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Dichosymás

De noche todos los gatos son pardos

En la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note.

A oscuras no se distinguen las diferencias, y eso es lo que dice el refrán: cuando falta luz, o cuando reina la confusión, lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo advierta. Se usa tanto en sentido literal, hablando de iluminación, como en sentido figurado, hablando de desorden.

Qué significa exactamente

El refrán funciona en dos planos y conviene tenerlos separados, porque los hablantes saltan de uno a otro sin avisar.

El primero es el literal, y es una constatación óptica: con poca luz no se aprecian los colores, de modo que un gato blanco, uno naranja y uno atigrado se ven todos del mismo tono indefinido. Cualquiera puede comprobarlo esta noche apagando la luz del salón. En este plano el refrán se usa para desactivar una discusión sobre matices que en esas condiciones nadie puede apreciar.

El segundo es el figurado y es el que le ha dado carrera. Aplicado a la confusión, el desorden o la falta de información, viene a decir que en tales circunstancias las diferencias de calidad dejan de notarse. Lo excelente y lo mediocre se confunden, el que trabaja y el que no lo parecen igual, y quien quiera colar algo lo tiene más fácil que nunca. De ahí que aparezca tanto en contextos de crisis, de mercados revueltos y de reorganizaciones internas.

Hay un tercer uso, muy frecuente y con doble sentido, referido al atractivo físico. Se emplea para sugerir que en la oscuridad da igual el aspecto de la persona con la que uno está. Conviene decirlo sin remilgos porque es un uso real y extendido, y conviene señalar también que suele ir dirigido a mujeres y que en según qué compañía suena grosero o directamente machista. No es que el refrán lo sea; es el uso el que lo carga.

Hay un cuarto empleo, más incómodo, que conviene registrar: el refrán se usa a veces para relativizar responsabilidades. Cuando alguien sostiene que en un asunto turbio todos hicieron lo mismo y que no vale la pena distinguir grados de culpa, este es el refrán que suele invocar. Ahí funciona como coartada, porque convierte una diferencia real en una diferencia invisible. El refrán describe una limitación de la vista, no una igualdad de fondo, y usarlo para lo segundo es hacerle decir lo que no dice.

Merece la pena detenerse en la palabra pardo, que hoy suena antigua y que muchos hablantes ya no manejan fuera de este refrán. No es marrón ni es gris: es un color terroso, apagado, entre ambos, el tono exacto de lo que se ve en penumbra. Esa precisión cromática es lo que se pierde en la variante de noche todos los gatos son negros, muy extendida y perfectamente comprensible, pero menos exacta, porque en la penumbra las cosas no se ven negras, se ven pardas. El refrán antiguo afinaba más que su versión moderna.

De dónde viene

Está bien documentado, aunque conviene precisar en qué sentido lo está.

Gonzalo Correas lo recoge en su vocabulario de refranes de 1627, y Cervantes lo cita en el Quijote, lo que sitúa su circulación como fórmula corriente en el castellano de comienzos del siglo XVII. Que un refrán aparezca en una obra literaria no significa que naciera allí; significa lo contrario, que el autor lo usa contando con que el lector lo reconozca. Cuando Cervantes lo emplea, ya llevaba tiempo en boca de todos.

Además, el refrán no es exclusivo del castellano. Existe con la misma forma en varias lenguas europeas y su circulación se remonta a la Edad Media, lo que apunta a un fondo proverbial compartido más que a una acuñación local. Ese es un patrón habitual en los refranes basados en observaciones de la naturaleza: no hace falta que nadie los exporte, porque cualquiera puede inventarlos por su cuenta al comprobar lo mismo.

Y aquí está lo mejor del asunto: el refrán es literalmente cierto, y la fisiología moderna explica por qué. La retina humana tiene dos tipos de fotorreceptores. Los conos, responsables de la visión en color, necesitan bastante luz para funcionar; los bastones, muchísimo más sensibles, trabajan en penumbra pero no discriminan color. Cuando la luz baja de cierto umbral, la visión pasa a depender casi solo de los bastones, y el mundo se percibe en una gama de grises pardos. El refranero castellano describió con precisión un fenómeno que la ciencia tardaría siglos en nombrar, y lo hizo por el procedimiento de siempre: mirar.

La elección del gato tampoco es literaria. Es el animal nocturno doméstico por excelencia, el que la gente veía moverse por la casa, por el tejado y por el corral cuando ya no había luz. Para un refrán sobre la visión en penumbra, no había mejor candidato disponible.

Una última precisión sobre la etiqueta de documentado. Lo que está documentado es la circulación temprana del refrán, su presencia en Correas y en Cervantes y su parentesco con las versiones de otras lenguas. Quién lo dijo primero y cuándo no se sabe, y con los refranes eso es lo normal: nacen sin firma.

Cómo se usa hoy

Es panhispánico y sigue siendo de los refranes más conocidos, de esos que un hablante adulto reconoce aunque no los use a diario.

El registro es coloquial, y su tono cambia por completo según cuál de los tres usos se active. En el literal es neutro y hasta útil, una manera de zanjar una discusión sobre colores en mala luz. En el figurado suena sensato y algo resignado, y funciona bien en prensa económica y política, donde no es raro leer que en la confusión general todos los gatos son pardos. En el picante es cómplice y de barra de bar.

Ese tercer uso pide una advertencia práctica. Dicho entre amigos puede pasar por broma; dicho en un entorno laboral, en una comida familiar o delante de desconocidos, tiene bastantes números de sentar mal, y no por mojigatería sino porque reduce a las personas a su aspecto. Quien lo emplee conviene que sepa a qué está jugando.

Como casi todos los refranes largos, se cita truncado. Con decir de noche todos los gatos… y dejar la frase colgando basta para que el interlocutor complete. Y también se usa en versión adaptada, sustituyendo la noche por lo que convenga: en la confusión todos los gatos son pardos, en la crisis todos los gatos son pardos. Que admita esa manipulación es señal de vitalidad.

Un detalle de construcción que se pasa por alto: el refrán no admite negación ni matización. No se dice que de noche casi todos los gatos sean pardos, ni que algunos lo sean. La fórmula es absoluta, y esa rotundidad forma parte de su eficacia retórica. Quien la usa está zanjando, no matizando, y por eso resulta tan cómoda para cerrar una discusión sobre diferencias que el hablante no quiere seguir discutiendo.

Entre las variantes no hay una correcta y otra incorrecta. Pardos es la forma tradicional y la que recogen los repertorios; negros es una modernización muy extendida que sacrifica precisión a cambio de una palabra que todo el mundo usa. Merece la pena conocer las dos y saber qué se gana y qué se pierde con cada una.

Expresiones parecidas

El pariente más cercano por el uso figurado es a río revuelto, ganancia de pescadores, que describe la misma situación de confusión pero desde el punto de vista del que la aprovecha. Nuestro refrán constata que no se distingue nada; el otro señala a quien sale ganando con ello. Van muy bien juntos y a menudo aparecen en el mismo párrafo.

Dar gato por liebre comparte animal y comparte confusión, pero allí hay un engañador deliberado y aquí no tiene por qué haberlo: la oscuridad no engaña a nadie por su cuenta, solo facilita el trabajo al que quiera engañar.

No es oro todo lo que reluce avisa de que la apariencia puede ser falsa, pero con luz de sobra; es el reverso exacto, porque allí el problema es que se ve demasiado bien y aquí que no se ve nada. En tierra de ciegos, el tuerto es rey trata de mérito relativo y de niveles, no de percepción.

Fuera del castellano, el inglés dice all cats are grey in the dark y el francés la nuit, tous les chats sont gris, con el mismo animal y la misma observación. Cuando tantas lenguas coinciden hasta en el bicho, lo más razonable es pensar que ninguna copió a las otras: todas tenían gatos y todas apagaban la luz.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

En la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note.

Chile

En la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note.

Colombia

En la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note.

España

La falta de luz iguala lo desigual

A menudo con doble sentido sobre el atractivo físico

«Con esa iluminación no se aprecia el color: de noche todos los gatos son pardos.»

México

En la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note.

Perú

En la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note.

Venezuela

En la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note.

Cómo se dice en otros idiomas

EN

all cats are grey in the dark

Literalmente: todos los gatos son grises en la oscuridad

Preguntas frecuentes

¿Qué significa de noche todos los gatos son pardos?

Que en la oscuridad o en la confusión no se distinguen las diferencias, y lo bueno pasa por malo y lo malo por bueno sin que nadie lo note. Se usa en sentido literal y en sentido figurado.

¿De dónde viene el refrán de noche todos los gatos son pardos?

Correas lo recoge en 1627 y Cervantes lo cita en el Quijote, y existe con la misma forma en varias lenguas europeas desde la Edad Media. Describe un hecho real: con poca luz el ojo humano deja de distinguir colores.

¿Se dice todos los gatos son pardos o son negros?

Pardos es la forma tradicional y la más exacta, porque en penumbra las cosas se ven de un tono terroso apagado, no negras. La variante con negros está muy extendida y se entiende igual de bien.

Fuentes consultadas

  1. Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627)
  2. Cervantes, Don Quijote de la Mancha
  3. Refranero Multilingüe (Centro Virtual Cervantes)

Por qué puedes fiarte de esta ficha

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