Dar la alternativa
- Origen histórico: Es una ceremonia reglada: el matador más antiguo cede al novillero los trastos de matar y le permite lidiar el primer toro de la tarde, con lo que este pasa a alternar con las figuras como igual. El…
- Variantes frecuentes: Darle la alternativa a alguien · Otorgar la alternativa
- En otros idiomas: «to give someone their big break» (EN)
Reconocer a alguien como igual y admitirlo en el oficio de los mayores, cediéndole el sitio y las herramientas para que actúe por sí mismo.
Dar la alternativa es reconocer a alguien como igual y admitirlo en la categoría de los mayores, cediéndole el sitio y las herramientas para que actúe por su cuenta. Fuera de los toros, donde nació, se dice del maestro que promueve al aprendiz y le deja el mando de verdad.
Qué significa exactamente
La locución tiene dos componentes y ninguno de los dos sobra. El primero es el reconocimiento: quien recibe la alternativa deja de ser subordinado y pasa a ser par. El segundo es la cesión efectiva de los medios, porque no basta con decirlo: hay que apartarse y entregar las herramientas. Sin ese gesto material la frase se queda en un cumplido.
Conviene aclarar la palabra, que es la que más confusión provoca. Alternativa aquí no significa opción ni elección, que es su sentido corriente. Significa el hecho de alternar, de turnarse. Al que la recibe se le concede el derecho a alternar con los que ya están arriba, a entrar en el turno de los mayores. Entendido eso, la expresión se vuelve transparente y deja de sonar caprichosa.
Hay dos caras de la misma ceremonia y las dos están vivas en la lengua. El maestro da la alternativa; el aprendiz la toma. En la crónica se lee más la segunda, porque el protagonista informativo es el que asciende, pero la que aquí se explica pone el foco en quien tiene autoridad para conceder, que es un matiz de poder nada menor.
Fuera del toreo la locución conserva ese componente de autoridad. No la da cualquiera: la da alguien que ya pertenece al círculo y cuya palabra vale dentro de él. Y suele haber un momento concreto, casi ceremonial, en el que ocurre. Por eso resulta forzado hablar de dar la alternativa cuando lo que hubo fue un ascenso administrativo o una decisión de recursos humanos.
Merece la pena separarla de dos parientes. Dar una oportunidad compromete mucho menos y es revocable; se da una oportunidad a prueba, y si sale mal no ha pasado nada. Pasar el testigo implica que quien lo pasa se retira, y ahí está la diferencia decisiva: el matador que da la alternativa no se va a ninguna parte, sigue toreando esa misma tarde. Lo que hace es admitir a otro en su nivel, no cederle el sitio propio.
De dónde viene
Del toreo, y con una particularidad que la distingue de casi todas las expresiones taurinas: no procede de una metáfora, sino de una institución con reglamento escrito.
La ceremonia funciona así. En una corrida, antes de la lidia del primer toro, el matador más antiguo de los que actúan, que hace de padrino, cede al novillero los trastos de matar, la muleta y el estoque, y le deja lidiar ese toro. Hay un testigo, que es el siguiente en antigüedad. A partir de ese momento el novillero es matador de toros y ocupa su puesto en el escalafón por orden de antigüedad, alternando con las figuras. De ahí el nombre: lo que se le concede es alternar.
La palabra tiene detrás una historia latina que ayuda a fijarla. Alternar procede de alternus, y este de alter, el otro de dos: alternar es ir haciendo una cosa uno y luego el otro. De la misma raíz salen alterno, alteridad y la alternativa del lenguaje corriente, que es la opción entre dos posibilidades. La ceremonia taurina se quedó con el sentido primitivo, el del turno, mientras el resto de la lengua se marchaba con el de la elección. Eso explica que hoy la locución parezca opaca: emplea la palabra en la acepción que el uso común ha abandonado.
Antes de la alternativa, el aspirante mata novillos en festejos de otra categoría, y no alterna con los matadores. La frontera entre una condición y otra es nítida y tiene consecuencias profesionales muy concretas: contratos, carteles, orden de lidia y honorarios. No se trata de un adorno protocolario.
Los reglamentos de espectáculos taurinos fijan quién puede darla, en qué plazas y con qué requisitos, y establecen además la confirmación posterior. Una alternativa tomada en cualquier plaza debe confirmarse en Madrid para valer plenamente en el escalafón español, con una ceremonia equivalente; en México, la plaza de la capital cumple una función parecida, de modo que los matadores que toman la alternativa en España la confirman allí, y al revés. Esa red de confirmaciones es lo que convierte la ceremonia en un sistema y no en un gesto suelto.
La ficha sitúa el origen en el siglo XVIII, que es cuando el toreo a pie se profesionaliza, se organiza el escalafón y las corridas adoptan la estructura que aún tienen. No se aportan aquí ni fecha exacta ni nombres de la primera alternativa, porque para explicar el dicho no hacen falta y porque inventarlos sería justo lo contrario de lo que este sitio se propone.
Lo que sí conviene subrayar es por qué esta ficha se declara documentada. No estamos ante una etimología reconstruida ni ante una anécdota transmitida de oído: la ceremonia existe, está descrita en la bibliografía taurina y regulada en normas administrativas vigentes. El dicho no interpreta un origen, lo describe.
Cómo se usa hoy
Dentro del mundo taurino sigue siendo un término técnico y se emplea con toda precisión. Fuera, es una metáfora de prestigio que se ha extendido a cualquier oficio con jerarquía y aprendizaje largo.
Se oye mucho en la cocina, donde el jefe cede una partida o el mando del pase a quien lleva años formándose; en la música, y muy especialmente en el flamenco, donde el reconocimiento de los mayores pesa tanto como el público; en el periodismo, con el redactor al que se le entrega por fin una firma o una sección; y en la empresa familiar, cuando el fundador deja decidir de verdad a la generación siguiente. La crónica deportiva española la ha adoptado con entusiasmo y habla de darle la alternativa al chico de la cantera que debuta en el primer equipo.
El tono es halagador para quien la recibe y respetuoso con quien la concede. Contiene siempre un elemento público: la alternativa se da delante de alguien, igual que en la plaza. Una promoción comunicada por correo electrónico no encaja bien con la expresión, y el hablante lo nota aunque no sepa explicarlo.
En América la locución vive con normalidad en los países de tradición taurina, con México a la cabeza, y también en Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela. Donde no hay plazas ni afición, la frase se entiende por el contexto pero suena prestada, y quien la use hará bien en contar con ello.
Un apunte de escritura que evita malentendidos: el artículo lo cambia todo. Dar la alternativa es esto que estamos explicando; dar una alternativa es ofrecer otra opción, que es un asunto completamente distinto. La confusión aparece más de lo que parece en textos escritos con prisa.
La construcción habitual lleva dativo: se le da la alternativa a alguien. Y suele acompañarse del lugar y de la fecha, porque en el relato importan: le dio la alternativa en Sevilla, se la dio aquel verano. Ese apego a las circunstancias concretas es herencia directa de la ceremonia, donde plaza, día y testigo quedan registrados para siempre.
Y una opinión, ya que estamos: fuera del toreo se emplea a veces como simple sinónimo de dar una oportunidad, y en esa rebaja se pierde lo mejor que tiene, que es la idea de admisión entre iguales. Merece la pena conservar el matiz, porque es lo único que la distingue de media docena de fórmulas más pobres.
Expresiones parecidas
Su reverso exacto es tomar la alternativa, la misma ceremonia contada desde el que asciende. En la órbita taurina quedan los trastos de matar, que son el objeto físico de la cesión, y ser un maletilla, que nombra al aspirante que anda de plaza en plaza buscando la ocasión, en el escalón anterior a todo esto.
Fuera de la plaza, la fórmula más próxima es pasar el testigo, tomada del atletismo, aunque implica retirada de quien entrega. Dar el relevo funciona igual. Dar carta blanca concede libertad de acción pero no categoría, que es otra cosa: se puede tener carta blanca y seguir siendo subalterno. Dar el visto bueno se queda en la aprobación de un trabajo concreto.
Del lado de quien asciende están debutar, dar el salto y salir de la cantera, todas centradas en el estreno y no en el reconocimiento. Y en el terreno de los ritos de paso, el militar bautismo de fuego comparte la idea de que hay un momento tras el cual uno ya no es lo que era.
El inglés no tiene equivalente institucional, porque no hay allí nada parecido a la ceremonia, y se apaña con to give someone their big break, darle a alguien su gran oportunidad. Se pierde justo lo que hace valiosa a la expresión española: que quien la concede está admitiendo al otro en su propia categoría.
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Colombia
Doctorar a un novillero, y por extensión reconocer a alguien como igual
Mismo sentido; el uso figurado es menos habitual que el taurino
«Le dieron la alternativa en la feria de Cali y ahora torea con las figuras.»
Ecuador
Reconocer a alguien como igual y admitirlo en el oficio de los mayores, cediéndole el sitio y las herramientas para que actúe por sí mismo.
España
Promover a alguien a la categoría superior
Fuera de los toros se usa en música, cocina y empresa
«El maestro le dio la alternativa y lo puso al frente de la cocina.»
México
Admitir a alguien en la categoría de los mayores y dejarlo actuar por sí mismo
Mismo sentido, con la ceremonia viva en la Plaza México; el uso figurado, ascender a alguien, es corriente en cocina, música y empresa
«El chef le dio la alternativa al muchacho y ya lo dejó a cargo de la cocina.»
Perú
Reconocer a alguien como matador de toros hecho y derecho
Mismo sentido; muy presente en la crónica taurina limeña, poco en el habla común
«Le dieron la alternativa en Acho y desde entonces alterna con los españoles.»
Venezuela
Ceder los trastos y admitir al novillero como igual
Mismo sentido, casi siempre en su acepción taurina
«En San Cristóbal le dieron la alternativa y no se lo esperaba nadie.»
Ejemplos de uso
- «Este año mi madre me ha dado la alternativa y el cocido de Nochebuena lo hago yo de principio a fin.»
- «En la ebanistería le dieron la alternativa al aprendiz y firmó su primera mesa con su nombre.»
- «El club le dio la alternativa a la juvenil y salió de titular en el partido del domingo.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to give someone their big break
Literalmente: dar a alguien su gran oportunidad
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «dar la alternativa»?
Reconocer a alguien como igual y admitirlo en la categoría de los mayores, cediéndole el sitio y las herramientas para que actúe por su cuenta. Fuera de los toros se dice del maestro que promueve al aprendiz y le deja el mando de verdad.
¿Cómo se da la alternativa en los toros?
El matador más antiguo de los que actúan cede al novillero los trastos de matar, la muleta y el estoque, y le deja lidiar el primer toro de la tarde ante un testigo. Desde ese momento es matador de toros y alterna con las figuras por orden de antigüedad.
¿Es lo mismo dar la alternativa que tomarla?
Son las dos caras de la misma ceremonia. El matador más antiguo da la alternativa; el novillero la toma. Dar pone el foco en quien tiene autoridad para conceder; tomar, en quien asciende de categoría.
¿Hay que confirmar la alternativa?
Sí. Una alternativa tomada en cualquier plaza debe confirmarse después en Madrid para valer plenamente en el escalafón español, con una ceremonia equivalente. En México, la plaza de la capital cumple una función parecida.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
Expresiones emparentadas
Tomar la alternativa
Dar el salto a la categoría profesional plena y empezar a actuar de igual a igual con los que ya estaban consagrados…
Ser un maletilla
Aspirante sin medios que va de plaza en plaza intentando que le dejen torear; por extensión, el que empieza en un…
Hacer un quite
Apartar el peligro que amenaza a otro llevándoselo uno mismo, de modo que el amenazado tenga tiempo de rehacerse y…
Cortarse la coleta
Retirarse definitivamente de una profesión o una actividad, dejándola con un gesto público que no admite vuelta atrás.
Hacer una faena a alguien
Causar a alguien un perjuicio serio, sobre todo cuando viene de quien no se esperaba y deja al perjudicado sin margen…
Cortar orejas
Llevarse el reconocimiento máximo por una actuación, con un premio tasado que todos entienden y que deja constancia…