Comer a dos carrillos
- Origen histórico: El carrillo es la mejilla, y comer a dos carrillos describe literalmente al que llena la boca por ambos lados sin dar tiempo a tragar. La fórmula está en la lengua clásica con ese sentido físico, y el salto…
- Variantes frecuentes: Masticar a dos carrillos
- En otros idiomas: «to have it both ways» (EN)
Comer con avidez, y en sentido figurado sacar provecho de dos fuentes a la vez, normalmente enfrentadas entre sí.
Comer a dos carrillos es comer deprisa y con ansia, llenando la boca por los dos lados. Y también, dicho de quien no está comiendo nada, sacar tajada de dos sitios a la vez, sobre todo si están enfrentados. Los dos sentidos son viejísimos y llevan conviviendo desde el siglo XVI.
Qué significa exactamente
El DLE le da tres acepciones y las tres siguen vivas. La primera, «Comer con rapidez y voracidad». La segunda, «Tener a un mismo tiempo varios cargos o empleos lucrativos». La tercera, «Sacar utilidad de dos personas o parcialidades de opiniones contrarias, complaciendo o sirviendo al mismo tiempo a la una y a la otra».
La primera es literal. Carrillo es la mejilla, y el que come a dos carrillos las lleva hinchadas las dos: está metiendo comida más deprisa de lo que traga. La imagen se explica sola.
Las otras dos son la misma idea en figurado. La segunda es acumular: cobrar de dos sitios, tener dos sueldos. La tercera es más fea: darles la razón a dos que están peleados para sacar algo de los dos. Codicia en un caso, doblez en el otro. Hoy casi siempre se quiere decir la tercera. De la palabra carrillo, por cierto, lo único que dice el DLE es que es «De or. inc.», o sea de origen incierto: ni del nombre de la mejilla sabemos de dónde salió.
De dónde viene
De la cara, sin misterio. Lo interesante no es eso, sino el orden en que asoman los dos sentidos, porque va al revés de como suele contarse.
La primera vez que alguien se para a explicar la frase, no la está explicando como comida. Es Sebastián de Horozco, en su Libro de los proverbios glosados, escrito en los años setenta del siglo XVI. Horozco glosa otro refrán, el del borceguí de Terámenes, una bota que se podía calzar en cualquiera de las dos piernas, y dice que eso es «lo que acá vulgarmente dezimos» comer a dos carrillos, y que quiere decir «jugar a dos manos, conversar con la una y con la otra parte». Fíjate en el «vulgarmente dezimos»: ya era un dicho de la calle, y era el doble juego.
Cuarenta años más tarde la recoge Covarrubias en el Tesoro de la lengua castellana, de 1611, y la mete dos veces, en carrillo y en mascar, las dos en sentido figurado: hacerse a ambas partes contrarias con disimulación. No va entre comillas porque el facsímil está deshecho en esas dos líneas y no admite transcripción. El diccionario más antiguo de los que hemos podido consultar solo conoce el figurado; hubo otros antes que no tenemos.
En 1627 la trae dos veces Correas, y en la segunda junta los dos sentidos: «Comer á dos carrillos. (De los que de dos partes se aprovechan.)», dice en un sitio; y en el otro, «(Por mucha gana, y por tener ganancia en dos partes.)».
El sentido físico está documentado desde el mismo momento, eso sí, pero no antes. Mateo Alemán lo usa en el Guzmán de Alfarache de 1599, cuando el pícaro echa de menos la buena vida que llevaba: «mascando siempre a dos carrillos como la mona». Y Cervantes dos veces en la segunda parte del Quijote, de 1615: un consejo a Sancho antes de que se vaya a gobernar la ínsula, «Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos ni de erutar delante de nadie», y una defensa del escudero ya en Barcelona, «come apriesa y masca a dos carrillos, pero la limpieza siempre la tiene en su punto». En las tres es comer, y en ninguna hay doblez.
La Academia, en el Diccionario de autoridades de 1729, la mete bajo comer y no bajo carrillo. El escaneo de ese tomo está roto justo en la definición, de modo que no podemos transcribirla, pero sí leer lo que hace con ella: despacha el sentido recto —comer con ambos lados— en ocho palabras y dedica el resto al figurado, el de quien adula a dos partes que disputan dándoles la razón a las dos. Y le pone dos autoridades, las dos figuradas: la Pícara Justina, de 1605, y el Estebanillo González, de 1646. Ninguna de las dos se puede transcribir del mismo tomo por la misma razón.
Con esto delante no se puede sostener que el figurado salga del físico y llegue después: los papeles dicen lo contrario. A finales del XVI la frase corría ya con los dos sentidos.
Hasta qué punto está probado
Probado hay mucho: se la ve corriendo desde los años setenta del siglo XVI, la recogen Covarrubias en 1611, Correas en 1627 y Autoridades en 1729, y la usan Alemán y Cervantes. Sbarbi, en 1922, la sigue dando con los dos sentidos y sin origen: «Comer, y mejor tragar, mucho y aprisa. — Tener dos empleos de utilidad a un mismo tiempo».
Sin probar quedan dos cosas. Cuál de los dos sentidos nació antes: por las fechas parecería que el figurado, pero treinta años de diferencia en textos del XVI no son nada y lo honesto es decir que los dos están ahí desde el principio. Y por qué la lengua eligió esta imagen para el doble juego y no otra: ninguna de las obras que la recogen lo explica, todas se limitan a decir qué significa.
Hay además una trampa. Si buscas la frase en el corpus histórico de la Academia y ordenas por año, el primer resultado es de Las Casas, de la Apologética historia sumaria, escrita entre 1527 y 1550. No es la locución: el pasaje habla de un curandero que sale de la casa «con ambos a dos carrillos como llenos del mal humor», y esas son las mejillas de verdad, llenas de aire, con el «a dos» haciendo de simple numeral. Quien copie el primer resultado del buscador sin abrirlo le regala a la locución cien años que no tiene.
Y hasta dónde se ha llegado: de los sesenta y siete casos del corpus se han repasado los veinticinco primeros, que alcanzan 1695; los del XVIII al XX no se han abierto. Quedan por ver en papel el Horozco y los dos pasajes de la Pícara Justina y el Estebanillo, comprobables porque Autoridades da el folio.
Cómo se usa hoy
Hoy manda el figurado, y con mucha diferencia. Vive en la prensa política y en la de negocios, y sirve para acusar sin tener que acusar de nada concreto: se dice de quien cobra del ayuntamiento y de la empresa a la que el ayuntamiento adjudica, del que está en misa y repicando. Es una frase que señala; no se la sueltas a nadie a la cara si no buscas discusión.
El sentido literal sigue ahí, pero se ha quedado en un rincón amable: se dice sobre todo de los niños y de quien llega con hambre de verdad. De registro es coloquial, pero de las que se admiten en un periódico serio. Lo que suena antiguo es la variante con mascar o masticar; hoy se dice comer y punto, aunque en Cervantes fuera al contrario.
Y al otro lado del Atlántico: esta no ha sido nunca una frase solo de España. En el corpus histórico aparece durante el siglo XVII en autores de las dos orillas, sor Juana Inés de la Cruz entre ellos, y el DLE la recoge sin marca de país.
Expresiones parecidas
Nadar y guardar la ropa también habla de quedar bien con todos, pero el que nada y guarda la ropa lo hace por prudencia: quiere el beneficio sin arriesgar. El que come a dos carrillos es codicioso: quiere los dos beneficios.
Poner una vela a Dios y otra al diablo es la más cercana al tercer sentido, y lo que las separa es el motivo: las velas se ponen por miedo, para cubrirse; a dos carrillos se come por ganancia. Ponerse morado, en cambio, solo comparte terreno con el sentido literal, y aun ahí mide otra cosa: cantidad, no prisa. Puedes comer a dos carrillos un bocadillo y quedarte con hambre.
Y hay una más, que es del propio Covarrubias: en el mismo artículo donde define la nuestra está su contraria exacta, llevar el bocado de un carrillo a otro, que es no tener gana de comer (sin comillas: el facsímil está deteriorado en esa línea y no admite transcripción literal). Los mismos dos carrillos, el mismo bocado y el resultado opuesto.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Comer con ansia o aprovecharse por partida doble
El sentido figurado es hoy más frecuente que el literal
«Cobra del ayuntamiento y de la constructora: come a dos carrillos.»
Ejemplos de uso
- «Llegó del entrenamiento con hambre y comió a dos carrillos sin levantar la cabeza.»
- «Cobraba de la empresa y de la competencia: comía a dos carrillos y acabó sin ninguna de las dos.»
- «Hay quien come a dos carrillos en los dos bandos hasta que uno de ellos se da cuenta.»
Así suena en una conversación
En un banquete
—Mira al niño.
—Comiendo a dos carrillos.
Hablando de negocios
—Cobra de los dos lados.
—Come a dos carrillos y nadie le dice nada.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to have it both ways
Literalmente: tenerlo de las dos maneras
Preguntas frecuentes
¿Qué significa comer a dos carrillos?
Comer deprisa llenando la boca por los dos lados. En sentido figurado, sacar provecho de dos sitios a la vez, o darles la razón a dos bandos enfrentados para ganar con los dos.
¿De dónde viene comer a dos carrillos?
De la imagen de las mejillas llenas: carrillo es mejilla. Lo que no está claro es qué sentido nació antes, porque los dos corren ya en el siglo XVI y el primero que la glosa, Horozco, la entiende en figurado.
¿Desde cuándo se dice comer a dos carrillos?
Desde el siglo XVI al menos: Horozco la da por dicho corriente en los años setenta de ese siglo y Covarrubias la recoge en 1611. Cervantes la usa dos veces en la segunda parte del Quijote.
¿Cuál de los dos sentidos se usa más hoy?
El figurado, sobre todo en política y negocios, para acusar a alguien de cobrar de dos sitios enfrentados. El literal sobrevive con tono amable, dicho de niños o de quien llega con mucha hambre.
Fuentes consultadas
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE), s. v. carrillo, apartado de locuciones (https://dle.rae.es/carrillo) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
- Covarrubias Orozco, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española (1611), s. v. CARRILLO (folio de la letra C). Lectura del facsímil de la edición príncipe de 1611 digitalizada en Internet Archive; grafía normalizada (s larga, u/v, acentuación) (https://archive.org/download/bub_gb_qitRIkmyMt8C/bub_gb_qitRIkmyMt8C_djvu.txt) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
- Covarrubias Orozco, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española (1611), s. v. MASCAR (folio de la letra M). Misma digitalización; grafía normalizada (https://archive.org/download/bub_gb_qitRIkmyMt8C/bub_gb_qitRIkmyMt8C_djvu.txt) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), letra C, entradas «Comer á dos carrillos». La locución figura dos veces en la obra: una en el cuerpo alfabético y otra en la sección final de frases. Edición de Madrid, Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés, 1906 (https://archive.org/download/vocabularioderef00corruoft/vocabularioderef00corruoft_djvu.txt) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
- Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo II (1729), s. v. comer, locuciones que siguen al artículo. Lectura del facsímil digitalizado en Internet Archive (ejemplar bub_gb_i2ap_KVYm4UC); grafía normalizada (https://archive.org/download/bub_gb_i2ap_KVYm4UC/bub_gb_i2ap_KVYm4UC_djvu.txt) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
- Real Academia Española, Corpus diacrónico del español (CORDE), consulta «a dos carrillos», todos los medios y países: 67 casos en 55 documentos, ordenados por año. Párrafo nº 2, Horozco, Sebastián de, Libro de los proverbios glosados, España, 1570-1579 (glosa nº 379, «Calçar el borzeguí de Terámenes») (https://corpus.rae.es/cordenet.html) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
- Real Academia Española, Corpus diacrónico del español (CORDE), misma consulta, párrafo nº 3: Alemán, Mateo, Primera parte de Guzmán de Alfarache, España, 1599 (https://corpus.rae.es/cordenet.html) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
- Real Academia Española, Corpus diacrónico del español (CORDE), misma consulta, párrafo nº 8: Cervantes Saavedra, Miguel de, Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, España, 1615 (consejos de don Quijote a Sancho antes de la ínsula), «"Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos ni de erutar delante de nadie. - Eso de erutar no entiendo -dijo Sancho.»
- Real Academia Española, Corpus diacrónico del español (CORDE), misma consulta, párrafo nº 9: Cervantes Saavedra, Miguel de, Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, España, 1615 (en casa de don Antonio Moreno, Barcelona), «Verdad es que cuando él tiene hambre parece algo tragón, porque come apriesa y masca a dos carrillos, pero la limpieza siempre la tiene en su punto»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: el origen está documentado en una obra que lo estudia.
- Fuentes citadas: 10 obras.
- Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
- Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Nadar y guardar la ropa
Arriesgarse en algo sin dejar de proteger lo que ya se tiene, buscando el provecho sin exponerse a perderlo todo…
Poner una vela a Dios y otra al diablo
Intentar quedar bien con dos bandos enfrentados a la vez para asegurarse el favor de quien acabe ganando.
Ponerse morado
Comer o beber en gran cantidad hasta la hartura, y por extensión disfrutar sin medida de algo que se tenía a mano.
Estar de rechupete
Dicho de una comida excelente, tan sabrosa que invita a rebañar el plato; se aplica también a cualquier cosa que sale…
Chuparse los dedos
Se dice de lo que resulta exquisito, especialmente una comida, hasta el punto de que uno lamentaría desperdiciar…
Poner los dientes largos
Provocar envidia o un deseo intenso en otro mostrándole algo apetecible que no puede tener en ese momento.