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Bajar el Celedón

Costumbre 🇪🇸 España Coloquial Origen documentado
Respuesta rápida
«Bajar el Celedón» significa Acto que abre las fiestas de La Blanca en Vitoria: un muñeco con paraguas cruza volando la plaza desde la torre de San Miguel y desata la fiesta.
  • Origen histórico: La bajada se estrenó en 1957, ideada por miembros de las cuadrillas de blusas de Vitoria, que hicieron descender por un cable desde la torre de San Miguel un muñeco con boina y paraguas. El personaje…
  • Variantes frecuentes: El Celedón · La bajada del Celedón · Celedón baja

Acto que abre las fiestas de La Blanca en Vitoria: un muñeco con paraguas cruza volando la plaza desde la torre de San Miguel y desata la fiesta.

El 4 de agosto, a las seis de la tarde, un muñeco con boina y paraguas cruza el aire desde la torre de San Miguel hasta un balcón de la plaza de la Virgen Blanca. Cuando llega, Vitoria da por empezadas las fiestas de La Blanca. Se llama Celedón y baja desde 1957.

Qué es exactamente

El montaje es simple y muy eficaz. Se tiende un cable entre la torre de la iglesia de San Miguel Arcángel y un balcón del otro lado de la plaza. Por ese cable desciende un muñeco vestido de aldeano alavés: boina, blusa negra y un paraguas abierto en la mano, que es su atributo inseparable. Abajo, la plaza está llena hasta el borde.

Lo que ocurre después es la parte que sorprende a quien lo ve por primera vez. El muñeco entra por el balcón y, un instante más tarde, sale por esa misma puerta un hombre de carne y hueso vestido exactamente igual, con la misma boina y el mismo paraguas. Ese Celedón humano baja a la calle y atraviesa la plaza entre la gente hasta llegar a San Miguel. El relevo entre la figura y la persona es el núcleo del acto: el aldeano ha llegado de verdad a la ciudad.

Todo esto sucede en un momento exacto y compartido. Al mismo tiempo se lanza el cohete, se descorchan botellas, se encienden puros y se levantan los brazos con el pañuelo. Las fiestas de La Blanca duran del 4 al 9 de agosto y están dedicadas a la Virgen Blanca, patrona de la ciudad, cuya festividad es el día 5. El Celedón abre y el Celedón cierra: la noche del 9 vuelve a subir por el cable en sentido contrario, y esa subida, con la plaza a oscuras y las velas encendidas, es el final oficial.

El acto pertenece a Vitoria y a Álava. En el resto del País Vasco se conoce por televisión, y fuera de la comunidad autónoma hay que explicarlo casi siempre desde cero.

De dónde viene

Aquí no hay leyenda que desmontar, y conviene decirlo porque es poco frecuente en este terreno. La bajada del Celedón tiene fecha, autores conocidos y documentación contemporánea: se estrenó en 1957, ideada por miembros de las cuadrillas de blusas de Vitoria, que quisieron dotar al arranque de las fiestas de un acto propio y espectacular. Las crónicas y los programas festivos de La Blanca recogen aquel estreno y los años siguientes.

El personaje sí tiene detrás una idea con más recorrido. El Celedón representa al aldeano de la Llanada alavesa que baja del pueblo a la fiesta de la capital, con su boina, su blusa y su paraguas, y esa figura condensa la relación entre Vitoria y su entorno rural: una ciudad pequeña rodeada de pueblos, cuyas fiestas eran también las fiestas de la comarca. El nombre remite a un vecino real de Zalduondo, localidad de la Llanada, cuya identidad se transmite en la tradición local.

Que un acto tan reconocible y tan sentido tenga menos de setenta años es el dato más útil de esta ficha. Para varias generaciones de vitorianos el Celedón ha existido siempre, porque existía antes de que ellos nacieran, y esa sensación de antigüedad es exactamente la que en otras costumbres lleva a inventarles orígenes remotos. Aquí no hace falta: la partida de nacimiento está a la vista y es del siglo XX.

Cómo se vive hoy

La bajada se ha convertido en un acontecimiento de masas. La plaza de la Virgen Blanca y las calles de alrededor se llenan con decenas de miles de personas, el acto se retransmite y la ciudad se paraliza durante esa media hora. El papel del Celedón humano es una distinción local de peso, y quién lo encarna cada año es asunto de conversación en Vitoria.

Se ha ido añadiendo alrededor una capa de actos derivados. El más consolidado es la versión infantil, un Celedón pequeño que baja para los niños en otro momento del programa, pensado para que la chiquillería viva lo mismo sin la aglomeración de la tarde del 4. Y el personaje ha desbordado hace tiempo las fiestas: la silueta de la boina y el paraguas funciona como emblema de Vitoria durante todo el año, en carteles, camisetas, comercio y hasta en la señalización turística.

Esa es la principal diferencia entre lo que se estrenó y lo que hay. En 1957 era la ocurrencia de unas cuadrillas para animar el comienzo de sus fiestas. Hoy es la imagen de marca de una capital y un reclamo turístico con su público llegado de fuera. El acto en sí ha cambiado poco, y ahí está su fuerza: sigue siendo un muñeco, un cable y un hombre con paraguas, sin efectos añadidos.

Lo que sí se ha transformado es el entorno. Hay dispositivos de seguridad, aforos controlados en la plaza y las mismas preocupaciones que en cualquier concentración masiva de comienzo de fiestas, del consumo de alcohol a la prevención de agresiones. Nada de eso existía cuando la plaza se llenaba sola y sin protocolo.

Costumbres parecidas

Su equivalente funcional más claro es el chupinazo. Los dos hacen lo mismo —convertir el comienzo de las fiestas en un instante colectivo y verificable— y lo resuelven con recursos distintos: Pamplona con un cohete que se oye, Vitoria con un muñeco que se ve. La comparación revela lo que ambas necesitan: una hora exacta, un balcón y una plaza donde quepa la ciudad entera.

Con pobre de mí, el cierre pamplonés, la relación es con la otra mitad del Celedón, la subida del día 9. Las dos son ceremonias de despedida con velas y con una tristeza medio fingida, y las dos existen porque hace falta cerrar lo que se abrió con estrépito.

Y bailar un aurresku pertenece al mismo repertorio de rituales públicos vascos, aunque en registro opuesto. El aurresku es la solemnidad, el silencio y el respeto; la bajada del Celedón es el desmadre autorizado. Los dos aparecen a menudo en el mismo programa de fiestas, y esa convivencia entre lo grave y lo desbordado describe bastante bien cómo funcionan las fiestas patronales del norte.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Arranque de las fiestas de Vitoria

Álava; en el resto del País Vasco se conoce por la televisión y fuera de la comunidad apenas se sabe qué es

«El 4 de agosto a las seis baja el Celedón y no cabe un alfiler en la plaza.»

Ejemplos de uso

  • «Mi hija no se pierde la bajada del Celedón desde que la subimos a hombros con cinco años.»
  • «Los hosteleros de la plaza doblan personal el día que baja el Celedón y aun así no dan abasto.»
  • «Este año han elegido a un chaval del barrio para bajar el Celedón y no se habla de otra cosa.»

Preguntas frecuentes

¿Qué es la bajada del Celedón?

El acto que abre las fiestas de La Blanca en Vitoria: un muñeco con boina y paraguas desciende por un cable desde la torre de San Miguel hasta un balcón de la plaza de la Virgen Blanca.

¿Desde cuándo baja el Celedón?

Desde 1957. Lo idearon miembros de las cuadrillas de blusas de Vitoria y su estreno está recogido en las crónicas y los programas festivos de la ciudad.

¿A quién representa el Celedón?

Al aldeano alavés que baja del pueblo a la fiesta de la capital, con boina, blusa y paraguas. El nombre remite a un vecino real de Zalduondo, en la Llanada alavesa.

¿Cuándo y a qué hora baja el Celedón?

El 4 de agosto a las seis de la tarde. La noche del 9 de agosto vuelve a subir por el cable, y esa subida cierra oficialmente las fiestas de La Blanca.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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