Mal de muchos, consuelo de tontos
- Origen y documentación: La versión consoladora es la más antigua que hemos podido leer, pero no con las palabras que suelen repetirse: hacia 1500 sale como mal de muchos, gozo es, en los Refranes que dizen las viejas tras el fuego…
- Variantes recogidas: Mal de muchos, consuelo de todos · Mal de muchos, epidemia
- En otros idiomas: «Misery loves company» (EN)
Consolarse porque la desgracia también les toca a otros es un consuelo falso, ya que el problema propio no se reduce ni un ápice por estar repartido.
Conviven varias hipótesis sin consenso entre especialistas.
Consolarse porque la desgracia también les toca a otros es un consuelo falso: el problema propio no mengua ni un ápice por estar repartido. Eso dice hoy el refrán. Lo llamativo es que hace quinientos años corría otra versión con el mismo arranque y el remate al revés, mal de muchos, gozo es, o sea que compartir la desgracia sí alivia. Y cuál de las dos salió de la otra no está claro: en el siglo XVII hubo quien sostuvo que la burlona era la buena y que se la habían cambiado, y hoy se suele decir justo lo contrario.
Qué significa exactamente
El refrán ataca un razonamiento concreto, el del consuelo comparativo. Ese razonamiento tiene dos pasos: primero se constata un hecho, que a otros les pasa lo mismo, y después se deduce una conclusión, que por tanto lo mío es menos grave. El hecho suele ser cierto. La deducción es la que el refrán llama tonta, porque la subida del alquiler propio no baja ni un euro porque le suba a todo el vecindario.
Se emplea casi siempre como réplica. Alguien intenta consolar diciendo que la situación es general, y el otro contesta con el refrán. Por eso su tono es cortante: no es una reflexión serena sobre la naturaleza del consuelo, es una manera de rechazar uno que se acaba de ofrecer, y de paso llamar tonto a quien se conforma con él, cuando no directamente a quien lo ofreció.
La segunda mitad se ha independizado. Eso es un consuelo de tontos funciona ya por su cuenta, sin necesidad de citar el refrán, y se aplica a cualquier alivio que no resuelva nada. Es señal de una fórmula muy asentada: solo se desgajan los trozos de lo que todo el mundo reconoce.
Conviene decirlo con todas las letras: el refrán que hoy se dice tiene un punto de injusticia. Saber que la desgracia es compartida sí alivia, y no por tontería: alivia porque descarta la culpa personal, porque abre la puerta a la acción común y porque el aislamiento es una parte considerable del sufrimiento. La versión consoladora lo sabía. La burlona prefiere la lucidez amarga.
De dónde viene
Del refranero viejo, sí, pero no con las palabras que suelen repetirse. De los libros que hemos podido consultar, el más antiguo que trae el refrán no dice ni todos ni tontos: dice gozo. Está en los Refranes que dizen las viejas tras el fuego, la colección que se atribuye al marqués de Santillana, en el ejemplar impreso en Sevilla en 1508: «Mal de muchos , goco es», con ce donde hoy va zeta. Medio siglo después lo recoge igual Hernán Núñez en sus Refranes o proverbios en romance, de 1555: «Mal de muchos , gozo es».
Correas tampoco pone consuelo de todos. En la edición de su Vocabulario de refranes y frases proverbiales que tenemos delante hay dos entradas seguidas, «Mal de muchos, gozo es» y «Mal de muchos, conhorto es»; lo de conhorto lo despacha Iribarren en una línea, «Conhorto equivale a consuelo». Que a Correas se le cuelgue la forma con todos es un error muy repetido, y hay un tercero que ayuda a verlo: en 1926 Francisco Rodríguez Marín publicó una colección titulada, literalmente, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas, o sea un libro hecho con lo que a Correas le faltaba. Dentro está «Mal de muchos, consuelo de todos —o de tontos». Un erudito que tenía el Correas delante lo dio por ausente, y eso pesa más que cualquier búsqueda nuestra.
De la frase latina que suele darse como abuela de todo esto no podemos decir nada: la he buscado entera y a trozos, en seis formas distintas, y no ha salido ni una vez. Puede estar en algún libro que no tenemos, pero por nuestra cuenta no la damos por buena.
Lo que sí se ve es que el remate consolador fue cambiando de palabra sin cambiar de idea, y que una de esas palabras es consuelo. Iribarren reúne dos ejemplos. Rojas Villandrando lo usa con gozo en su Viaje entretenido, pegado a otro refrán de consuelo: «Sáqueles un alguacil arrastrando del pescuezo, que mal de muchos es gozo y duelos con pan son menos». Y en el Epistolario del padre Juan Eusebio Nieremberg, que Iribarren fecha en 1649, ya está la palabra que hoy nos suena moderna: «Mal de muchos dicen que es consuelo, y el bien de pocos también es dicha». Todavía en 1922 Sbarbi le dedica entrada propia a «Mal de muchos, consuelo, o gozo, es». Así que consuelo no es la palabra del bando burlón.
Que el refrán consolara de verdad dice mucho del mundo que lo formuló. Las desgracias de aquella sociedad eran casi siempre colectivas —la peste entraba en el pueblo entero, la sequía arruinaba todas las cosechas a la vez— y los remedios también: la cofradía atendía al hermano enfermo, el concejo abría el pósito del grano en los años malos. Que el mal fuera de muchos no era solo un consuelo: era la condición de que hubiera algún remedio.
Y lo de tontos tampoco es de ahora. El diccionario de la Academia de 1869 ya lo trae como refrán hecho, y lo explica igual que lo explicaríamos hoy: que una desgracia no se hace más llevadera por tocarle a mucha gente. Vuelve a aparecer en los de 1899 y 1914, y hay un detalle que suele pasarse por alto: en los tres va delante tontos, y todos viene detrás, presentado como lo que dicen los de la opinión contraria. Las dos palabras se parecen mucho —dos sílabas, misma vocal fuerte, mismo arranque—, así que el cambio se sostiene solo en el oído y pudo correr en cualquiera de los dos sentidos.
Que el refranero se corrija a sí mismo no tiene nada de raro: la letra con sangre entra se cita hoy casi siempre para rechazarla, y a nadie se le ocurre ya usarla como consejo. Lo llamativo de este caso es que aquí no se abandonó nada. Las dos versiones convivieron siglos diciendo cosas opuestas con casi las mismas palabras, y ha acabado ganando la amarga.
Hay además una versión jocosa y bastante extendida: mal de muchos, epidemia. Funciona tomando la primera mitad al pie de la letra —si el mal es de muchos, técnicamente eso tiene un nombre— y sustituyendo cualquier consuelo por un diagnóstico. Es la parodia perfecta del refrán, porque no lo contradice: lo lleva a su conclusión literal y lo deja sin consuelo de ninguna clase.
Hasta qué punto está probado
Probado hay poco: que hacia 1500 ya corría mal de muchos, gozo es, que en 1869 el diccionario de la Academia daba por refrán corriente mal de muchos, consuelo de tontos, y que las dos llevan siglos pisándose. Lo que no sabemos es cuál salió de cuál.
Y no es que falten opiniones: es que las dos que hay se contradicen, y están en el mismo libro. Iribarren, en El porqué de los dichos, copia un pasaje de Gracián: «A propósito de este adagio, dice Gracián en El Criticón: Item: se prohíbe, como pestilente dicho, aquello de Mal de muchos, consuelo de todos. No decía en el original sino tontos, y ellos lo han adulterado». Para Gracián, en pleno siglo XVII, la buena era la de tontos y fueron otros los que la cambiaron a todos. Y unas líneas más abajo, en esa misma entrada, Iribarren sostiene lo de enfrente: «Lo de consuelo de tontos se añadió modernamente», y remata que «Hace siglos se decía Mal de muchos, consuelo es o gozo es». Dos respuestas opuestas en la misma página y ningún papel que decida. Por eso el asunto va aquí como disputado.
Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)
Se repite mucho que el refrán está en Correas como «mal de muchos, consuelo de todos» y que de ahí viene. En la edición del Vocabulario de refranes que hemos podido consultar no aparece así: lo que hay son dos entradas seguidas, «Mal de muchos, gozo es» y «Mal de muchos, conhorto es». Y hay un tercero que ayuda a verlo: en 1926 Rodríguez Marín metió «Mal de muchos, consuelo de todos —o de tontos» en una colección titulada, literalmente, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas. Un erudito que tenía el Correas delante lo dio por ausente, y eso pesa más que cualquier búsqueda nuestra.
Cómo se usa hoy
Es coloquial, es de uso frecuente y su terreno natural es todo aquello que va mal para mucha gente a la vez: hipotecas, precios, impuestos, listas de espera, resultados académicos, cargas de trabajo. Se oye especialmente en tiempos de crisis, que es cuando más se ofrece el consuelo que el refrán rechaza.
Aparece casi siempre en diálogo y en segunda posición, como respuesta. También se usa en primera persona, para admitir que uno no se conforma: ya, pero eso es mal de muchos. Y en la prensa se emplea a menudo en columnas de opinión sobre problemas generalizados.
Un aviso para el lector que se tropiece con la otra versión en un libro. Mal de muchos, consuelo de todos no es un error ni una versión mal recordada: es una variante antigua de verdad, y significa lo contrario. Dicha hoy en una conversación se entendería mal, porque el oyente esperaría el remate con tontos y leería el cambio como un titubeo.
Hay un matiz de cortesía que resulta útil tener presente. Como el refrán llama tonto a alguien, soltarlo delante de quien acaba de ofrecer el consuelo resulta más brusco de lo que parece: se rechaza la ayuda y de paso se califica a quien la estaba dando. Muchos hablantes lo suavizan poniéndolo en tercera persona o atribuyéndoselo a un tercero. Es de esas frases que conviene pensar enteras antes de decirlas.
Se entiende en todo el ámbito hispanohablante, y la forma con tontos es la que circula mayoritariamente en todas partes; las otras, la de todos y la de gozo, ya solo se ven citadas en libros.
Sobre el fondo hay algo que merece decirse sin moralina. El refrán tal como hoy se dice es despectivo por construcción: llama tonto a alguien, y ese alguien suele ser una persona que está intentando encajar una mala noticia. Además desactiva la dimensión colectiva del problema, porque si compartir la desgracia no sirve de nada, tampoco parece servir de nada mirarla como asunto común. No hay que atribuirle intenciones a un refrán, que no las tiene, pero sí conviene notar la distancia entre las dos versiones: una es una fórmula de solidaridad y la otra una fórmula de desconfianza, y es la segunda la que ha ganado.
Expresiones parecidas
Quien no se consuela es porque no quiere ocupa la posición contraria y se dice con ironía: acepta cualquier consuelo por endeble que sea, precisamente para señalar lo endeble que es.
Duelos con pan son menos introduce el elemento que a este le falta: el material. Allí lo que alivia la pena no es la compañía en la desgracia, sino tener qué comer. Y los dos refranes iban juntos: en el pasaje del Viaje entretenido de Rojas Villandrando que copia Iribarren aparecen pegados, uno detrás del otro, «que mal de muchos es gozo y duelos con pan son menos».
Las desgracias nunca vienen solas pertenece a otro asunto, el de la acumulación, aunque se cruza con este cuando alguien intenta consolar diciendo que a todos les pasa. Y su gemela con el sentido cambiado, mal de muchos, consuelo de todos, sigue siendo la mejor prueba de que los refranes no son sabiduría inmutable: son frases que las generaciones van retocando según lo que necesitan creer.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Rechazo de quien se consuela comparándose con otros que están igual.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Que a todos les subió el alquiler no me sirve de nada: mal de muchos, consuelo de tontos.»
Chile
Consolarse con la desgracia ajena no sirve de nada.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Que a todos les haya ido mal no me consuela: mal de muchos, consuelo de tontos.»
Colombia
El consuelo comparativo no reduce el problema propio.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Que a todos nos haya ido mal no arregla nada; mal de muchos, consuelo de tontos.»
España
Crítica del consuelo comparativo
Se usa para rechazar un consuelo que no sirve de nada
«Que a todos nos hayan subido la hipoteca no arregla la mía: mal de muchos, consuelo de tontos.»
México
Consolarse porque a otros también les va mal es un consuelo falso.
Mismo sentido, pero convive con una variante malsonante muy extendida en confianza, mal de muchos, consuelo de pendejos, que endurece bastante el reproche.
«Que a todos les haya ido mal no me arregla nada: mal de muchos, consuelo de tontos.»
Ejemplos de uso
- «Que a mi cuñado también le hayan rayado el coche no me arregla nada a mí: mal de muchos, consuelo de tontos.»
- «Me dicen que media oficina cobra igual de poco, como si eso me subiera la nómina: mal de muchos, consuelo de tontos.»
- «En el barrio llevamos tres días sin calefacción y el portero se queda tan ancho; mal de muchos, consuelo de tontos.»
Así suena en una conversación
En la oficina de empleo
—Está así todo el sector.
—Mal de muchos, consuelo de tontos.
Después de un examen
—Han suspendido veinte.
—Mal de muchos, consuelo de tontos: hay que aprobar.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
Misery loves company
Literalmente: la desgracia ama la compañía
LA
Solamen miseris socios habuisse malorum
Literalmente: consuelo de los desgraciados es haber tenido compañeros de males
Preguntas frecuentes
¿Qué significa mal de muchos, consuelo de tontos?
Que consolarse porque la desgracia también le toca a otros es un consuelo falso: el problema propio no se reduce por estar repartido. Se usa casi siempre para rechazar un consuelo que acaban de ofrecerte.
¿Se dice consuelo de tontos o consuelo de todos?
Las dos existen y dicen cosas opuestas. La consoladora es la más vieja que hemos podido leer, pero en los refraneros antiguos no sale como consuelo de todos, sino como mal de muchos, gozo es. Con la palabra consuelo ya aparece en 1649. Y lo de tontos era refrán de diccionario en 1869, así que tampoco es cosa de ahora.
¿De dónde viene mal de muchos, consuelo de tontos?
Del refranero viejo, donde hacia 1500 ya corría como mal de muchos, gozo es, y en 1649 con la palabra consuelo. La versión con tontos figura como refrán en el diccionario de la Academia de 1869. Cuál de las dos salió de la otra se discutía ya en el siglo XVII y sigue sin resolverse.
¿Qué es mal de muchos, epidemia?
Es la versión jocosa del refrán, bastante extendida. Toma la primera mitad al pie de la letra: si el mal afecta a muchos, eso tiene un nombre médico. Sustituye el consuelo por un diagnóstico.
Fuentes y referencias
- Atribuido a Íñigo López de Mendoza, Refranes que dizen las viejas tras el fuego (1508), s. v. mal de muchos goco es, «Mal de muchos , goco es.»
- Núñez de Toledo y Guzmán, Refranes o proverbios en romance / en castellano, por el orden alfabético (1555), s. v. mal de muchos gozo es, «Mal de muchos , gozo es.»
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), y otras formulas comunes (ed. 1906), s. v. mal de muchos gozo es, «Mal de muchos, gozo es.»
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), y otras formulas comunes (ed. 1906), s. v. mal de muchos conhorto es, «Mal de muchos, conhorto es.»
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), s. v. mal, «de muchos consuelo de tontos ref con el cual se niega que sea mas jleva dera una desgracia cuando comprende a cre cido numero de personas los que tienen con traria opinion dicen mal de muchos con suelo de todos»
- Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1899), s. v. consuelo de tontos, «!| Mal de muchos, consuelo de tontos.»
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1914), s. v. consuelo de tontos, «|j Mal da Bncbos, consuelo de tontos, ref.»
- Sbarbi y Osuna, Diccionario de refranes, adagios, proverbios, modismos, locuciones y frases proverbiales (1922), s. v. mal de muchos consuelo o gozo es, «Mal de muchos, consuelo, o gozo, es.»
- Rodríguez Marín, Más de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas (1926), s. v. mal de muchos consuelo de todos o de tontos, «Mal de muchos, consuelo de todos —o de tontos.»
- Iribarren, José María, El porqué de los dichos, s. v. mal de muchos gozo es, «Correas, en su Vocabulario de refranes, incluye los de Mal de muchos, conhorto es, y Mal de muchos, gozo es. (Conhorto equivale a consuelo).»
- Iribarren, José María, El porqué de los dichos, s. v. mal de muchos es gozo, «Sáqueles un alguacil arrastrando del pescuezo, que mal de muchos es gozo y duelos con pan son menos.»
- Iribarren, José María, El porqué de los dichos, s. v. epistolario del padre juan eusebio nieremberg, «Y en el Epistolario, del padre Juan Eusebio Nieremberg, obra de 1649 (epístola 24), se lee: Mal de muchos dicen que es consuelo, y el bien de pocos también es dicha.»
- Iribarren, José María, El porqué de los dichos, s. v. mal de muchos consuelo de tontos, «A propósito de este adagio, dice Gracián en El Criticón: Item: se prohíbe, como pestilente dicho, aquello de Mal de muchos, consuelo de todos. No decía en el original sino tontos, y ellos lo han adulterado.»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay más de una versión y no se puede elegir entre ellas.
- Fuentes citadas: 13 obras.
- Testimonio escrito citado: Refranes que dizen las viejas tras el fuego (ejemplar de Sevilla), 1508.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Quien no se consuela es porque no quiere
Recomienda adoptar una actitud optimista ante los inconvenientes porque ayuda a sobrellevarlos mejor.
Las desgracias nunca vienen solas
Se aplica cuando varias contrariedades o disgustos aparecen a la vez o uno detrás de otro.
Duelos con pan son menos
Las penas se llevan mejor cuando no falta lo básico, porque el dolor con la despensa llena pesa menos que el dolor…
No hay mal que por bien no venga
Toda desgracia acaba trayendo alguna ventaja inesperada, aunque en el momento del golpe sea imposible verla y suene…
El que espera, desespera
Alude al sufrimiento y al desgaste de quien espera con incertidumbre conseguir lo que desea.
La esperanza es lo último que se pierde
Expresa que las personas procuran conservar la esperanza y aferrarse al deseo de que algo llegue a cumplirse.