Ponerse de perfil
- Origen histórico: La atribución taurina se apoya en perfilarse, que en la plaza es colocarse de costado frente al toro para entrar a matar: un gesto de compromiso, no de huida. Ahí está la pega, porque el sentido corriente es…
- Variantes frecuentes: Estar de perfil
- En otros idiomas: «to sit on the fence» (EN)
Esquivar el compromiso poniéndose de lado, de modo que uno no se opone ni se moja y deja que el problema le pase cerca.
Conviven varias hipótesis sin consenso entre especialistas.
Eludir el compromiso poniéndose de lado, sin oponerse ni respaldar nada, de modo que el asunto pase de largo: eso es ponerse de perfil. No consiste en decir que no, sino en procurar que no haya que decir nada, y quien lo describe lo hace casi siempre con reproche.
Qué significa exactamente
La imagen de partida es física y cualquiera la entiende sin explicación: un cuerpo girado de lado ofrece mucha menos superficie que uno de frente. Trasladado a la conducta, ponerse de perfil es reducir la exposición al mínimo para que lo que viene no golpee de lleno.
El rasgo decisivo es que no se trata de una negativa. Quien se opone se moja, y el que se moja puede equivocarse, pero ha tomado partido. El que se pone de perfil evita justamente eso: ni apoya ni rechaza, y en muchos casos ni siquiera aparece. Lo que se le reprocha no es una decisión, es la ausencia de decisión.
De ahí se deduce el segundo requisito, que suele quedar implícito. La expresión exige que existiera una obligación de pronunciarse. Un particular ajeno al asunto no se pone de perfil, sencillamente no le incumbe. Se pone de perfil el ministro al que preguntan por su propia área, el dirigente sindical durante un conflicto de sus afiliados, el entrenador al que le piden que respalde a un jugador señalado, el jefe que deja a su equipo sin cobertura. Sin deber previo no hay perfil que valga.
Las formas en que se materializa son tres, y todas reconocibles. El silencio, que es la más pura. La abstención, que es la más medible. Y la declaración deliberadamente ambigua, que es la más trabajada: una frase construida para que cada parte pueda leerla a su favor.
Conviene separarla de un puñado de parientes con los que se confunde. Escurrir el bulto tiene que ver con librarse de una tarea o de una responsabilidad concreta, no con abstenerse de opinar. Mirar para otro lado supone que uno ve lo que pasa y lo consiente, con lo que añade complicidad. Lavarse las manos llega después, cuando el daño ya está hecho y se declara la propia inocencia. Nadar y guardar la ropa describe a quien busca el beneficio sin asumir el riesgo, que es un cálculo más ambicioso. Y no mojarse es prácticamente sinónimo, algo más coloquial y sin el matiz de gesto visible que aporta el perfil.
En cuanto a la construcción, admite ponerse, estar y quedarse de perfil, con el matiz previsible: ponerse describe el movimiento, estar y quedarse el resultado. No lleva complemento de persona ni de asunto; se dice se puso de perfil, y el contexto aclara ante qué.
De dónde viene
Es una expresión reciente, del siglo XX, y esa juventud complica la investigación más de lo que parece. Las locuciones antiguas dejan rastro en textos que alguien se molestó en conservar; las nacidas ayer circulan de boca en boca y en prensa efímera, y nadie documenta lo que todo el mundo dice.
La atribución más repetida es la taurina, apoyada en el verbo perfilarse. En la plaza, perfilarse es colocarse de costado frente al toro, con el estoque a la altura de los ojos, justo antes de entrar a matar. Es el instante de máxima concentración y máximo riesgo de toda la lidia. Y ahí está la pega, que no es pequeña: el gesto significa exactamente lo contrario de lo que dice la locución. El torero que se perfila se compromete del todo; el político que se pone de perfil no se compromete en nada. Que una expresión herede de su origen el sentido invertido es posible, pero no es lo normal, y quien lo afirme debería explicar cómo ocurrió.
La segunda explicación no necesita jerga de ningún tipo. Perfil significa en español corriente la vista de lado de una figura, y ponerse de perfil es una acción cotidiana con un valor evidente: presentar el canto en lugar de la cara para pasar por un hueco estrecho, para ocupar menos, para no ser visto de frente. El retrato lo confirma: un perfil enseña la mitad de una cara, y el que posa de perfil se muestra a medias. La metáfora sale de ahí sin necesidad de intermediarios.
Mi impresión, dicho como lo que es, una opinión razonada y no un dato, es que la segunda explicación gana con holgura. La primera exige una inversión de sentido que nadie ha justificado y se apoya únicamente en que dos expresiones comparten una palabra. La segunda no exige nada: solo que un hablante mire cómo se coloca alguien que quiere pasar desapercibido.
Hasta qué punto está probado
Hay que precisar en qué consiste aquí la disputa, porque no es la habitual. Normalmente un origen disputado significa que existen dos tradiciones documentadas que se contradicen. En este caso hay una atribución muy repetida con un problema semántico grave y una explicación transparente que nadie se ha molestado en documentar porque no parece necesitarlo.
Los diccionarios recogen la locución con su sentido, sin pronunciarse sobre su procedencia. No se conoce un primer testimonio fechado que permita situar el nacimiento, ni un texto que ligue la frase a la suerte suprema. Lo que hay es una coincidencia léxica y un salto interpretativo.
Merece la pena señalar el mecanismo, porque explica muchas atribuciones falsas del español. La lengua tiene un caudal auténtico y abundante de expresiones taurinas: entrar al trapo, estar al quite, echar un capote, ver los toros desde la barrera. Esa abundancia genera un sesgo. Cuando una frase contiene una palabra que también existe en el ruedo, la explicación taurina se ofrece sola y suena convincente, aunque la palabra sea de uso general y muy anterior. Perfil es una de esas: la usa un arquitecto, un fotógrafo y un carpintero antes que un torero.
Con todo, hay algo que no está en disputa y conviene no perder de vista. Venga de donde venga, el sentido de la locución está fijado, el reproche es inseparable de ella y su uso no ofrece ninguna ambigüedad. La incertidumbre está en la etimología, no en el significado.
Cómo se usa hoy
El terreno natural de la expresión es la crónica política, donde se ha vuelto casi un tecnicismo. Se pone de perfil el grupo que se abstiene en una votación incómoda, el socio que no defiende al aliado, el cargo que no comparece cuando estalla el asunto que le corresponde. Aparece en titulares y en tertulias con una frecuencia que ya la ha desgastado.
De ahí ha pasado al deporte y al trabajo. Un entrenador se pone de perfil cuando no respalda a su futbolista tras un error; un mando intermedio, cuando su equipo recibe una crítica y él calla. En ambos casos el reproche es idéntico: se esperaba cobertura y no la hubo.
El tono es siempre de censura. Nadie dice de sí mismo que se puso de perfil, salvo en broma o en una confesión de culpa, porque la expresión no describe una prudencia sino una deserción. Quien quiere justificar la misma conducta usa otras palabras: mantener la equidistancia, no interferir, esperar acontecimientos.
Se entiende y se emplea en Argentina, Colombia, México, Perú y Venezuela con el mismo valor, aunque en la prensa española es donde ha cuajado como muletilla de uso diario. En varios países americanos compite con fórmulas locales de reproche parecido, y ahí la elección suele ser de estilo más que de significado.
Un aviso práctico que ahorra malentendidos: no hay que confundir la locución con el verbo perfilarse, que hoy significa sobre todo tomar forma o despuntar. Cuando una crónica dice que alguien se perfila como candidato está diciendo justo lo contrario que si dijera que se pone de perfil. La primera lo señala; la segunda lo esconde.
Expresiones parecidas
La hermana casi gemela es no mojarse, que dice lo mismo con otra imagen, la de quien no quiere que le salpique. Se diferencian en el registro y en el gesto: no mojarse es más coloquial y describe una actitud, ponerse de perfil describe una postura que se ve.
En el mismo campo semántico, escurrir el bulto apunta a librarse de una carga concreta, dar largas a aplazar sin negarse, y salir por la tangente a responder desviando la pregunta. Esta última es especialmente útil como contraste: quien sale por la tangente habla, aunque sea para no contestar; quien se pone de perfil prefiere no hablar.
Cuando hay conocimiento del daño y consentimiento, la fórmula adecuada es mirar para otro lado, y si lo que se busca es sacudirse la responsabilidad ya consumada, lavarse las manos, que arrastra desde Pilatos una carga moral bastante más pesada. Hacerse el sueco pertenece a otra familia: es fingir que no se ha oído, con un punto de comedia que aquí no hay.
Del mundo taurino, con el que esta locución mantiene una relación más que dudosa, los parientes de verdad son buscar un burladero y tomar las tablas, que sí describen sin discusión el refugio ante el peligro. Frente a ellas, ponerse de perfil resulta más sutil y por eso más incómoda: no supone huir, sino quedarse donde estaba haciéndose lo más estrecho posible.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Argentina
Esquivar el compromiso poniéndose de lado, de modo que uno no se opone ni se moja y deja que el problema le pase cerca.
Colombia
Esquivar el compromiso poniéndose de lado, de modo que uno no se opone ni se moja y deja que el problema le pase cerca.
España
Eludir mojarse en un asunto
Muy usado en crónica política, siempre con reproche
«El grupo se puso de perfil en la votación y se abstuvo.»
México
Esquivar el compromiso poniéndose de lado, de modo que uno no se opone ni se moja y deja que el problema le pase cerca.
Perú
Esquivar el compromiso poniéndose de lado, de modo que uno no se opone ni se moja y deja que el problema le pase cerca.
Venezuela
Esquivar el compromiso poniéndose de lado, de modo que uno no se opone ni se moja y deja que el problema le pase cerca.
Ejemplos de uso
- «Cuando salió el tema de quién cuida a la abuela, mi tío se puso de perfil y se enganchó al móvil.»
- «El jefe se pone de perfil siempre que hay que decidir quién se queda a trabajar el fin de semana.»
- «En la junta de vecinos todos estaban de perfil y la derrama sigue sin votarse desde marzo.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to sit on the fence
Literalmente: sentarse en la valla
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «ponerse de perfil»?
Eludir un compromiso apartándose, sin oponerse ni respaldar nada, para que el asunto pase de largo. No es decir que no: es evitar tener que decir algo. Se reprocha a quien tenía obligación de pronunciarse y optó por el silencio, la abstención o una frase ambigua.
¿De dónde viene «ponerse de perfil»?
Está en discusión. Se le atribuye origen taurino por el verbo perfilarse, pero en la plaza perfilarse es colocarse de lado para entrar a matar, un gesto de máximo compromiso. Parece más probable que venga del valor común de perfil: ponerse de canto para ofrecer menos superficie.
¿Es «ponerse de perfil» una expresión taurina?
No hay pruebas de ello y el sentido juega en contra: perfilarse en el ruedo significa comprometerse del todo, no escurrirse. Es un caso probable de atribución retrospectiva, la que sufre en español casi cualquier frase que comparta una palabra con el mundo del toro.
¿Es lo mismo ponerse de perfil que perfilarse?
No, y hoy significan casi lo contrario. Perfilarse en la prensa quiere decir despuntar o tomar forma: alguien se perfila como candidato cuando se destaca. Ponerse de perfil es apartarse para no comprometerse. Conviene no cruzarlos en un mismo texto.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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