Nunca digas de esta agua no beberé
- Origen y documentación: El refrán está documentado antes del “Quijote”: el CDH ofrece concordancias españolas de 1540, 1545 y 1550. Cervantes lo emplea en 1615 y Correas lo recoge después, pero ninguno de ellos lo inventó. La imagen…
- Variantes recogidas: De esta agua no beberé · Nadie diga de esta agua no beberé
- En otros idiomas: «never say never» (EN)
No conviene jurar que jamás se hará algo, porque la necesidad o el tiempo pueden llevar a hacer justo lo que se despreciaba.
No se conoce el origen. Preferimos decirlo antes que inventarlo.
Más vale no jurar que jamás se hará algo, porque la necesidad o el tiempo pueden llevar justo a lo que se despreciaba. Eso advierte este refrán, dirigido siempre a quien presume de que a él no le pasará. No habla de coherencia: habla de lo poco que sabemos sobre lo que nos espera.
Qué significa exactamente
El refrán no reprocha cambiar de opinión. Reprocha la seguridad con que se anuncia que no se cambiará nunca.
Esa distinción es la clave y se pasa por alto con frecuencia. A quien acaba haciendo lo que dijo que no haría, el refranero le tiene reservada otra pieza más severa. Lo que aquí se censura es el momento anterior: la afirmación tajante, el nunca jamás, la promesa de que uno está por encima de determinadas circunstancias.
De ahí que su destinatario habitual sea el que presume. El que dice que jamás volvería a ese trabajo, que nunca pediría dinero prestado, que antes muerto que vivir en un pueblo, que a él la política no le interesa. El refrán no le lleva la contraria: le recuerda que no está en condiciones de saberlo.
Debajo hay una idea muy vieja sobre la fortuna y sobre lo poco que dependen de nosotros las circunstancias que nos obligan. La humildad que recomienda no es moral, es práctica. No dice que esté mal despreciar el agua turbia; dice que puede llegar el día en que la sed decida por ti.
Se emplea en dos momentos distintos. Como advertencia, antes de los hechos, dirigida a quien está jurando. Y como comentario después, cuando el que juró ha tenido que tragarse sus palabras; ahí funciona como un ya te lo decía disfrazado de sabiduría.
La forma abreviada, sin el verbo introductorio, es muy frecuente y se usa en primera persona con valor irónico: quien dice de esta agua no beberé mientras hace precisamente eso está riéndose de sí mismo, y todo el mundo lo entiende.
Conviene no confundirlo con donde dije digo, digo Diego, que censura al que se desdice, ni con no escupas al cielo, que avisa de que el desprecio se vuelve contra quien lo lanza. El nuestro se ocupa solo de la imprudencia de hablar en absoluto.
Hay además una lectura más suave que aflora cuando se dice sin retintín. Empleado así, el refrán funciona como una invitación a dejar puertas abiertas: no cierres esa posibilidad, no quemes ese puente, no insultes a quien puede acabar siendo tu jefe. En esa versión ya no censura la soberbia, aconseja prudencia, y es probablemente el uso más útil de los dos.
De dónde viene
El refrán advierte contra las negativas absolutas: las circunstancias pueden obligar a aceptar aquello que antes se rechazaba. La imagen del agua funciona porque beber es una necesidad y porque la calidad de una fuente puede juzgarse de manera distinta cuando no existe otra.
No debe fecharse por primera vez en el Quijote. El Corpus del Diccionario histórico conserva concordancias españolas de 1540, 1545 y 1550 con formas como «nunca diga ninguno: desta agua no beberé». Cervantes lo pone después en boca de Sancho en la segunda parte, publicada en 1615, y Correas lo registra en su repertorio del primer tercio del XVII.
Estos testimonios demuestran que el refrán circulaba antes de Cervantes y que no fue creación suya. Todavía puede aparecer un ejemplo anterior: una fecha de corpus marca el testimonio localizado, no necesariamente el nacimiento oral de la paremia.
Las variantes con nadie diga, nunca diga ninguno y por turbia que esté pertenecen a la misma familia. Su comparación permite estudiar la transmisión sin imponer una única forma «completa»: los refranes cambian de persona, orden y remate cuando pasan de una comunidad o de una época a otra. Esa variación es normal en una paremia de circulación oral.
Cómo se usa hoy
Sigue plenamente vivo y es de los pocos refranes largos que la gente cita entero sin equivocarse. Se emplea en toda el área hispanohablante con idéntico sentido, en España, México, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Uruguay y Venezuela.
Su contexto más frecuente es la conversación sobre decisiones personales: trabajos que se rechazan, ciudades donde no se viviría, parejas a las que no se volvería, coches que no se comprarían. También aparece mucho en política, donde los pactos imposibles del año pasado suelen ser los del año siguiente.
El tono es coloquial y el tono, de advertencia amable. No es agresivo, aunque puede escocer, porque implica que el interlocutor está hablando de más. Dicho después de los hechos, en cambio, es claramente burlón y conviene medirlo.
Sobre la escritura hay una duda razonable que merece respuesta. El refrán incluye una cita dentro de otra, y por eso admite puntuarse de varias maneras: con coma, con dos puntos o sin nada. Lo habitual en los repertorios es escribirlo seguido, sin comillas, porque la frase funciona ya como una unidad. El verbo lleva tilde, beberé, y va en futuro, no en condicional.
Circulan tres variantes de sujeto que significan lo mismo. La de segunda persona con nunca es la más usada hoy. La impersonal con nadie diga suena más antigua y aparece en los repertorios clásicos. Y la abreviada, sin verbo introductorio, es la más frecuente en la conversación rápida.
Expresiones parecidas
Dentro de la familia acuática del castellano, el vecino más cercano es nadar y guardar la ropa, que también recomienda no confiarse, aunque con una lección distinta: aquel enseña a cubrirse, este enseña a no presumir. Y agua pasada no mueve molino cierra el ciclo por el otro extremo, recomendando no volver sobre lo que ya ocurrió.
En el terreno de la humildad ante el futuro está el hombre propone y Dios dispone, que dice lo mismo con marco religioso y sin ninguna carga de reproche. Nadie sabe lo que le espera es la versión llana. Y no vendas la piel del oso antes de cazarlo se ocupa de un error emparentado pero distinto: no dar por hecho lo que aún no se tiene.
No escupas al cielo, que en la cara te cae, muy vivo en México y en buena parte de América, comparte el fondo de advertencia contra la soberbia y añade la idea de castigo. El nuestro no amenaza con ningún castigo: se limita a describir cómo funcionan las cosas.
Para el que ya se ha desdicho, el castellano reserva donde dije digo, digo Diego y tragarse sus propias palabras. Son las que se emplean cuando el refrán que nos ocupa ya llegó tarde.
El inglés resuelve la idea con never say never, mucho más escueto y sin ninguna imagen detrás. La versión castellana conserva la fuente, el camino y la sed, y con ellos la explicación de por qué la advertencia es razonable.
Merece también una mención cuando el río suena, agua lleva, con la que comparte elemento y poco más. Los dos refranes usan el agua para hablar de conocimiento incompleto, aunque desde extremos opuestos: uno recomienda hacer caso a los indicios, el otro desconfiar de las propias certezas. Puestos juntos, resumen bastante bien la actitud que el refranero castellano recomienda ante lo que uno cree saber.
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
No conviene prometer que jamás se hará algo.
Mismo sentido; se dice sobre todo la forma corta, y en el habla joven compite con nunca digas nunca.
«Nunca digas de esta agua no beberé: vos jurabas que no volvías a esa empresa y mirá dónde estás.»
Colombia
Aviso a quien presume de que nunca caerá en algo.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables; se percibe como refrán de los mayores.
«Nunca diga de esta agua no beberé, mijo, que la necesidad tiene cara de perro.»
Cuba
No conviene despreciar aquello que quizá se necesite.
Mismo sentido; se emplea con frecuencia para reprochar a alguien un cambio de postura.
«Nunca digas de esta agua no beberé, asere; tú criticabas la bicicleta y ahí andas montado.»
España
Advertencia contra las promesas absolutas
Se dice a quien presume de que nunca hará algo
«Decía que jamás volvería a ese trabajo; nunca digas de esta agua no beberé.»
México
Advertencia contra jurar que nunca se hará algo, porque la vida acaba obligando.
Circula a menudo con una coletilla que en España casi no se oye: ni este cura es mi padre.
«Nunca digas de esta agua no beberé, ni este cura es mi padre; mira quién terminó trabajando con ellos.»
Perú
Advertencia contra las promesas absolutas.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Nunca digas de esta agua no beberé, pues; mira que el año pasado renegabas de ese trabajo.»
Venezuela
No hay que jurar en falso sobre el futuro.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Nunca digas de esta agua no beberé, chamo, que después uno se traga sus propias palabras.»
Ejemplos de uso
- «Juraba que jamás viviría en un pueblo y ahí lo tienes, con gallinas: nunca digas de esta agua no beberé.»
- «Yo no aseguraría que nunca vuelvo a la hostelería, que nunca digas de esta agua no beberé.»
- «El vecino que más criticaba el carril bici ahora va en bici a todas partes: nadie diga de esta agua no beberé.»
Así suena en una conversación
En la cocina
—Yo jamás pediría comida a domicilio.
—Nunca digas de esta agua no beberé.
—Ya veremos en invierno.
Entre amigas
—Dijo que no volvería con él.
—Nunca digas de esta agua no beberé.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
never say never
Literalmente: nunca digas nunca
Preguntas frecuentes
¿Qué significa nunca digas de esta agua no beberé?
Advierte contra jurar que jamás se hará algo, porque la necesidad o el tiempo pueden llevar justo a lo que se despreciaba. No censura cambiar de opinión, sino la seguridad con que se afirma que no se cambiará.
¿De dónde viene este refrán?
El refrán está documentado antes del “Quijote”: el CDH ofrece concordancias españolas de 1540, 1545 y 1550. Cervantes lo emplea en 1615 y Correas lo recoge después, pero ninguno de ellos lo inventó. La imagen advierte que la necesidad puede obligarnos a aceptar lo que antes rechazábamos.
¿Cómo sigue el refrán completo?
La forma larga añade por turbia que esté, que es lo que aclara el sentido: no se trata de beber agua cualquiera, sino la que uno había declarado indigna.
¿Se escribe nunca digas de esta agua no beberé o nadie diga de esta agua no beberé?
Las dos formas son correctas. La de segunda persona con nunca es la más usada hoy; la impersonal con nadie diga suena más antigua y es la que aparece en los repertorios clásicos.
Fuentes y referencias
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627)
- Centro Virtual Cervantes (Instituto Cervantes), Refranero multilingüe
- Cervantes Saavedra, Miguel de, Don Quijote de la Mancha (primera parte, 1605; segunda parte, 1615), segunda parte (1615), en boca de Sancho — obra citada en el resumen que faltaba en fuentes[]; conviene fijar el capítulo antes de publicar la cita
- CDH (RAE), concordancia fechada, 1540, Es, «abra el ojo cada uno y nunca diga ninguno: desta agua no beberé»
- CDH (RAE), concordancia fechada, 1545, Es, «Dios bendiga el que dixo: "nadie diga desta agua no beberé"»
- CDH (RAE), concordancia fechada, 1550, Es, «No será en vuestra mano, si os arrebata Dios como a Saulo. Nadie diga: «desta agua no beberé»»
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), ed. 1906, «nadie diga de este agua no beberé... avisa de las vueltas que da el mundo» y la variante «aunque más turbia la vea, no diré de esta agua no beberé»
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1899), s.v. «agua», «nadie diga, o nadie puede decir, de esta agua no beberé»
- Iribarren, José María, El porqué de los dichos, s.v. «nadie diga de esta agua no beberé»
- Covarrubias Orozco, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española (1611), o española (ed. 1873), s.v. «beber»: trae el refrán y lo explica diciendo que, cuando viéremos al prójimo en algún trabajo, consideremos que nos podríamos ver en otro tal. No va entre comillas porque el facsímil está deteriorado en esa línea
- Corpus del Diccionario histórico de la lengua española (RAE), concordancias de 1540, 1545 y 1550:
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: el origen no está documentado.
- Fuentes citadas: 12 obras.
- Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Agua pasada no mueve molino
Lo que ya ocurrió no tiene efecto sobre el presente, así que darle vueltas o reprocharlo no cambia nada…
Nadar y guardar la ropa
Actuar con cautela para evitar los riesgos de una empresa sin renunciar a ella.
Cuando el río suena, agua lleva
Si un rumor circula con insistencia, es probable que tenga algún fundamento, aunque no sea exactamente el que se cuenta.
Estar con el agua al cuello
Estar muy apurado por una dificultad o un peligro.
Ahogarse en un vaso de agua
Agobiarse o no saber resolver una dificultad pequeña.
Más claro que el agua
Ser algo evidente o muy fácil de comprender.