Chusma
- Origen histórico: Chusma entró al castellano desde el genovés ciurma, y este del latín tardío celeusma, que a su vez viene del griego kéleusma, el canto acompasado con que el cómitre marcaba el ritmo de la boga. De designar el…
- Variantes frecuentes: Ser una chusma · La chusma
- En otros idiomas: «rabble» (EN)
Conjunto de gente a la que se desprecia por vulgar o de baja condición; en el Río de la Plata, además, persona chismosa y ordinaria.
Chusma es hoy un insulto de clase: nombra a un conjunto de gente al que se desprecia por vulgar o de baja condición. En Argentina y en Uruguay ha tomado otro camino y designa a la persona chismosa y entrometida. Detrás de las dos acepciones hay una galera, unos remeros y un canto.
Qué significa exactamente
Conviene tratar las dos acepciones por separado, porque no se parecen ni en la gramática ni en la gravedad.
En el español peninsular y en la mayor parte de América, chusma es un colectivo despectivo. No se refiere a una persona sino a un grupo, y no describe una conducta sino una condición social atribuida desde fuera. Equivale a gentuza, a populacho, a plebe. Su carga es clasista de arriba abajo, sin excepciones: nadie se llama chusma a sí mismo salvo en broma, y quien usa la palabra en serio está trazando una línea entre él y los demás. Por eso la palabra dice tanto del que habla como de aquellos de quienes habla.
El término no admite término medio. Otras palabras despectivas tienen usos suavizados o irónicos que las vuelven aceptables entre amigos; esta no. En un texto público, llamar chusma a un grupo de personas es una descalificación completa, y quien lo hace no puede alegar después que se refería a otra cosa.
En el Río de la Plata la evolución ha sido distinta y mucho más suave. Allí chusma se aplica a una persona concreta y significa chismoso, entrometido, aficionado a comentar la vida ajena. Funciona como sustantivo, ese es un chusma, y también como adjetivo invariable, sos muy chusma. De ahí ha salido el verbo chusmear, cotillear, y el sustantivo chusmerío, que nombra tanto la actividad como el conjunto de habladurías. Nada de esto es especialmente ofensivo: se dice entre amigos, en tono de broma y sin que nadie se moleste demasiado.
El contraste entre las dos acepciones produce malentendidos reales. Un argentino que llama chusma a un español le está diciendo cotilla; el español entiende que le acaban de llamar gentuza. La diferencia de gravedad entre ambas cosas es considerable.
Hay además un tercer uso, poco frecuente y estrictamente técnico, que aparece en los textos de historia naval y que conviene reconocer para no leerlo mal: la chusma de una galera era el conjunto de la gente de remo, sin ninguna intención insultante por parte del autor que lo escribe. En un libro sobre Lepanto, chusma es una categoría administrativa, no un desprecio. Es el significado del que salieron todos los demás.
De dónde viene
Esta es de las pocas palabras del repertorio cuya historia se puede seguir eslabón por eslabón, y Corominas la documenta completa.
El punto de partida está en el griego kéleusma, que significaba orden, voz de mando, y designaba en particular el grito acompasado con que se marcaba el ritmo de la boga en una nave de remos. La palabra deriva del verbo que significa mandar, y su sentido primero es el de la orden cantada.
Del griego pasó al latín tardío como celeusma, con el mismo valor: el canto rítmico que sincronizaba a los remeros. De ahí llegó al genovés ciurma, y aquí ocurre el desplazamiento decisivo. La palabra deja de nombrar el canto y pasa a nombrar a quienes remaban al son de ese canto, es decir, el conjunto de la gente de remo. El italiano conserva todavía ciurma con el sentido de tripulación.
Del genovés entró al castellano en el siglo XVI, en pleno apogeo de la galera como instrumento militar en el Mediterráneo, y con un valor técnico preciso. A bordo de una galera española, la chusma era el conjunto de los que movían los remos: forzados condenados por la justicia, esclavos y algún remero voluntario a sueldo. Se distinguía con toda claridad de la gente de mar y de la gente de guerra, que eran las otras dos categorías de a bordo y ocupaban una posición social incomparablemente mejor. El cómitre marcaba el ritmo con la voz, con el pito y con el rebenque, y la chusma remaba.
El resto del recorrido se explica solo. Si una palabra nombra al escalón más bajo de una sociedad flotante, formado por condenados y esclavos, tarde o temprano se desprende de la nave y sirve para nombrar el escalón más bajo de la sociedad de tierra firme. Ese es el chusma que ha llegado a nuestros días con sentido despectivo, y así lo recogen los diccionarios.
Falta explicar el giro rioplatense. Se ha señalado un uso decimonónico en la Argentina en el que chusma designaba al conjunto de mujeres, niños y ancianos de una toldería, es decir, a la parte no combatiente de un grupo, con el mismo tono despectivo de fondo. Sea esa la vía o no, el desarrollo semántico posterior es coherente: del desprecio hacia la gente ordinaria se pasa a señalar la conducta que se le atribuye tópicamente, la de hablar de la vida ajena. El Diccionario de americanismos recoge la acepción como propia de la zona.
Cómo se usa hoy
La palabra está viva en todo el ámbito hispánico, pero significa cosas tan distintas según dónde se diga que conviene tratarla con cuidado al cruzar fronteras.
En España es de registro vulgar y se emplea casi siempre en la polémica política y en la queja social: se llama chusma a los seguidores del equipo contrario, a los votantes del adversario, a los vecinos que hacen ruido. Es una palabra que descalifica de golpe y que no deja sitio a la réplica, y por eso funciona tan bien en los ataques y tan mal en cualquier texto que aspire a discutir algo. Un consejo práctico: fuera de la cita literal o del análisis, no hay manera neutra de usarla.
En México, en Perú, en Chile y en Venezuela se mantiene el sentido colectivo y despectivo, con menor frecuencia de uso que en España y con la competencia de otras palabras locales del mismo campo.
En Argentina y en Uruguay manda con diferencia el sentido de chismoso, y su uso es cotidiano, ligero y muy productivo. La televisión rioplatense ha popularizado chusmear y chusmerío hasta convertirlos en etiquetas de género para los programas de espectáculos. Ahí la palabra ha perdido casi toda su agresividad original.
Gramaticalmente, el sentido colectivo funciona como nombre no contable y suele llevar artículo determinado: la chusma. El plural resulta forzado. El sentido rioplatense, en cambio, es contable y admite plural sin problema: son unos chusmas.
Se escribe con che inicial y sin ninguna dificultad ortográfica, aunque la pronunciación de la ese final varía por zonas como en cualquier otra palabra.
Queda una consideración que no es lingüística pero que afecta al uso. Cuando se sabe de dónde viene la palabra, emplearla como insulto se vuelve algo más incómodo: se está llamando a alguien remero forzado, es decir, condenado o esclavo. La lengua no obliga a nadie a recordar la etimología de lo que dice, y la mayoría de los insultos sobrevivirían mal a ese examen. Pero en este caso el rastro sigue tan visible que merece la pena tenerlo presente antes de escribirla.
Expresiones parecidas
En el campo del desprecio colectivo, el castellano dispone de un arsenal considerable y bastante bien graduado. Gentuza es la más corriente y la más directa. Populacho tiene un aire decimonónico y suele aparecer en textos escritos. Plebe conserva su origen romano y se usa hoy sobre todo en tono irónico. Turba añade la idea de multitud descontrolada, y por eso pertenece más al relato de los disturbios que al insulto personal.
Hay un pariente etimológico que merece mencionarse porque su historia corre en paralelo: canalla llegó al castellano desde el italiano canaglia, formada sobre cane, perro, y designó primero a la jauría y después a la gente considerada despreciable. Dos palabras italianas, dos desplazamientos idénticos, y el mismo destino en español.
Del mundo de la galera quedan otras piezas en la lengua. Galeote nombra al remero condenado. Remar como un galeote describe el trabajo agotador y sin recompensa, y sigue viva. Pasar por la quilla conserva el recuerdo de uno de los castigos más brutales de la marina de vela.
En el sentido rioplatense, los equivalentes de otras zonas son cotilla en España, metiche en México y chismoso en casi todas partes. Ninguno de ellos comparte el pasado de la nuestra, que es la única que llegó al chismorreo después de pasar por un banco de galera.
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Persona chismosa y entrometida
Se usa también como adjetivo: sos muy chusma
«No seas chusma, no te metas en esa conversación.»
Chile
Conjunto de gente a la que se desprecia por vulgar o de baja condición; en el Río de la Plata, además, persona chismosa y ordinaria.
Cuba
Conjunto de gente a la que se desprecia por vulgar o de baja condición; en el Río de la Plata, además, persona chismosa y ordinaria.
España
Gentuza, populacho
Muy despectivo y clasista
«Hablaba de sus vecinos como si fueran chusma.»
México
Conjunto de gente a la que se desprecia por vulgar o de baja condición; en el Río de la Plata, además, persona chismosa y ordinaria.
Perú
Conjunto de gente a la que se desprecia por vulgar o de baja condición; en el Río de la Plata, además, persona chismosa y ordinaria.
Uruguay
Conjunto de gente a la que se desprecia por vulgar o de baja condición; en el Río de la Plata, además, persona chismosa y ordinaria.
Venezuela
Conjunto de gente a la que se desprecia por vulgar o de baja condición; en el Río de la Plata, además, persona chismosa y ordinaria.
Ejemplos de uso
- «Dejá de escuchar detrás de la puerta, mamá, que sos una chusma y después andás contando todo.»
- «El encargado nos trataba como chusma hasta que se le fue media plantilla en apenas un mes.»
- «Desde el palco insultaban a la afición visitante llamándola chusma y la grada entera se revolvió.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
rabble
Literalmente: chusma, populacho
IT
ciurma
Literalmente: tripulación de remeros
Preguntas frecuentes
¿Qué significa chusma?
En España y en la mayor parte de América designa despectivamente a un grupo de gente considerada vulgar o de baja condición. En Argentina y Uruguay significa además persona chismosa y entrometida.
¿De dónde viene la palabra chusma?
Del genovés ciurma, del latín tardío celeusma y este del griego kéleusma, el canto acompasado con que se marcaba el ritmo de los remeros. En la galera española, la chusma era el conjunto de forzados y esclavos que remaban.
¿Por qué en Argentina chusma significa chismoso?
Es un desarrollo americano del mismo término: del desprecio hacia la gente ordinaria se pasó a señalar la conducta que se le atribuía, la de meterse en la vida ajena. De ahí salieron chusmear y chusmerío.
¿Es un insulto decir chusma?
En España sí, y bastante grave: es una descalificación clasista sin uso neutro posible. En el Río de la Plata, con el sentido de chismoso, es mucho más suave y se dice entre amigos casi en broma.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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