Hacer un quiebro
- Origen histórico: El quiebro es un movimiento de cintura con el que el torero saca el cuerpo del viaje del toro sin retroceder ni mover los pies. Se ejecuta cuando el animal ya está encima, y su mérito está en la economía: se…
- Variantes frecuentes: Dar un quiebro · Un quiebro de cintura
- En otros idiomas: «to sidestep» (EN)
Esquivar algo con un giro rápido del cuerpo o del discurso, dejando pasar de largo al que venía a por uno sin moverse del sitio.
Hacer un quiebro es esquivar algo con un giro rápido, sin apenas moverse del sitio, de modo que lo que venía a por uno pase de largo. Sirve para el cuerpo y para el discurso. En su origen es un movimiento de cintura del torero, y el matiz de economía se ha conservado entero.
Qué significa exactamente
Lo que define al quiebro no es esquivar, es esquivar con el mínimo desplazamiento. Cualquiera se aparta de un obstáculo dando dos pasos a un lado; el quiebro consiste en quedarse donde se estaba y sacar el cuerpo justo lo necesario. Esa economía es el corazón del término y explica por qué se emplea siempre con un punto de reconocimiento a la habilidad ajena, incluso cuando lo que se describe es una maniobra tramposa.
En el plano físico, el quiebro es lo que hace el futbolista que engaña al defensa moviendo la cintura, o el peatón que evita un choque en una acera estrecha. En el plano figurado, es lo que hace el político que responde a otra pregunta, el entrevistado que devuelve la pelota, el negociador que cambia el marco de la discusión cuando ve que el suyo se hunde. Los dos usos están igual de vivos.
La variante quiebro de cintura se ha vuelto casi autónoma y aparece sobre todo en sentido figurado. Un quiebro de cintura dialéctico, un quiebro de cintura financiero. Añade agilidad y añade también una nota de espectáculo: quien lo ejecuta ha quedado bien, no solo se ha librado.
Hay que separarla con cuidado de expresiones que describen la evasión sin la habilidad. Escurrir el bulto es quitarse de en medio cuando toca responder, y lleva reproche de cobardía o de deslealtad. Dar largas es aplazar sin resolver, una técnica de desgaste. Salir por la tangente es cambiar de asunto de forma visible, y precisamente porque se nota resulta más torpe. Frente a las tres, el quiebro presupone que la maniobra salió limpia.
Otra distinción importante es que el quiebro no niega el problema. Quien hace un quiebro reconoce que el toro viene: lo ve, lo mide y lo deja pasar. Quien escurre el bulto ni siquiera se pone delante. Esa diferencia explica que el quiebro pueda elogiarse en contextos donde la evasión sería imperdonable.
Y una nota de frecuencia: el sustantivo admite tanto hacer como dar. Hacer un quiebro y dar un quiebro se usan por igual, sin diferencia apreciable de sentido, aunque hacer domina en el sentido figurado y dar aparece algo más en el deportivo.
De dónde viene
En la tauromaquia, el quiebro es un movimiento de cintura con el que el torero saca el cuerpo del viaje del toro sin retroceder ni mover los pies. Se ejecuta cuando el animal ya está encima, y su mérito está justamente en la economía: se cambia de sitio lo mínimo imprescindible para que la embestida pase de largo. Cuanto menos se mueve el torero, más valor tiene la suerte.
Los tratados clásicos del toreo describen el quiebro con detalle y lo emplean como base de suertes mayores, entre ellas la de banderillas al quiebro, en la que el diestro espera al toro en el terreno del animal y lo cita para clavarle los rehiletes en el momento del cambio. Es una de las suertes que más se juegan a un margen de error mínimo, y esa fama de precisión es la que la palabra ha llevado consigo al lenguaje común.
Léxicamente, quiebro procede de quebrar en su sentido de torcer o doblar, no en el de romper. El cuerpo se quiebra por la cintura, se dobla, cambia de plano. La misma raíz produce el quiebro de la voz en el cante, un giro rápido de la melodía, y aparece también en el vocabulario de la danza. Esa familia es amplia y anterior a cualquier especialización taurina.
El salto al habla general se apoyó después en el deporte. El fútbol, en particular, encontró en el quiebro una palabra que ya nombraba con exactitud lo que hacía un delantero al desbordar a su marcador, y la adoptó desde muy pronto en la crónica española. De ahí a la política y a la entrevista hubo un paso corto, porque el periodismo mueve sus metáforas de una sección a otra con enorme facilidad.
Hasta qué punto está probado
El origen figura como probable, y la matización merece hacerse con cuidado porque aquí la tentación de dar por seguro es fuerte. La acepción taurina está descrita en la literatura técnica del ramo con toda claridad, coincide punto por punto con el sentido figurado y encaja con la cronología: el vocabulario del toreo alimentó abundantemente el habla común española del siglo XIX y del XX.
Pero hay un obstáculo que impide cerrar el caso, y es la polisemia previa. Quiebro no nace en la plaza: existe antes como término general de torsión, y existe en el cante y en la danza con sentidos propios. Cuando una palabra tiene varios empleos técnicos simultáneos, atribuir el uso figurado a uno solo de ellos es una decisión, no una demostración. Es perfectamente posible que el sentido de esquiva ágil se generalizara desde el uso corriente del verbo quebrar, con la plaza aportando prestigio y frecuencia pero no la acuñación.
Un indicio a favor de la vía taurina merece registrarse, aunque no sea concluyente: el sustantivo figurado se comporta como los demás préstamos de la plaza, que entran al habla común en bloque y con su vocabulario alrededor. Recorte, cambiada, embestida, cornada, capote y quiebro se emplean figuradamente en los mismos registros y con los mismos autores, lo que sugiere transferencia conjunta y no invención aislada. Es un argumento de compañía, no de prueba, y como tal debe pesarse.
Tampoco hay una primera documentación fechada del empleo figurado que permita ordenar la secuencia. Lo que sí puede afirmarse sin reservas es que el matiz de economía del movimiento, ese quedarse en el sitio, procede del ámbito taurino: en los demás usos de la raíz ese rasgo no aparece con tanta nitidez. Esa es la aportación clara de la plaza al significado actual, y con ella basta para justificar la etiqueta de probable sin exagerar.
Cómo se usa hoy
El registro es coloquial con fuerte presencia periodística. En prensa deportiva describe regates y desbordes; en prensa política y en entrevistas describe respuestas evasivas ejecutadas con destreza. También se emplea en el mundo de la empresa para cambios de estrategia rápidos que evitan un problema sin abandonar el proyecto.
Hay un empleo específico que se ha consolidado en la crónica parlamentaria y que merece mención: el quiebro como respuesta a una pregunta incómoda que el aludido reformula en vez de contestar. El cronista escribe que hizo un quiebro y con eso informa de dos cosas a la vez, de que la pregunta quedó sin respuesta y de que el fallo no fue del preguntado. Es una fórmula económica, que es justo lo que la palabra viene significando desde el principio.
El juicio que lleva depende por completo del contexto. En el deporte es siempre elogioso: un quiebro es una jugada buena. En política puede ser elogioso o crítico según de qué lado esté quien escribe, y a menudo mezcla ambas cosas, con esa admiración a regañadientes que se reserva para el rival hábil. Rara vez es un insulto directo, y ahí está su utilidad para el comentarista que quiere señalar una evasiva sin acusar de mentir.
La distribución americana es amplia pero desigual. En Colombia, México, Perú y Venezuela se usa con normalidad, sobre todo en el terreno deportivo. En Argentina compite con gambeta, que ocupa casi todo el espacio del regate y tiene además su propio uso figurado muy asentado; también amague cubre parte del terreno. Nada de eso impide que el quiebro se entienda en cualquier variedad, pero conviene saber que no es la primera opción en todas.
Expresiones parecidas
Dentro del mismo vocabulario de la plaza, dar un recorte describe otra forma de burlar la embestida cambiando el terreno, y dar una larga cambiada es la suerte que desvía al toro hacia otro lado con un movimiento amplio del capote; ambas se usan en sentido figurado con menos frecuencia que el quiebro. Saltarse a la torera viene del mismo mundo y significa algo bastante distinto: incumplir una norma con desparpajo.
En la familia de la evasiva, escurrir el bulto, dar largas, salir por la tangente y dar esquinazo cubren grados distintos de habilidad y de honradez. Ninguna de ellas conserva el elogio implícito que el quiebro mantiene, y esa es su marca distintiva: en el fondo de la palabra sigue habiendo un torero que no movió los pies.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Argentina
Esquivar algo con un giro rápido del cuerpo o del discurso, dejando pasar de largo al que venía a por uno sin moverse del sitio.
Colombia
Esquivar algo con un giro rápido del cuerpo o del discurso, dejando pasar de largo al que venía a por uno sin moverse del sitio.
España
Regate o giro inesperado
Muy usado en fútbol y en debate político
«Hizo un quiebro dialéctico y se libró de la pregunta.»
México
Esquivar algo con un giro rápido del cuerpo o del discurso, dejando pasar de largo al que venía a por uno sin moverse del sitio.
Perú
Esquivar algo con un giro rápido del cuerpo o del discurso, dejando pasar de largo al que venía a por uno sin moverse del sitio.
Venezuela
Esquivar algo con un giro rápido del cuerpo o del discurso, dejando pasar de largo al que venía a por uno sin moverse del sitio.
Ejemplos de uso
- «Le hice un quiebro a mi madre en cuanto sacó el tema de los nietos y me largué a por el postre.»
- «Dio un quiebro en la reunión y acabamos hablando del presupuesto en vez de su retraso.»
- «El extremo hizo un quiebro de cintura en la banda y dejó sentados a los dos centrales.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to sidestep
Literalmente: dar un paso al lado
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «hacer un quiebro»?
Significa esquivar algo con un giro rápido del cuerpo o del discurso, sin apenas moverse del sitio, dejando pasar de largo al que venía a por uno.
¿De dónde viene «hacer un quiebro»?
Muy probablemente del toreo, donde el quiebro es el movimiento de cintura con el que el torero saca el cuerpo del viaje del toro sin retroceder ni mover los pies. La palabra, sin embargo, existía antes con el sentido general de torcer.
¿Qué es un quiebro en los toros?
Un movimiento de cintura con el que el torero esquiva la embestida sin mover los pies. Su mérito está en la economía: cuanto menos se desplaza, más valor tiene la suerte.
¿Es lo mismo que «escurrir el bulto»?
No. Escurrir el bulto es quitarse de en medio cuando toca responder, y lleva reproche de cobardía. El quiebro presupone que uno se puso delante y salió airoso con habilidad.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
Expresiones emparentadas
Dar una larga cambiada
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Saltarse algo a la torera
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Dar la alternativa
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