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El día de San Valentín

Respuesta rápida
«El día de San Valentín» significa El 14 de febrero, celebrado como día de los enamorados. En España es una fecha importada y reciente, sin raíz en el calendario festivo tradicional.
  • Origen histórico: Valentín es un mártir romano del siglo III del que apenas se sabe nada cierto, y su asociación con el amor no aparece hasta la Baja Edad Media inglesa, en los versos de Chaucer que ligan la fecha al…
  • Variantes frecuentes: San Valentín · El día de los enamorados
  • En otros idiomas: «Valentine's Day» (EN)

El 14 de febrero, celebrado como día de los enamorados. En España es una fecha importada y reciente, sin raíz en el calendario festivo tradicional.

Explicación popular desmentida

La historia que circula por internet es falsa. Aquí se explica por qué.

El 14 de febrero es el día de los enamorados en buena parte del mundo y también, desde hace unas décadas, en España. Aquí es una fecha importada: no sustituyó a ninguna fiesta anterior, no tiene raíz en el calendario tradicional español y su implantación se puede seguir casi año por año.

Qué es exactamente

No es festivo en ningún país y no requiere más liturgia que una cena, unas flores o un regalo. Funciona como fecha de pareja, aunque su alcance se ha ido ampliando: en los colegios se intercambian tarjetas entre compañeros y entre adultos se ha extendido la versión de la amistad.

El santo que le da nombre es un problema en sí mismo. Valentín es un mártir romano del siglo III del que apenas se sabe nada seguro; los martirologios recogen incluso a más de un Valentín, uno de Roma y otro de Terni, que bien podrían ser el mismo desdoblado por la transmisión de los textos. La falta de datos llegó a tener consecuencias oficiales: en la reforma del calendario romano de 1969 su fiesta se retiró del calendario general de la Iglesia precisamente por eso. Dicho de otro modo, la fiesta romántica más extendida del planeta lleva el nombre de un santo que la Iglesia dejó de celebrar universalmente hace más de medio siglo.

¿Por qué el 14 de febrero, entonces? Porque es el día que los martirologios le asignan, presuntamente el de su martirio. No hay manera de verificarlo, y no hay ningún elemento astronómico ni estacional detrás.

De dónde viene

La relación de la fecha con el amor aparece por primera vez, hasta donde se sabe, a finales del siglo XIV, en la Inglaterra de Chaucer. En el poema conocido como el Parlamento de las aves, el día de San Valentín es aquel en que los pájaros se emparejan. Ese es el primer testimonio conocido del vínculo, y es literario, no popular ni religioso.

Merece una objeción que los propios especialistas han planteado: a mediados de febrero los pájaros no se emparejan en Inglaterra, lo que ha llevado a algunos a proponer que Chaucer se refiriera a otro Valentín del calendario, de mayo. La discusión sigue abierta y no está resuelta.

De ahí en adelante la pista es continua. Se conservan cartas y poemas ingleses del siglo XV que usan la fecha en clave amorosa, con el término valentine aplicado ya a la persona elegida. En el XIX la costumbre se industrializa: el abaratamiento del correo en Gran Bretaña permite la tarjeta impresa y nace un negocio que enseguida cruza el Atlántico. Es en ese momento, y no antes, cuando la fecha se convierte en fenómeno de masas.

A España llega tarde, en la segunda mitad del siglo XX, y llega por la vía comercial. Se suele señalar como primer empujón la promoción de unos grandes almacenes madrileños a finales de los años cuarenta, aunque la generalización real es de los setenta y ochenta. No desplazó a ninguna fiesta previa porque no había ninguna en ese hueco del calendario: es un añadido, no una herencia.

Puesta en orden, la cadena documentada es esta: el culto a Valentín y su fecha en los martirologios, la primera vinculación literaria con el amor en el siglo XIV, la industria de la tarjeta en el XIX y la llegada comercial a España en la segunda mitad del XX. Desconocido queda prácticamente todo lo relativo al santo histórico. Conviene señalar, ya que estamos, que tampoco se sostiene la versión contraria, la de que todo esto sea un invento reciente de las floristerías: el vínculo entre la fecha y el amor es medieval y literario, y la tarjeta es del XIX. Comercial es su implantación en España, no su existencia.

Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)

La explicación que circula por todas partes es esta: el 14 de febrero sería la cristianización de las lupercales romanas, una fiesta de purificación y fertilidad de mediados de febrero, que un papa del siglo V habría prohibido para colocar en su lugar la fiesta de un santo casamentero. Se repite cada año en la prensa, en documentales y en la primera página de resultados de cualquier buscador.

Hay que darle lo suyo, porque la parte verdadera no es pequeña. Las lupercales existieron y están bien documentadas: se celebraban el 15 de febrero, los luperci recorrían la ciudad con tiras de piel de cabra y azotaban con ellas a las mujeres que se ponían a su alcance, en un rito de purificación y fecundidad. De esas tiras, las februa, viene el nombre del mes. También es cierto que el papa Gelasio escribió contra la fiesta a finales del siglo V, cuando todavía coleaba en una Roma ya cristiana. Y es cierto que el cristianismo ocupó fechas del calendario romano en otros casos, de modo que la operación que aquí se le atribuye no sería en absoluto inverosímil.

Lo que falla es el enlace. En el escrito de Gelasio contra las lupercales no aparece Valentín por ninguna parte: reprende la fiesta, no instituye ni traslada nada para sustituirla. Ningún texto antiguo pone las dos cosas en relación.

Y luego está el problema que zanja el asunto, que es de calendario. Entre el siglo V, cuando se condenan las lupercales, y finales del XIV, cuando Chaucer vincula por primera vez la fecha con el emparejamiento, median novecientos años. Novecientos años en los que el 14 de febrero figura en los calendarios como el día de un mártir y nada más: ni cortejo, ni parejas, ni rastro de la supuesta herencia. Una sustitución que tarda nueve siglos en manifestarse no es una sustitución.

Dos detalles menores rematan el desajuste. Las lupercales caían el 15 y la fiesta del santo es el 14. Y las lupercales no eran una fiesta de enamorados: el sorteo de nombres que emparejaba a jóvenes durante un año, citado siempre como antecedente directo del intercambio de tarjetas, no aparece en ninguna fuente romana. Es un añadido moderno.

El bulo, además, se puede fechar. La conexión entre Valentín y las lupercales la propusieron eruditos ingleses del siglo XVIII aficionados al folclore de las fiestas, y de ahí pasó a la divulgación, donde lleva dos siglos repitiéndose sin que nadie vuelva a las fuentes. Funciona porque suena a revelación y porque encaja con una idea general, la del cristianismo tapando fiestas paganas, que en otros casos sí se sostiene. En este no.

Cómo se vive hoy

Se celebra, y a la vez genera un rechazo explícito que forma parte del paisaje de la fecha: decir que no se celebra San Valentín es en España una declaración casi tan común como celebrarlo. El argumento suele ser el mismo, que es una fiesta importada y comercial, y tiene su parte de razón, aunque se aplica con menos severidad a otras fechas de importación igual de reciente.

Hay una diferencia territorial que conviene conocer. En Cataluña la fecha de los enamorados es Sant Jordi, el 23 de abril, con el libro y la rosa, y el 14 de febrero pesa bastante menos. Quien tenga que quedar bien en Barcelona haría bien en saberlo.

Al otro lado del Atlántico el enfoque cambia de forma sustancial: en México y en varios países americanos el 14 de febrero es el día del amor y la amistad, y se felicita también a los amigos y a los compañeros de trabajo, práctica que en España resulta rara. En algún país la fiesta de la amistad se ha independizado y se celebra en otro mes. Es el mismo día con contenido distinto, no una variante menor.

Costumbres parecidas

Su competidora directa dentro de España es Sant Jordi, que ocupa el mismo lugar sentimental con otro guion y con una ventaja de la que San Valentín carece: allí el regalo tiene contenido, un libro y una rosa, y la fiesta es de calle y no de restaurante.

Por estructura, sus parientes son el día de la madre y el del padre: una fecha, un regalo, un colegio que la sostiene y un sector comercial que la empuja. Las tres son fiestas modernas apoyadas en un calendario antiguo, y las tres provocan la misma discusión sobre si son tradición o mercado. La respuesta honesta, en los tres casos, es que son las dos cosas.

⏳ Cronología y Registro Histórico

El emparejamiento de las aves en Chaucer
Origen documentado
El primer vínculo conocido entre la fecha y el amor es literario e inglés: en el Parlamento de las aves, de finales del siglo XIV, el día de San Valentín es aquel en que los pájaros se emparejan. Desde ahí la pista es continua, con cartas y poemas del XV que ya aplican valentine a la persona elegida y con la tarjeta impresa del XIX.
El otro Valentín del mes de mayo
Origen disputado
Los propios especialistas han objetado que a mediados de febrero los pájaros no se emparejan en Inglaterra, lo que ha llevado a proponer que Chaucer se refiriera a otro Valentín del calendario, el de mayo. La discusión sigue abierta y sin resolver, y afecta al eslabón inicial de toda la cadena: no al vínculo con el amor, sino a qué día lo inauguró.
La cristianización de las lupercales romanas
Explicación popular desmentida
La versión más extendida hace del 14 de febrero un sustituto de las lupercales, prohibidas por el papa Gelasio a finales del siglo V. Las lupercales existieron, pero caían el 15, en el escrito de Gelasio no aparece Valentín y ninguna fuente antigua liga las dos cosas. Median novecientos años hasta Chaucer, y una sustitución que tarda nueve siglos en notarse no es una sustitución.
Un invento reciente de las floristerías
Explicación popular desmentida
En sentido contrario se dice que la fecha entera es un montaje comercial moderno. Tampoco se sostiene: el vínculo entre el 14 de febrero y el amor es medieval y literario, y la tarjeta industrial es del siglo XIX. Comercial es la implantación en España, empujada por unos grandes almacenes madrileños y generalizada en los setenta y ochenta, no la existencia de la fiesta.

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Argentina

El 14 de febrero, fecha de las parejas.

Se dice tanto San Valentín como Día de los Enamorados, y es estrictamente de pareja, sin la extensión a la amistad; la fecha de los dulces es otra, la Semana de la Dulzura de julio.

«Para San Valentín reservá con tiempo porque no vas a conseguir mesa en ningún lado.»

Chile

El 14 de febrero de los enamorados.

Se le llama igualmente el Día de los Enamorados y cae en pleno verano, en plena temporada de vacaciones; es solo de pareja y muy comercial.

«El catorce es San Valentín y todos los restoranes de la costa van a estar llenos.»

Colombia

El 14 de febrero de los enamorados, importado y de peso menor.

Aquí está el mayor desplazamiento: el Día del Amor y la Amistad colombiano no es en febrero, sino el tercer sábado de septiembre, y es esa la fecha grande, con amigo secreto y regalos. San Valentín se conoce y se vende, pero suena a cosa de afuera.

«San Valentín es más gringo; lo de nosotros es Amor y Amistad en septiembre.»

España

La fiesta comercial de los enamorados

Genera rechazo en parte de la población precisamente por su carácter importado

«No celebramos San Valentín, nos parece un invento de las floristerías.»

Guatemala

El 14 de febrero, dedicado al cariño en general.

La forma fijada es «el Día del Cariño», que suena menos a pareja y más a afecto de cualquier clase: se felicita a amigos, a hijos y a abuelos, y en los colegios hay actividad ese día.

«Los patojos llevaron tarjetas al colegio por el Día del Cariño.»

México

El 14 de febrero, dedicado a las parejas y también a los amigos.

La forma corriente es «el Día del Amor y la Amistad», y ese añadido cambia la fiesta: se regala a los amigos y a los compañeros de clase o de trabajo, no solo a la pareja, y en las escuelas se organiza el amigo secreto.

«En la oficina hicimos amigo secreto por el Día del Amor y la Amistad.»

Venezuela

El 14 de febrero, dedicado al amor y a la amistad.

Se dice el Día del Amor y la Amistad, y también aquí se regala a los amigos, no solo a la pareja.

«Le llevé un detallito a mis compañeras por el Día del Amor y la Amistad.»

Ejemplos de uso

  • «Cenamos en casa con velas el día de San Valentín porque los restaurantes están imposibles.»
  • «En la oficina montaron un amigo invisible por San Valentín y acabó siendo un desastre.»
  • «El centro comercial lleva desde el uno de febrero con corazones colgando por el día de los enamorados.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

Valentine's Day

Literalmente: Día de San Valentín

Preguntas frecuentes

¿Por qué se celebra San Valentín el 14 de febrero?

Porque es el día que los martirologios asignan a Valentín, un mártir romano del siglo III del que apenas se sabe nada seguro. Su relación con el amor no aparece hasta finales del siglo XIV, en unos versos de Chaucer sobre el emparejamiento de las aves.

¿Es verdad que San Valentín sustituyó a las lupercales romanas?

No. El papa Gelasio escribió contra las lupercales en el siglo V, pero en ese texto no aparece Valentín, y hasta finales del XIV nada relaciona la fecha con el amor. Novecientos años de silencio no sostienen una sustitución.

¿Desde cuándo se celebra San Valentín en España?

Desde la segunda mitad del siglo XX. Llegó por la vía comercial, sin sustituir a ninguna fiesta anterior, y se generalizó en los años setenta y ochenta. Es un añadido al calendario español, no una herencia.

¿San Valentín es un invento de los comercios?

Ni del todo ni tan reciente. El vínculo entre la fecha y el amor es literario y del siglo XIV, y la tarjeta comercial nace en el XIX con el correo barato. Comercial es su implantación en España, no su existencia.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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