La trashumancia
- Origen histórico: El sistema está documentado desde la Edad Media y se organizó en torno al Concejo de la Mesta, creado en 1273, que gestionaba las cañadas y los privilegios de los ganaderos. El calendario era rígido: los…
- Variantes frecuentes: Ir de trashumancia · Subir a los puertos · Bajar a extremos
Traslado estacional del ganado entre los pastos de invierno del sur y los de verano en la montaña, por las cañadas reales. Marcaba dos fechas fijas del calendario rural.
Dos veces al año el ganado cambia de casa andando. Sube en junio a los pastos de montaña y baja en otoño a las dehesas del sur, por una red de caminos propios llamados cañadas. Eso es la trashumancia, y durante siglos fue el motor de la economía castellana y uno de los relojes del calendario rural.
Qué es exactamente
El movimiento tiene dos direcciones y dos fechas. Hacia San Juan, el 24 de junio, los rebaños suben a los puertos de montaña, donde la nieve acaba de retirarse y la hierba está en su mejor momento. Hacia San Miguel, el 29 de septiembre, bajan a extremos, es decir, a las dehesas de Extremadura, Andalucía y La Mancha, donde el invierno es benigno y hay pasto y bellota. Lo que manda es la hierba: en verano el sur se agosta y no da de comer, en invierno la montaña se cubre de nieve. El ganado va donde hay comida, y como el clima peninsular es el que es, hay que caminar cientos de kilómetros para encontrarla.
Que las dos fechas sean de santoral no es casual ni decorativo. San Miguel era además la fecha en que se ajustaban criados y arrendamientos en buena parte de España, de modo que el año ganadero, el agrícola y el de los contratos empezaban el mismo día. Quien conoce esas dos fechas entiende de golpe media docena de refranes de meses que parecían crípticos.
Se camina por vías pecuarias, que son caminos de titularidad pública reservados al ganado y clasificados por anchura: la cañada es la mayor, con hasta setenta y cinco metros; luego el cordel, con la mitad; luego la vereda, con unos veinte; y las coladas, de anchura variable. En España suman en torno a ciento veinticinco mil kilómetros y la ley las declara bienes de dominio público, inalienables e imprescriptibles, lo que significa que nadie puede comprarlas ni ganarlas por el paso del tiempo. El grupo que se mueve es siempre parecido: el mayoral al frente, los pastores, los mastines que van por fuera vigilando el lobo, y las caballerías con el hato y los corderos recién nacidos. Se hacen jornadas de unos veinte kilómetros, con paradas fijas en descansaderos y abrevaderos que también forman parte de la vía.
De dónde viene
Aquí hay documento y fecha, aunque hay que leerlos con cuidado. En 1273 Alfonso X reunió a los concejos de pastores dispersos en una sola institución, el Honrado Concejo de la Mesta, y le otorgó privilegios: jueces propios para sus pleitos, protección de los caminos frente a las roturaciones y exenciones fiscales. Ese privilegio es el punto de partida documental de la trashumancia castellana organizada, y la obra clásica sobre el asunto sigue siendo el estudio de Julius Klein sobre la Mesta.
Ahora el matiz importante. El privilegio de 1273 no inventa la trashumancia: la regula. Un rey no crea de la nada un sistema con miles de cabezas de ganado y rutas establecidas; lo que hace es poner orden y cobrar por ello en algo que ya funcionaba. Que hubiera desplazamientos estacionales de ganado antes de esa fecha es seguro precisamente porque el documento presupone su existencia. Cómo eran exactamente, con qué rutas y desde cuándo, es otra cuestión y no se conoce con la misma precisión.
Lo que vino después sí está documentado hasta el detalle, porque afectaba al dinero del reino. La lana merina castellana se exportaba a Flandes y a Italia y era la principal fuente de divisas de la Corona, y eso convirtió a la Mesta en una institución con un poder político desproporcionado y en enemiga permanente de los agricultores, cuyos campos se veían recortados por unas cañadas que no se podían tocar. El Concejo se disolvió en 1836, con la liquidación del Antiguo Régimen, pero las cañadas siguieron ahí.
Cómo se vive hoy
La trashumancia no ha desaparecido, pero se ha reducido mucho y sobre todo ha cambiado de medio de transporte: la mayor parte del ganado que aún hace el viaje estacional lo hace en camión en unas horas. Los rebaños que siguen andando son una minoría, sostenida por ganaderos tercos y por asociaciones que reivindican la práctica como forma de manejo extensivo, útil contra los incendios y para el mantenimiento de los pastos.
La cara pública de todo esto es la Fiesta de la Trashumancia de Madrid, que se celebra cada otoño desde 1994 por impulso del naturalista Jesús Garzón. Un rebaño de más de mil cabezas cruza la Gran Vía y la Puerta del Sol ejerciendo el derecho de paso por la cañada real, y en la plaza de la Villa se pagan cincuenta maravedíes por cada mil ovejas al Ayuntamiento, según una concordia de 1418 entre los pastores de la Mesta y los procuradores del concejo. Nació con un objetivo político concreto y lo consiguió: empujar la ley de vías pecuarias, que se aprobó al año siguiente. Hoy es también una mañana de fotos y de turistas, y las dos cosas conviven sin problema. La UNESCO inscribió la trashumancia en su lista de patrimonio cultural inmaterial, primero en 2019 con Italia, Grecia y Austria, y en diciembre de 2023 se amplió la candidatura a diez países europeos con España al frente.
El contraste entre las dos versiones es nítido. En Madrid la trashumancia es una fiesta de un día que reivindica algo. En la sierra de Gredos o en los Ancares es trabajo, con noches al raso y con problemas muy concretos: cañadas ocupadas por cultivos o cortadas por autovías, falta de relevo generacional y el conflicto con el lobo, que nunca se ha ido del todo.
Costumbres parecidas
El esquileo es su pareja natural y se hacía justo antes de subir, en primavera, para que la oveja llegara aliviada al verano y para vender la lana; era otra faena colectiva con cuadrilla especializada y fecha fija. La matanza del cerdo comparte con la trashumancia el reloj de santoral, que es lo que las hermana más que ninguna otra cosa: en el campo español el año no se cuenta por meses, sino por San Juan, San Miguel, San Martín y la Candelaria.
Y de este calendario ganadero salen directamente varios refranes que hoy se dicen sin saber a qué se referían. Cuando uno oye de San Miguel a San Miguel como manera de decir un año entero, está oyendo un contrato de pastos. Los refranes que avisan del frío tardío de marzo eran advertencias para quien tenía el rebaño fuera y podía perderlo en una noche.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
El traslado estacional del ganado entre los pastos de invierno del llano y los de verano en la cordillera.
No hay cañadas reales ni Mesta detrás: las formas corrientes son «la veranada» y «la invernada» para cada mitad del año, «el arreo» para el viaje y crianceros para quienes lo hacen, sobre todo en Neuquén y en la Patagonia.
«En noviembre los crianceros salen de arreo a la veranada y no bajan hasta abril.»
Chile
El desplazamiento estacional de los rebaños entre el valle y los pastos altos de la cordillera.
Se habla sobre todo de «las veranadas» y de los arrieros que suben los animales; el término trashumancia se oye más en la prensa y en los papeles que en la boca del arriero.
«Los arrieros suben a las veranadas apenas se derrite la nieve del paso.»
España
El desplazamiento estacional de los rebaños
Sigue practicándose, y cada otoño las ovejas cruzan Madrid por derecho de cañada
«En junio suben a la sierra y en octubre bajan: pura trashumancia.»
Perú
El pastoreo que mueve los rebaños entre pisos de altura distintos según la estación.
Es práctica altoandina, con llamas, alpacas y ovejas moviéndose entre la puna y los pastos más bajos según las lluvias; la palabra trashumancia pertenece más al registro escrito, y en el habla se dice llevar el ganado a las alturas.
«En época de secas bajan el ganado de la puna, como siempre se ha hecho.»
Ejemplos de uso
- «Mi bisabuelo se pasó la vida en la trashumancia y solo veía a los hijos dos veces al año.»
- «Los pastores han vuelto a subir a los puertos con dos mil ovejas, tres días de camino por la cañada.»
- «Cortaron el paseo una mañana entera para que el rebaño cruzara la ciudad en plena trashumancia.»
Preguntas frecuentes
¿Qué es la trashumancia?
El traslado estacional del ganado a pie entre los pastos de invierno del sur y los de montaña en verano, por caminos públicos llamados cañadas. En España se practica desde época medieval y sigue viva.
¿Cuándo suben y bajan los rebaños trashumantes?
Suben a la montaña hacia San Juan, el 24 de junio, cuando ya no hay nieve y la hierba está en su punto, y bajan a las dehesas del sur hacia San Miguel, el 29 de septiembre.
¿Qué era el Concejo de la Mesta?
La institución que agrupó a los ganaderos trashumantes castellanos, creada por Alfonso X en 1273 con jueces propios y protección de las cañadas. Se disolvió en 1836.
¿Sigue existiendo la trashumancia en España?
Sí, aunque muy reducida y hecha en camión la mayoría de las veces. Quedan rebaños que caminan, y cada otoño la Fiesta de la Trashumancia lleva ovejas por el centro de Madrid desde 1994.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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