Vade retro
- Origen y documentación: La fórmula completa vade retro me, Satana está en el evangelio de Marcos según la Vulgata, y Jesús no se la dirige al diablo sino a Pedro, que acababa de intentar disuadirlo de su destino. La escena…
- Variantes recogidas: Vade retro, Satanás · Vademecum retro
- En otros idiomas: «get thee behind me» (EN)
Fórmula de rechazo tajante ante algo que se considera una tentación o un peligro. Literalmente significa «retírate, échate atrás».
La historia que circula por internet es falsa. Aquí se explica por qué.
Se dice vade retro para rechazar de plano algo que tienta o que da miedo. Literalmente significa «retírate, échate atrás». Casi todo el mundo la asocia a Jesús expulsando al diablo en el desierto, y ahí está el problema: en la Vulgata, la fórmula con retro no se la dice al demonio, se la dice a Pedro.
Qué significa exactamente
Es una fórmula de rechazo enfático, no una simple negativa. Quien la usa no está diciendo que no quiere algo: está diciendo que ese algo representa un peligro del que hay que apartarse, y lo dice con una solemnidad prestada que es justo lo que la hace graciosa.
Gramaticalmente son dos piezas latinas: vade, imperativo del verbo ir, y retro, atrás. Ve atrás, apártate, ponte detrás. La versión larga añade el vocativo: vade retro, Satanás.
El uso actual es casi siempre humorístico y desproporcionado a propósito. Se rechaza así una segunda ronda, un postre, una hipoteca, una propuesta de trabajo los domingos. El chiste consiste en tratar como tentación diabólica algo que no lo es, y por eso la fórmula pierde toda la gracia si se usa en serio: dicha con gravedad suena a exorcismo de película.
Frente a otras fórmulas de rechazo, esta tiene un matiz de resistencia interior. No es de eso nada ni ni hablar: implica que la cosa atrae y que uno se está defendiendo de sí mismo. Ese componente de tentación es lo que la distingue.
De dónde viene
De la Vulgata, la versión latina de la Biblia. La fórmula completa vade retro me, Satana aparece en el evangelio de Marcos, en el pasaje de Cesarea de Filipo: Jesús acaba de anunciar su muerte, Pedro lo aparta e intenta disuadirlo, y recibe esa respuesta. El destinatario es, por tanto, el apóstol, no el diablo.
La escena que todo el mundo tiene en la cabeza, la de las tentaciones en el desierto, se cierra en Mateo con un vade, Satana sin el retro. Es una diferencia de una sola palabra y lo cambia todo, porque es precisamente el retro el que ha quedado en la lengua.
A esas dos escenas hay que sumar una tercera pieza, que es la que probablemente fijó la fórmula en la memoria colectiva: la medalla de san Benito, cuyas siglas grabadas desarrollan un Vade retro Satana seguido de la advertencia de no sugerir cosas vanas. Es un texto de redacción tardía, muy posterior a los evangelios, pero su difusión fue enorme y llevó la fórmula exacta a millones de objetos de devoción.
Sobre el sentido de las palabras en Marcos, hay comentaristas que leen ese ponte detrás de mí no como una expulsión sino como una orden de volver al sitio del discípulo, que camina detrás del maestro y no delante marcándole el rumbo. Es una lectura extendida entre exégetas, y conviene presentarla como lo que es, una interpretación del texto y no un dato.
Hasta qué punto está probado
Los textos son verificables y cualquiera puede comprobarlos: ahí está la diferencia entre los dos pasajes, y no depende de ninguna hipótesis. Lo que no puede fecharse con el estudio es cuándo la fórmula empezó a usarse en español como exclamación popular fuera del contexto litúrgico. La datación medieval se apoya en la circulación de la Vulgata y de la liturgia, no en un primer testimonio romance fechado.
Tampoco conviene afirmar que la confusión sea moderna. Mezclar las dos escenas es un error viejo, favorecido por la predicación y por la iconografía, y no hay manera de saber quién lo cometió primero.
Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)
La versión popular dice que Jesús pronunció vade retro, Satanás al rechazar las tentaciones del demonio en el desierto. Aparece en artículos, en homilías y en cualquier recopilación de latinajos.
La Vulgata no lo respalda. En el desierto, según Mateo, la respuesta es vade, Satana, sin retro. Y donde sí aparece vade retro me, Satana es en Marcos, dirigido a Pedro. La versión que circula toma la fórmula de un pasaje y el escenario de otro, y los une en una escena que no existe en ningún evangelio.
Al cruce se suma el eco de la medalla benedictina, que sí lleva grabado exactamente Vade retro Satana y que la mayoría de la gente ha visto alguna vez sin saber de dónde salía el texto. Tres fuentes distintas fundidas en un solo recuerdo: es el mecanismo habitual de las citas mal atribuidas, y funciona mejor cuanto más conocidas son las piezas por separado.
Queda una paradoja que vale la pena dejar dicha, porque no es una broma sino una consecuencia de los textos: la frase que el imaginario popular considera la fórmula antidiabólica por excelencia se la dirigió Jesús, según el evangelio que la contiene, a su propio discípulo. El diablo, en ese versículo, no aparece por ninguna parte.
Cómo se usa hoy
El registro es culto, porque es latín, pero el uso es coloquial y casi siempre jocoso. Se oye en conversación entre gente que no tiene ninguna intención religiosa, y funciona como marca de complicidad cultural: quien la dice sabe que está usando una fórmula grande para una cosa pequeña.
Fuera de la broma, sobrevive en dos contextos serios. Uno es el religioso propiamente dicho, donde conserva su valor. El otro es el retórico, en artículos y discursos, cuando alguien quiere rechazar una idea con aparato: se lee, por ejemplo, aplicada a propuestas políticas que el autor considera peligrosas. Ahí suena grandilocuente y hay que medirla.
Se escribe en cursiva, en dos palabras y sin tildes, y cuando lleva el nombre se separa con coma y se pone la mayúscula: vade retro, Satanás. La forma vademecum retro que a veces se oye es un cruce con otra palabra latina distinta y no tiene fundamento.
En toda América hispanohablante se entiende igual, por la misma vía religiosa y con el mismo tono humorístico, aunque su frecuencia es menor que en España. No hay ningún matiz que advertir a un lector de otro país.
Dos precisiones de forma que se ven fallar a menudo. La primera: en español la fórmula se ha quedado en dos palabras, sin el me que lleva el original latino, de modo que lo que decimos no coincide exactamente con lo que está en el texto. La segunda: vademécum es una palabra distinta, significa ven conmigo y designa un manual de consulta, así que el cruce que a veces se oye no tiene ningún fundamento.
Tampoco se conjuga ni se adapta. Es una pieza cerrada, una interjección, y no admite sujeto ni tiempo verbal: se dice vade retro y se acabó. Cualquier intento de acomodarla a la gramática española suena a chiste.
Su supervivencia debe bastante al cine. Las películas de exorcismos y de terror religioso han mantenido en circulación un puñado de latinajos que sin ellas habrían quedado reducidos al ámbito litúrgico, y esta es de las que mejor han resistido. Buena parte de los hablantes que la usan la oyeron por primera vez en una pantalla y no en una iglesia, y eso explica que el imaginario asociado sea el del demonio y no el del evangelio de Marcos, que es donde realmente está la frase.
Expresiones parecidas
Pertenece al grupo de latinismos que salieron de la liturgia y se hicieron coloquiales. Mea culpa hizo el mismo viaje desde el rito hasta la conversación, aunque con función contraria: allí uno se acusa, aquí se defiende. Réquiem conserva más el aroma solemne y apenas admite broma, salvo en la fórmula de dar algo por muerto. El paralelo más exacto es sursuncorda, salida del sursum corda de la misa y convertida por el habla popular en un personaje imaginario y poderosísimo al que nadie obedece: mismo origen litúrgico, misma deriva humorística, mismo desconocimiento general del texto de partida. Y persona non grata viene de otro sitio, del lenguaje diplomático, pero comparte la función de rechazo formalizado.
⏳ Cronología y Registro Histórico
«Vade retro me, Satana, dicho a Pedro»
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Rechazo enfático de una propuesta tentadora
Hoy casi siempre en tono de broma, ante un postre o un gasto
«¿Otra ronda? Vade retro, que mañana madrugo.»
Ejemplos de uso
- «Me acercaron la bandeja de dulces y levanté las manos: vade retro, que mañana me hacen análisis.»
- «Cuando le propusieron volver a aquel proyecto soltó un vade retro y cambió de tema sin más.»
- «Mi tía se santigua y suelta un vade retro, Satanás, cada vez que le hablan de comprar por internet.»
Así suena en una conversación
Ante la bandeja de postres
—¿Un trozo de tarta?
—Vade retro, que estoy a dieta.
Rechazando una propuesta
—Podríamos hacerlo sin factura.
—Vade retro.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
get thee behind me
Literalmente: ponte detrás de mí
Preguntas frecuentes
¿Qué significa vade retro?
Significa retírate, échate atrás. Se usa como rechazo tajante de algo que se considera una tentación o un peligro, hoy casi siempre en tono de broma.
¿Es verdad que Jesús dijo vade retro al diablo en el desierto?
No según la Vulgata. Allí la escena del desierto se cierra con un vade, Satana sin retro. La fórmula vade retro me, Satana está en Marcos y va dirigida a Pedro, que intentaba disuadirlo.
¿Cómo se escribe vade retro?
En cursiva, en dos palabras y sin tilde. Cuando se añade el nombre, se escribe con coma y mayúscula: vade retro, Satanás.
¿Qué tiene que ver la medalla de san Benito?
Sus siglas grabadas desarrollan un Vade retro Satana, un texto de redacción tardía y muy posterior a los evangelios. Su enorme difusión ayudó a fijar la fórmula exacta en la memoria popular.
Fuentes y referencias
- Vulgata (versión latina de la Biblia)
- Herrero Llorente, Víctor José, Diccionario de expresiones y frases latinas
- Felipe Scío de San Miguel, La Biblia Vulgata latina traducida en español, y anotada conforme al sentido de los Santos Padres y expositores católicos (1790), s. v. Vade retro, «Vade retro me + Salana, quoniam non sapis quee Dei sunt, sed que sunt hominum.»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: el origen que más circula es falso.
- Fuentes citadas: 3 obras.
- Testimonio escrito citado: Evangelio de Marcos, Vulgata.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
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