No se hizo la miel para la boca del asno
- Origen histórico: Cervantes lo usa ya en 1605, en el Quijote, y lo repite en 1613 en las Novelas ejemplares, pero con otra redacción: «No es la miel para la boca del asno». Correas lo recoge igual, con ese «no es». La forma…
- Variantes frecuentes: No es la miel para la boca del asno · No se hizo la miel para el hocico del asno
- En otros idiomas: «Do not cast pearls before swine» (EN)
Lo bueno y delicado se malgasta en quien no sabe apreciarlo, porque el que no tiene gusto ni criterio no distingue el valor de lo que recibe.
No se conoce el origen. Preferimos decirlo antes que inventarlo.
Lo bueno se desperdicia en quien no sabe apreciarlo, y el refrán lo dice con una imagen de mesa: la miel, el producto más delicado que conocía la despensa antigua, servida a un animal acostumbrado al cardo. El reproche no va contra el que regala, sino contra el que recibe. Se emplea cuando alguien trata sin ningún criterio algo que costó dinero, trabajo o años.
Qué significa exactamente
La sentencia juzga al destinatario, no a la cosa. La miel sigue siendo miel; lo que falla es el paladar que la recibe, y ese es el matiz que hay que tener claro antes de soltarla, porque llamar asno a alguien tiene consecuencias. No dice que lo bueno sea inútil, dice que se malgasta en determinadas manos.
El asno funciona aquí como figura proverbial del gusto tosco. No es el burro por bruto, sino por su dieta: come paja, cardo y lo que encuentre, y ante un manjar no distingue. La oposición miel frente a cardo traduce en términos de comida una diferencia de criterio, que es el verdadero asunto del refrán. Y los diccionarios antiguos no lo entienden todos igual, así que en realidad hay dos refranes metidos en uno. La Academia, en 1831, lo explica así: «que reprende á los que eligen lo peor entre lo que se les presenta, despreciando lo mejor.», y repite esa misma frase en 1869 y en 1899. Ahí el asno no es que no sepa apreciar: es que escoge mal, y el reproche cae sobre una decisión suya. Sbarbi, en 1922, lo cuenta por el otro lado: «Las cosas delicadas o primorosas, únicamente lo son para quien tiene discernimiento y gusto para conocerlas y apreciarlas.» Y entonces el asno no decide nada, simplemente le falta el paladar. El diccionario de 1831 lleva ya las dos lecturas, en dos sitios distintos del mismo libro. Las dos siguen vivas, y según cuál tenga en la cabeza quien lo suelta, la frase acusa de mal gusto o de mala elección.
Tiene un uso doble que conviene separar. Sirve para defender la calidad real frente a la ignorancia, y sirve también para disfrazar de exigencia lo que es puro esnobismo. El refrán no distingue entre esos dos casos, y quien lo pronuncia se coloca automáticamente del lado del buen gusto sin tener que demostrar nada. Es un argumento cómodo, y como todos los argumentos cómodos, conviene usarlo con cuidado.
Se confunde a menudo con echar margaritas a los cerdos, y hay una diferencia real. Aquella viene del Evangelio, donde margaritas significa perlas y no flores, y habla de profanar lo sagrado ante quien lo pisoteará; su tono es solemne. La de la miel y el asno es doméstica, se dice por cosas de todos los días y se queda en el terreno del gusto, no en el de lo sagrado.
De dónde viene
Este refrán tiene documentación de sobra, y lo primero que enseña esa documentación es que antes no se decía como lo decimos hoy. Cervantes lo usa dos veces. En el Quijote lo suelta Sancho, que es quien maneja el refranero en la novela, cuando su mujer le pregunta qué son esas ínsulas de las que habla: «— No es la miel para la boca del asno —respondió Sancho—; a su tiempo lo verás, mujer, y aun te admirarás de oírte llamar Señoría de todos tus vasallos.» Ocho años después reaparece en las Novelas ejemplares, en boca de un personaje que no se parece nada a Sancho, la Argüello, que lo dice por el agujero de una llave y palabra por palabra igual.
Las dos veces igual, y las dos veces con una redacción que no es la del título de esta página: «No es la miel», sin el «se hizo». Y Correas lo recoge exactamente así, con ese «no es», en su vocabulario, que reúne hacia 1627 y que nosotros leemos en una edición de 1906. Los testimonios más antiguos que manejamos coinciden, en efecto, pero coinciden en la otra forma.
La forma de hoy tarda en asomar. Donde la vemos aparecer por primera vez es en el Diccionario de la lengua castellana de la Academia, en 1831, y aparece de una manera que lo explica todo: el diccionario imprime las dos juntas y, de paso, deja caer otra. La entrada dice «— NO ES O NO SE HIZO LA MIEL PARA LA BOCA DEL asno ó DEL JUMENTO, ref.». O sea que a principios del siglo XIX las dos versiones convivían en la misma línea, y el asno podía además ser un jumento.
De ahí en adelante gana la larga, pero despacio. Sbarbi, casi un siglo más tarde, en 1922, todavía las da como un solo refrán —«No se hizo la miel, o No es la miel, para la boca del asno.»— y encima apunta otra con las palabras cambiadas de sitio: «No es para la boca del asno la miel.— Véase No se hizo la miel para la boca del asno.» Rodríguez Marín, en 1926, ya se queda con la de hoy a secas. En tres siglos el refrán ha cambiado el verbo, ha probado otro animal y ha movido las palabras de orden; lo único que no se ha tocado es la imagen, la miel y el asno.
Lo que no sabemos es de dónde sale. En los refraneros más antiguos no aparece: ni en el de Santillana, de hacia 1500, ni en el de Hernán Núñez, de 1555, que es setenta años anterior al de Correas y donde, si estuviera, la fecha se adelantaría de golpe. Conviene no leer demasiado en esa ausencia, porque de cada uno de esos libros tenemos una sola edición, y un dicho que Sancho le suelta a su mujer sin pararse a explicarlo ya estaba rodado antes de que nadie lo imprimiera. Lo que se puede afirmar es lo escrito y fechado: en 1605 ya corría, y corría con el otro verbo.
Y hay una variante que conviene dejar quieta. Se repite mucho «No se hizo la miel para el hocico del asno», con hocico en lugar de boca, y esa forma no asoma en ninguno de estos libros. Con la reserva de antes: puede que se diga y que nadie se haya molestado en recogerla, pero no hay papel que la respalde. Las que sí tienen papel son las otras, el «no es», el jumento y el orden invertido.
Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)
Se repite que la frase es de Cervantes, porque la dice Sancho. No cuadra con lo que se lee en la propia novela: Sancho se la suelta a su mujer como quien echa mano de un refrán que ella ya conoce, sin pararse a explicarlo, y ocho años más tarde Cervantes se la pone en la boca a un personaje que no tiene nada que ver, la Argüello de las Novelas ejemplares, con las mismas palabras. Un autor no se repite así a sí mismo: eso es alguien usando un dicho que ya corría. Y los diccionarios y refraneros que lo recogen después lo dan siempre como refrán, nunca como frase de un escritor con nombre.
Cómo se usa hoy
Registro neutro, con un filo despectivo que no se puede ignorar. Casi nunca se dice a la cara del aludido: se comenta después, delante de terceros, o se murmura mientras el otro sigue a lo suyo. Dicho de frente equivale a llamar animal a alguien, y así se recibe.
Sus contextos favoritos son gastronómicos, que es donde la imagen encaja sin esfuerzo: el vino de reserva rebajado con gaseosa, el jamón de bellota en un bocadillo con mahonesa, la carne buena hecha suela. De ahí ha pasado a cualquier terreno donde alguien recibe algo de calidad y lo trata como si diera igual, desde un regalo hasta un puesto de trabajo. También admite un uso irónico contra uno mismo, que suaviza mucho la frase: quien avisa de que con él no gasten el buen vino se está llamando asno por adelantado y con guasa.
Sus dos elementos, la miel y el asno, pertenecen al fondo común del idioma, así que la frase se entiende en cualquier país hispanohablante sin necesidad de explicación. No hay aquí un uso peninsular que resulte opaco al otro lado del Atlántico.
Y el verbo sigue sin estarse quieto. Mucha gente dice «no se ha hecho la miel para la boca del asno», y no es un descuido de ahora: Caballero y Rubio ya la anotaba con esa forma en su Diccionario de modismos de 1900 —«No se ha hecho la miel para la boca del asno.»— y los repertorios de dichos que se publican hoy la siguen dando igual. Cuatro siglos después del «no es» de Sancho, el refrán continúa probando maneras de empezar, que es lo que hacen los refranes que de verdad se usan.
Expresiones parecidas
Echar margaritas a los cerdos es la vecina inmediata, con la diferencia de origen y de tono ya señalada. El buen paño en el arca se vende mira el mismo asunto desde el otro extremo, porque allí la calidad acaba imponiéndose y aquí se pierde. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda comparte el desprecio y cambia el objetivo: no juzga a quien recibe lo bueno, sino a quien intenta aparentarlo. Y conviene no tomar por expresión parecida lo que es este mismo refrán vestido de otro modo: no es la miel para la boca del asno, no es para la boca del asno la miel y la versión con jumento en lugar de asno no son dichos vecinos, son este con otra ropa, y así los tratan los diccionarios que los recogen.
⏳ Cronología y Registro Histórico
«— No es la miel para la boca del asno —respondió Sancho—; a su tiempo lo verás, mujer, y aun te admirarás de oírte llamar Señoría de todos tus vasallos.»
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Lo bueno se desperdicia en el ignorante
Tiene un punto de desprecio; conviene medirlo
«Le puse el mejor vino de la casa y lo mezcló con gaseosa: no se hizo la miel para la boca del asno.»
Ejemplos de uso
- «Abrió la botella que guardábamos desde hace años y la mezcló con refresco; no se hizo la miel para la boca del asno.»
- «Le dieron el despacho con vistas al parque y lo tiene lleno de cajas: no se hizo la miel para la boca del asno.»
- «El crítico cerró su reseña lamentando el teatro medio vacío y recordando que no se hizo la miel para la boca del asno.»
Así suena en una conversación
Después de abrir un buen vino
—Lo mezcló con gaseosa.
—No se hizo la miel para la boca del asno.
En el museo
—Pasó de largo por el cuadro bueno.
—No se hizo la miel para la boca del asno.
—Tampoco hay que ser tan duro.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
Do not cast pearls before swine
Literalmente: no eches perlas a los cerdos
LA
Asinus stramenta mavult quam aurum
Literalmente: el asno prefiere la paja al oro
Preguntas frecuentes
¿Qué significa no se hizo la miel para la boca del asno?
Que lo bueno y delicado se desperdicia en quien no sabe apreciarlo. Se dice cuando alguien recibe algo de calidad y lo trata sin ningún criterio.
¿De dónde viene no se hizo la miel para la boca del asno?
De Cervantes hacia atrás, aunque no con estas palabras. Sancho se lo dice a su mujer en el Quijote de 1605, y en 1613 lo repite otro personaje en las Novelas ejemplares; las dos veces como «No es la miel para la boca del asno». Correas lo recoge con ese mismo «no es». La forma de hoy, con «no se hizo», no la vemos hasta el diccionario de la Academia de 1831, que da las dos juntas y hasta una tercera con jumento en lugar de asno.
¿Es lo mismo que echar margaritas a los cerdos?
Son muy parecidos, pero no iguales. El de las margaritas viene del Evangelio, donde margaritas significa perlas, y tiene tono solemne; el de la miel y el asno es doméstico y se usa por cosas cotidianas.
¿Se puede decir a la cara?
Mejor no. Equivale a llamar asno al interlocutor y así se entiende. Se usa comentándolo después o en broma contra uno mismo, que es como se suaviza.
Fuentes consultadas
- Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha (1605), s. v. no es la miel para la boca del asno, «— No es la miel para la boca del asno —respondió Sancho—; a su tiempo lo verás, mujer, y aun te admirarás de oírte llamar Señoría de todos tus vasallos.»
- Miguel de Cervantes Saavedra, Novelas ejemplares (1613), s. v. no es la miel para la boca del asno, «--No es la miel para la boca del asno.»
- Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), y otras formul (1906), s. v. no es la miel para la boca del asno, «No es la miel para la boca del asno.»
- R. Academia española, Diccionario de la lengua castellana (1831), s. v. no se hizo la miel para la boca del asno, «— NO ES O NO SE HIZO LA MIEL PARA LA BOCA DEL asno ó DEL JUMENTO, ref.»
- R. Academia española, Diccionario de la lengua castellana (1831), s. v. no es o no se hizo la miel para la boca del asno ó del jumento, «que reprende á los que eligen lo peor entre lo que se les presenta, despreciando lo mejor.»
- Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), s. v. no es ó no se hizo la miel para la boca del asno ó del jumento, «que reprende á los que eligen lo peor entre lo que se les presenta, despreciando lo mejor.»
- Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1899), s. v. no se hizo la miel para la boca del asno, «que reprende á los que eligen lo peor entre lo que se les presenta, despreciando lo mejor.»
- Caballero y Rubio, Diccionario de modismos (1900), s. v. no se ha hecho la miel para la boca del asno, «No se ha hecho la miel para la boca del asno.»
- Sbarbi y Osuna, Diccionario de refranes, adagios, proverbios modismos, locuc (1922), s. v. no es la miel para la boca del asno, «No se hizo la miel, o No es la miel, para la boca del asno.»
- Sbarbi y Osuna, Diccionario de refranes, adagios, proverbios modismos, locuc (1922), s. v. no se hizo la miel para la boca del asno, «Las cosas delicadas o primorosas, únicamente lo son para quien tiene discernimiento y gusto para conocerlas y apreciarlas.»
- Sbarbi y Osuna, Diccionario de refranes, adagios, proverbios modismos, locuc (1922), s. v. no es para la boca del asno la miel, «No es para la boca del asno la miel.— Véase No se hizo la miel para la boca del asno.»
- Rodriguez Marin, Mas de 21.000 refranes castellanos no contenidos en la copio (1926), s. v. no se hizo la miel para la boca del asno, «No se hizo la miel para la boca del asno.»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: el origen no está documentado.
- Fuentes citadas: 12 obras.
- Primera aparición escrita: Don Quijote de la Mancha, 1605.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Echar margaritas a los cerdos
Ofrecer algo valioso a quien no sabe apreciarlo ni entenderlo, de modo que el esfuerzo y el regalo se malgastan.
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