Poner en cuarentena
- Origen histórico: La cuarentena nace en los puertos del Mediterráneo tras la peste negra. Ragusa, la actual Dubrovnik, impuso en 1377 un aislamiento de treinta días a los barcos sospechosos, y Venecia lo llevó después a…
- Variantes frecuentes: Estar en cuarentena · Guardar cuarentena
- En otros idiomas: «to take with a pinch of salt» (EN)
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
Poner algo en cuarentena es darlo por dudoso hasta poder comprobarlo, y poner a alguien en cuarentena es aislarlo mientras se verifica que no hay contagio. Los dos sentidos conviven, el figurado en la prensa y el literal en la sanidad, y los dos vienen de la misma medida portuaria de hace seiscientos años.
Qué significa exactamente
Conviene separar los dos usos, porque funcionan de manera distinta y a veces se estorban.
El sentido literal es sanitario: aislar a una persona, un animal o una mercancía durante un plazo, para ver si desarrolla una enfermedad antes de dejarla circular. Lo característico es que la cuarentena no se impone al enfermo, sino al sospechoso. Quien ya está enfermo se aísla, no se pone en cuarentena; la cuarentena es para el que todavía no se sabe qué es. Esa distinción, que se volvió cotidiana a partir de 2020, es la clave de todo lo demás.
El sentido figurado calca esa lógica exactamente. Poner en cuarentena una cifra, una declaración o un rumor es no darlo por bueno ni por malo, sino dejarlo apartado mientras se comprueba. No equivale a desmentir. Quien pone una noticia en cuarentena no está diciendo que sea falsa, está diciendo que aún no se puede usar. Es una suspensión del crédito, no una condena.
Esa diferencia se pasa por alto continuamente, y de ahí salen discusiones absurdas. Si alguien pone en cuarentena unos datos y otro le responde que entonces los está negando, se le ha entendido mal: la cuarentena es la actitud de quien todavía no ha decidido.
La expresión admite varias formas con sujetos distintos. Poner en cuarentena lo hace alguien desde fuera. Estar en cuarentena describe la situación. Guardar o hacer cuarentena lo hace el propio afectado, y por tanto supone acatamiento voluntario. La elección de una u otra dice bastante sobre quién manda en la situación.
Existe además un uso doméstico muy extendido en España y en América que no tiene nada de metafórico: la cuarentena del posparto, el periodo de recuperación que sigue al nacimiento. Ahí el número vuelve a ser literal y el sentido, de reposo y no de sospecha.
Un matiz que se nota poco: la cuarentena siempre tiene plazo. Es una medida con fecha de caducidad incorporada, y esa provisionalidad la separa del rechazo y del veto. Cuando alguien dice que mantiene una información en cuarentena está prometiendo, implícitamente, que volverá sobre ella cuando sepa más. Si no piensa volver, lo que está haciendo no es una cuarentena, es un descarte disfrazado de prudencia.
De dónde viene
De los puertos del Mediterráneo, y de la peste negra. Este es uno de los pocos casos en que se puede señalar con el dedo el sitio y la fecha en que nació una palabra.
Cuando la epidemia asoló Europa a mediados del siglo XIV, las ciudades marítimas descubrieron algo antes de saber por qué funcionaba: los barcos traían la enfermedad. No se conocía el bacilo, ni la pulga, ni la rata, y las explicaciones médicas hablaban de aires corrompidos. Pero la correlación entre la llegada de un buque y el estallido de un brote era demasiado clara para ignorarla.
La República de Ragusa, la actual Dubrovnik, fue la primera en convertir esa observación en norma. En 1377 sus autoridades dispusieron que los barcos y las personas procedentes de zonas apestadas esperasen aislados un plazo antes de entrar en la ciudad. Aquel primer plazo fue de treinta días, y se llamó trentino.
Venecia, que tenía mucho más tráfico y mucho más que perder, adoptó la medida y la endureció hasta los cuarenta días, quaranta giorni. De ahí salió el nombre que ha llegado hasta nosotros a través del italiano, y de ahí también las islas de la laguna habilitadas como lazaretos, donde los pasajeros y las mercancías esperaban su plazo bajo vigilancia. La palabra lazareto viene de una de esas islas y de la advocación religiosa que la nombraba.
Por qué cuarenta y no treinta es una pregunta que se responde con dos argumentos que se refuerzan. Uno es religioso: el número cuarenta atraviesa toda la tradición bíblica, del diluvio a la cuaresma, y designa siempre un tiempo de prueba y purificación. El otro es médico: la doctrina hipocrática y galénica que se enseñaba entonces consideraba que cuarenta días era el límite en que una enfermedad aguda se manifestaba o se resolvía. Ninguno de los dos se puede aislar del otro, porque en la mentalidad de la época iban juntos.
El sistema se mantuvo durante siglos y dejó huellas visibles todavía hoy. Un buque que llega a puerto y solicita permiso para desembarcar pide libre plática, y la bandera amarilla que se iza en el palo pertenece a ese mismo código sanitario. La cuarentena no es una metáfora que se inventó nadie: es un procedimiento administrativo que se cumplía con papeles, con guardias y con fondeaderos señalados.
El salto al sentido figurado se produce por la vía más natural: lo que se pone en cuarentena queda apartado por sospechoso, y esa idea sirve igual de bien para una mercancía que para una afirmación.
Cómo se usa hoy
Los dos sentidos se reparten el terreno según el país y según el momento, y la pandemia de 2020 alteró ese reparto en todas partes.
En España el uso figurado había sido durante décadas el dominante en la lengua escrita: poner en cuarentena unas cifras, un informe, una promesa electoral. Es fórmula de periodista y de tertuliano. Desde 2020 el sentido literal ha recuperado terreno y hoy conviven sin problema, porque el contexto los separa sin esfuerzo.
En Argentina, México, Colombia, Chile, Perú, Costa Rica, Uruguay y Venezuela el uso literal es hoy el primero que acude a la cabeza, y en varios de esos países la cuarentena, con artículo y sin más, nombra directamente el confinamiento de aquellos meses. El sentido figurado se entiende igual, pero suena más de prensa que de calle.
El registro es neutro en ambos casos. La expresión no es coloquial ni culta: cabe en un boletín oficial y en una conversación de ascensor.
Un apunte sobre el número, que despista a mucha gente. Nadie espera que una cuarentena dure cuarenta días. Duran diez, catorce, siete, lo que diga la autoridad sanitaria, y la palabra ha perdido por completo el valor numérico que le dio origen. Es un caso de manual de cómo una cifra concreta se convierte en nombre de un procedimiento.
Conviene además vigilar la ambigüedad cuando el complemento es una persona. Poner a alguien en cuarentena puede querer decir aislarlo por motivos sanitarios o dejar de darle crédito, y son dos cosas muy distintas de decir de un ser humano. En textos donde el equívoco pueda tener consecuencias, más vale precisar.
Expresiones parecidas
Para el sentido figurado, el castellano tiene un surtido notable de maneras de decir que algo no se traga entero. Coger algo con pinzas es la más cercana en el habla corriente y sugiere manipular con cuidado lo que puede estar sucio. Coger con papel de fumar extrema la imagen hasta lo cómico. Tomar con reservas pertenece al registro formal y dice lo mismo sin metáfora.
Poner en tela de juicio se confunde a menudo con la nuestra y no significa igual. Quien pone algo en tela de juicio lo somete a examen porque duda de su validez, con una carga de impugnación que la cuarentena no tiene. La cuarentena espera; la tela de juicio interroga.
En el eje del aislamiento están hacer el vacío, que es apartar a alguien socialmente y por castigo, y dejar en la nevera o dejar aparcado, que congelan un asunto sin sospechar de él. Ninguna conserva el componente de comprobación que define a la cuarentena: en ella el aislamiento tiene fecha de caducidad y sirve para averiguar algo.
Del vocabulario portuario que la rodea quedan piezas emparentadas, como hacer escala o llegar a buen puerto, que pertenecen al mismo mundo de fondeaderos y permisos. Y el inglés resuelve el sentido figurado con to take something with a pinch of salt, tomarlo con una pizca de sal, imagen de cocina que llega al mismo sitio por otro camino.
Merece un apunte final la palabra vecina cordón sanitario, que procede del mismo mundo y ha seguido un camino paralelo hasta el uso figurado, en su caso político. Las dos nacieron para contener una epidemia y las dos acabaron sirviendo para hablar de contactos que se evitan. La diferencia es que la cuarentena espera un plazo y luego decide, mientras que el cordón sanitario se plantea como permanente. Puestas una junto a otra explican bastante bien por qué el vocabulario de la peste ha resultado tan útil para describir la vida pública.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Aislamiento sanitario
El sentido literal recuperó fuerza desde 2020
«Volvió de viaje y guardó cuarentena diez días.»
Chile
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
Colombia
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
Costa Rica
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
España
Dar por dudoso; aislar preventivamente
El sentido figurado es el más frecuente en prensa
«Conviene poner en cuarentena esas cifras hasta ver la fuente.»
México
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
Perú
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
Uruguay
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
Venezuela
Aislar algo o a alguien mientras se comprueba si es seguro; en sentido figurado, dar por dudosa una noticia hasta poder verificarla.
Ejemplos de uso
- «En casa pusimos en cuarentena al gato nuevo una semana, hasta que el veterinario dio el visto bueno.»
- «La tutora puso en cuarentena el trabajo del grupo hasta comprobar de dónde salían la mitad de las citas.»
- «El bulo corrió por el grupo del barrio y solo dos vecinos lo pusieron en cuarentena antes de reenviarlo.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to take with a pinch of salt
Literalmente: tomar con una pizca de sal
IT
quarantena
Literalmente: cuarentena
Preguntas frecuentes
¿Qué significa poner algo en cuarentena?
Significa darlo por dudoso hasta poder comprobarlo. No equivale a desmentirlo: es suspender el crédito de un dato mientras se verifica, igual que se aísla a un sospechoso de contagio sin darlo por enfermo.
¿De dónde viene la palabra cuarentena?
De los puertos mediterráneos tras la peste negra. Ragusa, la actual Dubrovnik, aisló en 1377 a los barcos sospechosos durante treinta días, y Venecia amplió el plazo a cuarenta, quaranta giorni, de donde procede el nombre.
¿Por qué son cuarenta días y no otro número?
El primer plazo documentado, el de Ragusa, fue de treinta días. Venecia lo llevó a cuarenta, cifra con fuerte carga en la tradición bíblica y en la medicina hipocrática, que tenía ese plazo por el límite de una enfermedad aguda.
¿Una cuarentena dura siempre cuarenta días?
No. La palabra conserva el número del origen pero ha perdido su valor literal: hoy una cuarentena dura lo que fije la autoridad sanitaria, sean siete días, diez o catorce.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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