Dios los cría y ellos se juntan
- Origen histórico: Refrán castellano recogido en los repertorios clásicos, entre ellos el vocabulario de Correas. La estructura reparte los papeles con precisión: Dios pone el carácter de cada uno, y son ellos quienes se…
- Variantes frecuentes: Dios los cría y el diablo los junta · Dios los cría y ellos se amontonan
- En otros idiomas: «birds of a feather flock together» (EN)
Los que se parecen en defectos o en aficiones acaban encontrándose y formando grupo, casi siempre sin buscarlo.
El refrán señala que los que se parecen acaban encontrándose: quien comparte defectos, manías o aficiones con otro termina formando grupo con él, casi siempre sin proponérselo. Se dice con retintín, y ese retintín forma parte del significado tanto como las palabras: rara vez se emplea para elogiar a nadie.
Qué significa exactamente
Sobre el papel, el refrán enuncia una observación neutra sobre la sociabilidad humana: los semejantes se atraen. En la práctica no se usa así nunca. Se usa para señalar a dos personas que comparten un defecto y que, para colmo, se han encontrado.
Ese sesgo es tan constante que merece consignarse como parte del significado. Nadie dice Dios los cría y ellos se juntan de dos vecinas que se han hecho amigas porque las dos son generosas. Se dice de los dos que llegan tarde a todo, de los dos que hablan mal de los demás, de los dos que se pasan el día quejándose, de los dos que beben. La lengua ha especializado el refrán en los defectos, y quien lo emplea en sentido elogioso produce una frase gramaticalmente impecable que suena mal a cualquier hablante. Merece la pena preguntarse por qué se produjo esa especialización. La razón más probable es de economía conversacional: cuando dos personas cabales coinciden, nadie siente la necesidad de explicarlo, porque no hay nada que explicar. Cuando coinciden dos que dan problemas, el que lo observa quiere entender cómo ha podido pasar, y el refrán le ofrece una explicación instantánea que además le permite juzgar sin acusar directamente a nadie. Los refranes se afilan en el uso, y el uso favorece siempre a los que resuelven una incomodidad social.
La estructura explica por qué funciona. Hay dos sujetos distintos y ese cambio es el motor de la frase. En el primer hemistiquio manda Dios: él los cría, es decir, les da el carácter que tienen, y en eso los interesados no han intervenido. En el segundo mandan ellos: se juntan, por su cuenta y riesgo. La sentencia distingue con bastante finura entre lo que a uno le viene dado y lo que uno hace con ello, y coloca la responsabilidad justo en el segundo tramo. Uno no elige ser como es; elige con quién se pone.
El pronombre los es masculino genérico y sirve para dos personas o para un grupo entero. La versión con femenino, Dios las cría, se oye menos pero es igual de correcta.
Frente a sus vecinas, conviene una distinción que se pasa por alto con mucha frecuencia. Dime con quién andas y te diré quién eres razona en una dirección: mira la compañía y deduce el carácter. Quien con lobos anda a aullar aprende razona en otra: la compañía te cambia, te contagia. Nuestro refrán razona en la tercera posible: el carácter ya estaba ahí, y por eso buscaste esa compañía. Son tres teorías distintas sobre la relación entre la persona y su entorno, conviviendo tan campantes en el mismo refranero. El refranero no es un sistema coherente, y esto lo demuestra bien.
De las expresiones más próximas, tal para cual es la que mejor lo sustituye, aunque se aplica solo a dos y no a un grupo. Cada oveja con su pareja es neutra y habla de emparejarse con el igual, sin reproche ninguno. Y de tal palo tal astilla pertenece a otro asunto, el del parecido entre padres e hijos.
De dónde viene
Es un refrán castellano antiguo, recogido en los grandes repertorios clásicos, entre ellos el Vocabulario de refranes y frases proverbiales que Gonzalo Correas reunió en 1627. Como ocurre con la práctica totalidad del refranero, no tiene autor conocido: cuando Correas lo anota ya circulaba, y anotarlo era precisamente reconocer que estaba en boca de todos.
La teología implícita es perfectamente ortodoxa, y ese es un detalle que merece atención. El refrán no le echa a Dios la culpa de las malas compañías. Dios cría, es decir, crea y da el carácter; los hombres se juntan, es decir, ejercen su libertad. Es exactamente el reparto que la doctrina católica establece entre creación y libre albedrío, colado en una frase de nueve palabras que la gente repite sin pensar en nada de esto. Los refranes hacen mucho de eso: llevan dentro construcciones intelectuales complejas plegadas hasta ocupar casi nada.
La variante Dios los cría y el diablo los junta rompe ese equilibrio a propósito, y de ahí saca su gracia. Al poner al diablo como agente del encuentro, la frase deja de describir una libertad humana y describe una trampa: el grupo ya no es solo semejante, es directamente malo. La ironía se vuelve más gruesa y el juicio, más severo. Esta variante también es antigua y circula en paralelo con la principal, sin que ninguna de las dos haya desplazado a la otra.
La tercera forma, y ellos se amontonan, sustituye juntarse por amontonarse y añade un desprecio físico muy eficaz: los junta y encima los apila, como si fueran bultos. Es de uso más jocoso y menos frecuente.
La idea de fondo no es exclusiva del castellano. Prácticamente todas las lenguas europeas tienen su fórmula para lo mismo, y la inglesa, con sus pájaros del mismo plumaje volando juntos, es tan conocida como la nuestra. Coincidencia de observación, no de origen: que los semejantes se busquen es algo que se ve sin necesidad de que nadie lo enseñe.
Cómo se usa hoy
Se emplea en toda el área hispanohablante con el mismo sentido y el mismo tono burlón. Es de los refranes que siguen plenamente vivos, cosa que no puede decirse de la mayoría.
Vive sobre todo en la conversación y casi siempre en tercera persona, hablando de quienes no están delante. Es un comentario de observador, dicho al ver a dos personas juntas y entender de golpe por qué lo están. En la lengua escrita aparece poco, salvo en columnas de opinión y en diálogos.
Como tantos refranes muy conocidos, funciona perfectamente truncado. Basta con decir Dios los cría y dejar la frase en el aire; el oyente completa el resto y, además, el silencio subraya la ironía mejor que las palabras. Ese remate suspendido es uno de los recursos más elegantes del habla proverbial.
Conviene medirlo socialmente. Dicho a la cara de los aludidos es una descalificación clara, porque los está agrupando por lo peor que tienen. Entre amigos y aplicado a uno mismo, en cambio, funciona de maravilla: somos igual de desastre, Dios nos cría y nos juntamos. En primera persona el refrán se desactiva y se vuelve simpático.
El registro es coloquial y no resulta ofensivo por sí mismo, ni tiene ninguna carga religiosa efectiva: lo dice sin ningún problema quien no cree en nada. Sobre la escritura, todo en minúsculas menos Dios, y la coma antes de la conjunción es opcional, aunque ayuda a marcar el cambio de sujeto que da sentido a la frase.
Expresiones parecidas
La más intercambiable es tal para cual, que sirve para dos personas y comparte el juicio negativo. Muy cerca queda ser harina del mismo costal, que insiste en que ambos son de la misma calaña, y estar cortados por el mismo patrón, algo más neutra y aplicable también a virtudes.
De la misma idea, aunque referida a cosas y no a personas, está juntarse el hambre con las ganas de comer, que describe el encuentro de dos elementos que se agravan mutuamente. Es de las expresiones más útiles del castellano para explicar por qué algo salió tan mal.
Cada oveja con su pareja es el pariente sensato del grupo: recomienda que cada cual se junte con su igual y no lleva reproche. Cada uno es cada uno se mueve en otro terreno, el del respeto a la diferencia, y conviene no confundirlo con el nuestro pese a que comparten vocabulario: uno reclama que se respete lo que distingue a cada cual y el otro agrupa a la gente precisamente por lo que la iguala.
Y merece un apartado el contraste con dime con quién andas y te diré quién eres, ya mencionado. Los dos refranes hablan de lo mismo y sacan conclusiones distintas, porque uno usa la compañía como prueba y el otro la usa como consecuencia. En una discusión real sirven para cosas opuestas: el primero para juzgar a alguien por sus amigos, el segundo para explicar por qué esos amigos son suyos.
En inglés la correspondencia es birds of a feather flock together, los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos, con idéntico uso irónico y la misma tendencia a decirse a medias, quedándose en birds of a feather. Que las dos lenguas hayan acabado truncando la frase por el mismo sitio dice bastante sobre cómo funcionan los refranes muy gastados.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Los semejantes se buscan entre sí, casi siempre para mal.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables; de uso corriente en el habla diaria.
«Mirá con quién anda ahora: Dios los cría y ellos se juntan.»
Chile
Quienes comparten defectos acaban formando grupo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Se juntaron los dos más desordenados del curso: Dios los cría y ellos se juntan.»
Colombia
Los parecidos terminan juntos sin proponérselo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Esos dos siempre metidos en la misma vaina: Dios los cría y ellos se juntan.»
España
Afinidad que reúne a los semejantes
Se dice casi siempre con retintín
«Los dos llegan tarde a todo: Dios los cría y ellos se juntan.»
México
Los que se parecen en defectos acaban encontrándose y haciendo grupo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables, y con el mismo retintín; circula mucho el remate burlón «Dios los cría y el diablo los junta».
«Se juntaron los dos más flojos de la oficina: Dios los cría y ellos se juntan.»
Perú
Los iguales se atraen, dicho con reproche.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Los dos igualitos de mañosos: Dios los cría y ellos se juntan.»
Venezuela
Los que se parecen terminan andando juntos.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Se consiguieron los dos más flojos del liceo: Dios los cría y ellos se juntan.»
Ejemplos de uso
- «Se han buscado en cinco minutos los dos que odian el fútbol: Dios los cría y ellos se juntan.»
- «Han acabado en el mismo despacho el que nunca contesta correos y el que nunca los lee: Dios los cría y ellos se juntan.»
- «Mi cuñado y mi hermano se pasan la tarde discutiendo de motores: Dios los cría y ellos se juntan.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
birds of a feather flock together
Literalmente: los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "Dios los cría y ellos se juntan"?
Que los que se parecen acaban encontrándose y formando grupo, casi siempre sin buscarlo. Se dice con retintín y prácticamente siempre por defectos compartidos: los dos que llegan tarde, los dos que critican. En elogio no se usa.
¿De dónde viene "Dios los cría y ellos se juntan"?
Es un refrán castellano antiguo, sin autor conocido, recogido ya en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas (1627). Reparte los papeles con precisión: Dios da el carácter y son ellos quienes se buscan.
¿Se dice "y ellos se juntan" o "y el diablo los junta"?
Las dos versiones son antiguas y circulan en paralelo. Con el diablo los junta la ironía se vuelve más gruesa, porque el encuentro deja de ser una elección libre y pasa a parecer una trampa. Existe además y ellos se amontonan, más jocosa.
¿Cuándo se dice "Dios los cría y ellos se juntan"?
Como comentario de observador, en tercera persona, al ver a dos personas juntas y entender de golpe por qué lo están. Funciona truncado, dejándolo en Dios los cría. Dicho a la cara de los aludidos es una descalificación; aplicado a uno mismo, resulta simpático.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
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