El antruejo
Nombre tradicional de los tres días de carnaval que preceden al Miércoles de Ceniza.
Nombre tradicional de los tres días de carnaval que preceden al Miércoles de Ceniza.
Ejemplos de uso
- «Los vecinos preparan los trajes para correr el antruejo.»
- «La exposición distingue las máscaras de cada localidad en lugar de presentar un único disfraz del antruejo.»
Alcance y precisión documental
El DLE no lo limita a Castilla y León. La palabra se conserva con especial vitalidad en fiestas y mascaradas del noroeste, pero su significado léxico es el conjunto de los tres días de carnestolendas.
Qué es exactamente
En su uso estricto, el antruejo son los días de carnaval propiamente dichos: el domingo, el lunes y el martes anteriores al miércoles de ceniza, que es cuando empieza la cuaresma. Esa delimitación es la que recogen los diccionarios y la que tenía la palabra cuando era de uso común en toda Castilla.
En el uso vivo de hoy, antruejo nombra además, y sobre todo, un tipo concreto de fiesta. En los pueblos de la meseta noroeste sacar el antruejo significa sacar a la calle las máscaras: personajes cubiertos de pieles de oveja, cencerros a la cintura, caretas de madera o de cuerno, tizne en la cara, que recorren el pueblo persiguiendo a la gente, tiznando a quien pillan, pidiendo comida o dinero por las casas y representando escenas de guasa. Son los zamarrones, los guirrios y otras figuras con nombre propio en cada localidad; el antruejo de Velilla de la Reina, en León, es uno de los que mejor se conocen fuera.
Conviene una precisión de calendario que suele saltarse. Estas mascaradas forman un ciclo de invierno que va de las Navidades al carnaval, y no todas caen en el mismo sitio: algunas se celebran en Año Nuevo o por Reyes y otras en los días de carnaval. Antruejo, en rigor, son solo las segundas, aunque la etiqueta se use a veces para el conjunto.
La palabra convive con carnestolendas, el otro nombre castellano antiguo, hoy todavía más en desuso, y ha sido desplazada en el habla general por carnaval.
De dónde viene
La etimología está establecida y es de las que enseñan algo. Antruejo procede del latín introitus, la entrada, a través de formas medievales como antruido y entruejo. La entrada de qué: de la cuaresma. La palabra está documentada en castellano medieval y llega hasta los grandes repertorios del Siglo de Oro, y el diccionario académico la recoge todavía.
Carnestolendas viene de carnes tollendas, las carnes que hay que quitar. Y carnaval, que acabó ganando, es un italianismo relativamente tardío, de carnevale, con la misma idea de dejar la carne.
Los tres nombres tienen algo en común que merece señalarse: ninguno describe la fiesta. Describen lo que viene después. La Iglesia bautizó el jolgorio por el ayuno al que da paso, y por eso el carnaval se llama en castellano, literalmente, la entrada o la retirada de la carne. Es un caso claro de quién pone los nombres.
Distinto es el origen de las mascaradas. Que la palabra esté documentada desde la Edad Media no dice nada sobre desde cuándo se disfrazan de pieles y cencerros los vecinos de Aliste o de la ribera del Órbigo. Esas prácticas se documentan de forma sistemática muy tarde, ya en el siglo XX, cuando los etnógrafos van a verlas. Circula con insistencia la idea de que son supervivencias de rituales prerromanos o celtas, y no hay ninguna fuente que lo demuestre: es una atribución moderna, hecha por analogía con mascaradas de otras partes de Europa, y conviene tratarla como lo que es, una conjetura sin respaldo documental.
Cómo se vive hoy
Como palabra del español general, el antruejo está muerto. Quien lo dice fuera de su zona lo hace por arcaísmo deliberado o por oficio.
Como fiesta, la situación es más interesante. Muchas de estas mascaradas se perdieron a lo largo del siglo XX, arrastradas por la despoblación del campo, y buena parte de las que hoy se celebran son recuperaciones posteriores a los años ochenta, reconstruidas por asociaciones culturales a partir de lo que recordaban los mayores del pueblo. Eso no las hace falsas, pero sí conviene saberlo: no siempre hay una continuidad ininterrumpida detrás de lo que se ve.
La otra novedad es el público. Han llegado los fotógrafos, los autobuses y las declaraciones de interés turístico, y se organizan encuentros que reúnen mascaradas de varias comarcas en un mismo escenario. Para pueblos de pocos vecinos eso es un balón de oxígeno y a la vez un cambio de naturaleza: una cosa es que el zamarrón persiga a las mozas del pueblo y otra que lo haga rodeado de teleobjetivos. La versión turística tiende además a subrayar lo espectacular y lo supuestamente ancestral, que es justo no se ha demostrado.
El antruejo pervive también, con la misma raíz latina, en el gallego entroido, que allí no es un arcaísmo sino la palabra normal y corriente para el carnaval.
Costumbres parecidas
Su lugar en el calendario lo define el jueves lardero, que abre el tiempo de comer, y el entierro de la sardina, que lo cierra la tarde del miércoles de ceniza. El antruejo es lo que queda en medio.
Con el miércoles de ceniza la relación es de dependencia estricta. El antruejo existe porque existe la cuaresma, y su nombre lo dice sin disimulo. Sin la fecha litúrgica que viene detrás, esos tres días no tendrían ni límite ni sentido.
Una palabra de calendario y muchas mascaradas
El DLE define antruejo mediante los días de carnestolendas y lo relaciona con entruejo, carnaval y antruido. La definición corresponde al ciclo festivo, no a un personaje concreto. En las descripciones locales, el mismo nombre puede abarcar un conjunto de máscaras, carreras, música y encuentros que cada comunidad organiza de manera distinta.
El portal oficial de turismo de Castilla y León presenta el Antruejo de Villanueva de Valrojo como una celebración singular y sitúa su ciclo desde San Antón hasta Carnaval. Ese uso local es más amplio que la definición escueta del diccionario. Ambos documentos responden a preguntas diferentes: uno delimita una voz; el otro describe cómo se llama una fiesta en su territorio.
Máscara, ruido y relación con el público
Una máscara no actúa sola. Su sentido depende de cómo se mueve quien la lleva, del sonido de cencerros o instrumentos, del espacio que recorre y de la respuesta de los espectadores. Conservar un traje en una vitrina documenta materiales y forma, pero deja fuera esa secuencia de acciones. Por eso las grabaciones y descripciones de la actuación añaden información que no ofrece una fotografía aislada.
Las carreras y las aproximaciones al público pueden representar amenaza, juego o inversión de papeles. Interpretarlas exige saber qué reconoce la comunidad como parte de la actuación y dónde sitúa sus límites. Un visitante puede experimentar como agresión lo que otros entienden como una escena reglada; explicar el contexto no elimina la obligación de respetar a quienes participan.
La comparación con otras mascaradas europeas ayuda a identificar recursos semejantes, como ocultar el rostro o alterar la voz. Esas correspondencias no prueban una supervivencia directa desde un rito celta o romano. El nombre medieval del ciclo y la historia de cada traje son problemas distintos. La investigación del antruejo gana precisión cuando conserva esa diferencia y sigue los cambios locales que sí pueden documentarse.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «El antruejo»?
Nombre tradicional de los tres días de carnaval que preceden al Miércoles de Ceniza.
¿Qué conviene matizar?
El DLE no lo limita a Castilla y León. La palabra se conserva con especial vitalidad en fiestas y mascaradas del noroeste, pero su significado léxico es el conjunto de los tres días de carnestolendas.
Fuentes y referencias
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 2 obras.
- Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
El miércoles de ceniza
Día que abre la Cuaresma en el rito romano, marcado por la imposición de ceniza como signo de penitencia y conversión.
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