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Ser bacán

Respuesta rápida
«Ser bacán» significa En Chile, ser estupendo o admirable; en el Río de la Plata, en cambio, un bacán es un hombre adinerado que mantiene a alguien, con un matiz muy distinto.
  • Origen histórico: Del genovés baccan, «patrón, dueño de casa, jefe de la tripulación». La palabra llegó al Río de la Plata con la inmigración ligur y el lunfardo la fijó como el hombre acomodado que paga y manda, sentido que…
  • Variantes frecuentes: Bacán · Qué bacán
  • En otros idiomas: «awesome» (EN)

En Chile, ser estupendo o admirable; en el Río de la Plata, en cambio, un bacán es un hombre adinerado que mantiene a alguien, con un matiz muy distinto.

Bacán significa estupendo en Chile y en Perú, y designa en cambio al hombre adinerado que mantiene a una mujer en el habla del tango rioplatense. Son dos sentidos que casi no se rozan, salidos de la misma palabra genovesa. Y solo uno de ellos sigue plenamente vivo.

Qué significa exactamente

Empecemos por el sentido que hoy domina. En Chile, bacán es un adjetivo de elogio general y sin matices de clase: una película bacán, un profesor bacán, un fin de semana bacán. Sirve para lo grande y para lo pequeño, para una persona y para un objeto, y su fórmula más frecuente es exclamativa, «qué bacán», que equivale a «qué bien» o «genial». No hay en ese uso ninguna alusión al dinero. Quien dice que su vecino es bacán está diciendo que es buena gente, no que sea rico.

En el Perú funciona igual, con una diferencia de intensidad: allí convive con chévere y con otras piezas del mismo campo, y se percibe algo más juvenil. También se aplica a personas y a situaciones, y también ha perdido cualquier vínculo con el patrimonio.

El sentido rioplatense es otro animal. Un bacán, en el lunfardo de Buenos Aires y Montevideo, es un hombre con plata que sostiene económicamente a una mujer, con toda la carga de relación desigual que eso implica. No es exactamente un rico cualquiera: es el rico en relación con alguien que depende de él. De ahí que la palabra aparezca una y otra vez en las letras del tango, donde el bacán es un personaje fijo, el que se lleva a la muchacha del barrio al centro y la instala en un piso con alfombras.

Ese sentido tiene además un femenino con historia propia. La bacana es la mujer mantenida, la que vive del bacán, y por extensión la que aparenta una posición que no le corresponde. Las dos formas se usan hoy en el Río de la Plata con conciencia de antigüedad: suenan a letra de tango, no a conversación de ayer.

Merece un aviso el parecido con bacanal, que no tiene nada que ver. Una bacanal es una orgía, y el nombre viene de Baco, el dios del vino; su historia es latina y su camino, culto. Bacán llegó por otra puerta, la del puerto y la del habla popular. Que las dos palabras empiecen igual es una coincidencia que ha alimentado más de una explicación casera.

Conviene también separar bacán del chileno cuico. Cuico designa al rico y lo hace con una punta de burla o de resentimiento de clase; bacán, en Chile, no señala clase alguna. Confundirlos lleva a leer como crítica social lo que era un simple elogio.

Hay además una diferencia gramatical que separa limpiamente las dos ramas. En Chile, bacán se comporta como adjetivo invariable en género: una fiesta bacán, una idea bacán, y ninguna bacana a la vista. En el Río de la Plata es un sustantivo de dos terminaciones, con su bacán y su bacana bien diferenciados y con sentidos que no son simétricos. La forma delata el sentido antes incluso de que llegue el contexto.

De dónde viene

El origen está documentado y los especialistas del lunfardo, que discuten casi todo, coinciden aquí sin fisuras: bacán procede del genovés baccan, «patrón, dueño de casa, jefe de la tripulación». Es un italianismo, o más exactamente un ligurismo, de los muchos que la inmigración depositó en el habla del Río de la Plata.

El detalle que hace verosímil el préstamo es quién lo trajo. La emigración ligur al Plata fue temprana y marítima, y se concentró en el barrio de La Boca, junto al puerto de Buenos Aires. En genovés, baccan es el que manda en la casa o en el barco: el amo, el patrón, el que paga. Ese es exactamente el contenido que la palabra conserva en su primer sentido rioplatense.

El paso siguiente es de manual. La voz entra en el lunfardo, es decir, en el vocabulario del arrabal, y ahí el que manda y paga se especializa en un tipo social muy concreto: el hombre acomodado que mantiene a una mujer. El tango, que se alimentó de ese vocabulario y lo llevó a todo el continente, fijó ese sentido y lo hizo reconocible desde México hasta la Patagonia.

La rama chilena y peruana viene de la misma raíz, pero eligió otro camino. Del que manda y tiene se pasó al que está en buena posición, del que está en buena posición a lo que está bien, y de ahí al adjetivo de elogio puro. Es una trayectoria común en el vocabulario del prestigio: las palabras que designan la abundancia acaban significando simplemente lo bueno. Ocurrió con «macanudo», con «piola» y, en otro registro, con «regio».

Del mismo tronco salieron formas emparentadas en otros países. En Colombia, bacano y bacanería ocupan la casilla del elogio con la misma naturalidad con que bacán la ocupa en Chile, lo que confirma que la deriva hacia lo positivo no fue un accidente aislado sino una tendencia del término.

Vale la pena explicar por qué este origen puede darse por firme mientras tantos otros del lunfardo siguen abiertos. En el vocabulario del arrabal abundan las etimologías discutidas, porque muchas voces entraron por vía oral, sin papel de por medio y con varias lenguas empujando a la vez. Aquí, en cambio, encajan cuatro cosas: la forma de la palabra, su significado, el grupo humano que la trajo y el barrio donde se documenta su uso. Cuando las cuatro coinciden, el préstamo deja de ser conjetura.

Cómo se usa hoy

Chile es hoy el territorio principal de la palabra. Allí bacán es de uso diario, coloquial pero no vulgar, y atraviesa las edades: lo dicen los adolescentes y lo dicen sus padres. Cabe en una conversación de trabajo distendida y no cabe en un informe escrito. Su elasticidad es enorme: responde a una propuesta, califica a una persona, comenta una noticia. Y admite intensificación, «súper bacán», sin sonar forzado.

El Perú lo usa con el mismo valor y algo menos de frecuencia, en competencia directa con chévere. Se percibe más ligado al habla joven urbana.

En la Argentina y en el Uruguay la situación es la inversa. El sentido chileno se entiende, porque los medios y la música lo han hecho familiar, pero no es el propio. El propio es el del tango, y suena antiguo: nadie llama hoy bacán a su jefe sin intención irónica. La palabra sobrevive sobre todo en la letra de las canciones, en la literatura sobre el arrabal y en el habla de quien juega a hablar en lunfardo. Es una voz de museo bien conservada.

El contraste de trayectorias se mide bien en un detalle. En Chile la palabra saltó del habla a los titulares, a la publicidad y a los nombres de negocios, cosa que solo ocurre cuando un término coloquial deja de sentirse marcado. En el Río de la Plata el recorrido fue el inverso: bacán salió de la conversación corriente y quedó archivado en el repertorio del tango, que es donde hoy la encuentra el oyente joven. La misma voz ascendiendo en un país y jubilándose en otro.

De ahí sale un aviso útil para quien se mueva entre países. Decirle a un chileno que su fiesta estuvo bacán es un cumplido. Decirle a una porteña que su novio es un bacán no lo es tanto, porque en el otro sentido la frase insinúa que ella está con él por dinero. La misma palabra, con la misma pronunciación, y un malentendido de manual esperando a que alguien lo pise.

En cuanto al registro, bacán es informal en todas partes. No es una palabra malsonante y no ofende a nadie por sí sola, pero desentona en un texto formal, en una carta de presentación o en un documento oficial.

Expresiones parecidas

Dentro del propio Chile, la vecina más cercana es ser la raja, que dice lo mismo con un origen mucho menos presentable y una carga vulgar que bacán no tiene. Entre ambas hay un escalón claro de registro: la raja se dice entre amigos, bacán se dice en cualquier parte.

En el eje rioplatense, ser copado cubre la parte amable del elogio, aplicado sobre todo a personas dispuestas y agradables, y ser un capo señala la competencia, al que hace algo excepcionalmente bien. Ninguna de las dos coincide del todo con el bacán chileno, que es más neutro y más ancho.

En el otro extremo del eje social está ser un cuico, que en Chile nombra al de clase alta con distancia crítica. Esa es justamente la casilla que el bacán chileno abandonó al volverse elogio general, y la que el bacán rioplatense nunca soltó. Comparar las dos ramas de la misma palabra deja ver algo poco frecuente: cómo un término puede conservar su forma intacta y cambiar por completo de terreno según la orilla en que caiga.

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Argentina

Hombre rico que mantiene a una mujer

Voz del tango, hoy claramente anticuada

«Se juntó con un bacán del centro.»

Chile

Estupendo, admirable

Elogio general, sin ninguna connotación de dinero

«El concierto estuvo bacán.»

Perú

En Chile, ser estupendo o admirable; en el Río de la Plata, en cambio, un bacán es un hombre adinerado que mantiene a alguien, con un matiz muy distinto.

Uruguay

En Chile, ser estupendo o admirable; en el Río de la Plata, en cambio, un bacán es un hombre adinerado que mantiene a alguien, con un matiz muy distinto.

Ejemplos de uso

  • «Mi viejo me prestó el auto para todo el fin de semana y encuentro que estuvo bacán.»
  • «Nos cambiaron el turno sin pedirlo y quedó bacán para los que estudiamos de noche.»
  • «Quedó bacán la plaza nueva, con juegos para los cabros chicos y sombra por todos lados.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

awesome

Literalmente: impresionante

IT

baccan

Literalmente: patrón

Preguntas frecuentes

¿Qué significa bacán en Chile?

Significa estupendo o genial. Es un elogio general que se aplica a personas, planes y cosas, sin ninguna relación con el dinero ni con la clase social.

¿De dónde viene la palabra bacán?

Del genovés baccan, «patrón, dueño de casa, jefe de la tripulación», llegado al Río de la Plata con la inmigración ligur. De ahí salió el sentido rioplatense y, por otro camino, el chileno.

¿Significa lo mismo bacán en Argentina que en Chile?

No. En el lunfardo rioplatense un bacán es un hombre adinerado que mantiene a una mujer. Es voz del tango y hoy suena anticuada; el sentido de elogio es el chileno y el peruano.

¿Bacán tiene algo que ver con bacanal?

No. Bacanal viene de Baco, el dios del vino, y designa una orgía. Bacán procede del genovés baccan. El parecido entre ambas palabras es pura coincidencia.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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