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El antruejo

Costumbre 🇪🇸 España Anticuado Origen documentado
Respuesta rápida
«El antruejo» significa Nombre tradicional del carnaval en Castilla y León: los tres días de desenfreno, disfraz y comida que preceden al miércoles de ceniza y a la cuaresma.
  • Origen histórico: La palabra está documentada en castellano medieval y llega hasta los grandes repertorios del Siglo de Oro; procede del latín introitus, la entrada, entendida como entrada en la cuaresma. Convive con…
  • Variantes frecuentes: Antruejo · Entruejo · Las carnestolendas

Nombre tradicional del carnaval en Castilla y León: los tres días de desenfreno, disfraz y comida que preceden al miércoles de ceniza y a la cuaresma.

Antruejo es el nombre castellano antiguo del carnaval: los tres días de disfraz, desenfreno y comida que preceden al miércoles de ceniza. La palabra ha desaparecido del español general, pero sigue viva en Zamora, León y Salamanca, donde nombra las mascaradas de invierno que se celebran por esas fechas.

Qué es exactamente

En su uso estricto, el antruejo son los días de carnaval propiamente dichos: el domingo, el lunes y el martes anteriores al miércoles de ceniza, que es cuando empieza la cuaresma. Esa delimitación es la que recogen los diccionarios y la que tenía la palabra cuando era de uso común en toda Castilla.

En el uso vivo de hoy, antruejo nombra además, y sobre todo, un tipo concreto de fiesta. En los pueblos de la meseta noroeste sacar el antruejo significa sacar a la calle las máscaras: personajes cubiertos de pieles de oveja, cencerros a la cintura, caretas de madera o de cuerno, tizne en la cara, que recorren el pueblo persiguiendo a la gente, tiznando a quien pillan, pidiendo comida o dinero por las casas y representando escenas de guasa. Son los zamarrones, los guirrios y otras figuras con nombre propio en cada localidad; el antruejo de Velilla de la Reina, en León, es uno de los que mejor se conocen fuera.

Conviene una precisión de calendario que suele saltarse. Estas mascaradas forman un ciclo de invierno que va de las Navidades al carnaval, y no todas caen en el mismo sitio: algunas se celebran en Año Nuevo o por Reyes y otras en los días de carnaval. Antruejo, en rigor, son solo las segundas, aunque la etiqueta se use a veces para el conjunto.

La palabra convive con carnestolendas, el otro nombre castellano antiguo, hoy todavía más en desuso, y ha sido desplazada en el habla general por carnaval.

De dónde viene

La etimología está establecida y es de las que enseñan algo. Antruejo procede del latín introitus, la entrada, a través de formas medievales como antruido y entruejo. La entrada de qué: de la cuaresma. La palabra está documentada en castellano medieval y llega hasta los grandes repertorios del Siglo de Oro, y el diccionario académico la recoge todavía.

Carnestolendas viene de carnes tollendas, las carnes que hay que quitar. Y carnaval, que acabó ganando, es un italianismo relativamente tardío, de carnevale, con la misma idea de dejar la carne.

Los tres nombres tienen algo en común que merece señalarse: ninguno describe la fiesta. Describen lo que viene después. La Iglesia bautizó el jolgorio por el ayuno al que da paso, y por eso el carnaval se llama en castellano, literalmente, la entrada o la retirada de la carne. Es un caso claro de quién pone los nombres.

Distinto es el origen de las mascaradas. Que la palabra esté documentada desde la Edad Media no dice nada sobre desde cuándo se disfrazan de pieles y cencerros los vecinos de Aliste o de la ribera del Órbigo. Esas prácticas se documentan de forma sistemática muy tarde, ya en el siglo XX, cuando los etnógrafos van a verlas. Circula con insistencia la idea de que son supervivencias de rituales prerromanos o celtas, y no hay ninguna fuente que lo demuestre: es una atribución moderna, hecha por analogía con mascaradas de otras partes de Europa, y conviene tratarla como lo que es, una conjetura sin respaldo documental.

Cómo se vive hoy

Como palabra del español general, el antruejo está muerto. Quien lo dice fuera de su zona lo hace por arcaísmo deliberado o por oficio.

Como fiesta, la situación es más interesante. Muchas de estas mascaradas se perdieron a lo largo del siglo XX, arrastradas por la despoblación del campo, y buena parte de las que hoy se celebran son recuperaciones posteriores a los años ochenta, reconstruidas por asociaciones culturales a partir de lo que recordaban los mayores del pueblo. Eso no las hace falsas, pero sí conviene saberlo: no siempre hay una continuidad ininterrumpida detrás de lo que se ve.

La otra novedad es el público. Han llegado los fotógrafos, los autobuses y las declaraciones de interés turístico, y se organizan encuentros que reúnen mascaradas de varias comarcas en un mismo escenario. Para pueblos de pocos vecinos eso es un balón de oxígeno y a la vez un cambio de naturaleza: una cosa es que el zamarrón persiga a las mozas del pueblo y otra que lo haga rodeado de teleobjetivos. La versión turística tiende además a subrayar lo espectacular y lo supuestamente ancestral, que es justo lo que no está probado.

El antruejo pervive también, con la misma raíz latina, en el gallego entroido, que allí no es un arcaísmo sino la palabra normal y corriente para el carnaval.

Costumbres parecidas

Su lugar en el calendario lo define el jueves lardero, que abre el tiempo de comer, y el entierro de la sardina, que lo cierra la tarde del miércoles de ceniza. El antruejo es lo que queda en medio.

Con el miércoles de ceniza la relación es de dependencia estricta. El antruejo existe porque existe la cuaresma, y su nombre lo dice sin disimulo. Sin la fecha litúrgica que viene detrás, esos tres días no tendrían ni límite ni sentido.

⏳ Cronología y Registro Histórico

Primera aparición documentada
Documentado en castellano medieval y recogido en los repertorios del Siglo de Oro

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

El carnaval, en su denominación castellana antigua

Sigue usándose en Zamora, León y Salamanca para las mascaradas de invierno

«En el pueblo no dicen carnaval: dicen antruejo, y sacan los zamarrones.»

Ejemplos de uso

  • «Mi abuelo seguía llamando antruejo al carnaval y se reía cada vez que le corregíamos.»
  • «En el archivo del concejo aparecen las cuentas de lo que se gastaba en el antruejo hace tres siglos.»
  • «La asociación cultural ha recuperado los trajes de paja del antruejo de hace cien años.»

Preguntas frecuentes

¿Qué es el antruejo?

El nombre castellano antiguo del carnaval: los tres días anteriores al miércoles de ceniza. En Zamora, León y Salamanca designa además las mascaradas de invierno que se celebran por esas fechas.

¿De dónde viene la palabra antruejo?

Del latín introitus, la entrada, entendida como entrada en la cuaresma. Está documentada en castellano medieval y llega a los repertorios del Siglo de Oro.

¿Es lo mismo antruejo que carnestolendas?

Nombran lo mismo desde puntos de vista parecidos. Carnestolendas viene de carnes tollendas, las carnes que hay que quitar; antruejo, de la entrada en la cuaresma. Los dos bautizan la fiesta por el ayuno que viene detrás.

¿Dónde se sigue diciendo antruejo?

En Zamora, León y Salamanca, donde no es un arcaísmo sino la palabra viva para las mascaradas de invierno. En gallego pervive la misma raíz en entroido, que allí es el término normal para el carnaval.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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