma a la condena según quién lo diga y delante de quién. Y se puede llevar puesto: el que se presenta diciendo que él es el garbanzo negro de su casa se está colocando la etiqueta antes de que la coloquen otros, que es la manera más barata de quitarle el filo.
Lo que no es: el que se marcha. El garbanzo negro no se aparta de nada, se queda en el mismo plato que los demás, y es ahí donde molesta. Tampoco llama feo a nadie ni tonto: lo que reprocha es la conducta, y siempre a juicio del resto.
De dónde viene
Lo probable es la olla. En un cocido los garbanzos van todos del mismo color, y el que sale oscuro se ve a la primera cucharada sin que nadie lo busque: no hay que explicar el paso de ahí a la persona que se nota dentro del grupo. Es una lectura de la imagen, no un hallazgo documental, y no hay papel que diga cuándo ni quién empezó a aplicarla a alguien.
Lo que sí está documentado son dos refranes con esa misma imagen puesta en la olla y no en nadie. Rodríguez Marín los recoge en 1926, en Más de 21.000 refranes castellanos: «No hay olla sin algún garbanzo negro.» y «Toda olla tiene su garbanzo negro.» El título de esa colección vale aquí doble, porque dice lo que es, refranes que no están en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas. Un erudito que tenía a Correas delante certifica, con nombre y con fecha, que esos dos no estaban allí.
Más atrás, la imagen ya era reconocible y daba juego para la burla. Quevedo la usa en el Buscón, de 1626, en el pasaje de la olla del pupilaje: la criada es «ciega, y tan gran rezadora que un día se le desensartó el rosario sobre la olla y nos la trujo con el caldo más devoto que he comido.» Los pupilos llaman a las cuentas del rosario «garbanzos negros» y «garbanzos con luto», y el remate de la escena, en esa misma página de 1626, es este: «Mi amo fue el primero que se encajó una cuenta, y al mascarla se quebró un diente.»
Y aquí hay que frenar, porque es donde se resbala. Ese pasaje prueba que en 1626 un garbanzo negro en la olla era cosa que se notaba y que se podía nombrar de broma. No prueba que existiera la locución aplicada a una persona, y no sirve para fecharla.
El registro más antiguo de la locución, entre los que hemos podido mirar, es de 1900: el Diccionario de modismos de Ramón Caballero y Rubio la trae como entrada, Garbanzo negro, entre los garbanzos de boda y el verbo garbar. Y ahí se acaba la suerte, porque la glosa que sigue al lema está deshecha en el ejemplar que manejamos y no se puede leer ni reparar. Si alguien la recupera en un escaneo mejor, puede que en 1900 el modismo valiera algo más cercano a rareza, escasez o desgracia, y todavía no el miembro que afea a la familia, que es lo que significa hoy. Mientras no se lea, no se sabe.
Hasta qué punto está probado
Conviene separar lo firme de lo supuesto, porque no es lo mismo. Firme: la imagen del garbanzo oscuro en la olla está en Quevedo en 1626; los dos refranes de la olla, en Rodríguez Marín en 1926; la locución, como entrada de diccionario, en 1900. Supuesto: que el dicho de la persona salga de esa imagen. Encaja bien y es lo que explican las dos obras modernas que lo tratan, pero nadie lo ha documentado.
Las ausencias, nombradas y acotadas a lo que hemos abierto: no está en Correas —lo que él trae es otra paremia, la de la olla escasa, con un solo garbanzo para muchas ollas—, ni en Hernán Núñez en 1555, ni en el refranero atribuido al marqués de Santillana, ni en Sbarbi, cuyos dos tomos de 1922 son además los textos mejor transcritos de los que manejamos, de modo que ahí la ausencia pesa un poco más.
Hay además una trampa que conviene desactivar antes de que muerda. El diccionario de Autoridades contiene en 1729 las palabras garbanzo negro, y no son una locución: están dentro del artículo carneruno, explicando que los antiguos llamaron arietino al garbanzo oscuro porque recordaba la cabeza de un carnero. Eso es botánica, y además el renglón está roto en nuestro ejemplar, así que ni citarse puede. Quien vea la coincidencia en un buscador creerá tener la locución documentada en el siglo XVIII, y no lo está.
De la vecina oveja negra, lo honesto es decir que con lo que hemos mirado no hay base para afirmar que el garbanzo venga de ella ni que sea posterior: como locución, las dos asoman por primera vez en obras del siglo XX. En los textos antiguos la oveja negra sale en sentido literal, casi siempre como animal de sacrificio.
Cómo se usa hoy
Se usa con artículo y, casi siempre, con la familia detrás: el garbanzo negro de la familia. Buitrago da justamente ese ejemplo. Fuera de la familia funciona con cualquier grupo del que no se puede dimitir, y entonces se nombra el grupo igual que se nombra el apellido.
El tono es coloquial y rara vez neutro. Se dice más a espaldas del interesado que a la cara, y cuando se dice delante se dice medio en broma, que es la forma habitual de soltar aquí las cosas serias. En un escrito formal no aparece casi nunca.
Al lado, la oveja negra se entiende en cualquier país de lengua española y tiene paralelo en otras lenguas; el garbanzo, atado al cocido, suena mucho más de casa. De cómo se use al otro lado del Atlántico no podemos decir nada con fundamento, porque las obras que registran el dicho son todas españolas, y suponerlo sería inventarlo.
Un aviso de precisión, porque el dicho se usa a veces como arma. Llamar a alguien el garbanzo negro no describe su carácter: reproduce el veredicto de los demás sobre él. Quien lo dice está hablando del grupo tanto como de la persona, y conviene saberlo antes de repetirlo.
Expresiones parecidas
Ser la oveja negra es la más próxima y dice casi lo mismo con otro animal y otro escenario, el rebaño en lugar del puchero. Las dos funcionan por el color que destaca entre muchos iguales y las dos cargan el juicio en el grupo. La diferencia práctica es de alcance: la oveja viaja mejor de un país a otro, el garbanzo es más de aquí.
La oveja descarriada se le parece y no es igual: ésa se ha apartado del rebaño, y lo que se espera de ella es que vuelva. El garbanzo negro no va a ninguna parte; se queda dentro, en el mismo plato, y por eso incomoda de otra manera.
Tampoco es el chivo expiatorio, aunque se confundan a menudo. Al chivo se le carga la culpa de un fracaso que no es suyo para que los verdaderos responsables salgan limpios; al garbanzo negro se le reprocha lo suyo, con razón o sin ella, pero en su propio nombre.
Y vale la pena oír el refrán viejo al lado de la locución moderna, porque dicen cosas contrarias con el mismo grano. Toda olla tiene su garbanzo negro es resignación: en todas las casas hay uno, qué se le va a hacer. Llamar a alguien el garbanzo negro es lo opuesto, es señalarlo con el dedo. El refrán consuela y la locución acusa.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
El que desentona en el grupo
Menos frecuente que oveja negra, pero muy vivo en España
«Siempre fue el garbanzo negro de la familia.»
Ejemplos de uso
- «En las comidas familiares siempre se habla del primo que no viene: es el garbanzo negro desde hace años.»
- «No conviene tratar a nadie como el garbanzo negro del equipo, porque casi nunca mejora con el señalamiento.»
- «Fue el garbanzo negro del instituto hasta que un profesor se tomó la molestia de escucharle.»
Así suena en una conversación
En una comida familiar
—No ha venido, como siempre.
—Es el garbanzo negro de la familia.
En la empresa
—Todos cumplen menos él.
—El garbanzo negro del equipo.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
black sheep
Literalmente: oveja negra
Preguntas frecuentes
¿Qué significa ser el garbanzo negro?
Que uno destaca dentro de su familia o su grupo por lo que los demás tienen por malo, y que son ellos los que lo señalan. No describe una rareza simpática, sino un reproche.
¿De dónde viene ser el garbanzo negro?
Lo probable es el puchero: el grano oscuro destaca entre cientos iguales, y eso es lo que explican Buitrago y Doval. No está documentado, y el registro más antiguo que hemos podido ver es de 1900.
¿Es verdad que ser el garbanzo negro viene del cribado de los garbanzos?
No hay nada que lo sostenga en las obras consultadas. Es la versión que circula, sin autor conocido, y las dos que explican el dicho lo remiten al garbanzo oscuro del cocido, no a la limpia ni a la venta.
¿Es lo mismo ser el garbanzo negro que ser la oveja negra?
El sentido es el mismo y se usan igual. Cambia la imagen, el puchero y el rebaño, y el alcance: oveja negra se entiende en todo el español, mientras el garbanzo tira más a España.
Fuentes consultadas
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas, entrada El garbanzo negro, consultada: define el garbanzo negro como quien destaca entre los miembros de un grupo por sus cualidades negativas, del modo en que destaca en un cocido el garbanzo de color más oscuro — obra moderna en derechos y sin pasaje transcrito en el material, así que se resume y no se entrecomilla
- Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas, entrada El garbanzo negro, consultada: el ejemplo de uso que da la obra es el del garbanzo negro de la familia — resumido y sin entrecomillar: obra moderna en derechos y sin pasaje transcrito en el material
- Doval, Gregorio, Del hecho al dicho, entrada garbanzo negro, consultada: define el garbanzo negro como la persona mal vista entre las de su clase por sus condiciones morales o de carácter — obra moderna en derechos y sin pasaje transcrito en el material, así que se resume y no se entrecomilla
- Rodríguez Marín, Francisco, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas (1926), cuerpo alfabético, serie de refranes que empiezan por No hay, «No hay olla sin algún garbanzo negro.»
- Rodríguez Marín, Francisco, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas (1926), cuerpo alfabético, serie de refranes que empiezan por Toda, «Toda olla tiene su garbanzo negro.»
- Quevedo y Villegas, Francisco de, Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños (1626), pasaje de la olla del pupilaje, «ciega, y tan gran rezadora que un día se le desensartó el rosario sobre la olla y nos la trujo con el caldo más devoto que he comido.» — no es de este dicho: documenta que el garbanzo negro en la olla era cosa reconocible en 1626
- Quevedo y Villegas, Francisco de, Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños (1626), burlas de los pupilos ante las cuentas del rosario en el caldo, «Mi amo fue el primero que se encajó una cuenta, y al mascarla se quebró un diente.» — no es de este dicho: es el remate de la misma escena
- Caballero y Rubio, Ramón, Diccionario de modismos (frases y metáforas) (1900), letra G, entrada Garbanzo negro, entre garbanzos de boda y garbar: el lema está, y la glosa que lo sigue se ha perdido en el escaneo del ejemplar que manejamos
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), ed. de la RAE de 1906, letra G, consultado: no trae garbanzo negro ni la locución aplicada a persona; lo único que hay con garbanzo es otra paremia, la de la olla escasa, con un garbanzo para muchas ollas, que el material no transcribe y aquí no se entrecomilla
- Núñez, Hernán, Refranes o proverbios en romance (1555), ed. de Madrid, 1804, un solo pasaje con garbanzo y es el mismo refrán de la olla escasa
- Sbarbi y Osuna, José María, Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales de la lengua española (1922), tomos I y II, repasados los pasajes con garbanzo, sin la locución en los tomos consultados
- Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo II (1729), s. v. carneruno, donde las palabras garbanzo negro nombran la variedad botánica llamada arietino y el renglón está roto en el ejemplar que manejamos
- Refranes que dizen las viejas tras el fuego, atribuidos al marqués de Santillana (ed. de Sevilla, 1508), sin la palabra garbanzo en el ejemplar consultado
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 14 obras.
- Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
- Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
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