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Dar calabazas

Respuesta rápida
«Dar calabazas» significa Rechazar una declaración amorosa, y también suspender a un estudiante en un examen; ambos sentidos conviven en español desde antiguo.
  • Origen y documentación: Circulan varias explicaciones sin que ninguna se imponga. La más citada apela a la tradición que atribuía a la calabaza virtudes antiafrodisíacas, ya presente en la antigüedad y recogida en la literatura…
  • Variantes recogidas: Recibir calabazas · Llevarse calabazas
  • En otros idiomas: «to turn someone down» (EN)

Rechazar una declaración amorosa, y también suspender a un estudiante en un examen; ambos sentidos conviven en español desde antiguo.

Origen disputado

Conviven varias hipótesis sin consenso entre especialistas.

Dar calabazas es rechazar a quien se declara. El que rechaza las da, el pretendiente las recibe, y con esa sola imagen el castellano resuelve una escena incómoda sin nombrarla: no hace falta decir que hubo declaración ni que hubo negativa, porque la calabaza lo dice todo. El segundo sentido, hoy en retirada, es el académico: suspender a un estudiante.

Qué significa exactamente

La locución exige un requisito que se olvida al explicarla: tiene que haber habido una propuesta. No se dan calabazas a quien no ha pedido nada. Alguien se ha declarado, ha invitado a salir o ha dejado clara su intención, y la otra parte ha dicho que no. Por eso no vale para una ruptura: quien deja a su pareja de diez años no le da calabazas, la deja.

El reparto de papeles es fijo. Dar lo hace quien rechaza; el rechazado recibe, se lleva o se come las calabazas. Ese juego de verbos es lo que permite contar la escena desde los dos lados, y el lado del que las recibe casi siempre se cuenta con humor: hay una tradición de reírse del calabaceado que suaviza mucho el asunto.

El sentido académico

Dar calabazas fue durante mucho tiempo suspender. El profesor daba calabazas al alumno y el alumno salía del examen con calabazas, y la palabra funcionó en el argot escolar y universitario español con esa naturalidad. Hoy ese uso está en franco retroceso: se entiende, sobre todo en boca de hablantes mayores, pero un estudiante de hoy dice que le han cateado o que ha suspendido, no que le hayan dado calabazas.

Los dos sentidos comparten una estructura idéntica —una prueba a la que uno se presenta y de la que sale rechazado— y por eso conviven sin estorbarse. Cuál nació antes es justamente una de las cosas que no sabemos, y ese detalle pesa en la discusión sobre el origen.

Lo que no es

No es dar plantón, que es no acudir a una cita ya concertada; ahí hubo un sí previo. No es dar puerta ni dar la patada, que se dicen de expulsar a alguien de una relación o de un sitio donde ya estaba. Y no es dar largas, que es no contestar: dar calabazas es una respuesta, y es que no.

La extensión política

Hay un tercer uso, moderno y muy productivo en la prensa española: un partido da calabazas a otro cuando rechaza su oferta de pacto, y una empresa se las da a la que pretendía comprarla. Funciona porque conserva intacta la estructura de la escena amorosa —hay pretendiente, hay proposición formal y hay negativa pública— y le añade el punto de sorna que busca el titular. Es metáfora sobre metáfora, y la prueba de que la imagen sigue viva.

De dónde viene

Aquí los diccionarios no se ponen de acuerdo, y conviene decirlo antes de exponer nada. La documentación clasifica el origen como disputado: circulan tres explicaciones, ninguna se impone y ninguna trae detrás un documento que la cierre.

La calabaza como antiafrodisíaco

Es la explicación más repetida por los repertorios. Existió una tradición médica y moral que atribuía a la calabaza y a sus semillas virtudes refrescantes, capaces de apagar el ardor de la carne, y de ahí se pasaría a usar la hortaliza como emblema del rechazo amoroso. La idea de que ciertos alimentos fríos calman el apetito sexual es real y antigua, y pertenece al armazón de la medicina humoral que dominó la dietética europea durante siglos.

El problema es el eslabón siguiente. Los repertorios afirman que esa creencia está recogida en la literatura ascética, pero no citan pasaje, obra ni autor. Y aunque lo estuviera, quedaría por probar el salto: que la calabaza fuera antiafrodisíaca en un tratado no explica que se le entregara a un pretendiente. Faltaría el uso, no la creencia.

Los exámenes

La segunda hipótesis parte del sentido académico y lo hace primero: en las universidades el suspenso se habría simbolizado con calabazas, y de ahí el rechazo amoroso como extensión metafórica. Tiene a favor que el mundo universitario español ha sido una fábrica notable de expresiones. Tiene en contra un problema de dirección: el sentido amoroso pudo perfectamente ser el primero y prestarse después al aula, porque examinarse y declararse se parecen bastante. Sin una documentación que fije cuál de los dos usos es anterior, la hipótesis se muerde la cola.

El poco valor de la hortaliza

La tercera es la más simple: la calabaza era barata, abundante y poco apreciada, comida de aldea y de necesidad, así que entregarla equivaldría a dar nada. Encaja con la lógica del regalo despectivo, pero es una explicación que serviría igual para el nabo o la berza. Cuando una razón vale para cualquier hortaliza, no explica por qué se eligió esta.

Un apunte comparativo

Vale la pena notar que expresar el rechazo amoroso entregando un objeto no es una rareza del castellano: el alemán dice einen Korb geben, dar una cesta, con el mismo valor. Que el patrón se repita en otras lenguas europeas no señala a ninguna de las tres hipótesis en particular, pero sí sugiere que detrás hay una costumbre de galanteo y no una ocurrencia de escritor.

Hasta qué punto está probado

Poco, y conviene ser franco. Ninguna de las tres explicaciones cuenta con respaldo documental firme, y las tres han pasado de un diccionario de dichos a otro sin que nadie aporte el texto que las sostenga. La honestidad aquí consiste en decir que no se sabe por qué la calabaza y no otra cosa.

La documentación sitúa la expresión en el siglo XVII, pero no consigna una primera documentación con obra ni año, y las fuentes que cita son repertorios modernos. Esa fecha hay que tomarla como una estimación razonable, no como un dato verificado: no hay en la documentación ninguna obra del propio siglo XVII que la atestigüe.

Lo que sí es seguro es el uso. La expresión está viva, se entiende sin explicación y sus dos sentidos conviven documentados en la lexicografía académica. La incertidumbre está en el origen, no en el significado.

Cómo se usa hoy

El sentido amoroso ha ganado la partida por completo. Se usa en tono ligero, casi siempre con distancia humorística, y funciona muy bien en primera persona: contar que a uno le dieron calabazas es una forma de quitarle hierro al episodio. Dicho en tercera persona sobre alguien presente puede resultar hiriente, porque expone públicamente un fracaso privado.

El registro es coloquial y no suena anticuado, aunque sí tiene un punto de fórmula heredada: es lo que dicen los padres, y los hijos lo repiten con ironía. En el terreno amoroso adolescente conviven hoy con ella verbos más nuevos y más crudos que describen lo mismo con menos elegancia.

Es locución peninsular. Se entiende en América por contexto y por transparencia de la imagen, pero cada país tiene sus propias fórmulas para el mismo trance, y ninguna de ellas pasa por la calabaza. Si escribes para lectores americanos, la expresión se comprenderá, pero no sonará propia.

Expresiones parecidas

Del lado del rechazado está no comerse un rosco, que no describe un episodio sino un balance: quien no se come un rosco no ha sido rechazado una vez, es que no liga. Del lado del cortejo, tirar los tejos o tirar los galgos nombran el paso previo, la maniobra de acercamiento que puede acabar precisamente en calabazas.

Dejar con la miel en los labios apunta a otra cosa: ahí hubo un principio de sí y una retirada a mitad de camino, que duele de otra manera. Mandar a alguien a freír espárragos es un rechazo, pero no específicamente amoroso y bastante más brusco; nadie manda a freír espárragos con delicadeza. Y dar plantón, con el que se confunde a menudo, pertenece a otra fase por completo: es el desprecio de quien ya había dicho que sí y no aparece.

⏳ Cronología y Registro Histórico

Procede de la tradición que atribuía a la calabaza virtudes antiafrodisíacas
Origen disputado
Es la explicación más citada por los repertorios. Existió una tradición médica y moral que daba a la calabaza y a sus semillas virtudes refrescantes, capaces de apagar el ardor de la carne, y de ahí se habría pasado a usar la hortaliza como emblema del rechazo amoroso. La creencia en alimentos fríos que calman el apetito sexual es real y pertenece al armazón de la medicina humoral europea. Lo que falla es el eslabón siguiente: se dice que la idea está en la literatura ascética sin citar obra, autor ni pasaje, y de una creencia dietética no se sigue el gesto de entregar la calabaza.
Nació en el ámbito universitario, donde el suspenso se simbolizaba con calabazas
Origen desconocido
Esta versión hace primero el sentido académico: en las universidades el rechazo del examinando se habría simbolizado con calabazas, y el sentido amoroso sería extensión posterior. A favor solo tiene la verosimilitud, porque el ambiente universitario español ha producido mucha fraseología. En contra tiene un problema de dirección que la deja bloqueada: el sentido amoroso pudo ser el primero y prestarse después al aula, ya que declararse y examinarse comparten estructura. Sin datación relativa de los dos usos, que ninguna obra aporta, la hipótesis se muerde la cola.
Se eligió la calabaza por su bajo valor: dar calabazas equivaldría a dar nada
Origen desconocido
La tercera explicación es la más simple: la calabaza era barata, abundante y poco apreciada, comida de aldea y de necesidad, de modo que entregarla al pretendiente equivaldría a no darle nada. Encaja con la lógica del regalo despectivo, pero tiene un defecto que la desarma: serviría exactamente igual para el nabo, la berza o cualquier hortaliza de poco precio. Una razón que explica cualquier caso no explica por qué se eligió este, así que no pasa de conjetura general sobre el mecanismo, sin decir nada del caso concreto.
Detrás hay una costumbre europea de galanteo consistente en responder con un objeto
Origen probable
Al margen de cuál sea el motivo de la hortaliza, expresar la negativa amorosa entregando un objeto no es rareza del castellano: el alemán dice einen Korb geben, dar una cesta, con el mismo valor. La coincidencia del patrón en otra lengua europea sugiere que en el fondo hay una práctica de cortejo con objeto simbólico y no la ocurrencia de un escritor o la invención de un lexicógrafo. Apoya el marco general, pero no señala a ninguna de las tres explicaciones concretas ni sustituye al documento que a todas les falta.
La locución ya corría en el siglo XVII
Origen desconocido
La ficha sitúa la expresión en el siglo XVII, pero no consigna primera documentación con obra ni año, y las obras que cita son repertorios modernos de dichos, que fechan al recopilador y no a la locución. Esa fecha hay que tomarla como estimación razonable y no como dato verificado: no hay en la ficha ningún texto del propio siglo XVII que la atestigüe. Lo que sí está fuera de duda es el uso, con los dos sentidos conviviendo en la lexicografía académica. La incertidumbre recae entera sobre el origen y la fecha, no sobre el significado.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Mismo sentido que el general

Chile

Mismo sentido que el general

Colombia

Mismo sentido que el general

España

Rechazar a un pretendiente o suspender

El sentido académico está hoy en retroceso frente al amoroso

«Le pidió salir tres veces y le dio calabazas las tres.»

México

Mismo sentido que el general

Perú

Mismo sentido que el general

Venezuela

Mismo sentido que el general

Ejemplos de uso

  • «Se pasó un mes ensayando la declaración y ella le dio calabazas en menos de un minuto, sin dejarle terminar.»
  • «En junio le dieron calabazas en dos asignaturas, así que el verano lo pasó entre apuntes y no en la playa.»
  • «Mi hermano volvió del baile con cara larga: había recibido calabazas otra vez y ya iba por la tercera.»

Así suena en una conversación

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to turn someone down

Literalmente: rechazar a alguien

Preguntas frecuentes

¿Qué significa dar calabazas?

Significa rechazar a quien se declara o pide salir. También, en un uso hoy en retroceso, suspender a un estudiante en un examen. El que rechaza las da; el pretendiente las recibe.

¿De dónde viene dar calabazas?

No hay acuerdo. Se han propuesto la fama antiafrodisíaca de la calabaza, los exámenes universitarios y el escaso valor de la hortaliza. Ninguna de las tres cuenta con respaldo documental firme.

¿Se dice dar calabazas o dar plantón?

No son lo mismo. Dar calabazas es rechazar una declaración; dar plantón es no acudir a una cita ya concertada, es decir, después de haber dicho que sí.

¿Se sigue usando dar calabazas para suspender?

Cada vez menos. Se entiende, sobre todo en hablantes mayores, pero en el habla escolar y universitaria de hoy ha sido desplazado por suspender o catear.

Fuentes y referencias

  1. Iribarren, José María, El porqué de los dichos
  2. Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas

Qué sostiene esta ficha

  • Certeza declarada: hay más de una versión y no se puede elegir entre ellas.
  • Fuentes citadas: 2 obras.
  • Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
  • Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.

Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.

Expresiones emparentadas

Dejar con la miel en los labios

Privar a alguien de algo bueno justo cuando empezaba a disfrutarlo, de modo que la interrupción resulta más dolorosa…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇴 Colombia🇪🇸 España Origen probable
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Frase hecha 🇪🇸 España Origen desconocido
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Se dice de la persona con la que uno encaja de forma perfecta en pareja, como si ambas fueran dos mitades de una misma…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen disputado
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Estar al corriente o al tanto de un asunto tratado reservadamente.

Frase hecha 🇨🇴 Colombia🇪🇸 España🇲🇽 México Origen desconocido
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Quien se da por aludido ante una crítica general revela que la crítica le afectaba, y con su reacción se delata a sí…

Refrán 🇦🇷 Argentina🇨🇴 Colombia🇪🇸 España Origen probable
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La manzana de la discordia

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen documentado
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