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Irse de marcha

Frase hecha 🇪🇸 España Coloquial Origen probable
Respuesta rápida
«Irse de marcha» significa Salir de noche a divertirse, de bar en bar y hasta las tantas. En España la marcha es toda una institución con horarios y recorrido propios.
  • Origen histórico: Marcha significa aquí movimiento y energía, sentido que la palabra tomó en el español peninsular de los años setenta y ochenta y que quedó fijado en la etiqueta la movida madrileña. De ahí, irse de marcha es…
  • Variantes frecuentes: Salir de marcha · Marcha nocturna · Tener marcha
  • En otros idiomas: «to go out on the town» (EN)

Salir de noche a divertirse, de bar en bar y hasta las tantas. En España la marcha es toda una institución con horarios y recorrido propios.

Irse de marcha es salir de noche a divertirse, de bar en bar y hasta las tantas. En España la marcha tiene horario propio, recorrido conocido y una liturgia que empieza tarde, cambia de local varias veces y no acaba hasta que amanece o cierran.

Qué significa exactamente

El rasgo que la define y que se pasa por alto al traducirla es el desplazamiento. No se está de marcha en un sitio: se va de uno a otro. Quien sale a cenar y vuelve a casa no ha ido de marcha, aunque haya salido de noche; quien encadena tres bares y termina en una discoteca, sí. La expresión describe un itinerario, no una velada.

El segundo rasgo es la duración. La marcha española empieza tarde para los estándares de casi cualquier otro país y se prolonga hasta la madrugada, y esa cronología está incorporada al significado: decir que alguien se fue de marcha implica que volvió de madrugada, sin necesidad de añadirlo.

La palabra marcha tiene además vida propia fuera de la locución. Tener marcha es tener energía y ganas de fiesta, y se dice tanto de una persona incansable como de un barrio o una ciudad con vida nocturna: Madrid tiene marcha, este pueblo no tiene ninguna marcha. De ahí sale marchoso, aplicado a la persona y también al local o a la música que animan. Y la marcha, con artículo, nombra el fenómeno entero, el circuito y el ambiente.

Frente a ir de copas, que es más tranquilo y más corto, la marcha implica movimiento y multitud. Frente a salir de fiesta, que es la fórmula neutra y hoy la preferida por los hablantes más jóvenes, esta suena ligeramente a otra época sin llegar a estar anticuada.

La construcción se apoya en un molde muy rentable del español: ir o salir de seguido de un sustantivo sin artículo que nombra no el destino, sino la clase de actividad. De copas, de compras, de tapas, de vacaciones, de juerga. En todos los casos el sustantivo va sin determinante y sin plural, y funciona casi como un adverbio de modo. Por eso no se dice irse de una marcha ni irse de marchas.

El artículo, cuando aparece, cambia el significado. La marcha, con determinante, ya no es la actividad sino el ambiente y el circuito: la marcha de un barrio, la marcha de los jueves. Son dos usos distintos de la misma palabra y el hablante los separa sin esfuerzo. Los verbos que admite el primero son pocos y estables —irse, salir, estar—, y cada uno aporta su matiz: irse subraya el abandono del sitio donde se está, salir es el neutro y estar describe encontrarse ya en pleno recorrido.

De dónde viene

De marcha en el sentido de movimiento, animación y energía, un valor coloquial que la lexicografía académica recoge y marca como propio de España. Sobre él se construye todo lo demás: si la marcha es la animación, irse de marcha es salir a donde la hay, con la misma lógica con que se va de copas o de compras. El desplazamiento semántico ocurre dentro del español peninsular y no requiere ninguna importación ni ningún episodio.

El catálogo sitúa ese desplazamiento en los años setenta y ochenta y lo asocia a la etiqueta de la movida madrileña. La asociación es razonable como contexto: fue el periodo en que la vida nocturna urbana se convirtió en fenómeno cultural con nombre propio y en que la palabra ganó visibilidad pública. Ahora bien, conviene decir con precisión lo que eso significa y lo que no. La movida es una etiqueta de época, no una fuente que feche una locución; que un ambiente popularice una palabra no prueba que la palabra naciera allí ni permite fijar el año en que la expresión se formó.

Hay además una cuestión de orden interno que queda sin resolver. Es posible que tener marcha, aplicado a personas y lugares con energía, sea anterior a irse de marcha, y que la locución del salir nocturno se formara a partir de aquel valor ya asentado. Es posible también lo contrario, o que ambos se desarrollaran a la vez. Ninguna fuente de esta ficha lo aclara, así que se deja abierto.

Hasta qué punto está probado

La certeza es probable, y bien puesta. Lo firme es el sentido de marcha como animación o diversión bulliciosa, registrado en el diccionario con marca de España, y la coherencia del paso desde ahí hasta la locución. Eso se sostiene sin problema.

Lo que no hay es fecha. La ficha no aporta primera documentación —ni obra, ni autor, ni cita—, de modo que la datación en los setenta y ochenta debe leerse como una estimación razonable y no como un dato de archivo. Se apoya en el recuerdo del uso y en la asociación con un periodo cultural muy identificable, dos apoyos que orientan pero no fechan.

La distinción no es un capricho. Basta con que aparezca un testimonio escrito anterior para que la cronología cambie, y en el vocabulario del ocio, que rara vez llegaba a los textos, eso es más probable de lo que parece. Por eso aquí la estimación se declara como estimación.

Cómo se usa hoy

Coloquial, neutra y perfectamente aceptable en cualquier contexto informal, incluida la conversación con desconocidos. No tiene carga malsonante ni juicio moral incorporado: se puede decir sin que suene a reproche.

Sí tiene, en cambio, una marca generacional creciente. Entre hablantes por debajo de cierta edad se ha impuesto salir de fiesta, y marcha empieza a sonar a la manera de hablar de los padres, del mismo modo que ocurrió antes con juerga o con parranda. Sigue viva y se entiende en toda España, pero quien escriba para público joven debería saber que no es la forma por defecto.

Los moldes habituales son irse o salir de marcha, estar de marcha, tener marcha y la pregunta ritual de si hay marcha en un sitio. También se usa en negativo para describir lugares: aquí no hay nada de marcha.

Fuera de España el problema no es que la locución sea opaca, es que significa otra cosa. En México, Argentina y buena parte de América, una marcha es una manifestación, de modo que decir que alguien se fue de marcha se entiende como que salió a protestar por la calle. El malentendido es completo y bastante cómico. Para lo que aquí nos ocupa, allí se dice irse de reventón o de antro en México, salir de joda en el Río de la Plata y carretear en Chile. Es uno de los casos del corpus en que la traducción literal produce el sentido equivocado en lugar de ninguno.

Expresiones parecidas

Dentro del español de España, ir de copas describe algo más tranquilo y centrado en la bebida, sin el componente de itinerario. Irse de juerga y irse de parranda comparten el sentido y suenan más antiguas, con un aire que hoy resulta casi costumbrista. Salir de fiesta es la fórmula neutra y actual, la que sirve para cualquier edad y cualquier país de habla hispana.

Cerca quedan otras que nombran partes del fenómeno y no el fenómeno entero. Hacer botellón designa una práctica concreta, la de beber en la calle antes de entrar a los locales, y es española y bastante reciente. Ponerse ciego apunta al exceso y no al recorrido. Trasnochar se queda solo con el horario, sin decir nada de la diversión, y por eso sirve igual para quien sale que para quien se queda estudiando.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Salir de fiesta por la noche

Tener marcha es tener energía y ganas de fiesta

«Se fueron de marcha el sábado y volvieron con el sol alto.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to go out on the town

Literalmente: salir por la ciudad

Preguntas frecuentes

¿Qué significa irse de marcha?

Significa salir de noche a divertirse, de bar en bar y hasta muy tarde. Lo define el recorrido: no es quedarse en un sitio, sino cambiar de local varias veces.

¿De dónde viene la palabra marcha con ese sentido?

De marcha como movimiento y animación, valor coloquial propio del español de España que el diccionario recoge. El desplazamiento es interno y no está fechado con precisión.

¿Desde cuándo se dice irse de marcha?

Se estima que el uso se asentó entre los años setenta y ochenta, en el ambiente que popularizó la movida madrileña, pero no hay primera documentación que lo fije.

¿Se dice irse de marcha en América?

No, y allí induce a error: una marcha es una manifestación. En México se dice irse de reventón, en Argentina salir de joda y en Chile carretear.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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