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Que te den morcilla

Frase hecha 🇪🇸 España Coloquial Origen probable
Respuesta rápida
«Que te den morcilla» significa Fórmula de rechazo airado con la que se manda a alguien a paseo, deseándole implícitamente que le ocurra algo malo.
  • Origen histórico: Los repertorios de dichos coinciden en relacionarla con la práctica municipal de repartir morcillas envenenadas con estricnina para acabar con los perros callejeros durante las campañas contra la rabia…
  • Variantes frecuentes: Vete a que te den morcilla
  • En otros idiomas: «get stuffed» (EN)

Fórmula de rechazo airado con la que se manda a alguien a paseo, deseándole implícitamente que le ocurra algo malo.

Cuando alguien suelta un que te den morcilla está mandando a paseo a otro de mala manera y con un punto de mala intención: no solo se lo quita de encima, le desea de paso que le vaya mal. Es brusca, pero sigue siendo la versión suave de otras mucho más gordas.

Qué significa exactamente

El diccionario académico la recoge tal cual, con el hueco para cambiar de persona —«que me, te, le, etc., den morcilla»— y la explica como una expresión que sirve para «expresar vehementemente rechazo, desprecio o desinterés hacia la persona o cosa aludidas». Son tres cosas y no son la misma: el rechazo es no te quiero aquí; el desprecio es y además me pareces poco; el desinterés es apáñatelas, que ya no es asunto mío. La frase sirve para las tres, y cuál de ellas está diciendo lo decide el tono.

Conviene no confundirla con dar morcilla a alguien, que el mismo diccionario recoge aparte y define como «Fastidiar, incordiar, ser molesto». Dar morcilla es lo que hace el pesado que no te deja trabajar; que te den morcilla es lo que le contestas. La una describe a quien molesta, la otra lo despide.

Hay también una versión larga, vete a que te den morcilla, y una recortada que se ha comido el resto: el que te den a secas. La corta es más seca y más fea. Añadir la morcilla le quita filo y le pone un punto de broma, porque mete en mitad del enfado una palabra de charcutería. Es de las pocas maneras de mandar a alguien bien lejos que se pueden decir en una mesa con gente delante sin que se levante nadie.

De dónde viene

La explicación que circula, que se remite a José María Iribarren y que él habría tomado a su vez de Vicente Vega, es siempre la misma: en el siglo XIX los ayuntamientos repartían por las calles morcillas envenenadas con estricnina para acabar con los perros vagabundos y con la rabia que se les achacaba, y desearle a alguien que le dieran morcilla era desearle esa muerte. Suena a cuento, pero el diccionario la respalda a medias y merece la pena ver hasta dónde.

El diccionario de hoy recoge, como segunda acepción de morcilla, un «Trozo de carne envenenada usado para matar perros». Y la primera acepción de la locución dar morcilla no es incordiar: es «Matar con morcilla envenenada». O sea que lo del veneno no se lo ha inventado nadie. Está en el diccionario, y hubo un tiempo en que dar morcilla quiso decir literalmente eso.

Lo que el diccionario no dice en ninguna parte es que la fórmula de rechazo salga de ahí. Ese último paso —el que va de matar un perro a mandar a paseo a un cuñado— es justo el que cuenta la historia, y no lo da ninguna fuente que se haya podido abrir. Se repite de un sitio a otro sin que nadie enseñe un bando municipal, una ordenanza ni una noticia de periódico de aquellos años. Tirando de la pista hacia atrás, la cadena acaba en José María Iribarren y su libro El porqué de los dichos, que lo habría tomado a su vez de Vicente Vega; pero eso lo dice un artículo de divulgación, no se ha leído a Iribarren, y no se sabe en qué se apoyaba él.

Hay además un detalle que descoloca la fecha. Se supone que la práctica fue cosa del XIX y que se acabó hacia 1891, cuando aparecen en Madrid las primeras perreras municipales y el oficio de lacero. Pues bien: el artículo morcilla del diccionario académico se ha leído entero en la edición de 1734, donde la morcilla no pasa de ser «Tripa del puerco, carnero ù otro animal, rellena de sangre, guisada y dispuesta antes con especias», y en las de 1831, 1869, 1884 y 1899; en ninguna de las cinco asoma la carne envenenada ni la locución. En 1899, ocho años después de la fecha en que se da por terminada la costumbre, la morcilla sigue siendo dos cosas y solo dos: el embutido de sangre, y la «Añadidura de palabras ó cláusulas de su invención que hacen los malos comediantes al papel que representan». La acepción del veneno entra en el diccionario en algún momento del siglo XX, y esas ediciones no se han podido mirar.

Y falta lo mejor. Doscientos años antes, dar morcilla era lo contrario de un insulto: era un regalo. Covarrubias apunta en 1611, dentro de la palabra morcón, el proverbio a quien no mata puerco «no le dan morcilla, porque comunmente el que da, efpera la retribucion» —el facsímil está roto en la primera mitad del proverbio, así que solo se transcribe la segunda, con su grafía de 1611—. Correas lo recoge en 1627 en dos formas, «No dan morcilla á quien no mata puerco» y «No dan morcilla sino á quien mata puerco», y encima trae la historia de un tal Escalante, un escudero pobre al que los vecinos no le daban morcillas porque él no mataba cerdo. Escalante compró tripas y sangre, hizo unas cuantas, las colgó de una vara y mandó a dos chavales de puerta en puerta preguntando «¿Aquí han dado morcilla á Escalante?». En todas contestaban que no, los críos soltaban «Pues pase el varal adelante» y al final se volvieron a casa con la vara llena. Dar morcilla, en 1627, era el reparto de embutido entre vecinos después de la matanza, y había que ganárselo.

Del embutido que se regalaba entre vecinos a la fórmula de rechazo de hoy hay, por tanto, un salto que en algún momento se dio. Lo que no hay es un papel que enseñe cuándo ni cómo.

Hasta qué punto está probado

Lo del veneno está probado, al menos como palabra: el diccionario recoge la acepción y recoge que dar morcilla significó matar así. Que la práctica existió no es discutible.

Que la frase venga de ahí es otra cosa. Es la explicación que más se repite y encaja bien, porque la imagen es demasiado buena para ser casual, pero nadie ha enseñado el documento que una las dos puntas. Es una hipótesis con buena pinta, no un hecho, y la diferencia importa: hay decenas de frases hechas que se parecen muchísimo a una costumbre real con la que no tienen nada que ver.

La fecha está peor de lo que parece. Poner la frase en el siglo XIX choca de frente con que la Academia no registre ni el veneno ni la locución en las cuatro ediciones de ese siglo que se han leído enteras. Para cerrarlo harían falta tres cosas: leer qué dice exactamente Iribarren y a quién cita, encontrar el bando o la noticia de época que mande repartir morcillas envenenadas, y mirar los diccionarios académicos del siglo XX para ver en cuál entra la acepción. Ninguna de las tres está hecha.

Cómo se usa hoy

Se dice enfadado y casi siempre en tercera persona, hablando de alguien que no está delante: le dije que no pensaba ayudarle y que le dieran morcilla. A la cara es una bronca; por detrás es medio desahogo y medio chiste. Y el enfado que expresa es de los que se pasan: no se usa para el rencor largo, sino para el momento en que alguien te ha sacado de tus casillas.

Va bien entre amigos, entre hermanos y en una conversación de bar. No va en un correo de trabajo, ni con un cliente, ni con alguien mayor a quien tratas de usted, aunque no sea un taco: es la brusquedad lo que la deja fuera, no la palabra.

Es una fórmula de España y no se ha documentado su uso fuera. La palabra morcilla se entiende en toda América, pero el giro no se usa allí, y quien lo oiga lo colocará en la casilla de españolada antes que entenderlo del todo. Tiene sentido: lo que hay detrás, si la explicación es buena, es una costumbre urbana española del siglo XIX que al otro lado del Atlántico no dejó rastro.

Expresiones parecidas

Mandar a freír espárragos es la hermana amable: te quita de en medio y no te desea nada malo, solo que te vayas a otra parte. Que te den morcilla sí desea el mal, aunque sea de broma, y ahí está la diferencia de temperatura entre las dos. Irse al carajo juega en otra liga: es abiertamente grosera y en boca de según quién resulta ofensiva, mientras que la morcilla la puede decir una abuela. Mandar a volar es la más blanda de todas y también la más neutra, la que se usa cuando lo que quieres contar es que cortaste por lo sano, no que te pusiste hecho una furia.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Mandar a alguien a paseo

Más fuerte que freír espárragos, pero sigue siendo eufemismo

«Le dijo que no pensaba ayudarle y que le dieran morcilla.»

Ejemplos de uso

  • «Le pidió el coche prestado por tercera vez y esta vez le contestó que le dieran morcilla.»
  • «Después de aquella reunión decidió que al jefe le dieran morcilla y presentó la carta esa tarde.»
  • «Entre que me suben el alquiler y que me cambian el turno, que me den morcilla: me voy.»

Así suena en una conversación

Cómo se dice en otros idiomas

EN

get stuffed

Literalmente: que te rellenen

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que te den morcilla?

Es una manera airada de mandar a alguien a paseo, con el deseo añadido de que le vaya mal. El diccionario la explica como expresión de rechazo, desprecio o desinterés hacia la persona a la que se dirige.

¿De dónde viene que te den morcilla?

La explicación más difundida la liga a las morcillas envenenadas que se repartían para matar perros callejeros. El diccionario recoge esa acepción de morcilla, pero que la frase naciera de esa costumbre no está probado.

¿Es verdad que viene de las morcillas envenenadas para los perros?

A medias. El envenenamiento con morcilla sí está documentado: el diccionario define morcilla como trozo de carne envenenada para matar perros. Lo que nadie ha demostrado es que la fórmula de rechazo salga de ahí.

¿Es una expresión grosera?

Es brusca, pero no es un taco: funciona como versión suave de otras mucho más fuertes. Entre amigos se dice sin problema; en un contexto formal o con alguien a quien tratas de usted, no.

Fuentes consultadas

  1. Iribarren, José María, El porqué de los dichos
  2. Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas
  3. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE), 23.8, s. v. morcilla, acepción 2 y locuciones (https://dle.rae.es/morcilla) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  4. Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), letra E, «En esta casa...», «En esta casa, ¿han dado morcilla á Escalante? No. Pues pase el varal adelante. (No daban morcilla á Escalante, escudero pobre, porque no mataba puerco; y él, para dar á entender que sí le mataba y las pagara, y que hacían mal en no se las…»
  5. Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), letra N, «No dan morcilla á quien no mata puerco. || No dan morcilla sino á quien mata puerco.»
  6. Covarrubias Orozco, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española (1611), s. v. morcón, «MORCON, quasi morcillon, la morcilla hecha de tripa grande. Prouerbio: A quien no mata puerco, no le dan morcilla, porque comunmente el que da, espera la retribución.»
  7. Real Academia Española, Diccionario de autoridades (1726-1739), tomo IV (1734), s. v. morcilla (artículo completo) (https://archive.org/download/bub_gb_DSxJAAAAcAAJ/bub_gb_DSxJAAAAcAAJ_djvu.txt) — consultada; su texto no se ha podido verificar contra los ejemplares que manejamos, así que no se entrecomilla
  8. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869, 11.ª ed.), s. v. morcilla (artículo completo), «MORCILLA. f. Tripa de cerdo, carnero ú otro animal, rellena de sangre, condimentada con especias. || La añadidura de palabras ó cláusulas de su invencion que hacen los malos comediantes al papel que representan.»
  9. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1899, 13.ª ed.), s. v. morcilla (artículo completo), «Morcilla. (De morcón.) f. Tripa de cerdo, carnero ó vaca, rellena de sangre cocida y condimentada con cebolla y especias. A veces se le añaden otros ingredientes, como arroz, piñones, miga de pan, etc. || fig. y fam. Añadidura de palabras…»

Qué sostiene esta ficha

  • Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
  • Fuentes citadas: 9 obras.
  • Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
  • Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.

Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.

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Mandar a freír espárragos

Despedir a alguien con enfado y de malos modos, o rechazar una propuesta cortando la conversación…

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Irse al carajo

Estropearse algo por completo o mandar a alguien lejos con desprecio; expresión malsonante de uso muy extendido…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Explicación popular desmentida
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Estar en su salsa

Encontrarse en el ambiente que a uno le va, haciendo aquello para lo que sirve y disfrutando visiblemente de ello.

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇴 Colombia🇪🇸 España Origen desconocido
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