Dar la vuelta a la tortilla
- Origen histórico: La imagen procede de la cocina doméstica española: dar la vuelta a la tortilla en la sartén es el momento crítico en que lo de abajo pasa arriba, con el riesgo evidente de que la maniobra salga mal. Ese gesto…
- Variantes frecuentes: Darle la vuelta a la tortilla · Volverse la tortilla
- En otros idiomas: «to turn the tables» (EN)
Invertir por completo una situación, de modo que quien llevaba ventaja pasa a estar en desventaja y al revés.
Pierde el que iba ganando y gana el que iba perdiendo: eso es dar la vuelta a la tortilla. No es mejorar un poco ni remontar a medias, es que las posiciones se intercambien enteras. La frase lleva en el diccionario desde 1739, y la explicación de la sartén también, aunque esa explicación no es un hecho probado sino la lectura que hicieron unos académicos hace casi tres siglos.
Qué significa exactamente
La clave está en que el cambio sea completo y simétrico. Si un equipo va perdiendo tres a cero y acaba empatando, ha remontado, pero no ha dado la vuelta a la tortilla. Para eso tiene que ganar: lo que estaba abajo tiene que quedar arriba. Por eso encaja tan bien donde hay dos bandos y un marcador.
Dentro de esa idea caben dos matices, y los dos son viejos. Uno es que algo salga al revés de lo que se esperaba. El otro, que la suerte que tenía uno se le pase a otro. El Diccionario de autoridades ya recogía los dos en 1739 y siguen vivos hoy, sin haberse separado nunca.
Hay además una diferencia de forma que cambia el sentido más de lo que parece. Se puede decir que alguien da la vuelta a la tortilla, y entonces hay un responsable que la da. Y se puede decir que la tortilla se vuelve, sin nadie que la vuelva, como quien informa de un cambio de viento. El diccionario recoge las dos. La primera tiene héroe o culpable; la segunda es el destino haciendo de las suyas.
De dónde viene
De la cocina, casi con toda seguridad, pero con una salvedad que cambia el estatus del dato.
El testimonio más antiguo localizado está en el Diccionario de autoridades, tomo sexto, de 1739. Ahí la frase ya está entera, con su significado figurado y con su explicación:
volverse la tortilla es frase metafórica que vale suceder alguna cosa al contrario de como se esperaba, y también trocarse o mudarse a otro la fortuna favorable que uno tenía; y que la alusión se tomó del modo de acabar de freír o tostar las tortillas, volviéndolas (sin comillas: el facsímil está deteriorado en esa entrada)
Esa última frase es la explicación de la sartén: los académicos de 1739 escriben que la comparación se tomó de dar la vuelta a las tortillas para acabar de freírlas. Documentado está que en 1739 se entendía así. Que naciera así, no. Autoridades daba a menudo etimologías de esta clase sin aportar ningún testimonio anterior, y aquí no aporta ninguno.
Hacia atrás, el rastro se corta enseguida. Covarrubias, en su Tesoro de 1611, define tortilla al final del artículo torta y solo como objeto de cocina: tortilla es la torta pequeña, como tortilla de huevos (tampoco entre comillas, por lo mismo). Ninguna frase hecha. Y la palabra tortilla no aparece ni una sola vez en el gran vocabulario de refranes de 1627. Hay que anotar que se ha manejado la edición de la Academia de 1906 y no la de Combet, que es la buena, de modo que la ausencia pesa pero no cierra el asunto.
Hacia delante, la frase no se mueve del diccionario. En 1831, en 1869, en 1884 y en 1899 sigue apareciendo, siempre en la forma volverse la tortilla y con la misma definición doble. Lo que desaparece por el camino es la explicación de la sartén: la Academia deja de darla y se limita a decir qué significa. La entrada de 1869 dice «VOLVERSE LA TORTILLA. fr. met. y fam. Suceder alguna cosa al contrario de lo que se esperaba, y tambien trocarse ó mudarse á otro la fortuna favorable que uno tenía», y de la sartén ya no queda ni rastro.
La forma que usamos hoy es la última en llegar. El diccionario actual lematiza dar alguien la vuelta, o vuelta, a la tortilla bajo la palabra vuelta, y la define como «Invertir las circunstancias o producir un cambio total en una situación». La antigua sigue ahí, remitida: volver alguien la tortilla manda a la nueva, y volverse la tortilla manda a darse la vuelta la tortilla. En algún momento entre 1899 y hoy la expresión cambió de dueño gramatical: de algo que le ocurre a uno pasó a algo que alguien hace. En qué edición ocurrió eso no se ha podido averiguar.
Hasta qué punto está probado
Firme hay dos cosas. Que la frase existe con este significado desde 1739 por lo menos, y que ha estado en el diccionario sin interrupción desde entonces. No es poco: descarta de plano que sea una expresión del siglo XIX o un invento moderno.
Pero atención a lo que prueba exactamente esa fecha. Que un repertorio recoja una frase demuestra que circulaba cuando se hizo el repertorio, no que naciera entonces. Autoridades fecha a los académicos que la escribieron, no a quien la dijo primero. En 1739 ya se decía. Desde cuándo, no se sabe.
Lo que no está probado es la sartén. No es que sea falso: es que su única fuente es la conjetura de 1739, repetida desde entonces hasta convertirse en un hecho de tanto oírla. Es una lectura respetable y antiquísima, hecha por gente que tenía aquella lengua mucho más cerca que nosotros, y encaja perfectamente con el gesto, que es el momento en que lo de abajo pasa arriba y encima puede salir mal. Pero encajar no es probar, y nadie ha traído todavía un testimonio anterior a 1739 que lo confirme.
Falta lo de siempre, y es lo que resolvería el asunto: una búsqueda en los corpus históricos de la Academia, que daría el primer autor que la escribe, anterior o posterior a 1739, y el momento en que dar la vuelta a desplaza a volverse. Esos buscadores no se han podido abrir aquí.
Cómo se usa hoy
Es coloquial y perfectamente publicable: aparece en titulares de periódico sin que chirríe. No insulta a nadie ni tiene carga negativa. Describe un cambio, y quien lo cuenta puede estar celebrándolo o lamentándolo según de qué lado esté.
Manda en el deporte y en la política, y por el mismo motivo: son los dos sitios donde hay dos bandos, un resultado y un momento exacto en que se invierte. Con dos goles en cinco minutos le dieron la vuelta a la tortilla. El escrutinio de las últimas mesas dio la vuelta a la tortilla. Fuera de ahí funciona en cualquier pleito con ganador y perdedor: una herencia, una negociación, una discusión familiar que se tuerce a mitad de comida.
Se usa mucho en impersonal, se le dio la vuelta a la tortilla, cuando no interesa señalar a nadie, y ahí se acerca a la forma antigua sin llegar a serlo del todo.
El diccionario la registra sin marca de país, o sea que no se presenta como exclusiva de España. Ahora bien, la imagen no se ve igual en todas partes: en México y en buena parte de Centroamérica una tortilla no es una fritada de huevo sino un disco de maíz, y quien las hace también les da la vuelta, en el comal y con los dedos. Cambia el objeto y el gesto sobrevive.
Expresiones parecidas
Volverse la tortilla no es una variante cualquiera: es la forma original y sigue en el diccionario. La diferencia práctica está en quién actúa. En dar la vuelta a la tortilla hay alguien que la da; en volverse la tortilla la tortilla se vuelve sola. Un equipo da la vuelta a la tortilla; a un gobierno se le vuelve.
Cambiar las tornas es la más próxima en significado y la que sirve para sustituirla casi siempre, con un aire algo más literario y menos de cocina.
Volver las aguas a su cauce se confunde a veces con esta y dice lo contrario: las aguas vuelven a su cauce cuando todo regresa a la normalidad, no cuando se invierte. Una restablece, la otra trastoca.
Cambiar el rumbo es un giro, no una inversión: se corrige la dirección, pero nadie pierde lo que tenía. Y poner toda la carne en el asador, que sale en las mismas crónicas deportivas, es lo que hace el que va perdiendo para intentar dar la vuelta a la tortilla. Es la apuesta, no el resultado.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Invertir una situación
Muy usado en deporte y en política
«Con dos goles en cinco minutos le dieron la vuelta a la tortilla.»
Ejemplos de uso
- «Iban perdiendo de quince y en el último cuarto le dieron la vuelta a la tortilla.»
- «Con un solo documento, el abogado dio la vuelta a la tortilla en plena vista.»
- «Le acusaron de llegar tarde y dio la vuelta a la tortilla recordando quién no había avisado.»
Así suena en una conversación
Viendo un partido
—Iban perdiendo de tres.
—Y le dieron la vuelta a la tortilla en veinte minutos.
En una negociación
—Ahora las condiciones las ponemos nosotros.
—Se ha dado la vuelta a la tortilla.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to turn the tables
Literalmente: dar la vuelta a las mesas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa dar la vuelta a la tortilla?
Invertir del todo una situación: quien iba ganando pasa a perder y quien perdía toma la ventaja. No basta con remontar a medias; el cambio tiene que ser completo.
¿De dónde viene dar la vuelta a la tortilla?
De voltear la tortilla en la sartén, según la explicación que dio la Academia en el Diccionario de autoridades de 1739. Encaja muy bien, pero es la conjetura de aquellos académicos, no un origen probado.
¿Desde cuándo se dice dar la vuelta a la tortilla?
Está documentada desde 1739, en el Diccionario de autoridades, con la forma volverse la tortilla y ya con el sentido figurado de hoy. No es una expresión del siglo XIX. Que la recoja ese diccionario prueba que ya circulaba entonces, no que naciera ahí.
¿Se dice dar la vuelta a la tortilla o volverse la tortilla?
Las dos, y no son iguales. En dar la vuelta a la tortilla hay alguien que la da; en volverse la tortilla el cambio ocurre solo. La segunda es la forma antigua y sigue en el diccionario.
Fuentes consultadas
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Episodios Nacionales II,3: La segunda casaca (1876), «todavia puede volverse la tortilla»
- La lematizacion mas antigua del corpus es la remision de Autoridades: Diccionario de la lengua castellana (1739), s. v. volver, «Volver la tortilla. Vease tortilla»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 3 obras.
- Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
- Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Volver las aguas a su cauce
Recuperar una situación la normalidad después de un periodo de agitación, cuando cada cosa vuelve a estar…
Poner toda la carne en el asador
Emplear todos los recursos disponibles en un solo intento, sin reservarse nada para después y asumiendo el riesgo…
Estar en su salsa
Encontrarse en el ambiente que a uno le va, haciendo aquello para lo que sirve y disfrutando visiblemente de ello.
Aquí hay tomate
Indica que en un asunto hay enredo, conflicto o interés oculto, algo jugoso que no está a la vista pero que se intuye.
Ponerse como un tomate
Ruborizarse intensamente por vergüenza, de modo que el color de la cara resulta visible para todos los presentes.
Que te den morcilla
Fórmula de rechazo airado con la que se manda a alguien a paseo, deseándole implícitamente que le ocurra algo malo.