Los últimos serán los primeros
- Origen y documentación: Mateo 20:16 cierra con esa fórmula la parábola de los obreros de la viña, en la que el dueño paga lo mismo a quienes trabajaron una hora que a quienes trabajaron todo el día. La sentencia se repite en Mateo…
- Variantes recogidas: Los primeros serán los últimos · Y los postreros serán primeros
- En otros idiomas: «the last shall be first» (EN)
Anuncio de que el orden social o de méritos acabará invirtiéndose y que quien hoy está abajo terminará arriba.
Anuncio de que el orden social o de méritos acabará invirtiéndose y que quien hoy está abajo terminará arriba.
Alcance del significado
El proverbio no dice que los últimos vayan a mejorar un poco. Dice que el orden se dará la vuelta entero, y esa radicalidad es lo que lo mantiene vivo. No hay reparto ni compensación: hay inversión.
En el uso corriente se ha instalado sobre todo la mitad amable, la que promete que el último llegará a primero. Es la lectura consolatoria, la del equipo modesto, la del alumno al que nadie apostaba nada, la del negocio que empezó en un garaje. Pero la sentencia tiene una segunda mitad que se cita menos y que es tan importante como la primera: los primeros serán los últimos. Ahí ya no consuela, amenaza.
Es preciso fijarse en el tiempo verbal, porque decide el sentido. Está en futuro, no en presente. No afirma que el mundo funcione así, afirma que acabará funcionando así. Es una promesa sobre lo que vendrá, y por eso sirve para sostener a quien todavía no ha recibido nada. Quien lo cita está pidiendo paciencia, o dándose ánimos.
Hay una lectura muy extendida que es preciso señalar con cuidado, porque no es la del texto original: la que entiende la frase como que el esfuerzo prolongado acaba recompensándose. Aguanta, resiste, y al final te tocará. En el pasaje del Evangelio el mensaje es casi el contrario, y eso se explica en el apartado siguiente. El uso profano ha derivado hacia el mérito y la constancia, temas que a la parábola original no le interesaban demasiado.
Frente a expresiones vecinas, ocupa un lugar propio. El que ríe el último ríe mejor habla de una revancha personal y concreta. A cada cerdo le llega su San Martín anuncia un castigo merecido. Dar la vuelta a la tortilla describe una inversión, pero provocada por alguien. La nuestra no señala culpables ni exige acción: anuncia que el orden se invertirá, y punto.
Contexto histórico y origen
Del Evangelio de Mateo, capítulo 20, donde la frase cierra la parábola de los obreros de la viña. La sentencia aparece también en Mateo 19:30 y en Marcos 10:31, lo que indica que era una fórmula asentada en la tradición que recogen los evangelistas.
La parábola merece contarse, porque explica el sentido que la expresión ha perdido por el camino. El dueño de una viña sale a contratar jornaleros a primera hora y pacta con ellos un denario por la jornada. Vuelve a salir a media mañana, a mediodía, por la tarde y hasta última hora, y va contratando a los que encuentra parados en la plaza. Al final del día ordena pagar, empezando por los últimos, y a todos les da lo mismo: un denario.
Los que llevaban desde el amanecer protestan, y con motivo aparente: han trabajado doce horas y cobran igual que quien trabajó una. La respuesta del dueño es que a ellos no se les ha quitado nada, porque se les paga lo pactado, y que él puede hacer con lo suyo lo que quiera. La sentencia sobre los últimos y los primeros remata la escena.
Es decir: la parábola no trata de la paciencia recompensada. Trata de la gratuidad, y de lo mal que sienta la generosidad ajena cuando uno creía tener un derecho adquirido. El escándalo del relato no está en que los últimos cobren, está en que cobren lo mismo. Y la frase final no promete un ascenso por mérito, sino que el orden de llegada no determina el resultado.
Sacada de ese contexto, la sentencia ha perdido el filo. En el uso corriente se ha convertido en una fórmula de ánimo deportivo, útil y bienintencionada, que dice casi lo contrario de lo que decía en su sitio. No es un caso raro: le ha ocurrido a buena parte del refranero de procedencia bíblica.
La versión castellana antigua, la que circuló durante siglos, usaba postreros donde hoy decimos últimos, y de ahí que aún se oiga la fórmula con esa palabra en contextos religiosos o literarios. La forma moderna se ha impuesto por completo en el habla.
Uso, registro y distribución
Es de registro neutro y funciona en cualquier soporte, desde la conversación hasta el titular. No suena antiguo pese a su procedencia, y muchísima gente lo usa sin saber que está citando el Evangelio.
Su terreno favorito es el deporte, donde la inversión de posiciones es literal y comprobable: el colista que acaba campeón, el equipo que sube desde abajo, el corredor que remonta. Ahí la frase se usa con entusiasmo y sin ninguna carga religiosa.
Después viene el terreno social y laboral, donde funciona como consuelo o como reivindicación: el que empezó desde cero, la promoción que nadie esperaba, la carrera tardía. Y en tercer lugar, el uso jocoso y literal, que aprovecha la solemnidad de la frase para una cola, un turno o un reparto de asientos. Ese uso humorístico es muy frecuente y no molesta a nadie.
Se emplea en toda el área hispanohablante con idéntico sentido, y en los países de tradición católica se reconoce a menudo su procedencia. La forma invertida, los primeros serán los últimos, se usa menos y siempre en tono de advertencia.
Hay un uso institucional que es preciso conocer porque le ha dado una segunda vida: el de los discursos y documentos sobre pobreza y exclusión, donde la frase se emplea como programa y no como consuelo. Ahí recupera parte de su fuerza original, porque ya no anuncia un vuelco automático sino que reclama que se atienda primero a quien está peor. Es una lectura activa de una sentencia que en su origen era una promesa, y probablemente sea el uso profano que más se acerca al espíritu del texto.
Un apunte de escritura: no lleva comillas ni cursiva cuando se emplea como frase hecha, y solo se marca cuando se está citando expresamente el pasaje bíblico. La cita completa suele darse con la referencia del capítulo.
Una precaución de uso. Ante alguien que está sufriendo de verdad una injusticia prolongada, la frase puede sonar a consuelo barato, porque aplaza la solución a un futuro indefinido. Es lo que ocurre con todos los proverbios de compensación: alivian a quien los dice más que a quien los recibe.
Fórmulas próximas
Del mismo capítulo evangélico y del mismo ambiente viene muchos son los llamados y pocos los elegidos, que comparte la lógica de que el resultado no depende del orden ni del cálculo humano. Las dos se citan a menudo juntas y las dos han perdido buena parte de su sentido original.
En el terreno de la revancha están el que ríe el último ríe mejor, que es personal y algo vengativa, y nadie sabe para quién trabaja, que subraya lo imprevisible del beneficio. Ninguna tiene la solemnidad de la nuestra, y por eso no sirven para lo mismo: los últimos serán los primeros se puede decir en un discurso, las otras no.
Para la inversión de la fortuna, el castellano dispone de dar la vuelta a la tortilla, mucho más coloquial y con un agente detrás, y de la vieja imagen de la rueda de la fortuna, que sube a unos mientras baja a otros y que atraviesa toda la literatura medieval.
Para el castigo merecido hay que ir a otra familia, la de a cada cerdo le llega su San Martín y quien siembra vientos recoge tempestades. Ahí sí hay culpa y hay retribución, cosa que la sentencia evangélica evita cuidadosamente: en la parábola nadie es castigado, solo se rompe una expectativa.
Es preciso señalar una vecina que no lo es: más vale tarde que nunca. Se citan a veces juntas porque las dos parecen defender al que llega el último, y no dicen lo mismo en absoluto. La primera consuela de un retraso; la nuestra anuncia un vuelco en el orden.
Y como contraste útil, el refranero también tiene la posición contraria, la del que desconfía de las inversiones milagrosas: quien nace lechón muere cochino, o aquello de que el que nace para martillo del cielo le caen los clavos. Que convivan las dos ideas en el mismo refranero dice bastante sobre para qué sirven los refranes, que es para dar la razón a quien los cita.
⏳ Cronología y Registro Histórico
«Así, los primeros serán postreros, y los postreros primeros»
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Anuncio de que se dará vuelta el orden establecido.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Salieron campeones los que arrancaron últimos: los últimos serán los primeros.»
Colombia
Quien hoy está abajo terminará arriba.
Mismo sentido, sin diferencias apreciables.
«Los últimos serán los primeros, decía mi abuela cuando algo salía al revés.»
España
Inversión del orden establecido
Consolatorio o reivindicativo
«Empezaron colistas y acabaron campeones: los últimos serán los primeros.»
México
El orden de méritos acabará invirtiéndose y el de abajo subirá.
Mismo sentido, aunque en la prédica social de las parroquias latinoamericanas conserva más filo reivindicativo y menos aire de consuelo resignado.
«Le dieron el ascenso al que nadie apostaba: los últimos serán los primeros.»
Ejemplos de uso
- «Mi abuelo repartía la merienda empezando por el más pequeño: en esta casa los últimos serán los primeros.»
- «El párroco repitió que los últimos serán los primeros mientras el barrio se llenaba de avisos de desahucio.»
- «Avisaron de que en el nuevo reparto de turnos los últimos serían los primeros, y nadie se lo creyó.»
Así suena en una conversación
En una carrera popular
—Salimos del final de la parrilla.
—Los últimos serán los primeros.
Después de un ascenso inesperado
—Nadie contaba con él.
—Los últimos serán los primeros.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
the last shall be first
Literalmente: los últimos serán los primeros
Preguntas frecuentes
¿Qué significa los últimos serán los primeros?
Que el orden social o de méritos acabará invirtiéndose: quien hoy está abajo terminará arriba y quien está arriba, abajo. Se usa como consuelo para el que va perdiendo y como advertencia para el que va ganando.
¿De dónde viene la frase los últimos serán los primeros?
Del Evangelio de Mateo, capítulo 20, donde cierra la parábola de los obreros de la viña. La sentencia se repite en Mateo 19:30 y en Marcos 10:31.
¿Qué dice la parábola de los obreros de la viña?
Que el dueño paga un denario tanto a quienes trabajaron todo el día como a quienes llegaron a última hora. La frase remata esa escena, y su tema es la gratuidad, no la recompensa merecida por esperar.
¿Es lo mismo que decir que la paciencia se recompensa?
No exactamente. Esa es la lectura corriente, pero en el pasaje original lo que se afirma es que el orden de llegada no determina el resultado. El uso profano ha desplazado el sentido hacia el mérito y la constancia.
Fuentes y referencias
- Biblia, Mateo 20
- Félix Torres Amat, La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata latina al español (1825), s. v. los últimos serán los primeros, «y muchos de los que habrán sido los últimos, serán los primeros.»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: se citan fuentes documentales; su alcance se explica en el análisis y las referencias.
- Fuentes citadas: 2 obras.
- Testimonio escrito citado: Biblia, Mateo 20:16.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
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