Hacer novillos
- Origen histórico: La explicación más difundida vincula la frase con las novilladas: el estudiante se escapaba a ver torear becerros en vez de ir a clase. Otra la relaciona con el novillo escapado del hato, que anda suelto…
- Variantes frecuentes: Hacer campana · Fumarse la clase
- En otros idiomas: «to play truant» (EN)
Faltar a clase o al trabajo sin permiso y sin excusa, escapándose a pasar el rato en otra parte mientras los demás cumplen.
Conviven varias hipótesis sin consenso entre especialistas.
Hacer novillos es faltar a clase sin permiso ni excusa, escaparse a pasar la mañana en otra parte mientras los demás están en el aula. Es la fórmula que el español de España considera general, frente a la maraña de nombres locales que compiten con ella, y su origen no está resuelto: hay dos explicaciones enfrentadas y ninguna se puede demostrar.
Qué significa exactamente
La expresión exige que alguien te esté esperando. Sin esa expectativa no hay novillos: quien no tiene clase no puede faltar a ella. Por eso el sujeto natural es el escolar, y el sentido se completa con dos ingredientes más, la ausencia de permiso y el ocultamiento, porque lo normal es que en casa no se enteren hasta que llama el colegio.
No equivale, por tanto, a faltar. Se falta con justificante, por enfermedad o por un viaje; se hacen novillos cuando la ausencia es una decisión propia y clandestina. Tampoco importa demasiado adónde se vaya el que los hace: puede pasar la mañana en un parque, en casa de un amigo o en su propia cama. Lo que define la conducta es no estar donde debía.
El plural está fijado y no admite ajustes. Nadie hace un novillo ni hace el novillo; se hacen novillos, en plural, aunque sea una sola mañana. Es una de esas locuciones cuya forma se ha petrificado por completo, lo que suele indicar que los hablantes dejaron de entender hace tiempo qué son exactamente esos novillos.
Aplicada al trabajo funciona, pero cambia de tono: suena jocosa y algo infantilizadora, porque le adjudica al adulto la travesura de un crío. Un empleado que no aparece un lunes no hace novillos en sentido estricto, falta al trabajo, y la frase se usa ahí como broma consciente.
Hay un matiz generacional que conviene señalar. Para un hablante mayor, hacer novillos es la manera normal de decirlo. Para un adolescente español actual, es la manera en que lo dicen sus padres; él dirá que se fuma la clase, que hace pellas o que se pira, según de dónde sea. La expresión no está muerta ni mucho menos, pero ha ascendido al registro de los adultos que hablan de niños.
De dónde viene
Aquí empieza el problema, y merece la pena contarlo con calma porque en internet se cuenta casi siempre con una seguridad que nadie puede permitirse.
Lo único firme es que la locución es antigua. Los lexicógrafos de los siglos XVI y XVII ya la recogen con este mismo sentido escolar, de modo que en el Siglo de Oro los estudiantes ya se escapaban y ya se decía así. Lo que esos repertorios no hacen es explicar por qué se dice así, y esa laguna es la que ha ido llenándose después con hipótesis.
La más difundida vincula la frase con las novilladas. Según esta explicación, el estudiante que se saltaba las clases se iba a ver torear becerros a las afueras, o a torearlos él mismo en las capeas de pueblo, actividad de la que hay abundante testimonio literario. Hacer novillos sería entonces algo así como irse a los toros, con la ventaja de que el escenario encaja con la época y con la afición de la muchachada.
La segunda apunta a otro lado. Novillo es el nombre de la res joven que todavía no ha sido uncida al yugo ni domada para el trabajo, y por extensión el animal que anda suelto y se escapa del hato. El estudiante que se ausenta sería, en esa lectura, un novillo suelto: joven, sin domar y fuera del redil. La metáfora es transparente y no necesita ninguna corrida de por medio.
Vale la pena mirar además el molde de la expresión, porque aporta un argumento que suele olvidarse. El castellano forma decenas de locuciones escolares con la estructura de hacer más un sustantivo opaco: hacer pellas, hacer campana, hacer la rabona, hacer la cimarra. Ninguna de ellas es transparente para el hablante que la usa, y varias tienen orígenes discutidos exactamente igual que esta. Sospecho, y lo digo como opinión y no como hallazgo, que en algunos de estos casos el sustantivo se eligió más por su sonoridad y por su capacidad de funcionar como contraseña entre chavales que por una lógica semántica estricta. Si eso es así, buscarle a novillos una explicación perfectamente racional puede ser buscar donde no hay.
Hasta qué punto está probado
La ficha clasifica el origen como disputado, y la etiqueta es literal: hay dos explicaciones en competencia, ambas razonables, y no existe testimonio que permita elegir entre ellas.
A favor de la versión taurina juega el ambiente. Las capeas y las novilladas de pueblo eran un imán para los jóvenes, y la literatura del Siglo de Oro y del XIX está llena de muchachos que se escapan a torear. A favor de la versión ganadera juega la lengua: la palabra novillo tiene ese valor de res joven y no sujeta, la imagen del animal que se sale del hato es inmediata y no exige que hubiera una novillada cada mañana de clase.
En contra de las dos juega lo mismo: nadie ha aportado un texto antiguo que explique la motivación. Los diccionarios que registran la locución la registran ya hecha, y ese es el techo de lo que se sabe.
Conviene desconfiar, por tanto, de las páginas que cuentan la versión de las novilladas como si fuera un hecho establecido, con detalles de época incluidos. No lo es. Es una hipótesis antigua, respetable y probablemente la más citada, pero sigue siendo una hipótesis, y presentarla como certeza es justo la clase de invención que ha llenado de leyendas la etimología popular española.
Cómo se usa hoy
En España se entiende en todo el territorio y funciona como la forma estándar, la que aparece en los libros de texto, en la prensa y en el doblaje. Junto a ella conviven las formas regionales, que son las que la gente usa de verdad en cada sitio: hacer pellas en Madrid y buena parte del centro, hacer campana en el área catalana y valenciana, fumarse la clase o pirarse la clase entre los más jóvenes en casi todas partes.
El registro es coloquial, pero no vulgar. Un profesor puede decirlo en una reunión con padres sin bajar de tono, y aparece con normalidad en noticias sobre absentismo escolar, donde convive con el término técnico sin problema.
En América la expresión se conoce, sobre todo por la lengua escrita y por el doblaje, pero cada país tiene la suya y es la que se oye. En México se van de pinta; en Colombia se capa clase; en Venezuela se jubilan, que es un uso local del verbo tan expresivo como desconcertante para un forastero. Un hablante de esos países entenderá hacer novillos sin dificultad y lo identificará como español peninsular.
Se conjuga con toda normalidad y admite complementos de tiempo: hizo novillos el viernes, lleva tres semanas haciendo novillos. Lo que no admite es el sentido positivo: nunca describe una ausencia legítima, ni siquiera irónicamente, y esa es la frontera que ninguna de sus variantes cruza.
Un apunte de tono para quien la use con adolescentes: en boca de un adulto suena indulgente, casi cómplice, porque evoca la travesura clásica y no la falta grave. Si se quiere señalar un problema real de absentismo, la palabra que se necesita es otra.
Expresiones parecidas
Las más cercanas son sus variantes regionales, ya citadas, que comparten sentido y solo cambian el sustantivo. Entre ellas, hacer campana tiene un origen igual de discutido y hacer pellas también, lo que refuerza la impresión de que estamos ante un tipo de expresión que nace opaca a propósito.
Escaquearse cubre un terreno más amplio: es librarse de cualquier obligación, no solo de la clase, y añade el matiz de la astucia. Quien se escaquea maniobra; quien hace novillos simplemente no aparece. Escurrir el bulto se parece a la primera, con el acento puesto en esquivar la responsabilidad en el momento en que va a repartirse.
Hacer el vago describe un carácter y no un episodio, y por eso no sirve de sinónimo: se puede hacer novillos una sola vez en la vida y no ser un vago en absoluto. La diferencia entre nombrar un acto y nombrar una costumbre es de las que más matices reparte en el idioma.
Y en el extremo opuesto, ya sin escuela de por medio, está tomarse la mañana libre, que es lo mismo hecho con permiso. La distancia entre las dos fórmulas cabe entera en una firma: la del que autoriza la ausencia.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Colombia
Faltar a clase o al trabajo sin permiso y sin excusa, escapándose a pasar el rato en otra parte mientras los demás cumplen.
España
Ausentarse de clase sin justificación
Se dice sobre todo de escolares; en el trabajo suena jocoso
«Hizo novillos toda la semana y le llamaron a los padres.»
México
Faltar a clase o al trabajo sin permiso y sin excusa, escapándose a pasar el rato en otra parte mientras los demás cumplen.
Perú
Faltar a clase o al trabajo sin permiso y sin excusa, escapándose a pasar el rato en otra parte mientras los demás cumplen.
Venezuela
Faltar a clase o al trabajo sin permiso y sin excusa, escapándose a pasar el rato en otra parte mientras los demás cumplen.
Ejemplos de uso
- «Mi hermano hacía novillos y volvía a casa a la hora exacta para que no lo pillara nuestra madre.»
- «Tres del turno de tarde hicieron novillos el viernes y el encargado los esperaba el lunes en la puerta.»
- «En el pueblo se hacía campana para bajar al río y el municipal te devolvía a la escuela de la oreja.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to play truant
Literalmente: hacer novillos
FR
faire l'école buissonnière
Literalmente: hacer la escuela de matorral
Preguntas frecuentes
¿Qué significa hacer novillos?
Faltar a clase sin permiso ni excusa, escapándose a pasar el rato en otra parte. Exige que alguien te espere: sin clase a la que faltar, no hay novillos que hacer.
¿De dónde viene hacer novillos?
No está resuelto. Una explicación la liga a escaparse a ver o a torear novilladas; otra, al novillo sin domar que se escapa del hato. Los repertorios antiguos ya recogen la locución, pero ninguno explica su motivación.
¿Es verdad que hacer novillos viene de irse a los toros?
Es la versión más difundida, pero no está probada. Compite con la del novillo escapado del hato y no hay ningún testimonio antiguo que permita elegir entre las dos. Quien la dé por segura está adornando.
¿Cómo se dice hacer novillos en otros países?
En México, irse de pinta; en Colombia, capar clase; en Venezuela, jubilarse. Dentro de España conviven hacer pellas, hacer campana y fumarse la clase, con el mismo sentido.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
Expresiones emparentadas
Ser un maletilla
Aspirante sin medios que va de plaza en plaza intentando que le dejen torear; por extensión, el que empieza en un…
Saltar de espontáneo
Meterse por las bravas en algo para lo que nadie ha llamado a uno, interrumpiendo a los que sí tenían el papel asignado.
Dar la alternativa
Reconocer a alguien como igual y admitirlo en el oficio de los mayores, cediéndole el sitio y las herramientas para…
Estar hecho un toro
Estar fuerte y sano, con una robustez que llama la atención; dicho de un enfermo, haberse recuperado del todo.
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Ser malísimo en el oficio que se ejerce, sin arte ni oficio suficientes, hasta el punto de estropear lo que toca.
Dar un revolcón
Zarandear a alguien y dejarlo en mal lugar sin llegar a hacerle un daño irreparable, con más humillación que…