A la vejez, viruelas
- Origen histórico: La clave está en la enfermedad. La viruela era dolencia típicamente infantil: quien la pasaba de niño quedaba inmunizado, así que padecerla de viejo era la prueba de algo llegado fuera de su tiempo. El refrán…
- Variantes frecuentes: A la vejez, viruelas; y a la juventud, arrugas
- En otros idiomas: «No fool like an old fool» (EN)
Se dice de quien hace de mayor algo propio de la juventud, sobre todo enamorarse o lanzarse a una aventura que ya no le corresponde por edad.
Se dice de quien hace de mayor lo que se supone propio de la juventud: enamorarse, arreglarse, apuntarse a algo, lanzarse a una aventura que ya no le tocaba por edad. El tono va del reproche cariñoso a la burla suave y casi nunca llega a ser hiriente.
Qué significa exactamente
Lo que el refrán señala no es la conducta, sino el momento. No dice que enamorarse esté mal, ni que aprender a bailar sea ridículo: dice que llega fuera de tiempo. Esa es la diferencia entre este refrán y una censura propiamente dicha, y explica que se pueda pronunciar con una sonrisa.
Su aplicación clásica es amorosa. Se decía, y se sigue diciendo, del viudo que se echa novia, de la señora que se casa a los setenta, del divorciado tardío que estrena vida. Pero admite cualquier estreno a destiempo: la carrera empezada a los sesenta, el tatuaje, la moto, el gimnasio, la primera guitarra.
Frente a viejo verde, que es una condena en toda regla y con un componente sexual desagradable, este refrán resulta casi amable. Y frente a genio y figura hasta la sepultura, que celebra la continuidad de un carácter, el nuestro subraya la novedad: no es que el interesado siga siendo el de siempre, es que ha empezado algo nuevo cuando ya nadie lo esperaba.
De dónde viene
La clave está en la enfermedad, y es una de esas explicaciones que encajan con una precisión poco frecuente en el refranero. La viruela era una dolencia típicamente infantil, y lo era por una razón epidemiológica concreta: en poblaciones donde circulaba de manera constante, casi todo el mundo la pasaba de niño, y quien sobrevivía quedaba inmunizado de por vida. Padecerla de viejo significaba, por tanto, haberse librado de crío contra toda probabilidad. Era la prueba médica perfecta de algo que llega cuando ya no corresponde.
Conviene recordar lo que la enfermedad significaba, porque hoy es un nombre vacío. La viruela mataba a una proporción enorme de los niños que la contraían y dejaba marcados de por vida a muchos de los que se salvaban. Picado de viruelas era una descripción física corriente, tan corriente que figuraba entre las señas personales con que se identificaba a la gente en los documentos, junto al color del pelo y la estatura. Una cara marcada no llamaba la atención de nadie: lo raro era la que no lo estaba.
De todo aquello no queda nada, y esa es la parte más notable de la historia de este refrán. La vacuna de Jenner llegó a finales del siglo XVIII; la expedición Balmis la llevó a América y a Filipinas a partir de 1803, transportándola en el brazo de niños que se iban inoculando unos a otros durante la travesía porque no había otra manera de conservarla viva; y en 1980 se declaró erradicada en todo el mundo, único caso de una enfermedad humana borrada del mapa. El refrán ha sobrevivido a su referente. Se sigue diciendo con toda naturalidad por hablantes que jamás han visto un caso ni conocen a nadie que lo haya visto, y para los cuales viruelas es ya poco más que una palabra con buen sonido dentro de una fórmula fija.
La forma breve está recogida en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas, de 1627, y Iribarren se ocupó de explicarla en su repertorio de dichos. Algunos refraneros añaden la coletilla y a la juventud, arrugas, que completa la simetría invirtiendo la anomalía: si es raro enfermar de viejo de una cosa de niños, también lo es envejecer antes de tiempo.
Un indicio más de lo asentado que estaba: Bretón de los Herreros tituló así una de sus comedias, en el primer tercio del siglo XIX, y no hacía falta explicar el título a nadie.
La forma, por último, responde a un molde muy productivo del castellano. La preposición a seguida de un sustantivo, sin verbo alguno, sirve para expresar correspondencia: a tal situación, tal cosa. Con esa plantilla están hechos a lo hecho, pecho, a rey muerto, rey puesto, a mal tiempo, buena cara y a falta de pan, buenas son tortas. El refranero español fabricó centenares de sentencias con ese patrón porque es breve, se memoriza sin esfuerzo y admite cualquier contenido. Nuestro refrán lo aprovecha con una vuelta de tuerca: la correspondencia que enuncia es falsa, porque a la vejez no le tocan viruelas, y en esa incongruencia deliberada está el chiste.
Cómo se usa hoy
Coloquial, entre burlón y cariñoso, y todavía muy frecuente pese a que su imagen ya no significa nada para el hablante medio. Se emplea ante la boda tardía, el divorcio de un sesentón, las clases de baile a los setenta y cinco, el abuelo que se compra una moto o se matricula en la universidad.
No se recorta, porque ya es brevísimo, y suele decirse con una sonrisa y en presencia del aludido, que a menudo lo asume con gusto. De hecho, es de los pocos refranes de este tipo que la propia persona aplica a sí misma, y en esa boca queda francamente bien.
Merece la pena señalar lo que la sentencia da por supuesto, porque hoy se nota más. El refrán parte de que a cada edad le corresponden unas conductas y de que salirse de ellas es materia de comentario público. Eso era una evidencia en una sociedad donde la vejez empezaba alrededor de los cincuenta, donde la ropa, el peinado y hasta el sitio en la iglesia marcaban la edad de cada cual, y donde una viuda de cincuenta años tenía por delante un papel social muy definido y muy corto. Con la esperanza de vida actual, el refrán se aplica a personas que tienen por delante veinte o treinta años de vida activa, y ahí la idea de que algo llegue tarde resulta bastante más discutible. Nada de esto lo ha retirado de la circulación: simplemente hay que saber que trae incorporada una idea de la vejez que ya no se corresponde con los hechos.
Se entiende en el resto del ámbito hispánico, aunque es de los refranes más específicamente españoles del grupo, y su gracia depende de que el oyente sepa que la viruela era cosa de niños. Cuando ese dato se pierde del todo, la frase seguirá usándose, pero ya como pura fórmula.
La demografía juega además en su contra. España es hoy uno de los países más longevos del mundo, y la franja de edad a la que tradicionalmente se aplicaba el refrán, la de los sesenta y pico, la ocupan personas que se jubilan con salud, viajan, estudian y rehacen su vida sentimental con toda normalidad. Cuando lo excepcional deja de serlo, la burla pierde fuerza: llamar viruelas a que alguien se eche pareja a los sesenta y cinco resulta cada vez menos gracioso, sencillamente porque ya no sorprende a nadie. El refrán se ha ido corriendo hacia arriba, hacia los ochenta y los noventa, y no sería raro que en una generación quedara reservado a esas edades o se retirara del uso corriente. De momento aguanta, sostenido por su brevedad y por lo bien que suena.
Expresiones parecidas
Gallina vieja hace buen caldo defiende lo contrario y con entusiasmo: la edad como garantía de calidad, dicho sobre todo de personas con experiencia. Entre los dos se ve que el refranero no tiene una posición única sobre la vejez, sino dos, según convenga elogiar o pinchar.
Genio y figura hasta la sepultura comparte el terreno pero no la sorpresa, porque habla de lo que no cambia y no de lo que empieza tarde. Más sabe el diablo por viejo que por diablo pone la vejez del lado de la ventaja, con la experiencia como arma. Y en el extremo duro está viejo verde, que ya no es refrán sino insulto y que conviene no confundir con este: uno se ríe con afecto de una vitalidad tardía, el otro señala con desprecio un deseo que se considera fuera de lugar. Entre ambos hay toda la distancia que separa una broma en una comida familiar de un insulto dicho por la espalda, y conviene no equivocarse de registro al elegir. El refrán de las viruelas admite respuesta con una sonrisa; el insulto, no, y esa es en la práctica la mejor manera de distinguirlos cuando se duda. Si el aludido puede reírse, era el refrán; si no, era otra cosa.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Conducta juvenil a destiempo, en especial un enamoramiento tardío.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Mirá a tu tío aprendiendo a bailar a los setenta... a la vejez, viruelas.»
Chile
Lo que se hace de viejo y correspondía a la juventud.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Se puso a pololear a los setenta y tantos: a la vejez, viruelas.»
Colombia
Algo propio de la juventud que le llega a alguien fuera de tiempo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Se nos enamoró don Julio a los ochenta: a la vejez, viruelas.»
España
Conducta juvenil fuera de tiempo
Entre burlón y cariñoso, casi nunca hiriente
«Se ha apuntado a clases de baile a los setenta y cinco: a la vejez, viruelas.»
México
Se dice de quien ya mayor hace algo propio de la juventud, sobre todo enamorarse.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables; también entre burlón y cariñoso.
«Se compró una moto a los setenta años: a la vejez, viruelas.»
Perú
Antojo o aventura juvenil en alguien que ya no está en esa edad.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«A la vejez, viruelas: mi tío se compró una guitarra y se metió a una banda.»
Uruguay
Se dice de quien hace de mayor algo propio de la juventud, sobre todo enamorarse o lanzarse a una aventura que ya no le corresponde por edad.
Venezuela
Se dice de quien hace de mayor algo propio de la juventud, sobre todo enamorarse o lanzarse a una aventura que ya no le corresponde por edad.
Ejemplos de uso
- «Mi abuelo se ha echado novia en la residencia y anda como un chaval de veinte: a la vejez, viruelas.»
- «Se ha matriculado en la universidad a los ochenta y no falta ni a una clase: a la vejez, viruelas.»
- «El del quiosco se ha comprado una moto enorme con setenta años cumplidos; a la vejez, viruelas.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
No fool like an old fool
Literalmente: no hay tonto como el tonto viejo
Preguntas frecuentes
¿Qué significa a la vejez, viruelas?
Se dice de quien hace de mayor algo propio de la juventud, sobre todo enamorarse o lanzarse a una aventura que ya no le tocaba por edad. El tono suele ser burlón y afectuoso.
¿Por qué viruelas y no otra enfermedad?
Porque la viruela era una dolencia típicamente infantil y quien la pasaba de niño quedaba inmunizado de por vida. Padecerla de viejo era la prueba médica de algo llegado fuera de tiempo.
¿De dónde viene a la vejez, viruelas?
Del comportamiento de la enfermedad, que se pasaba en la infancia. Está recogido con esta forma breve en el Vocabulario de refranes de Correas (1627), lo que prueba que ya circulaba entonces.
¿Es ofensivo decir a la vejez, viruelas?
Se usa entre burlón y cariñoso y rara vez hiere; muchas veces lo dice la propia persona de sí misma. Da por supuesto, eso sí, que hay conductas propias de cada edad, idea hoy discutible.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
Expresiones emparentadas
Gallina vieja hace buen caldo
La experiencia de los años tiene un valor que la juventud no alcanza, y lo que se pierde en lozanía se gana en…
Genio y figura, hasta la sepultura
El carácter de una persona no cambia con los años: se mantiene igual hasta el final, por mucho que cambien sus…
El amor es ciego
Quien está enamorado no ve los defectos de la persona amada, y por eso toma decisiones que a cualquier observador de…
Irse de la lengua
Contar sin querer algo que debía quedar en secreto, por descuido, por confianza excesiva o porque no se supo callar a…
Irse de marcha
Salir de noche a divertirse, de bar en bar y hasta las tantas. En España la marcha es toda una institución con…
Más lento que el caballo del malo
Ser lentísimo. Se dice de personas que tardan en todo y también de máquinas, colas o trámites que no avanzan. El tono…