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En un abrir y cerrar de ojos

Respuesta rápida
«En un abrir y cerrar de ojos» significa En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.
  • Origen histórico: La fórmula traduce el in ictu oculi de la Vulgata, en la Primera epístola a los corintios, donde san Pablo describe la resurrección de los muertos al toque de la última trompeta. La expresión latina se hizo…
  • Variantes frecuentes: En un santiamén · En un periquete
  • En otros idiomas: «in the blink of an eye» (EN)

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

Lo que sucede en un abrir y cerrar de ojos sucede en el tiempo que se tarda en parpadear, es decir, en un instante tan breve que uno no llega a enterarse mientras ocurre. La fórmula sirve igual para lo que se consigue con rapidez asombrosa y para lo que se pierde de golpe, y esa doble cara es la que la mantiene viva desde hace siglos.

Qué significa exactamente

Mide una duración mínima, pero no la mide de verdad: la evoca. El parpadeo es el gesto involuntario más breve que el cuerpo hace a la vista de todos, y por eso funciona como unidad natural de lo instantáneo, igual que en otras lenguas. Nadie cronometra nada al usar la expresión; lo que se transmite es que el cambio fue tan rápido que no hubo tiempo de reaccionar.

El matiz importante es la sorpresa. Algo que se hace deprisa porque se ha entrenado para ello —una parada de boxes, un truco de cartas— no se describe con esta fórmula tan bien como algo que cambia de estado sin aviso. Se emplea sobre todo cuando el hablante quiere subrayar que no dio tiempo a intervenir.

De ahí que aparezca tanto en relatos de pérdida. Una fortuna, una ventaja, una vida entera: en un abrir y cerrar de ojos se quedó sin nada. También sirve para lo contrario, para la solución rápida y agradecida, pero incluso ahí conserva un fondo de fragilidad, el de que las cosas cambian antes de que uno se dé cuenta.

Es una locución adverbial completa y cerrada. No admite piezas nuevas ni cambios de orden: nadie dice en un cerrar y abrir de ojos, aunque el gesto sea el mismo. Las fórmulas fijas funcionan así, y el orden congelado es una de las señales de que la expresión viene de lejos.

El par abrir y cerrar merece un apunte. El castellano tiene predilección por juntar dos verbos opuestos para nombrar un ciclo completo, como en idas y venidas o en el tira y afloja. Aquí los dos movimientos del párpado dan la vuelta entera del gesto, y esa integridad es la que permite usarlo como unidad de tiempo. No se mide medio parpadeo.

De dónde viene

Aquí sí hay origen documentado, y es de los buenos. La expresión traduce el latín in ictu oculi, literalmente en un golpe de ojo, que aparece en la Primera epístola a los corintios de la Vulgata, en el pasaje donde san Pablo describe la resurrección de los muertos al sonar la última trompeta: in momento, in ictu oculi. La frase latina no era una figura decorativa, sino una afirmación teológica: el cambio de lo mortal a lo inmortal ocurrirá sin proceso, de manera instantánea.

De ahí pasó a la predicación, que la repitió durante siglos desde el púlpito, y al arte fúnebre barroco, que la convirtió en lema sobre la brevedad de la vida. El lienzo de Valdés Leal en el Hospital de la Caridad de Sevilla lleva por título esas tres palabras latinas, y buena parte de los españoles que nunca leyeron a san Pablo conocían la fórmula por esa vía. Del latín eclesiástico al castellano corriente hay, en este caso, un camino corto y muy transitado.

No es un caso aislado. Buena parte de las expresiones más usadas del español vienen de la Biblia y de la liturgia, y muchos hablantes las emplean sin saberlo: lavarse las manos, el chivo expiatorio, el que esté libre de pecado. Cuando una fórmula se repite cada domingo durante siglos ante un público que no sabía leer, acaba en la calle. Esa es la vía normal de entrada del latín eclesiástico en el habla, y explica que la locución esté hoy en cualquier conversación sin rastro de solemnidad.

Del mismo ictu oculi latino, por cierto, procede otra fórmula castellana con distinto rumbo: el golpe de vista, que ya no mide tiempo sino capacidad de captar algo de una sola mirada. Misma imagen, dos herederas.

Qué está documentado y qué no

Está documentado el origen bíblico de la fórmula latina y su relación con la castellana, que es una traducción reconocible. Lo que la ficha no aporta es una primera documentación fechada del giro español: no hay obra castellana concreta, ni autor, ni año. La época indicada, medieval, es una estimación razonable a partir de la circulación de los textos bíblicos y de la predicación, no una atestiguación.

Conviene decirlo con precisión, porque la diferencia es real: sabemos de dónde viene la imagen y por qué canal llegó, no en qué momento exacto el castellano la fijó con estas palabras. Que un dicho tenga origen documentado no significa que tenga partida de nacimiento.

Cómo se usa hoy

Registro neutro, apta para cualquier situación: se puede decir en una conversación de bar, escribir en una noticia y usar en un informe sin desentonar. No tiene marca de edad, ni de clase, ni el menor rastro de vulgaridad. Es de las pocas locuciones hiperbólicas que sirven igual en la lengua hablada y en la escrita.

Va casi siempre con verbos de cambio o de desaparición: se resolvió, se esfumó, se quedó sin, cambió, pasó. Suele colocarse al final de la frase, donde funciona como remate, y admite el adverbio literalmente delante solo cuando el hablante quiere bromear, porque literal no es nunca.

El riesgo actual es otro: de tan usada, se ha vuelto un comodín de la publicidad y de los titulares, donde cualquier trámite se hace en un abrir y cerrar de ojos. En un texto propio conviene reservarla para cuando la rapidez sea de verdad el asunto, y no un adorno.

Aunque la ficha la registre en España, no hay en ella nada peninsular: el origen es bíblico, la imagen es universal y se entiende en todo el ámbito hispánico sin necesidad de explicación. Es de las expresiones que un traductor puede usar con tranquilidad para cualquier país.

Expresiones parecidas

El castellano tiene una colección extraordinaria de fórmulas para la rapidez, y casi todas las más antiguas vienen de la iglesia, que era la que medía el tiempo. En un santiamén sale de las palabras finales de la fórmula latina, el Sancti amen que cierra la invocación a la Trinidad; en un credo y en un avemaría tomaban como unidad lo que se tarda en rezar; en un decir Jesús mide la exclamación más breve posible. Que el reloj de la gente fuera el rezo explica esta familia entera.

Las modernas son de otro material: en un periquete, en un pispás, en dos patadas, en menos que canta un gallo. Suenan más coloquiales y no encajan en un texto formal, donde la nuestra sí encaja. Esa es la diferencia práctica que conviene tener presente al elegir entre ellas.

Y si lo que se busca es sobriedad, el castellano tiene las formas planas: al instante, de inmediato, en el acto. No tienen imagen ni gracia, pero tampoco desgaste, y en un texto técnico son preferibles. La locución que nos ocupa aporta el matiz que ninguna de esas tres da: el de que el cambio pilló a alguien desprevenido.

Un último apunte para quien escriba. Al proceder de un pasaje sobre la resurrección, la fórmula conserva un fondo solemne que se activa cuando el contexto acompaña, y de ahí que funcione tan bien en los relatos de pérdida repentina. Usada para anunciar la rapidez de un trámite bancario, ese fondo se desaprovecha por completo, aunque nadie lo eche de menos.

⏳ Cronología y Registro Histórico

Primera aparición documentada
Primera epístola a los corintios (Vulgata)
Obra de San Pablo.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

Chile

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

Colombia

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

España

En un instante

Sirve tanto para lo que se logra como para lo que se pierde

«En un abrir y cerrar de ojos se quedó sin nada.»

México

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

Perú

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

Uruguay

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

Venezuela

En un instante brevísimo, en el tiempo que se tarda en parpadear, dicho de algo que ocurre o se resuelve con una rapidez sorprendente.

Cómo se dice en otros idiomas

EN

in the blink of an eye

Literalmente: en un parpadeo

LA

in ictu oculi

Literalmente: en un golpe de ojo

Preguntas frecuentes

¿Qué significa en un abrir y cerrar de ojos?

Significa en un instante brevísimo, el tiempo que se tarda en parpadear. Se aplica a lo que ocurre o se resuelve con tanta rapidez que no da tiempo a reaccionar.

¿De dónde viene en un abrir y cerrar de ojos?

Traduce el latín in ictu oculi de la Primera epístola a los corintios, donde san Pablo describe la resurrección de los muertos al sonar la última trompeta.

¿Es lo mismo que en un santiamén?

Significan lo mismo, y las dos vienen del latín de la iglesia. Santiamén sale del Sancti amen con que termina la invocación a la Trinidad.

¿Se dice en un abrir y cerrar de ojos o en un cerrar y abrir de ojos?

La forma fijada es en un abrir y cerrar de ojos. El orden inverso no se usa: las locuciones de este tipo no admiten cambios en la disposición de sus piezas.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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