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DichosyMás Diccionario etimológico & cultura popular

Unos por otros, la casa sin barrer

Respuesta rápida
«Unos por otros, la casa sin barrer» significa Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.
  • Origen histórico: Refrán de vida doméstica recogido en los repertorios populares, con la casa como escenario del trabajo compartido que nadie asume. Su motivación es transparente y describe con exactitud lo que hoy llamaríamos…
  • Variantes frecuentes: Unos por otros y la casa sin barrer · Entre unos y otros, la casa sin barrer
  • En otros idiomas: «Everybody's business is nobody's business» (EN)

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

Cuando una tarea es de todos, acaba no siendo de nadie. Eso es unos por otros, la casa sin barrer: si cada uno da por hecho que la hará el otro, el trabajo se queda sin empezar y el resultado está a la vista de cualquiera. El refrán no acusa a una persona, describe un fallo de reparto, y ahí está la razón de que siga usándose tanto en oficinas como en escaleras de vecinos.

Qué significa exactamente

Lo primero es entender el unos por otros, que hoy se lee mal. No significa que unos actúen en lugar de otros, sino que la culpa se reparte entre todos y por eso no recae en ninguno: por culpa de unos y de otros, esperando cada cual a que se moviera el de al lado. La segunda mitad aporta la prueba visible del fracaso. No se ha hundido la casa: solo está sin barrer, que es la faena más elemental y la que cualquiera podía haber hecho en cinco minutos.

Esa desproporción es deliberada y es lo que le da filo. El daño no es grave, es humillante. Un desastre grande se explica; un suelo sin barrer, no.

Importa mucho el matiz de la intención, porque marca la diferencia con refranes vecinos. Aquí nadie escurre el bulto a conciencia. Todos actúan de buena fe y con una suposición razonable, y precisamente por eso el resultado es tan difícil de evitar. Escurrir el bulto supone una evasión consciente, con su punto de picardía. El que parte y reparte se lleva la mejor parte denuncia un aprovechamiento. Cada mochuelo a su olivo es la solución del problema, no el problema: consiste justamente en asignar a cada uno lo suyo. Y entre todos la mataron y ella sola se murió es el pariente más cercano en cuanto al mecanismo, aunque allí la responsabilidad diluida produce un daño y aquí produce una omisión.

De dónde viene

El refrán sale de la casa preindustrial, y para verlo hay que imaginar el suelo. En buena parte de las viviendas rurales españolas era de tierra apisonada, y donde había solado era de ladrillo o de losa basta, con juntas anchas. Entraba tierra con cada persona que cruzaba la puerta, y entraban también la paja de la cuadra, la ceniza de la lumbre y los restos de la matanza o de la trilla según la época del año. Barrer no era una limpieza semanal: era una faena que se repetía varias veces al día, con escobas de brezo, de retama, de palmito o de mijo según lo que diera la comarca, y era además la primera del día, antes de encender la lumbre. En bastantes lugares se tenía por mal agüero barrer de noche, con lo que la tarea tenía incluso su horario.

Segundo detalle del mundo del que sale: en aquella casa había varias mujeres. La madre, las hijas, la nuera que entraba a vivir con los suegros, alguna criada o moza de servicio si la hacienda daba para ello. El reparto de faenas se regía por la costumbre y por la jerarquía, no por un papel escrito, y en los bordes de esa costumbre quedaban tareas sin dueño claro. Ahí es donde crece el refrán: no en la casa donde nadie trabaja, sino en la casa donde trabajan muchos y una franja concreta del trabajo no está asignada.

Hay un tercer escenario que lo explica todavía mejor: la casa de vecinos, la corrala urbana. Patio común, pozo o fuente común, letrina común y escalera común. Cada familia tenía su cuarto y respondía de él, pero el patio era de todos, y de todos era la basura que se acumulaba en él. La documentación municipal de siglos pasados está llena de ordenanzas sobre la limpieza de calles y portales, precisamente porque el espacio compartido no se limpiaba solo.

La observación es antigua y no es solo española. Aristóteles ya dejó anotado en la Política que aquello que es común al mayor número recibe el menor cuidado, y el refranero castellano lo dice a su manera con asno de muchos, lobos se lo comen. Lo que hoy llama la psicología social difusión de responsabilidad estaba descrito, con escoba en la mano, mucho antes de que existiera el término.

Hasta qué punto está probado

La lectura doméstica es probable, no un hecho demostrado. Se apoya en el propio texto del refrán, que nombra una casa y una escoba, y en el hecho de que la escena que describe fuera cotidiana para todo el que lo escuchaba. Pero no hay una primera documentación fechada que permita decir cuándo se dijo por primera vez ni en boca de quién.

Esa ausencia no significa que sea moderno. El refranero doméstico, el que sale del trabajo de las mujeres dentro de la casa, se transmitió sobre todo de forma oral y aparece por escrito mucho más tarde y peor registrado que el refranero del campo, del clero o de la corte. La falta de papel dice más sobre quién escribía que sobre cuándo empezó a decirse la frase.

Lo que sí puede afirmarse sin riesgo es que aquí no hay episodio ni anécdota que buscar. No hay una casa concreta ni un suceso detrás: hay una observación repetida a la que la lengua acabó dando forma fija, ayudada por el ritmo de los dos hemistiquios.

Cómo se usa hoy

Es de los refranes que han cambiado de escenario sin cambiar de sentido. Hoy se dice en la oficina cuando nadie ha reservado la sala, en la junta de vecinos cuando el portal lleva tres semanas con la bombilla fundida, en el grupo de mensajería donde quince personas leen la petición y ninguna contesta, y en política a propósito de las competencias que se pasan de una administración a otra hasta que el asunto se queda sin resolver.

El tono es resignado más que indignado, y tiene una virtud social evidente: reprocha sin señalar. Quien lo dice se incluye en el reproche, porque el unos por otros lo alcanza también a él. Por eso se puede soltar en una reunión sin que nadie se ofenda, cosa que no ocurriría con una acusación directa.

Casi siempre llega tarde, y esa es su naturaleza: es un diagnóstico posterior, no una advertencia. Se pronuncia delante del trabajo sin hacer. Cuando se cita recortado, se deja caer solo unos por otros…, con la pausa haciendo el resto. Las dos formas del refrán, con conjunción y sin ella, conviven sin diferencia de significado, aunque la versión con coma es la que suena más antigua y más rotunda.

Una nota sobre el verbo, que en español casi siempre trabaja para mal. Barrer para casa es arrimar el provecho a lo propio; barrer bajo la alfombra, esconder el problema en lugar de resolverlo. Frente a esos dos, el barrido de este refrán es trabajo honrado y sin misterio, el mínimo exigible en cualquier casa. Que sea justamente esa faena la que se queda sin hacer es lo que convierte la frase en un reproche tan eficaz: no se reclama heroísmo, se reclama lo elemental.

El catálogo lo registra en España. Fuera, la imagen se entiende sin explicación, porque el problema que describe no tiene fronteras, y el inglés dispone de una fórmula propia para lo mismo; lo que no está claro es que el refrán se oiga con esta forma exacta al otro lado del Atlántico, así que conviene usarlo sabiendo que puede sonar peninsular.

Expresiones parecidas

El más próximo de todos es entre todos la mataron y ella sola se murió: mismo mecanismo de responsabilidad repartida, resultado más grave y tono claramente irónico. Frente a él, unos por otros resulta casi amable. Asno de muchos, lobos se lo comen apunta a lo mismo desde la propiedad compartida: lo que es de todos no lo cuida nadie, y termina perdiéndose.

Del lado de la solución están cada mochuelo a su olivo y el que tiene tienda, que la atienda, que asignan tareas y dueños. El segundo es especialmente útil como contraste, porque expresa el principio contrario: cada cosa tiene un responsable identificable, y si algo falla se sabe a quién preguntar. Y en el terreno de la mala fe está escurrir el bulto, que no es refrán sino locución, y que describe al que sí sabía que le tocaba y se apartó a tiempo.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

Chile

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

Colombia

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

España

La responsabilidad difusa paraliza

Se dice en oficinas y en reuniones de vecinos

«Nadie ha reservado la sala porque cada uno pensó que lo haría otro: unos por otros, la casa sin barrer.»

México

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

Perú

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

Uruguay

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

Venezuela

Cuando todos esperan que la tarea la haga otro, la tarea no la hace nadie y el resultado es que el trabajo se queda sin empezar.

Ejemplos de uso

  • «Llevamos tres días con la bolsa de la basura en la entrada: unos por otros, la casa sin barrer.»
  • «Ninguno del grupo subió el trabajo al campus y el plazo se cerró anoche: unos por otros y la casa sin barrer.»
  • «La fuente de la plaza lleva un mes seca porque ningún vecino dio el aviso: entre unos y otros, la casa sin barrer.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

Everybody's business is nobody's business

Literalmente: el asunto de todos no es asunto de nadie

Preguntas frecuentes

¿Qué significa unos por otros, la casa sin barrer?

Que cuando todos esperan que la tarea la haga otro, no la hace nadie. Describe lo que ocurre cuando la responsabilidad no está asignada a una persona concreta.

¿De dónde viene unos por otros, la casa sin barrer?

Del refranero doméstico. La escena procede de la casa preindustrial, con suelo de tierra que había que barrer varias veces al día y varias mujeres compartiendo faenas sin reparto escrito. Es una explicación probable: no consta una primera documentación fechada.

¿Cuándo se dice unos por otros, la casa sin barrer?

Cuando una tarea evidente se ha quedado sin hacer porque cada uno daba por hecho que la haría otro. Se oye mucho en oficinas, comunidades de vecinos y equipos de trabajo, y siempre después del fallo.

¿Se dice unos por otros, la casa sin barrer o entre unos y otros?

Las dos formas circulan, junto con la variante unos por otros y la casa sin barrer. El significado es idéntico; la versión sin conjunción es la más breve y la que suena más rotunda.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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