Dar al traste
- Origen histórico: La explicación etimológica más aceptada relaciona traste con través: dar al través era, en la lengua de mar, ir el barco de costado contra la costa y perderse. La locución habría conservado el sentido de…
- Variantes frecuentes: Dar al traste con algo · Irse al traste
- En otros idiomas: «to ruin something» (EN)
Echar a perder algo por completo: se dice de quien arruina un plan y también del plan, el negocio o la ilusión que se viene abajo sin dejar nada aprovechable.
Dar al traste con algo es echarlo a perder por completo y dejarlo sin arreglo posible. Sirve para quien arruina un plan y también para la causa impersonal que lo arruina: una lluvia, una avería, un plazo incumplido. Frente a otras fórmulas de fracaso tiene una particularidad, y es que no admite grados.
Qué significa exactamente
La expresión describe una destrucción total y sobrevenida. Hay que subrayar las dos cosas, porque cada una la separa de un grupo distinto de frases parecidas.
Total quiere decir que no queda nada rescatable. Un contratiempo que retrasa una obra no da al traste con ella; la retrasa. Solo se da al traste cuando el asunto se acaba. Por eso resulta chocante oírla aplicada a molestias menores: quien dice que un atasco dio al traste con su tarde está exagerando a propósito, y ese uso irónico existe, pero se apoya en que la frase significa otra cosa mucho más grave.
Sobrevenida quiere decir que el desastre llega de fuera y de golpe. Lo que se abandona no se va al traste, se abandona. Lo que se deteriora poco a poco tampoco: eso se echa a perder. La frase pide un acontecimiento identificable, un antes y un después.
Gramaticalmente es exigente. En la forma activa reclama complemento con la preposición con, y sin él queda coja: se da al traste con la vendimia, con el viaje, con veinte años de trabajo. La construcción sin preposición no está fijada en la lengua. Existe además la forma pronominal irse al traste, en la que desaparece el culpable y el sujeto es la propia cosa arruinada. Ese cambio no es inocente: la reforma se fue al traste no acusa a nadie, mientras que el ministerio dio al traste con la reforma señala con el dedo.
El objeto suele ser un proyecto, un negocio, una carrera, una relación o una ilusión, es decir, algo que estaba en marcha y tenía futuro. Chirría aplicada a objetos físicos: nadie da al traste con una silla, la rompe.
Frente a las vecinas, cada una ocupa su casilla. Echar por tierra se aplica mejor a argumentos y a expectativas. Dar carpetazo supone una decisión voluntaria de archivar. Aguar la fiesta es de intensidad menor y casi siempre lleva un culpable con nombre. Irse a pique es su hermana más cercana en gravedad, con la diferencia de que sugiere un hundimiento progresivo y no un golpe.
De dónde viene
Aquí hay dos hilos que llevan siglos enredados, y lo interesante es que probablemente los dos hayan tirado a la vez.
El primero es el que sugiere la palabra a simple vista. Un trasto es un cacharro inservible, y dar algo al traste sería mandarlo al montón de lo inútil, tirarlo al desván. La lectura es cómoda y explica el sentido sin esfuerzo, que es justamente lo que la hace sospechosa: las etimologías que se entienden a la primera suelen ser reinterpretaciones posteriores hechas por hablantes que ya no reconocían la palabra original.
El segundo hilo es náutico y es el que manejan los estudiosos del léxico. En la lengua de mar existía la locución dar al través, que significaba que el barco iba de costado contra la costa y se perdía. Un buque que daba al través no encallaba de cualquier manera: quedaba atravesado, batido por la mar por el lado más vulnerable, y en pocas horas era leña. Difícil encontrar una imagen mejor de destrucción total y repentina. La hipótesis sostiene que la locución conservó ese sentido mientras la forma se contaminaba con traste, palabra más corriente y de sonido parecido.
Corominas expone esta vía en su diccionario etimológico, y añade un dato que ata los dos hilos de manera inesperada. Tanto trasto como traste proceden del latín transtrum, el travesaño, y en particular el banco de los remeros de una nave. La palabra que hoy nombra el cacharro inútil del trastero nació designando una pieza de barco. Con lo cual el supuesto conflicto entre la explicación marinera y la del cacharro es menos frontal de lo que parece: ambas beben de la misma raíz, solo que una la tomó por el lado del mar y la otra por el lado de la casa.
Queda por ahí una tercera lectura que conviene descartar de entrada. El traste de una guitarra, la varilla del mástil, comparte étimo con las anteriores pero no tiene nada que ver con la locución. Ni el instrumento ni la música aportan aquí ningún sentido de ruina.
Hasta qué punto está probado
Lo firme es la existencia de dar al través con valor náutico de pérdida del barco. Esa locución está en la lengua marinera del Siglo de Oro y su significado no se discute.
Lo firme también es la etimología de las palabras: la familia de transtrum está bien establecida y de ella salen tanto el trasto como el traste.
Lo que no está probado es el eslabón intermedio, que es precisamente el que la hipótesis necesita. Nadie ha fechado el momento en que al través pasó a decirse al traste, ni ha localizado el texto que documenta el cruce. Las dos formas convivieron largo tiempo y la sustitución pudo producirse por confusión fonética, por reinterpretación de los hablantes o por las dos cosas a la vez, sin que ningún documento permita elegir.
Por eso esta ficha marca el origen como probable. Es la explicación mejor argumentada y la que suscribe la etimología seria, pero se apoya en una reconstrucción verosímil y no en una prueba. Quien la cuente hará bien en decir que es lo más aceptado, no que está demostrado.
Cómo se usa hoy
Es de registro coloquial, aunque se lee sin extrañeza en prensa y hasta en textos administrativos, donde funciona como alternativa expresiva a impedir o frustrar. No es una expresión juvenil ni especialmente moderna; suena adulta y algo formal dentro de lo coloquial.
Vive en todo el ámbito hispanohablante. En España domina la forma activa con complemento, muy asociada a la meteorología y a los planes: la lluvia da al traste con la vendimia, con la romería, con el partido. En el Caribe, y en Cuba de manera muy marcada, es frecuentísima la forma pronominal irse al traste, aplicada a viajes, trámites y proyectos que se caen. En Colombia, México, Venezuela y el Cono Sur se emplean ambas sin diferencia de sentido.
Hay un error de forma que conviene señalar porque se repite: la expresión es dar al traste, con la preposición a contraída en el artículo. Dar el traste no está fijada ni la recogen los diccionarios, y quien la escribe así suele estar pensando en el trasto sin saberlo.
El tono es de constatación, casi de crónica. No insulta ni acusa por sí misma, aunque en la forma activa el sujeto queda señalado como responsable. Se puede usar delante de cualquiera, incluido el causante del desastre, y de hecho es una manera relativamente elegante de reprochar: describe el efecto y deja que el culpable se dé por aludido.
Expresiones parecidas
El castellano tiene una colección espléndida de maneras de decir que algo se ha estropeado del todo, y casi todas vienen del mar. Irse a pique es la más próxima en gravedad, con el matiz de hundimiento y no de golpe seco. Irse al garete describe algo distinto y muy útil: no la destrucción, sino la deriva sin gobierno, el barco que va donde lo lleva la corriente porque nadie manda en él. Un negocio que se va al garete todavía existe; uno con el que se ha dado al traste, no.
Encallar se queda a medio camino: el barco está parado y en apuros, pero entero, y de un encallamiento se puede salir con la marea. Tirar por la borda introduce el elemento que a la nuestra le falta, la voluntad: quien tira por la borda destruye algo suyo a propósito, casi siempre por orgullo o por prisa.
Fuera del agua, echar por tierra comparte la idea de derribo y se ha especializado en argumentos, teorías y expectativas. Dar carpetazo pertenece al mundo de la oficina y siempre supone una decisión consciente de cerrar el asunto. Venirse abajo es intransitiva y no necesita culpable, igual que la forma pronominal de la nuestra.
Y hay una pareja que ilumina bien los límites. Aguar la fiesta arruina un momento, no un proyecto, y se puede sobrevivir a ella. Al traste no deja fiesta que aguar.
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Echar a perder algo por completo: se dice de quien arruina un plan y también del plan, el negocio o la ilusión que se viene abajo sin dejar nada aprovechable.
Chile
Echar a perder algo por completo: se dice de quien arruina un plan y también del plan, el negocio o la ilusión que se viene abajo sin dejar nada aprovechable.
Colombia
Echar a perder algo por completo: se dice de quien arruina un plan y también del plan, el negocio o la ilusión que se viene abajo sin dejar nada aprovechable.
Cuba
Estropearse un plan
Frecuente la forma irse al traste
«El viaje se fue al traste por un problema de visados.»
España
Arruinar o arruinarse algo
Casi siempre con complemento: dar al traste con
«La lluvia dio al traste con la vendimia.»
México
Echar a perder algo por completo: se dice de quien arruina un plan y también del plan, el negocio o la ilusión que se viene abajo sin dejar nada aprovechable.
Perú
Echar a perder algo por completo: se dice de quien arruina un plan y también del plan, el negocio o la ilusión que se viene abajo sin dejar nada aprovechable.
Venezuela
Echar a perder algo por completo: se dice de quien arruina un plan y también del plan, el negocio o la ilusión que se viene abajo sin dejar nada aprovechable.
Ejemplos de uso
- «Una discusión tonta por la herencia dio al traste con veinte años de comidas los domingos.»
- «La avería del servidor dio al traste con la entrega y hubo que llamar al cliente a las once de la noche.»
- «El concierto se fue al traste porque los permisos no llegaron a tiempo y hubo que devolver las entradas.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to ruin something
Literalmente: arruinar algo
Preguntas frecuentes
¿Qué significa dar al traste con algo?
Significa echarlo a perder por completo, de forma repentina y sin posibilidad de arreglo. Se dice tanto de quien arruina un plan como del imprevisto que lo arruina.
¿De dónde viene dar al traste?
La explicación más aceptada lo vincula a la locución náutica dar al través, que era irse el barco de costado contra la costa y perderse. El cruce entre través y traste es probable, pero no está fechado ni documentado.
¿Se dice dar al traste o dar el traste?
La forma correcta es dar al traste con algo. Dar el traste no está fijada en el uso ni la recogen los diccionarios: suele salir de confundirlo con el trasto inservible.
¿Es lo mismo irse al traste que irse al garete?
No. Lo que se va al traste se pierde del todo. Lo que se va al garete queda a la deriva, sin gobierno, pero todavía existe y puede reconducirse.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
Expresiones emparentadas
Irse al garete
Echarse a perder un asunto por falta de control o de cuidado, hasta acabar en el fracaso o el abandono completo.
Irse a pique
Hundirse un barco y, en sentido figurado, fracasar un negocio, un plan o una relación de manera rápida y sin remedio.
Al abordaje
Lanzándose sobre algo de forma directa y sin miramientos, con más decisión que método y aceptando el choque frontal.
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