Dios los cría y ellos se juntan
- Origen y documentación: Refrán castellano sin autor conocido. De las obras que hemos podido consultar, la más vieja que lo trae es el Diccionario de Autoridades de 1729: «Dios los cria , y ellos fe juntan». En los refraneros…
- Variantes recogidas: Dios los cría y el diablo los junta · Dios los cría y ellos se amontonan
- En otros idiomas: «birds of a feather flock together» (EN)
Los que se parecen en defectos o en aficiones acaban encontrándose y formando grupo, casi siempre sin buscarlo.
El refrán señala que los que se parecen acaban encontrándose: quien comparte defectos, manías o aficiones con otro termina formando grupo con él, casi siempre sin proponérselo. Se dice con retintín, y ese retintín forma parte del significado tanto como las palabras: rara vez se emplea para elogiar a nadie.
Qué significa exactamente
Sobre el papel, el refrán enuncia una observación neutra sobre la sociabilidad humana: los semejantes se atraen. En la práctica no se usa así nunca. Se usa para señalar a dos personas que comparten un defecto y que, para colmo, se han encontrado.
Ese sesgo es tan constante que merece consignarse como parte del significado. Nadie dice Dios los cría y ellos se juntan de dos vecinas que se han hecho amigas porque las dos son generosas. Se dice de los dos que llegan tarde a todo, de los dos que hablan mal de los demás, de los dos que se pasan el día quejándose, de los dos que beben. La lengua ha especializado el refrán en los defectos, y quien lo emplea en sentido elogioso produce una frase gramaticalmente impecable que suena mal a cualquier hablante. ¿Por qué se especializó así? Lo más probable es que, cuando dos personas cabales coinciden, nadie necesite explicarlo. Cuando coinciden dos que dan problemas, el que mira quiere entender cómo ha pasado, y el refrán le da la explicación en el acto, con la ventaja de que juzga sin acusar a nadie de frente.
La estructura explica por qué funciona. Hay dos sujetos distintos y ese cambio es el motor de la frase. En el primer hemistiquio manda Dios: él los cría, es decir, les da el carácter que tienen, y en eso los interesados no han intervenido. En el segundo mandan ellos: se juntan, por su cuenta y riesgo. La sentencia distingue con bastante finura entre lo que a uno le viene dado y lo que uno hace con ello, y coloca la responsabilidad justo en el segundo tramo. Uno no elige ser como es; elige con quién se pone.
El pronombre los es masculino genérico y sirve para dos personas o para un grupo entero. La versión con femenino, Dios las cría, se oye menos pero es igual de correcta.
Frente a sus vecinas, conviene una distinción que se pasa por alto con mucha frecuencia. Dime con quién andas y te diré quién eres razona en una dirección: mira la compañía y deduce el carácter. Quien con lobos anda a aullar aprende razona en otra: la compañía te cambia, te contagia. Nuestro refrán razona en la tercera posible: el carácter ya estaba ahí, y por eso buscaste esa compañía. Son tres teorías distintas sobre la persona y su entorno, conviviendo tan campantes en el mismo refranero, que nunca fue un sistema coherente.
De las expresiones más próximas, tal para cual es la que mejor lo sustituye, aunque se aplica solo a dos y no a un grupo. Cada oveja con su pareja es neutra y habla de emparejarse con el igual, sin reproche ninguno. Y de tal palo tal astilla pertenece a otro asunto, el del parecido entre padres e hijos.
De dónde viene
Es un refrán castellano antiguo y, como casi todo el refranero, sin autor conocido. De las obras que hemos podido consultar, la más vieja que lo trae es el Diccionario de la lengua castellana de 1729, el que se llama de Autoridades, donde ya figura, con la ese larga de la época: «Dios los cria , y ellos fe juntan». Recogerlo era reconocer que estaba en boca de todos, de modo que por entonces llevaba tiempo corriendo. En los refraneros de antes no lo vemos: ni en el de Santillana, ni en el que Hernán Núñez publicó en 1555, ni en el Vocabulario que Gonzalo Correas reunió en 1627. Y de esa última ausencia responde un tercero con nombre y fecha: Francisco Rodríguez Marín juntó en 1926 los refranes que a Correas le faltaban, y este estaba entre ellos.
La idea religiosa que lleva dentro, por cierto, no es ninguna herejía. El refrán no le echa a Dios la culpa de las malas compañías: Dios cría, o sea, da el carácter; los hombres se juntan, o sea, usan su libertad. Es el mismo reparto que hace la doctrina católica, colado en una frase de nueve palabras que la gente repite sin pensar en nada de esto.
La variante Dios los cría y el diablo los junta rompe ese equilibrio a propósito, y de ahí saca su gracia. Al poner al diablo como agente del encuentro, la frase deja de describir una libertad humana y describe una trampa: el grupo ya no es solo semejante, es directamente malo. La ironía se vuelve más gruesa y el juicio, más severo. Hoy circula en paralelo con la principal, sin que ninguna haya desplazado a la otra, aunque en las obras antiguas que hemos mirado solo asoma la de ellos se juntan.
La tercera forma, y ellos se amontonan, sustituye juntarse por amontonarse y añade un desprecio físico muy eficaz: los junta y encima los apila, como si fueran bultos. Es de uso más jocoso y menos frecuente. Y hubo alargamientos de broma con nombre de sitio: Sbarbi anota en 1922 «En el prado de Santa Justa, Dios los cría y ellos se juntan».
La idea de fondo no es exclusiva del castellano. Prácticamente todas las lenguas europeas tienen su fórmula para lo mismo, y la inglesa, con sus pájaros del mismo plumaje volando juntos, es tan conocida como la nuestra. Coincidencia de observación, no de origen: que los semejantes se busquen es algo que se ve sin necesidad de que nadie lo enseñe.
Cómo se usa hoy
Mantiene el mismo sentido en toda el área hispanohablante y el mismo tono burlón. Es de los refranes que siguen plenamente vivos, cosa que no puede decirse de la mayoría.
Vive sobre todo en la conversación y casi siempre en tercera persona, hablando de quienes no están delante. Es un comentario de observador, dicho al ver a dos personas juntas y entender de golpe por qué lo están. En la lengua escrita aparece poco, salvo en columnas de opinión y en diálogos: Galdós ya lo suelta en 1879 en boca de un personaje de los Episodios Nacionales, con su guion delante y sin explicar nada.
Como tantos refranes muy conocidos, funciona perfectamente truncado. Basta con decir Dios los cría y dejar la frase en el aire; el oyente completa el resto y, además, el silencio subraya la ironía mejor que las palabras. Ese remate suspendido es uno de los recursos más elegantes del habla proverbial.
Conviene medirlo socialmente. Dicho a la cara de los aludidos es una descalificación clara, porque los está agrupando por lo peor que tienen. Entre amigos y aplicado a uno mismo, en cambio, funciona de maravilla: somos igual de desastre, Dios nos cría y nos juntamos. En primera persona el refrán se desactiva y se vuelve simpático.
En cuanto al registro, el giro es coloquial y no resulta ofensivo por sí mismo, ni tiene ninguna carga religiosa efectiva: lo dice sin ningún problema quien no cree en nada. Sobre la escritura, todo en minúsculas menos Dios, y la coma antes de la conjunción es opcional, aunque ayuda a marcar el cambio de sujeto que da sentido a la frase.
Expresiones parecidas
La más intercambiable es tal para cual, que sirve para dos personas y comparte el juicio negativo. Muy cerca queda ser harina del mismo costal, que insiste en que ambos son de la misma calaña, y estar cortados por el mismo patrón, algo más neutra y aplicable también a virtudes.
De la misma idea, aunque referida a cosas y no a personas, está juntarse el hambre con las ganas de comer, que describe el encuentro de dos elementos que se agravan mutuamente. Es de las expresiones más útiles del castellano para explicar por qué algo salió tan mal.
Cada oveja con su pareja es el pariente sensato del grupo: recomienda que cada cual se junte con su igual y no lleva reproche. Cada uno es cada uno se mueve en otro terreno, el del respeto a la diferencia, y conviene no confundirlo con el nuestro pese a que comparten vocabulario: uno reclama que se respete lo que distingue a cada cual y el otro agrupa a la gente precisamente por lo que la iguala.
Y merece un apartado el contraste con dime con quién andas y te diré quién eres, ya mencionado. Los dos refranes hablan de lo mismo y sacan conclusiones distintas, porque uno usa la compañía como prueba y el otro la usa como consecuencia. En una discusión real sirven para cosas opuestas: el primero para juzgar a alguien por sus amigos, el segundo para explicar por qué esos amigos son suyos.
En inglés la correspondencia es birds of a feather flock together, los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos, con idéntico uso irónico y la misma tendencia a decirse a medias, quedándose en birds of a feather. Que las dos lenguas hayan acabado truncando la frase por el mismo sitio dice bastante sobre cómo funcionan los refranes muy gastados.
⏳ Cronología y Registro Histórico
«Dios los cria , y ellos fe juntan.»
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Los semejantes se buscan entre sí, casi siempre para mal.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables; de uso corriente en el habla diaria.
«Mirá con quién anda ahora: Dios los cría y ellos se juntan.»
Chile
Quienes comparten defectos acaban formando grupo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Se juntaron los dos más desordenados del curso: Dios los cría y ellos se juntan.»
Colombia
Los parecidos terminan juntos sin proponérselo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Esos dos siempre metidos en la misma vaina: Dios los cría y ellos se juntan.»
España
Afinidad que reúne a los semejantes
Se dice casi siempre con retintín
«Los dos llegan tarde a todo: Dios los cría y ellos se juntan.»
México
Los que se parecen en defectos acaban encontrándose y haciendo grupo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables, y con el mismo retintín; circula mucho el remate burlón «Dios los cría y el diablo los junta».
«Se juntaron los dos más flojos de la oficina: Dios los cría y ellos se juntan.»
Perú
Los iguales se atraen, dicho con reproche.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Los dos igualitos de mañosos: Dios los cría y ellos se juntan.»
Venezuela
Los que se parecen terminan andando juntos.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Se consiguieron los dos más flojos del liceo: Dios los cría y ellos se juntan.»
Ejemplos de uso
- «Se han buscado en cinco minutos los dos que odian el fútbol: Dios los cría y ellos se juntan.»
- «Han acabado en el mismo despacho el que nunca contesta correos y el que nunca los lee: Dios los cría y ellos se juntan.»
- «Mi cuñado y mi hermano se pasan la tarde discutiendo de motores: Dios los cría y ellos se juntan.»
Así suena en una conversación
Esperando a dos que no llegan
—Los dos tarde a todo.
—Dios los cría y ellos se juntan.
—Y tú los invitas igual.
En el patio del colegio
—Se han hecho inseparables.
—Normal: Dios los cría y ellos se juntan.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
birds of a feather flock together
Literalmente: los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "Dios los cría y ellos se juntan"?
Que los que se parecen acaban encontrándose y formando grupo, casi siempre sin buscarlo. Se dice con retintín y prácticamente siempre por defectos compartidos: los dos que llegan tarde, los dos que critican. En elogio no se usa.
¿De dónde viene "Dios los cría y ellos se juntan"?
Es un refrán castellano antiguo y sin autor conocido. De las obras que hemos podido consultar, la primera que lo anota es el Diccionario de Autoridades, en 1729: «Dios los cria , y ellos fe juntan». En los refraneros anteriores no lo vemos, tampoco en el Vocabulario que Gonzalo Correas reunió en 1627; de hecho, Rodríguez Marín lo recogió en 1926 entre los refranes que a Correas le faltaban. Reparte los papeles: Dios da el carácter y son ellos quienes se buscan.
¿Se dice "y ellos se juntan" o "y el diablo los junta"?
Las dos se oyen hoy y ninguna ha desplazado a la otra, aunque en las obras antiguas que hemos mirado solo aparece la de ellos se juntan. Con el diablo los junta la ironía se vuelve más gruesa, porque el encuentro deja de ser una elección libre y pasa a parecer una trampa. Existe además y ellos se amontonan, más jocosa.
¿Cuándo se dice "Dios los cría y ellos se juntan"?
Como comentario de observador, en tercera persona, al ver a dos personas juntas y entender de golpe por qué lo están. Funciona truncado, dejándolo en Dios los cría. Dicho a la cara de los aludidos es una descalificación; aplicado a uno mismo, resulta simpático.
Fuentes y referencias
- Centro Virtual Cervantes (Instituto Cervantes), Refranero multilingüe
- Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el (1729), s. v. Dios los cría y ellos se juntan, «Dios los cria , y ellos fe juntan.»
- Pérez Galdós, Benito, Episodios nacionales, II,10: Un faccioso más y algunos frai (1879), s. v. Dios los cría y ellos se juntan, «--Dios los cría y ellos se juntan.»
- Sbarbi y Osuna, Diccionario de refranes, adagios, proverbios modismos, loc (1922), s. v. Dios los cría y ellos se juntan, «Dios los cria y ellos se juntan.»
- Sbarbi y Osuna, Diccionario de refranes, adagios, proverbios modismos, loc (1922), s. v. Dios los cría y ellos se juntan, «— En el prado de Santa Justa, Dios los cría y ellos se juntan.» (variante alargada con nombre de lugar)
- Rodriguez Marin, Mas de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la cop (1926), s. v. Dios los cría y ellos se juntan, «Dios los cría y ellos se juntan.» (colección de lo que falta en Correas)
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 6 obras.
- Testimonio escrito citado: Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, 1729.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Cada uno es cada uno y Dios el de todos
Cada persona tiene su carácter y sus manías, y hay que aceptarlas sin pretender medir a todo el mundo por el mismo…
Dios aprieta pero no ahoga
Por muy dura que se ponga una situación, siempre queda un margen para salir adelante; sirve para animar a quien se ve…
A Dios rogando y con el mazo dando
De poco sirve pedir ayuda si uno no arrima el hombro: hay que rezar, sí, pero sin dejar de trabajar por lo que se pide.
A quien madruga, Dios le ayuda
El que se pone antes en marcha tiene ventaja sobre los demás; recompensa la diligencia y castiga la pereza.
El hombre propone y Dios dispone
Por mucho que uno planifique, el resultado no depende de él: siempre puede intervenir algo que desbarate todos…
A quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga
Fórmula de conformidad con lo que a cada uno le toca en suerte, sin discutir el reparto ni envidiar el de los demás.