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Ponerse morado

Frase hecha 🇪🇸 España Coloquial Origen desconocido
Respuesta rápida
«Ponerse morado» significa Comer o beber en gran cantidad hasta la hartura, y por extensión disfrutar sin medida de algo que se tenía a mano.
  • Origen histórico: No se sabe. Se ha sugerido que el morado alude al color de la cara del que come y bebe hasta el sofoco, o al del vino tinto que acompaña el atracón, pero ninguna de las dos ideas está documentada…
  • Variantes frecuentes: Ponerse morado de algo · Ponerse ciego
  • En otros idiomas: «to stuff oneself» (EN)

Comer o beber en gran cantidad hasta la hartura, y por extensión disfrutar sin medida de algo que se tenía a mano.

Origen desconocido

No se conoce el origen. Preferimos decirlo antes que inventarlo.

Te pones morado cuando comes hasta no poder más. El diccionario académico lo despacha en tres palabras —«Hartarse de comida»— y no añade nada. Sobre todo no dice por qué morado, que es lo que pregunta todo el mundo. Nadie lo dice: es una de esas expresiones que usamos a diario y que no sabemos explicar.

Qué significa exactamente

Comer mucho, de una sentada y con gusto. Lo importante es el tono, porque en ponerse morado no hay reproche. Uno se pone morado en una boda, en una comida familiar, en un sitio donde la comida estaba buena y había de sobra. Si quisieras afear el atracón dirías otra cosa: que se hinchó, que no dejó nada para los demás. Ponerse morado se cuenta después, a gusto y casi siempre en plural: nos pusimos morados.

La Academia la limita a la comida y ahí se para. En la calle se oye también con otras cosas —ponerse morado de series, de horas extra, de lo que sea—, pero eso el diccionario no lo recoge y en el banco de datos de la RAE tampoco aparece: de los nueve casos que da el corpus moderno, los que no son de comer no son esa extensión, sino el color de verdad —un bebé que llora hasta ponerse morado, un acceso de tos— o juegos de palabras con moreno y con colorado. Que se oiga no lo pongo en duda. Que esté documentado, no lo puedo decir.

Y hay que separarla de su vecina peligrosa. Pasarlas moradas lleva el mismo color y significa casi lo contrario: el DLE la define como «Encontrarse en una situación difícil, dolorosa o comprometida». Las dos están seguidas en la misma página del diccionario, una debajo de la otra, y no tienen nada que ver.

De dónde viene

No se sabe, y esta vez no es una manera de hablar: no hay una sola línea escrita por nadie que lo explique.

Circulan dos ideas. Una dice que el morado es el color de la cara del que come y bebe hasta el sofoco. La otra, que es el color del vino tinto que acompaña al atracón. Las dos suenan razonables y ninguna tiene a nadie detrás: no están en el DLE, ni en el diccionario académico de 1914, ni en el Diccionario de modismos de Ramón Caballero, de 1900, ni en el de Sbarbi, de 1922, que es el repertorio de frases hechas más gordo de su momento y que dedica entradas a cosas mucho más raras que esta. Se repiten sin fuente.

A la primera, además, hay un dato que le va en contra. En 1914 el diccionario de la Academia traía morado con el color y nada más; la única vez que la secuencia «ponerse morado» aparece en todo el volumen es para definir otra palabra: «Amoratarse. r. Ponerse morado». O sea que hace poco más de un siglo ponerse morado era amoratarse, salirte un cardenal, y no tenía nada que ver con comer. Si la frase de la comida hubiera salido del sofoco del comilón, sería esperable verla asomar en algún punto del camino. No asoma.

Y ahora lo más contundente, que son los corpus. En el corpus histórico de la Academia, que llega hasta 1974 y tiene siglos de textos por detrás, la locución de comer aparece cero veces. Ni una. Lo único que sale con esas palabras es el color literal. Arturo Barea, en La forja de un rebelde, cuenta en 1951 lo de las chinchetas clavadas en el sillón del padre Vesga y remata: «Se puso morado de rabia, que no podía hablar». Vargas Llosa, en Conversación en la catedral, de 1969, escribe «se pusieron morados sus labios gordos» por el esfuerzo de levantar un barril. Cara y labios. De comer, nada.

El primer testimonio de la locución gastronómica en el banco de datos de la RAE es de prensa y es de anteayer: El País, 1 de marzo de 1980, en un reportaje sobre un sitio de caviar de París donde los actores hacían cola «cada vez que desean ponerse morados a razón de 5.780 pesetas los cien gramos de beluga». Después llegan una novela de Ramón Ayerra de 1984, donde alguien echa a un invitado de casa con un «no a ponerse morado, de modo que ya se está levantando y a la calle», y una emisión de radio de Madrid del 24 de julio de 1991 en la que dos hablantes se pisan por contarlo: «Vamos, que os pusis pusisteis morados. Pero nos pusimos morados también, venimos con dos kilos de más todos».

Otra vez, cuidado con el salto: 1980 es el primer papel, no la fecha de nacimiento. Una frase tan de la calle lleva años corriendo antes de que alguien se moleste en escribirla. Lo que se puede afirmar es que en 1980 ya se decía así, y que antes de esa fecha no hay rastro de ella en los corpus de la Academia.

Hasta qué punto está probado

La fecha, a medias. Tenemos el techo —en 1980 ya circulaba— y no tenemos el suelo. El hueco está entre el silencio total del corpus histórico y ese primer recorte de prensa, es decir, en los años cincuenta, sesenta y setenta, que es justo donde habría que ir a mirar. La hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional no deja entrar desde aquí y la de ABC tampoco respondió.

El porqué del color, nada de nada. Y aquí conviene aguantarse las ganas, porque las dos explicaciones que corren son bonitas, encajan y cuesta muy poco escribirlas como si fueran ciertas. No lo son: son dos ocurrencias sin firma. Lo honesto es dejar el hueco abierto y decir que está abierto.

Queda por mirar en qué edición del diccionario académico entró la locución, que en la de 1914 no está y en la de hoy sí, con ocho ediciones sin comprobar entre medias; el corpus del siglo XXI de la Academia, que diría si la extensión a cosas que no son comida está documentada; y el Diccionario de dichos y frases hechas de Buitrago, que está en papel y es el sitio más probable donde esté escrita la explicación del sofoco o la del vino.

Cómo se usa hoy

Muy viva y muy usada, en todas las edades. Es coloquial sin ser grosera: la puedes decir delante de tu suegra. Lo natural es contarla después y en primera persona del plural, y el caso de la radio de 1991 lo enseña mejor que cualquier explicación: los dos que hablan se atropellan por contar lo bien que comieron y acaban confesando los dos kilos de más. Ahí está la frase entera, con su tono incluido.

Se construye con de y lo que comiste: ponerse morado de gambas, de callos, de tarta. Y admite subir el grado sin esfuerzo: te pones morado, te pones ciego, te pones hasta arriba. Lo que no admite es la formalidad; en un texto serio queda fuera de sitio.

Fuera de España no se dice. Es expresión peninsular, y el color no arrastra al otro lado del Atlántico esa idea, así que puede no entenderse a la primera: quien oiga en México o en Argentina que te pusiste morado pensará antes en el color de la cara que en la comida. Si escribes para varios países, conviene traducirla.

Expresiones parecidas

Ponerse ciego es la más cercana y se usa casi igual, pero tira más hacia la bebida y hacia el exceso que se paga luego. Ponerse morado de gambas suena a domingo feliz; ponerse ciego suena a que alguien lo tuvo que llevar a casa. Ponerse las botas parece lo mismo y no lo es, porque además de comer mucho lleva dentro la idea de aprovecharse: te pones las botas cuando lo que había era gratis o lo pagaba otro.

Comer a dos carrillos mide otra cosa: la prisa y la manera, no la cantidad. Se puede comer a dos carrillos un plato solo. Y arrastra además un sentido figurado, el de cobrar de dos sitios enfrentados a la vez, que ponerse morado no tiene.

Y pasarlas moradas, que ya ha salido antes: mismo color, suerte contraria. Es la confusión más fácil de todas y vale la pena tenerla clara, porque decirle a alguien que las pasó moradas cuando querías felicitarle por la comilona no es un matiz, es lo contrario de lo que pretendías.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Hartarse de comer

Sin reproche moral; casi siempre celebratorio

«Nos pusimos morados de gambas en la boda.»

Ejemplos de uso

  • «Se puso morado de cerezas y luego no quiso cenar.»
  • «En la verbena nos pusimos morados de churros por dos euros.»
  • «Se pone morado de series en cuanto tiene un fin de semana libre.»

Así suena en una conversación

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to stuff oneself

Literalmente: atiborrarse

Preguntas frecuentes

¿Qué significa ponerse morado?

Comer o beber hasta hartarse, y contarlo a gusto: la frase no lleva reproche. El diccionario académico la limita a la comida y la define como hartarse de comida.

¿De dónde viene ponerse morado?

No se sabe. Se repiten dos explicaciones, el color de la cara del que come hasta el sofoco y el del vino tinto, pero ninguna tiene fuente: no están ni en el DLE ni en los grandes repertorios de frases hechas de 1900 y 1922.

¿Desde cuándo se dice ponerse morado?

El primer testimonio con sentido de comida en los corpus de la RAE es de prensa, de marzo de 1980. Antes de esa fecha solo aparece con el sentido del color: en 1914 el diccionario académico definía amoratarse como ponerse morado.

¿Es lo mismo ponerse morado que pasarlas moradas?

No, es casi lo contrario. Ponerse morado es darse un festín; pasarlas moradas es encontrarse en una situación difícil, dolorosa o comprometida.

Fuentes consultadas

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
  2. Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas
  3. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE), s. v. morado, da, artículo completo: las tres acepciones del lema y las dos locuciones, que van seguidas (https://dle.rae.es/morado) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  4. Real Academia Española, Corpus de referencia del español actual (CREA), consulta «ponerse morado», todos los medios y países: 9 casos en 8 documentos, una sola pantalla, ordenados por año. Párrafo nº 1, el más antiguo y el más antiguo con sentido de comida: prensa, El País, 1 de marzo de 1980, reportaje sobre la Maison du Caviar de París (https://corpus.rae.es/creanet.html) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  5. Real Academia Española, Corpus de referencia del español actual (CREA), misma consulta, párrafo nº 3: Ayerra, Ramón, La lucha inútil, España, 1984 (https://corpus.rae.es/creanet.html) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  6. Real Academia Española, Corpus de referencia del español actual (CREA), consulta aparte «pusimos morados»: 2 casos en 2 documentos. Párrafo nº 2, medio oral: «Mi querida Radio a la sombra», Radio, Madrid, 24 de julio de 1991 (https://corpus.rae.es/creanet.html) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  7. Real Academia Española, Corpus diacrónico del español (CORDE), consulta «puso morado»: 1 caso en 1 documento. Barea, Arturo, La forja de un rebelde, España, 1951. Es el único testimonio de la forma en todo el corpus histórico, y no es de comer (https://corpus.rae.es/cordenet.html) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla

Qué sostiene esta ficha

  • Certeza declarada: el origen no está documentado.
  • Fuentes citadas: 7 obras.
  • Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
  • Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.

Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.

Expresiones emparentadas

Ponerse ciego

Consumir algo en cantidad excesiva, sea comida, bebida o cualquier otra cosa, hasta llegar al empacho o a la embriaguez.

Frase hecha 🇪🇸 España Origen desconocido
Más detalles

Comer a dos carrillos

Comer con avidez, y en sentido figurado sacar provecho de dos fuentes a la vez, normalmente enfrentadas entre sí.

Frase hecha 🇨🇴 Colombia🇪🇸 España🇲🇽 México Origen documentado
Más detalles

Estar de rechupete

Dicho de una comida excelente, tan sabrosa que invita a rebañar el plato; se aplica también a cualquier cosa que sale…

Frase hecha 🇪🇸 España Origen probable
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Chuparse los dedos

Se dice de lo que resulta exquisito, especialmente una comida, hasta el punto de que uno lamentaría desperdiciar…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen probable
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Poner los dientes largos

Provocar envidia o un deseo intenso en otro mostrándole algo apetecible que no puede tener en ese momento.

Frase hecha 🇨🇴 Colombia🇪🇸 España🇲🇽 México Origen desconocido
Más detalles

Comer con los ojos

Desear la comida por su buen aspecto, más de lo que luego se puede comer. El diccionario académico lo define…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen desconocido
Más detalles