Lidiar con alguien
- Origen histórico: Lidiar significó primero combatir, del latín litigare, y el castellano lo especializó pronto en el sentido de torear: lidia es el nombre técnico de la faena completa que se hace a un toro. Cuando la palabra…
- Variantes frecuentes: Lidiar con algo · Tener que lidiar con
- En otros idiomas: «to deal with» (EN)
Bregar con una persona o un asunto difíciles, aguantándolos y manejándolos día tras día porque no hay manera de esquivarlos.
Cuando alguien dice que lleva años lidiando con la burocracia está diciendo que brega con ella día tras día, aguantándola y manejándola porque no hay manera de esquivarla. Ese es el sentido de la locución: enfrentarse de forma sostenida a algo trabajoso. La palabra viene del latín, pero el matiz se lo dio la plaza de toros.
Qué significa exactamente
La clave de lidiar con está en la duración. No describe un choque, describe una convivencia forzosa con algo que desgasta. Se puede discutir con alguien una tarde, pero no se lidia con alguien una tarde: se lidia durante meses, durante años, durante toda una carrera. Ese componente temporal es lo que la distingue de casi todos sus sinónimos.
El segundo rasgo es la imposibilidad de evitarlo. Nadie lidia con lo que puede dejar. Se lidia con un jefe, con una enfermedad crónica, con un proveedor imprescindible, con un adolescente, con la administración pública. El objeto de la lidia forma parte de la vida del sujeto y no se va a marchar.
El tercero es que hay técnica. Quien lidia no solo aguanta: administra, esquiva, cede en un punto para ganar en otro. Esa idea de manejo hábil es lo que aporta el origen taurino y lo que hace la palabra más rica que un simple sinónimo de soportar. Alguien que lidia bien con un cliente difícil no lo derrota; lo conduce.
De las expresiones vecinas, bregar es la más próxima y comparte incluso una parte del ambiente ganadero. Batallar introduce enfrentamiento abierto y suena más épico. Apechugar pone el acento en asumir la carga sin quejarse, sin ninguna idea de técnica. Aguantar es pura resistencia pasiva. Cargar con señala la responsabilidad. Tratar con es neutro y no implica dificultad ninguna: se trata con un notario y se lidia con un moroso.
Hay un detalle de uso que conviene fijar. Aunque la entrada hable de lidiar con alguien, la construcción funciona igual de bien con cosas y con situaciones, y de hecho hoy es más frecuente con asuntos que con personas. Lidiar con el tráfico, con los plazos, con la incertidumbre. El complemento humano conserva algo más de carga: decir que se lidia con una persona la coloca implícitamente en el papel del toro, y eso no siempre sienta bien.
De dónde viene
El punto de partida está fuera de discusión y es puramente etimológico. Lidiar procede del latín litigare, que significaba pleitear y, por extensión, combatir. De esa misma raíz salen en castellano litigio y litigar, que conservaron el valor jurídico, mientras que lidiar tomó el camino popular y se quedó con el de pelear. Corominas trata la familia en su diccionario etimológico y el recorrido no ofrece dudas.
En el castellano medieval, lidiar significaba sin más combatir, batirse en batalla. Es el sentido que tiene en la épica y en la prosa antigua, donde los caballeros lidian contra el enemigo y las huestes lidian en el campo. Lid, el sustantivo, nombraba el combate mismo, y de ahí procede la fórmula que todavía usamos, en buena lid, es decir, en combate limpio.
El giro decisivo llega cuando el castellano especializa la palabra en el terreno taurino. Lidia pasa a ser el nombre técnico de la faena completa que se hace a un toro, desde que sale al ruedo hasta que muere, con sus tercios y sus reglas. El animal criado para eso se llama toro de lidia, y el verbo lidiar queda asociado a esa actividad de una forma tan fuerte que hoy es su primera acepción para muchos hablantes.
Esa especialización cambió el contenido de la palabra, y ese cambio es el que interesa. Combatir es breve y se resuelve por la fuerza. Lidiar, en la plaza, es largo, tiene fases, exige leer al animal, no consiste en imponerse por potencia sino en administrar el enfrentamiento. Cuando el verbo regresa al lenguaje corriente con el sentido figurado que hoy tiene, trae incorporado ese matiz completo.
La comparación lo demuestra. Nadie diría que lidia con una discusión de cinco minutos, aunque etimológicamente sería impecable, porque litigare valía para cualquier pelea. La restricción a lo prolongado y técnico solo se explica por el paso intermedio del ruedo.
Hasta qué punto está probado
Aquí hay que separar dos afirmaciones que suelen ir juntas y que no tienen el mismo respaldo.
La primera, el étimo latino, está documentada y no admite discusión. Lidiar viene de litigare, la evolución fonética es regular y los diccionarios etimológicos lo recogen sin reservas. Sobre esto se puede afirmar sin ninguna cautela.
La segunda, que el matiz actual de esfuerzo prolongado proceda específicamente del uso taurino, es una interpretación razonable pero no un hecho probado. Nadie ha documentado el momento en que el sentido figurado se desprende del taurino, y existe una alternativa perfectamente posible: que el valor moderno derive directamente del antiguo sentido de combatir, sin pasar por la plaza. Combatir con algo día tras día también da, por sí solo, la idea de desgaste.
Lo que inclina la balanza hacia la lectura taurina son dos indicios. Uno es la restricción a lo prolongado, que el sentido militar no explica bien, porque las batallas son breves. El otro es el componente de manejo hábil, que tampoco está en combatir y sí está en la lidia. Son indicios sólidos, no pruebas.
Por eso esta ficha marca la certeza como probable. El origen latino es seguro; el peso del ruedo en el sentido actual es la mejor explicación disponible, y así conviene presentarla.
Cómo se usa hoy
Es de las pocas expresiones de este repertorio cuyo registro es neutro y no coloquial. Se puede escribir en un informe, en una carta formal o en un artículo académico sin que desentone, y esa es una de las razones de su enorme frecuencia. Donde bregar suena rural y apechugar suena de taberna, lidiar pasa por todas partes.
Está viva en todo el ámbito hispanohablante sin diferencias de sentido. En México, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Venezuela y Uruguay se usa exactamente igual que en España, y en el español escrito de América quizá con más frecuencia todavía. No hay aquí ninguna variación que advertir, cosa poco habitual.
La preposición correcta es con. Lidiar con es lo normal y lo recomendable. Lidiar contra existe, se documenta y no es incorrecto, pero suena forzado y arrastra el sentido antiguo de combatir, por lo que se oye poco fuera de textos literarios o solemnes. En cuanto a lidiar sin preposición y con complemento directo, es la construcción taurina: se lidia un toro, no se lidia con un toro.
Una advertencia sobre el objeto humano. Decir que se lidia con una persona implica situarla en el lugar del obstáculo, y en presencia del interesado resulta descortés aunque se diga en broma. Con colectivos e instituciones el problema desaparece: nadie se ofende porque alguien diga que lidia con Hacienda.
Sobre el matiz taurino, un apunte que interesa a quien escribe. En países y en contextos donde la tauromaquia genera rechazo, la palabra ha perdido por completo su asociación con la plaza y no se percibe como taurina. Es una de esas expresiones que sobreviven a la desaparición del referente porque el hablante ya no lo reconoce.
Expresiones parecidas
El castellano tiene muchas maneras de decir que algo cuesta, y cada una elige un ángulo. Bregar es la hermana más cercana y viene también del mundo del trabajo físico, con un aire más rural. Batallar añade épica. Pelearse con algo, en registro coloquial, se usa mucho para aparatos y programas informáticos, donde lidiar suena excesivo. Vérselas con alguien anuncia un enfrentamiento inminente y no una convivencia larga.
Para la carga y la resignación están apechugar, cargar con el muerto, que añade injusticia, y aguantar el chaparrón, que se refiere a un episodio concreto y pasajero. Ninguna incorpora la idea de destreza que aporta la lidia.
Dentro del propio campo taurino conviven expresiones que conviene distinguir bien porque se mezclan. Torear a alguien significa engañarlo o entretenerlo con evasivas, y es peyorativa. Estar toreado se dice de quien tiene ya tanta experiencia en una situación que no se deja sorprender, y en la plaza describe al toro que ha aprendido a distinguir el cuerpo del engaño. Tener el toro encima señala la urgencia de un plazo. Ver los toros desde la barrera retrata a quien opina sin riesgo. Cinco expresiones del mismo origen y cinco significados que no se solapan.
En inglés la equivalencia habitual es to deal with, que es mucho más neutra y no transmite ni desgaste ni técnica, y también to cope with, que sí añade el esfuerzo de sobrellevar. El francés recurre a composer avec, cuya imagen es la de llegar a un arreglo. Ninguna lengua vecina tiene una palabra que traiga consigo, de regalo, una faena entera.
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Aguantar y manejar algo trabajoso de forma sostenida
Mismo sentido, sin diferencias apreciables; registro neutro, vale en textos formales
«Hay que lidiar con el sistema viejo hasta que compren el nuevo.»
Chile
Batallar con algo o alguien que no se puede esquivar
Mismo sentido, sin diferencias apreciables
«Llevo años lidiando con esa oficina y nunca contestan.»
Colombia
Enfrentar algo pesado un día tras otro
Mismo sentido, sin diferencias apreciables
«Tocó lidiar con el trancón toda la mañana.»
España
Enfrentarse a algo trabajoso de forma sostenida
Implica desgaste, no un solo choque
«Lleva años lidiando con la burocracia sanitaria.»
México
Bregar día tras día con alguien o algo difícil
Mismo sentido y todavía más frecuente que en España: es la manera normal de decir que uno aguanta a alguien pesado, sin la menor conciencia de origen taurino
«Me toca lidiar con los proveedores todos los lunes y salgo agotada.»
Perú
Bregar con un asunto o una persona difíciles
Mismo sentido, sin diferencias apreciables
«Todos los días lidio con el tráfico de la Panamericana.»
Uruguay
Bregar con una persona o un asunto difíciles, aguantándolos y manejándolos día tras día porque no hay manera de esquivarlos.
Venezuela
Aguantar y manejar lo que no hay manera de evitar
Mismo sentido, sin diferencias apreciables
«Uno tiene que lidiar con las colas y con la luz que se va a cada rato.»
Ejemplos de uso
- «Después de cenar toca lidiar con los deberes de los dos pequeños, que hoy vienen bien cargados.»
- «Me toca lidiar con un cliente que cambia de idea cada dos correos y siempre corre prisa.»
- «La panadera del barrio lidia con proveedores que le suben el precio de la harina cada trimestre.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to deal with
Literalmente: tratar con
Preguntas frecuentes
¿Qué significa lidiar con alguien?
Bregar de forma sostenida con una persona o un asunto difíciles, aguantándolos y manejándolos día tras día porque no hay manera de esquivarlos. Implica duración y cierta destreza, no un solo choque.
¿De dónde viene la palabra lidiar?
Del latín litigare, pleitear y por extensión combatir, de donde salen también litigio y litigar. El castellano la especializó en el sentido de torear, y lidia es el nombre técnico de la faena completa.
¿Se dice lidiar con o lidiar contra?
Lo normal y recomendable es lidiar con. Lidiar contra existe y no es incorrecto, pero suena forzado y conserva el sentido antiguo de combatir, por lo que casi solo aparece en textos literarios.
¿Es lo mismo lidiar con alguien que torear a alguien?
No. Lidiar con alguien es aguantarlo y manejarlo durante mucho tiempo; torear a alguien es engañarlo o entretenerlo con evasivas. La segunda es claramente peyorativa y la primera no.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
Expresiones emparentadas
Torear a alguien
Manejar a una persona con engaños y evasivas, llevándola de un lado a otro sin darle nunca lo que pide ni una negativa…
Estar toreado
Tener ya la experiencia suficiente para no dejarse engañar, porque a uno le han hecho antes todas las trampas posibles.
Tener el toro encima
Encontrarse con el problema o el plazo ya sobre uno, sin tiempo para preparar nada y con la obligación de responder ya.
Hacer novillos
Faltar a clase o al trabajo sin permiso y sin excusa, escapándose a pasar el rato en otra parte mientras los demás…
Tomar la alternativa
Dar el salto a la categoría profesional plena y empezar a actuar de igual a igual con los que ya estaban consagrados…
Arrimarse al toro
Exponerse de verdad en un asunto, acercándose al peligro en lugar de resolverlo de lejos y con todas las garantías.