Bajar el Celedón
Acto que abre las fiestas de la Virgen Blanca en Vitoria-Gasteiz: un muñeco de Celedón desciende con paraguas desde la torre de San Miguel.
Acto que abre las fiestas de la Virgen Blanca en Vitoria-Gasteiz: un muñeco de Celedón desciende con paraguas desde la torre de San Miguel.
Ejemplos de uso
- «Quedamos antes de la bajada de Celedón, porque después será difícil cruzar la plaza.»
- «El archivo municipal conserva imágenes de cuando Celedón bajaba a la plaza de España.»
Alcance y precisión documental
La primera bajada tuvo lugar el 4 de agosto de 1957. Tras el descenso del muñeco, una persona caracterizada como Celedón continúa el acto entre la multitud.
Qué es exactamente
El montaje es simple y muy eficaz. Se tiende un cable entre la torre de la iglesia de San Miguel Arcángel y un balcón del otro lado de la plaza. Por ese cable desciende un muñeco vestido de aldeano alavés: boina, blusa tradicional y un paraguas abierto en la mano, que es su atributo inseparable. Abajo, la plaza está llena hasta el borde.
Lo que ocurre después es la parte que sorprende a quien lo ve por primera vez. El muñeco entra por el balcón y, un instante más tarde, sale por esa misma puerta un hombre de carne y hueso vestido exactamente igual, con la misma boina y el mismo paraguas. Ese Celedón humano baja a la calle y atraviesa la plaza entre la gente hasta llegar a San Miguel. El relevo entre la figura y la persona es el núcleo del acto: el aldeano ha llegado de verdad a la ciudad.
En la configuración actual, todo esto sucede en un momento compartido. Al mismo tiempo se lanza el cohete, se descorchan botellas, se encienden puros y se levantan los brazos con el pañuelo. Las fiestas de La Blanca duran del 4 al 9 de agosto y están dedicadas a la Virgen Blanca, patrona de la ciudad, cuya festividad es el día 5. El Celedón abre y el Celedón cierra: la noche del 9 vuelve a subir por el cable en sentido contrario, y esa subida, con la plaza a oscuras y las velas encendidas, es el final oficial.
El acto pertenece a Vitoria y a Álava. En el resto del País Vasco se conoce por televisión, y fuera de la comunidad autónoma hay que explicarlo casi siempre desde cero.
De dónde viene
Aquí no hay leyenda que desmontar, y conviene decirlo porque es poco frecuente en este terreno. La bajada del Celedón tiene fecha, autores conocidos y documentación contemporánea: se estrenó en 1957, ideada por miembros de las cuadrillas de blusas de Vitoria, que quisieron dotar al arranque de las fiestas de un acto propio y espectacular. Las crónicas y los programas festivos de La Blanca recogen aquel estreno y los años siguientes.
El personaje sí tiene detrás una idea con más recorrido. El Celedón representa al aldeano de la Llanada alavesa que baja del pueblo a la fiesta de la capital, con su boina, su blusa y su paraguas, y esa figura condensa la relación entre Vitoria y su entorno rural: una ciudad pequeña rodeada de pueblos, cuyas fiestas eran también las fiestas de la comarca. El nombre remite a un vecino real de Zalduondo, localidad de la Llanada, cuya identidad se transmite en la tradición local.
Que un acto tan reconocible y tan sentido tenga menos de setenta años es el dato más útil de esta ficha. Para varias generaciones de vitorianos el Celedón ha existido siempre, porque existía antes de que ellos nacieran, y esa sensación de antigüedad es exactamente la que en otras costumbres lleva a inventarles orígenes remotos. Aquí no hace falta: la partida de nacimiento está a la vista y es del siglo XX.
Cómo se vive hoy
La bajada se ha convertido en un acontecimiento de masas. La plaza de la Virgen Blanca y las calles de alrededor se llenan con decenas de miles de personas, el acto se retransmite y la ciudad se paraliza durante esa media hora. El papel del Celedón humano es una distinción local de peso, y quién lo encarna cada año es asunto de conversación en Vitoria.
Se ha ido añadiendo alrededor una capa de actos derivados. El más consolidado es la versión infantil, un Celedón pequeño que baja para los niños en otro momento del programa, pensado para que la chiquillería viva lo mismo sin la aglomeración de la tarde del 4. Y el personaje ha desbordado hace tiempo las fiestas: la silueta de la boina y el paraguas funciona como emblema de Vitoria durante todo el año, en carteles, camisetas, comercio y hasta en la señalización turística.
Esa es la principal diferencia entre lo que se estrenó y lo que hay. En 1957 era la ocurrencia de unas cuadrillas para animar el comienzo de sus fiestas. Hoy es la imagen de marca de una capital y un reclamo turístico con su público llegado de fuera. El acto en sí ha cambiado poco, y ahí está su fuerza: sigue siendo un muñeco, un cable y un hombre con paraguas, sin efectos añadidos.
Lo que sí se ha transformado es el entorno. Hay dispositivos de seguridad, aforos controlados en la plaza y las mismas preocupaciones que en cualquier concentración masiva de comienzo de fiestas, del consumo de alcohol a la prevención de agresiones. Nada de eso existía cuando la plaza se llenaba sola y sin protocolo.
Costumbres parecidas
Su equivalente funcional más claro es el chupinazo. Los dos hacen lo mismo —convertir el comienzo de las fiestas en un instante colectivo y verificable— y lo resuelven con recursos distintos: Pamplona con un cohete que se oye, Vitoria con un muñeco que se ve. La comparación revela lo que ambas necesitan: una hora exacta, un balcón y una plaza donde quepa la ciudad entera.
Con pobre de mí, el cierre pamplonés, la relación es con la otra mitad del Celedón, la subida del día 9. Las dos son ceremonias de despedida con velas y con una tristeza medio fingida, y las dos existen porque hace falta cerrar lo que se abrió con estrépito.
Y bailar un aurresku pertenece al mismo repertorio de rituales públicos vascos, aunque en registro opuesto. El aurresku es la solemnidad, el silencio y el respeto; la bajada del Celedón es el desmadre autorizado. Los dos aparecen a menudo en el mismo programa de fiestas, y esa convivencia entre lo grave y lo desbordado describe bastante bien cómo funcionan las fiestas patronales del norte.
La bajada cambió de plaza
La revista municipal que conmemoró el cincuentenario en 2007 aporta un detalle que las versiones resumidas suelen perder: hasta 1970, inclusive, Celedón bajó a la plaza de España. En 1971 el acto se trasladó a la plaza de la Virgen Blanca. La necesidad de espacio y las obras del lugar aparecen en esa reconstrucción. Por tanto, no se debe proyectar sin cambios la escena actual sobre la primera bajada de 1957.
El mismo documento conserva fotografías del Archivo Municipal y distingue al muñeco de la persona que lo encarna. José Luis Isasi fue el primer Celedón humano. La continuidad de un personaje no equivale a la continuidad de un intérprete: el ritual admite relevos y conserva sus signos reconocibles, sobre todo el paraguas, la blusa y la boina.
Del aldeano representado al símbolo urbano
La llegada por el cable dramatiza una visita: el campo alavés entra en la capital para participar en las fiestas. El cambio del muñeco por una persona permite que el símbolo deje de ser una imagen distante y atraviese el espacio compartido con los asistentes. Esa relación entre representación y presencia explica buena parte de su eficacia escénica.
«Bajar Celedón» puede referirse al descenso visible del muñeco o al conjunto de la apertura festiva. En programas y noticias, identificar el sujeto evita confundir al personaje, al intérprete y al mecanismo. La precisión también permite estudiar cambios históricos de itinerario sin suponer que el acto haya sido siempre idéntico.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «Bajar el Celedón»?
Acto que abre las fiestas de la Virgen Blanca en Vitoria-Gasteiz: un muñeco de Celedón desciende con paraguas desde la torre de San Miguel.
¿Qué conviene matizar?
La primera bajada tuvo lugar el 4 de agosto de 1957. Tras el descenso del muñeco, una persona caracterizada como Celedón continúa el acto entre la multitud.
Fuentes y referencias
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: se citan fuentes documentales; su alcance se explica en el análisis y las referencias.
- Fuentes citadas: una obra.
- Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
La mascletà
Espectáculo pirotécnico valenciano basado en una sucesión rítmica de explosiones, con un final de gran intensidad…
El chupinazo
Cohete que anuncia el comienzo de unas fiestas y, por extensión, el acto inaugural en el que se lanza.
El riau-riau
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Personaje infantil que recoge el diente de leche dejado bajo la almohada y deposita a cambio una moneda o un regalo.
La noche de Reyes
Noche del 5 al 6 de enero en la que, según la tradición española, los Reyes Magos dejan regalos a los niños.
El jueves lardero
Jueves anterior al Miércoles de Ceniza, celebrado en distintas zonas con comidas grasas propias del tiempo de carnaval.