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DichosyMás Diccionario etimológico & cultura popular

Dar largas

Respuesta rápida
«Dar largas» significa Retrasar deliberadamente la respuesta o la solución de algo, con excusas y aplazamientos, para no tener que decir que no.
  • Origen histórico: Se atribuye a la larga, el lance de capote a una mano con el que se remata un quite. La objeción es de sentido: la larga es un lance vistoso y resolutivo, no una dilación, y quien la ejecuta cierra la suerte…
  • Variantes frecuentes: Dar largas a un asunto · Estar dando largas
  • En otros idiomas: «to stall someone» (EN)

Retrasar deliberadamente la respuesta o la solución de algo, con excusas y aplazamientos, para no tener que decir que no.

Explicación popular desmentida

La historia que circula por internet es falsa. Aquí se explica por qué.

Retrasar una respuesta con excusas para no tener que decir que no: eso es dar largas. Quien las da no niega nada. Promete que lo mirará, que ya te dirá algo, que ahora no es buen momento. Y así hasta que el otro se cansa y deja de preguntar, que es exactamente lo que se buscaba desde el principio.

Qué significa exactamente

La locución tiene tres componentes y el tercero es el que la define. El primero es el aplazamiento: la respuesta no llega. El segundo es la reiteración: no se aplaza una vez, se aplaza tantas como haga falta. El tercero, decisivo, es que la negativa ya está tomada. El que da largas ha decidido que no, y lo que está haciendo es evitar el momento incómodo de decirlo.

Por eso resulta erróneo tratarla como sinónimo de posponer. Posponer es neutro y puede responder a razones legítimas, incluso a un plan. Dar largas incorpora un juicio moral: implica desgana y, con mucha frecuencia, mala fe. Es la respuesta de quien no quiere pagar, de quien no piensa contratarte, de quien ya sabe que la reforma no se hará y prefiere que el asunto se apague solo.

Hay una asimetría interesante en el uso. Casi nadie dice de sí mismo que está dando largas; se dice del otro, y funciona como acusación. La víctima lo detecta antes de poder demostrarlo, y ese desfase entre la sospecha y la prueba es justo lo que hace tan eficaz la táctica: al que da largas no se le puede reprochar nada concreto, porque formalmente no ha hecho nada malo.

Frente a expresiones cercanas, las diferencias son claras. Dar la callada por respuesta supone silencio, y aquí hay palabras de sobra, precisamente para llenar el hueco. Marear la perdiz apunta a hacer dar vueltas al otro, a menudo con actividad aparente, mientras que dar largas puede consistir en no hacer absolutamente nada. Torear a alguien añade el componente de engaño activo y de burla. Y escurrir el bulto se refiere a evitar una responsabilidad, no a retrasar una respuesta.

Nótese también que el plural es obligatorio. No se da una larga, se dan largas. La forma en plural refuerza la idea de repetición: no es un aplazamiento, es una serie de ellos, y ahí está buena parte del significado.

De dónde viene

La explicación que se sostiene no requiere ningún escenario pintoresco: la locución se construye sobre el adjetivo largo aplicado al tiempo, que es uno de los usos más antiguos y productivos de esa palabra en castellano.

El castellano lleva siglos midiendo el tiempo con el vocabulario del espacio. Un plazo es largo, un asunto se resuelve a la larga, algo ocurre a largo plazo, se habla de largas fechas en la lengua antigua para referirse a los aplazamientos concedidos en los contratos y en las deudas. En ese sistema, dar largas encaja sin ningún esfuerzo: es dar plazos, conceder dilaciones, ir estirando el tiempo del otro.

El propio sustantivo lo confirma. Larga tiene registrado en la lexicografía el valor de dilación o retardo, es decir, no es un simple adjetivo sustantivado por capricho de la locución, sino una palabra con su significado propio dentro del campo del aplazamiento. Cuando el idioma dispone ya de la pieza exacta, no hace falta buscarla en otro oficio.

La ficha sitúa la expresión en el siglo XVII, época en la que el vocabulario del plazo y de la espera era terreno común en el lenguaje jurídico, mercantil y cortesano. Dar largas a un acreedor, a un pretendiente o a un pleito era una operación cotidiana, y de las que dejan huella en la lengua.

Hasta qué punto está probado

Conviene ser preciso con lo que aquí se afirma y con lo que no.

Lo que se puede sostener con solidez es la parte negativa: la explicación taurina que circula por todas partes no cuadra, y en la sección siguiente se detalla por qué. Ese desmentido es firme porque se apoya en cómo funciona realmente la técnica del toreo, no en una conjetura.

Lo que no se puede afirmar con la misma rotundidad es la reconstrucción positiva. La derivación a partir del adjetivo largo es transparente, coherente con el resto de la familia léxica y económica en el sentido de que no exige suponer nada externo. Pero no disponemos de una primera documentación fechada que muestre el nacimiento exacto de la locución ni el momento en que quedó fijada con el matiz de mala fe que hoy tiene.

Dicho de otro modo: sabemos de dónde no viene con bastante seguridad, y de dónde viene con mucha probabilidad. Esa asimetría es normal en este terreno. Refutar una explicación falsa suele ser más fácil que documentar la verdadera, porque para lo primero basta con encontrar una contradicción y para lo segundo hacen falta textos que a veces sencillamente no se conservan.

Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)

La versión que se repite en foros, en artículos de divulgación y en no pocos libros de dichos sostiene que la expresión viene del toreo. Según ese relato, dar largas sería dar pases largos con el capote para entretener al toro y ganar tiempo. Suena bien y encaja con la idea de dilación, y por eso ha prosperado. El problema es que quien la formula no conoce la técnica que invoca.

La objeción principal es de sentido. En el toreo, la larga es un lance de capote a una mano, ejecutado normalmente para rematar un quite, en el que se lleva al toro lejos y se cierra la suerte. No es una táctica de entretenimiento ni un recurso para ganar tiempo: es un remate, y además de los vistosos, de los que buscan aplauso. Quien da una larga está terminando algo, no alargándolo. La expresión taurina significa, en la práctica, lo contrario de lo que se le atribuye.

La segunda objeción es cronológica. El toreo a pie con lances codificados y con nombre propio se sistematiza a partir del siglo XVIII, mientras que el uso de largas con valor de dilación pertenece al vocabulario del plazo, que es muy anterior y que estaba plenamente disponible en el castellano clásico. Una explicación que hace derivar lo antiguo de lo moderno tiene un problema difícil de salvar.

La tercera es de economía. Cuando una expresión se explica sin salir de la lengua común, recurrir a un tecnicismo gremial es un rodeo innecesario. Aquí tenemos a la larga, largo plazo, a largas fechas y el propio sustantivo larga con su valor de dilación. Todo el material está a la vista.

Queda por explicar por qué el bulo prendió con tanta fuerza, y la respuesta está en una expresión vecina que sí es taurina de pleno derecho: dar una larga cambiada, que significa esquivar a alguien con un quiebro, dejarlo con un palmo de narices. Esa sí procede de la plaza y su sentido figurado es cercano al de la evasión. La coincidencia de la palabra larga en ambas ha hecho el resto. Es un mecanismo clásico de la etimología popular: se toman dos expresiones que comparten una palabra, se atribuye a una el origen de la otra y nadie vuelve a comprobarlo.

Cómo se usa hoy

Está viva y es de uso constante en todo el ámbito hispanohablante. Su hábitat natural son las reclamaciones, las devoluciones, los presupuestos de obra, los trámites administrativos y las relaciones personales que uno de los dos no quiere terminar de romper.

El registro es coloquial pero completamente aceptable por escrito, incluida la prensa. No resulta ofensiva, aunque sí acusatoria: decirle a alguien a la cara que le está dando largas es un reproche serio, porque se le está atribuyendo mala fe y no simple lentitud.

En América se emplea con el mismo valor en Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela. En México se solapa parcialmente con dar el avión, que consiste en seguirle la corriente a alguien sin ninguna intención de cumplir, aunque el avión insiste en el fingimiento y las largas en el aplazamiento. En el Río de la Plata es frecuente el verbo dilatar con este mismo sentido en registro más neutro.

La construcción admite dos formas. Con complemento de persona, dándome largas, el foco está en la víctima. Con complemento de cosa, dar largas al asunto, el foco está en el expediente. Y la perífrasis progresiva, estar dando largas, es la más frecuente de todas, porque subraya justamente la duración, que es donde duele.

Expresiones parecidas

La más próxima por el efecto es marear la perdiz, que también consiste en no resolver, aunque con más movimiento aparente: allí se hace dar vueltas al otro, aquí basta con no contestar. Ir de la Ceca a la Meca describe la consecuencia sobre quien la sufre, el trajín inútil.

Dar la callada por respuesta es la versión silenciosa y en cierto modo más honesta, porque no promete nada. Torear a alguien añade engaño y burla, y esa sí procede del ruedo sin discusión. Escurrir el bulto se centra en eludir la responsabilidad más que en retrasar la respuesta.

En el extremo opuesto está coger el toro por los cuernos, que es exactamente lo que no hace quien da largas: afrontar el asunto de una vez. La oposición entre ambas resulta útil para explicar el matiz a quien aprende el idioma.

El inglés dispone de to stall someone, entretener a alguien para ganar tiempo, y de to give someone the runaround, hacerlo dar vueltas. La segunda está más cerca de marear la perdiz que de nuestra locución, lo que muestra que la distinción entre no contestar y hacer dar vueltas existe también en aquella lengua.

⏳ Cronología y Registro Histórico

El largo aplicado al tiempo
Origen probable
El castellano lleva siglos midiendo el tiempo con vocabulario del espacio: un plazo es largo, un asunto se resuelve a la larga, algo ocurre a largo plazo, y la lengua antigua habla de largas fechas para los aplazamientos de los contratos y las deudas. El sustantivo «larga» tiene registrado el valor de dilación. Con la pieza exacta ya disponible en la lengua común, no hace falta buscarla en ningún oficio.
La larga de capote del toreo
Explicación popular desmentida
Según el relato más repetido serían pases largos para entretener al toro. Quien lo formula no conoce la técnica: la larga es un lance a una mano que remata un quite, lleva al toro lejos y cierra la suerte; quien la da está terminando algo, no alargándolo. El toreo codificado es además posterior al vocabulario del plazo. El bulo prendió por contagio de «dar una larga cambiada», esa sí taurina.

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Argentina

Dilatar algo a propósito para no comprometerse

Mismo sentido, sin diferencias apreciables

«Me viene dando largas desde marzo; ya sé que no me va a pagar.»

Chile

Retrasar la solución con excusas

Mismo sentido, sin diferencias apreciables

«El casero me da largas con el arreglo del calefont hace meses.»

Colombia

Aplazar sin comprometerse a nada

Mismo sentido, sin diferencias apreciables

«En la EPS me dan largas con la cita desde enero.»

España

Aplazar sin comprometerse

Implica mala fe o al menos desgana

«Llevan un año dándome largas con la devolución.»

México

Aplazar una respuesta con excusas para no decir que no

Mismo sentido, sin diferencias apreciables; frecuentísimo hablando de trámites y de gobierno

«Llevo tres meses pidiendo el permiso y nomás me dan largas.»

Perú

Dilatar un asunto para no resolverlo

Mismo sentido, sin diferencias apreciables

«La municipalidad me da largas con la licencia hace medio año.»

Uruguay

Mismo sentido que el general

Venezuela

Ir postergando algo con excusas

Mismo sentido, sin diferencias apreciables

«Me dieron largas con el trámite hasta que se me venció el papel.»

Ejemplos de uso

  • «Llevo tres veranos preguntándole a mi cuñado por el remolque y siempre me da largas.»
  • «No le des largas al informe, que el lunes lo piden en dirección y quedamos fatal.»
  • «En la tienda me dieron largas con la garantía hasta que pedí la hoja de reclamaciones.»

Así suena en una conversación

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to stall someone

Literalmente: parar a alguien

Preguntas frecuentes

¿Qué significa dar largas?

Significa retrasar deliberadamente la respuesta o la solución de algo, con excusas, para no tener que negarse abiertamente.

¿Viene dar largas del toreo?

No se sostiene. La larga taurina es un lance de remate vistoso y resolutivo, justo lo contrario de una dilación.

¿De dónde viene entonces dar largas?

Del adjetivo largo aplicado al tiempo, el mismo que está en a la larga, largo plazo y a largas fechas.

¿Es lo mismo «dar largas» que «dar una larga cambiada»?

No, y ahí nace la confusión. «Dar una larga cambiada» sí es taurino y significa esquivar a alguien con un quiebro. «Dar largas» es aplazar sin resolver. Se parecen en la forma, no en el sentido ni en el origen.

Fuentes consultadas

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
  2. Corominas, Joan, y José Antonio Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico
  3. Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana (1869), s. v. Dar largas, «Dar largas, con pretextos, al despacho de algun negocio.»

Qué sostiene esta ficha

  • Certeza declarada: el origen que más circula es falso.
  • Fuentes citadas: 3 obras.
  • Primera aparición escrita: no localizada en las obras consultadas.
  • Estado editorial: redactada; pendiente de revisión humana.

Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.

Expresiones emparentadas

Dar una larga cambiada

Desviar a alguien de su intención con un movimiento elegante y sorpresivo, mandándolo en dirección contraria…

Frase hecha 🇨🇴 Colombia🇪🇸 España🇲🇽 México Origen probable
Más detalles

Torear a alguien

Manejar a una persona con engaños y evasivas, llevándola de un lado a otro sin darle nunca lo que pide ni una negativa…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen probable
Más detalles

Coger el toro por los cuernos

Afrontar un problema de frente y por su parte más peligrosa, en lugar de darle vueltas o esperar a que se resuelva solo.

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Origen disputado
Más detalles

Arrastrar los pies

Andar sin levantar los pies del suelo por cansancio, vejez o desgana; también, hacer algo a regañadientes…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Explicación popular desmentida
Más detalles

Hacer aguas

Orinar, dicho con eufemismo. No es sinónimo de hacer agua, que es lo que hace el barco con una vía abierta o el plan…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇱 Chile🇨🇴 Colombia Explicación popular desmentida
Más detalles

Ponerse el mundo por montera

Desentenderse por completo del qué dirán y hacer lo que a uno le apetece, sin dejar que las convenciones ajenas…

Frase hecha 🇦🇷 Argentina🇨🇴 Colombia🇪🇸 España Origen disputado
Más detalles