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DichosyMás Diccionario etimológico & cultura popular

La mascletà

Costumbre 🇪🇸 España Coloquial Origen probable
Respuesta rápida
«La mascletà» significa Traca ensordecedora de petardos que se dispara a mediodía en las fiestas valencianas. Se oye más que se ve, y se juzga por el ritmo del estruendo.
  • Origen histórico: Deriva de «masclet», el petardo grueso de la pirotecnia valenciana, cuyo nombre viene de «mascle», macho, por ser el más potente de la familia. El sufijo -ada, en pronunciación valenciana -à, forma el nombre…
  • Variantes frecuentes: Mascletà · Mascletada · Tirar una mascletà

Traca ensordecedora de petardos que se dispara a mediodía en las fiestas valencianas. Se oye más que se ve, y se juzga por el ritmo del estruendo.

No se mira: se oye, y se siente en el pecho. La mascletà es una tirada de petardos que se dispara a plena luz del día en las fiestas valencianas y que se juzga por el ritmo y la potencia del estruendo, no por lo que dibuja en el cielo. La más conocida se lanza a las dos de la tarde en la plaza del Ayuntamiento de Valencia durante las Fallas.

Qué es exactamente

El material son los masclets, petardos de carcasa gruesa que no producen luz apreciable sino detonación. Se montan por centenares o por millares en cordadas colgadas de bastidores y se encadenan con mecha, de modo que la tirada tiene una partitura: no es una explosión, es una secuencia.

Y como partitura se escucha. Una mascletà bien hecha arranca marcando el compás con nitidez, va cerrando los intervalos, sube en intensidad sin perder limpieza —sin huecos ni tropiezos— y termina con el llamado terremoto, un cierre a ras de suelo que hace vibrar las ventanas de la plaza. El público entendido valora esas cuatro cosas: ritmo, limpieza, progresión y remate. Las empresas pirotécnicas compiten por el turno y se las compara entre sí como se compara a un director de orquesta.

Hay una manera de estar que forma parte del acto. Se aconseja abrir la boca durante la tirada para igualar la presión en los oídos, separar los pies y no colocarse pegado al vallado si es la primera vez. La sensación que busca el aficionado no es auditiva del todo: es la percusión en el esternón.

Conviene no confundirla con un castillo de fuegos artificiales. El castillo es nocturno, visual y se admira; la mascletà es diurna, sonora y se aguanta. Son dos disciplinas distintas de la misma industria.

Se dispara en toda la Comunidad Valenciana y en sus fiestas grandes, de las Fallas de Valencia a las Hogueras de Alicante o la Magdalena de Castellón, además de en las fiestas patronales de innumerables pueblos. La referencia es la diaria de la plaza del Ayuntamiento de Valencia durante marzo, a las dos en punto.

En el habla de la zona la palabra tiene además un uso figurado: se llama mascletà a la discusión o al acto que es puro estruendo y no conduce a ninguna parte.

De dónde viene

La palabra se explica dentro del valenciano sin necesidad de salir de él. Un masclet es el petardo grueso, y el nombre procede de mascle, macho, por ser el más potente de su familia: la misma metáfora que en castellano da nombre a piezas y herramientas machos por su tamaño o su fuerza. Sobre masclet se forma mascletada con el sufijo que nombra la tirada entera, y la pronunciación valenciana, que pierde la d intervocálica, da mascletà, que es la forma que ha triunfado incluso escribiendo en castellano.

Esa derivación es la explicación aceptada y encaja bien con el significado y con la forma de las palabras. No está, sin embargo, respaldada por una cadena de testimonios fechados que documenten cada paso, y por eso la certeza de esta ficha no es la máxima.

La costumbre tiene dos tiempos que conviene no mezclar. Uno es largo: la pólvora forma parte de la fiesta valenciana desde hace siglos, en una región con una industria pirotécnica potente y con una tradición de fuego festivo bien asentada. Quemar pólvora en marzo no es un invento reciente. El otro es corto: la mascletà tal como hoy se entiende, diaria, a mediodía, en la plaza del Ayuntamiento, con estructura rítmica y valorada como espectáculo autónomo, es una institución que se consolida a lo largo del siglo XX, en paralelo a la organización moderna de las Fallas.

De un primer disparo fundacional no hay noticia, y probablemente no la haya porque no existió: lo que hubo fue una práctica antigua que se fue formalizando hasta convertirse en el acto reglado de hoy.

Hasta qué punto está probado

Lo firme es lo siguiente. La etimología a partir de mascle es la explicación establecida y no tiene competidora seria. La antigüedad del uso festivo de la pólvora en tierras valencianas está fuera de duda. Y la consolidación del formato actual en el siglo XX se puede seguir a través de la propia organización de las Fallas y de la prensa.

Lo que no puede afirmarse es cuándo se disparó la primera mascletà en el sentido moderno, ni quién la ideó, ni en qué momento se fijó la hora de las dos. Son datos que se dan a veces por sabidos y que no lo están.

Y hay una tentación que conviene evitar, porque circula. A la mascletà se le atribuyen a veces raíces rituales remotas: restos de cultos al fuego, ecos de la pólvora andalusí, pervivencias de ritos de primavera para despertar la tierra. Nada de eso está documentado. El fuego festivo valenciano tiene una explicación histórica suficiente en la industria pirotécnica local y en el calendario de San José, y no hace falta ir más lejos. Cuando alguien remonta la mascletà a la antigüedad, está rellenando un hueco, no citando una fuente.

Cómo se vive hoy

La mascletà diaria de la plaza del Ayuntamiento es un acto civil de primer orden. La plaza se llena, el tráfico se corta, y desde el balcón consistorial la fallera mayor da la orden con la fórmula consagrada, pidiéndole al señor pirotécnico que pueda empezar. A las dos en punto, la ciudad se detiene durante unos minutos.

Alrededor de eso hay hoy una discusión pública que forma parte del panorama. Se miden decibelios, se fijan perímetros de seguridad y se debate sobre el ruido: su efecto en los animales, en las personas con hipersensibilidad sensorial o con trastorno del espectro autista, en los mayores y en los bebés. También sobre la calidad del aire después de la tirada. No es una polémica marginal ni antivalenciana: convive con una adhesión popular enorme, y ha traído medidas concretas, como mascletàs adaptadas de menor intensidad pensadas para quien no puede acercarse a las otras.

La versión comercial ha crecido mucho. Las empresas pirotécnicas venden mascletàs fuera de su territorio, contratadas por ayuntamientos de otras comunidades, por eventos deportivos o por presentaciones de empresa, y se anuncian mascletàs en ciudades que no tienen ninguna fiesta detrás. Para el aficionado valenciano eso es otra cosa: la tirada puede ser técnicamente correcta, pero le falta lo que la hacía significar algo, que era ocupar un lugar preciso en el calendario de una fiesta concreta.

Ese es el contraste que interesa. La mascletà tradicional es el mediodía de un día de fiesta en un sitio determinado, con la gente del barrio o de la ciudad reunida por costumbre. La mascletà exportada es un producto sonoro de quince minutos que se puede comprar. Lo mismo suena distinto según dónde suene.

Fuera de la Comunidad Valenciana la palabra se entiende cada vez más, sobre todo por las Fallas y por su difusión televisiva, pero sigue sin usarse para nombrar la pirotecnia propia de cada sitio. Y su sentido figurado, el de la bronca ruidosa e inútil, es de momento cosa de valencianos.

Detrás de todo esto hay una industria real y no un adorno folclórico. La Comunidad Valenciana concentra una parte muy importante de la pirotecnia española, con empresas familiares que se transmiten de padres a hijos y que compiten cada temporada por los turnos de las plazas principales. El maestro pirotécnico firma su mascletà como quien firma una obra, y el público sabe su nombre, discute su estilo y compara la tirada de un año con la del anterior. Esa profesionalización explica en buena medida por qué el formato se ha sofisticado tanto: hay oficio, hay competencia y hay un público que sabe distinguir.

Costumbres parecidas

Con el chupinazo comparte la materia prima y se opone en la función. En Pamplona la pólvora es una señal: dura un instante y su contenido es avisar. En Valencia la pólvora es el contenido mismo, y quince minutos de estruendo no anuncian nada más que a sí mismos.

Dentro del mundo valenciano del ruido, la vecina lingüística es montar un cacau, que nombra el jaleo y el desbarajuste. No es casual que la misma cultura que ha convertido el estruendo en arte tenga un vocabulario tan rico para el alboroto, ni que la mascletà haya acabado sirviendo de metáfora para las discusiones que no llevan a ningún sitio.

Y en la familia amplia del fuego festivo mediterráneo están la cordà, donde los participantes corren entre cohetes en lugar de escucharlos desde fuera, y los correfocs del ámbito catalán, con diablos y bengalas por la calle. La diferencia con la mascletà es de papel: allí el público se mete dentro del fuego y aquí lo recibe de frente, quieto, con la boca abierta.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Traca de petardos de las fiestas valencianas

Comunidad Valenciana, con la de la plaza del Ayuntamiento de Valencia en Fallas como referencia; en sentido figurado se dice de la bronca ruidosa que no lleva a nada

«La rueda de prensa fue una mascletà: mucho ruido y ninguna respuesta.»

Ejemplos de uso

  • «Mi abuela mete al perro en casa antes de la mascletà para que no se asuste con el estruendo.»
  • «En la oficina paramos cinco minutos a la hora de la mascletà porque no se oye ni el teléfono.»
  • «La plaza estaba a reventar y la mascletà de ayer se escuchó desde tres barrios más allá.»

Preguntas frecuentes

¿Qué es una mascletà?

Una tirada de petardos que se dispara de día en las fiestas valencianas. No busca efecto visual: se valora por el ritmo, la limpieza y la potencia del estruendo, y termina con un remate llamado terremoto.

¿A qué hora es la mascletà de Valencia?

A las dos de la tarde, en la plaza del Ayuntamiento, todos los días durante las Fallas. La fallera mayor da la orden desde el balcón consistorial para que empiece.

¿De dónde viene la palabra mascletà?

De masclet, el petardo grueso, y este de mascle, macho, por ser el más potente. Mascletada es la tirada entera, y la pronunciación valenciana la reduce a mascletà. Es la explicación aceptada, no una cadena documentada paso a paso.

¿Qué diferencia hay entre una mascletà y unos fuegos artificiales?

Los fuegos artificiales son nocturnos y visuales; la mascletà es diurna y sonora. Una se mira y la otra se escucha y se siente en el cuerpo.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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