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Coger el ramo de la novia

Respuesta rápida
«Coger el ramo de la novia» significa Costumbre por la que la novia arroja su ramo de espaldas a las invitadas solteras: se dice que la que lo atrapa será la siguiente en casarse.
  • Origen histórico: El rito no pertenece a la tradición nupcial española antigua y llegó en el siglo XX con el modelo de boda anglosajona, donde el bouquet toss está mucho más arraigado. Su lógica es la de la magia por contacto…
  • Variantes frecuentes: el lanzamiento del ramo · tirar el ramo
  • En otros idiomas: «bouquet toss» (EN)

Costumbre por la que la novia arroja su ramo de espaldas a las invitadas solteras: se dice que la que lo atrapa será la siguiente en casarse.

En un momento del banquete la novia se pone de espaldas y lanza su ramo por encima del hombro hacia el grupo de invitadas solteras: la que lo atrapa, dice la costumbre, será la siguiente en casarse. Es un rito importado y mucho más reciente en España de lo que casi todo el mundo supone.

Qué es exactamente

La escena está coreografiada y ocupa un hueco fijo en el guion de la boda, entre el final de la comida y el baile. Alguien anuncia el lanzamiento por megafonía, las solteras salen a la pista más o menos a regañadientes, se cuenta hasta tres y el ramo vuela hacia atrás. Después viene el forcejeo, breve, y la fotografía, que es lo que de verdad se estaba buscando. Si la toma no ha salido, se repite, y ese detalle dice bastante sobre el estado actual de la creencia.

Hay variantes prácticas. Muchas novias no lanzan el ramo bueno, sino un segundo ramo más pequeño comprado para eso, porque el original se conserva o se seca. En algunas bodas se lanza también la liga, dirigida a los hombres, aunque en España nunca ha calado tanto como el ramo. Y hay quien no lanza nada: entrega el ramo directamente a una persona elegida, o lo deja en el altar de una virgen, que es el destino tradicional del ramo en la boda católica española y una práctica bastante anterior a esta.

Se practica en toda España, en bodas civiles y religiosas por igual, sin diferencias regionales apreciables. Forma paquete con los otros números del banquete: cortar la tarta, el primer baile, cortar la corbata del novio y subastarla.

De dónde viene

El lanzamiento del ramo no pertenece a la tradición nupcial española antigua. Entró en el siglo XX con el modelo de boda anglosajona, donde el bouquet toss lleva mucho más tiempo asentado, y se difundió aquí por la vía habitual de estas cosas: el cine, la televisión y, después, una industria del banquete que vende el guion completo. La filiación es lo bastante clara como para darla por buena; lo que no está documentado es la fecha ni el momento exacto en que se generalizó en España.

Su lógica interna es la de la magia por contacto: lo que ha tocado a la novia transmite su condición, y quien atrapa el ramo hereda un poco de su suerte matrimonial. Es el mismo razonamiento que hay detrás de repartir objetos del vestido o de la mesa nupcial, y explica por qué el objeto lanzado tiene que ser precisamente el ramo que ella ha llevado en la mano.

Sobre el origen remoto circula una historia muy repetida: que en la Inglaterra o la Francia medievales los invitados arrancaban trozos del vestido de la novia para llevarse un pedazo de su fortuna, y que lanzar el ramo, o la liga, fue el recurso para distraerlos y salvar el traje. Suena bien y se cuenta en todas partes, pero está mal documentada. Hay testimonios de prácticas de despojo nupcial en distintas épocas, y de ahí a reconstruir una línea recta que termine en el ramo hay un salto que nadie ha demostrado. Conviene tratarla como lo que es: una explicación de origen incierto.

Merece la pena señalar lo que sí había en España para lo mismo. La novia repartía alfileres entre sus amigas solteras, y quien conservaba uno —o lo perdía, según el lugar— se casaba pronto. Ese era el dispositivo tradicional para designar a la siguiente, junto con otras prácticas de la misma familia, como poner a san Antonio boca abajo hasta que trajera novio. El ramo no continúa esas costumbres: las ha sustituido.

Hasta qué punto está probado

Se puede afirmar con seguridad que la costumbre es reciente en España y que llegó con el modelo anglosajón de boda. Basta preguntar a quien se casó en los años cuarenta o cincuenta: el ramo se ofrecía a la Virgen o se guardaba, no se lanzaba.

No se puede afirmar el relato medieval del vestido despedazado, por muy extendido que esté, ni fijar la fecha de entrada en España. Tampoco hay nada que sostenga las versiones que le buscan raíces romanas o ancestrales. Es un rito moderno con aspecto de antiguo, que es una combinación frecuente en las bodas: el traje blanco, la tarta de pisos y la marcha nupcial tienen historias igual de cortas de lo que aparentan.

Cómo se vive hoy

Sigue haciéndose en la mayoría de las bodas españolas, pero se ha vaciado por dentro. Casi nadie cree que atrapar un ramo adelante una boda, y el momento funciona como número fotográfico y como excusa para llenar la pista. Lo suele coger una niña, o la amiga a la que han empujado, y la broma posterior va dirigida a su pareja, que es la parte que aún hace gracia.

Al mismo tiempo, ha entrado en discusión. La costumbre da por supuesto que casarse es lo que toda mujer soltera desea, y obliga a identificarse en público como tal delante de doscientos invitados, cosa que a bastantes les incomoda. Por eso hay parejas que lo suprimen sin más, y otras que lo reconvierten: se lanza a todo el mundo sin distinción de estado civil, o se entrega el ramo a la pareja que lleva más años casada, o a alguien a quien la novia quiere reconocer. Cualquiera de esas soluciones conserva el gesto y le quita el mensaje.

La industria, mientras tanto, lo ha desdoblado. Se venden ramos de lanzar aparte del principal, existen servicios de conservación del ramo original y los fotógrafos tienen previsto el plano. La versión comercial de la costumbre es hoy más sólida que la creencia que la sostenía, algo que pasa con casi todos los ritos de boda.

Costumbres parecidas

El pariente directo es cortar la corbata del novio y subastar los trozos entre los invitados, igual de reciente y con la misma función de repartir suerte y recaudar. La liga es la versión masculina del lanzamiento y en España ha quedado en minoría.

Del lado tradicional español están los alfileres de la novia, hoy casi perdidos, y el repertorio de prácticas para conseguir pareja, con san Antonio boca abajo a la cabeza, que todavía se hace medio en serio en bastantes casas. También pertenece a esa familia la superstición de no barrer los pies a una soltera, que promete lo contrario: quedarse sin casar. Todas comparten el mismo supuesto de fondo, el de que el matrimonio es un bien escaso que se reparte por turnos, y es justamente ese supuesto el que ha empezado a incomodar.

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Argentina

Quedarse con el ramo que la novia tira a las solteras, presagio de ser la próxima en casarse.

En el Río de la Plata coger significa tener sexo, así que la fórmula fijada es agarrar el ramo; decir coger el ramo suena a chiste grueso.

«Mi prima agarró el ramo y los tíos ya le preguntaban para cuándo.»

Chile

Quedarse con el ramo que tira la novia, señal de que una es la siguiente.

Se dice agarrar o pillar el ramo; el verbo coger prácticamente no se usa y arrastra el mismo sentido sexual que en el Río de la Plata.

«Mi hermana agarró el ramo y la molestaron toda la noche.»

Colombia

Atrapar el ramo que la novia lanza a las invitadas solteras.

Es de los pocos sitios de América donde coger es verbo neutro, así que coger el ramo se dice sin doble sentido, junto a atrapar el ramo.

«Mi hermana cogió el ramo y ya le están preguntando cuándo se casa.»

España

Rito nupcial de presagio

Se ha vuelto un momento fotográfico más que una creencia; algunas novias lo suprimen por su carga machista

«Cogió el ramo y todos se rieron mirando a su novio.»

México

Atrapar el ramo que la novia lanza de espaldas, con la idea de que la que lo agarra se casa después.

Nunca se dice coger, que en México es vulgar por tener sexo: la fórmula local es agarrar o atrapar el ramo. El equivalente masculino es la liga de la novia.

«A mi hermana le tocó agarrar el ramo y todos empezaron a molestarla con que ya le toca.»

Perú

Quedarse con el ramo de la novia, presagio de casarse pronto.

Coger no resulta malsonante, pero la forma más oída es atrapar o agarrar el ramo.

«Mi prima atrapó el ramo y toda la mesa se puso a gritar.»

Uruguay

Atrapar el ramo lanzado por la novia, con el mismo augurio de boda.

Igual que en Argentina, se dice agarrar el ramo, porque coger es vulgar y de sentido sexual.

«Agarró el ramo y le estuvieron cargando toda la noche.»

Ejemplos de uso

  • «Mi prima guarda desde hace diez años el ramo de la novia que cogió en la boda de su hermana.»
  • «En la boda de la jefa nadie quiso coger el ramo de la novia y acabó rodando por el jardín.»
  • «El fotógrafo avisó dos veces antes de tirar el ramo para que ninguna invitada saliera movida.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

bouquet toss

Literalmente: lanzamiento del ramo

Preguntas frecuentes

¿Qué significa coger el ramo de la novia?

Según la costumbre, que la invitada que lo atrapa será la siguiente en casarse. La novia lo lanza de espaldas hacia el grupo de solteras, normalmente entre el final del banquete y el baile.

¿De dónde viene la costumbre de lanzar el ramo?

No es de la tradición nupcial española: llegó en el siglo XX con el modelo de boda anglosajona. La fecha exacta en que se generalizó en España no está documentada.

¿Es verdad que viene de cuando arrancaban el vestido a la novia?

Esa historia se repite mucho y está mal documentada. Nadie ha demostrado la línea que iría de aquellas prácticas medievales al lanzamiento del ramo, así que conviene tomarla con reservas.

¿Por qué hay novias que ya no lanzan el ramo?

Porque da por supuesto que casarse es lo que toda soltera desea y obliga a señalarse en público. Hay quien lo suprime y quien lo cambia: lanzarlo a todos los invitados o entregarlo a la pareja más veterana.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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