No dar pie con bola
- Origen histórico: Viene de los juegos de pelota en que se golpea el balón con el pie: dar pie con bola es acertarle, y no darle es fallar una y otra vez. Los juegos de pelota golpeada con el pie son muy anteriores al fútbol…
- Variantes frecuentes: No dar una · No dar pie con bola en nada
- En otros idiomas: «can't do anything right» (EN)
Equivocarse en todo lo que se intenta durante un rato o una etapa, sin acertar ni por casualidad en ninguna de las cosas que se emprenden.
La historia que circula por internet es falsa. Aquí se explica por qué.
Quien no da pie con bola se equivoca en todo lo que intenta durante un rato o una temporada, sin acertar ni por casualidad. La imagen viene de los juegos de pelota golpeada con el pie, pero no del fútbol, pese a que sea lo primero que todo el mundo supone: el fútbol llegó a España demasiado tarde para eso y trajo otro vocabulario.
Qué significa exactamente
Lo esencial es que describe una racha, no un fallo suelto. Quien mete la pata una vez ha cometido un error; quien no da pie con bola encadena varios y ha perdido el tino. Puede tratarse de una mañana torpe, de una semana espesa o de una etapa entera en la que nada sale.
De ahí una consecuencia que suaviza mucho la expresión: no acusa de incompetencia permanente. Se puede decir de una persona perfectamente capaz que ese día no da pie con bola, y eso incluye al que habla. De hecho, se usa muchísimo en primera persona, como excusa anticipada o como resumen resignado de la jornada.
Conviene distinguirla de tener mala pata, con la que se confunde por vecindad. La mala pata es azar adverso: le pasan cosas malas. No dar pie con bola es desacierto propio: hace las cosas mal. Uno es víctima de la suerte, el otro no atina. Y no dar una es prácticamente sinónimo, solo que más breve y algo más seco.
Casi siempre aparece en negativo. La forma afirmativa —dar pie con bola— solo se usa en broma o en construcciones del tipo «a ver si hoy doy pie con bola», que es una negación disfrazada de deseo.
De dónde viene
De la imagen literal: dar con el pie a la bola, es decir, acertarle. No hay detrás ningún episodio histórico, ninguna anécdota ni ningún oficio; hay un gesto que cualquiera reconoce, el de intentar golpear una pelota y no llegar a ella.
Los juegos de pelota golpeada con el pie son antiquísimos y no hicieron falta reglamentos para que existieran: se jugaba en plazas, en eras y en calles mucho antes de que nadie escribiera una regla. En cualquiera de esas versiones, no dar pie con bola describe exactamente al que falla el golpe una y otra vez, y de ahí a la torpeza general hay un paso corto y natural.
Merece la pena decir con claridad qué es lo que no sabemos, porque en esta ficha es la parte más honesta. No hay documentación que ate la locución a un juego concreto, ni un primer testimonio fechado que permita saber cuándo empezó a usarse en sentido figurado. La datación decimonónica que lleva esta ficha es una estimación basada en el aire de la expresión y en su registro, no una fecha establecida. Lo que sí puede afirmarse es que la metáfora no necesita ninguna explicación externa: se explica sola, y esa es precisamente la señal de que estamos ante una de esas expresiones cuyo origen es su propia imagen.
Hasta qué punto está probado
Nada del origen positivo está documentado, y conviene no disimularlo. Lo que hay es una lectura literal que funciona sin fisuras y una descartada, la futbolística, que no se sostiene. Entre las dos cosas queda un hueco: no sabemos quién empezó a decirlo ni cuándo.
Eso no debilita la ficha, la sitúa. Buena parte de las frases hechas del español no tiene un origen histórico que contar, y fingirlo es lo que hace que las etimologías falsas se multipliquen. Aquí la respuesta correcta es que el sentido está claro, la imagen es transparente y la historia concreta se desconoce.
Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)
La explicación habitual la lleva al fútbol y a los delanteros que fallan los remates. Aparece en artículos, en programas de radio y en recopilaciones de dichos, casi siempre sin fuente.
El primer problema es cronológico. El fútbol no se implanta en España hasta finales del siglo XIX, de la mano de trabajadores y técnicos británicos en las minas del sur y en los puertos, y no se convierte en fenómeno de masas hasta bien entrado el siglo XX. Los juegos de pelota golpeada con el pie son incomparablemente más antiguos, así que no hace falta esperar al fútbol para que la imagen exista.
El segundo problema es de vocabulario, y me parece el más concluyente. Si la expresión hubiera nacido en un campo de fútbol, hablaría como se habla en un campo de fútbol: diría balón, diría chutar, diría rematar. Dice bola, que es la palabra anterior y genérica, la de los juegos populares y la de los bolos. Las locuciones conservan el léxico del momento en que se formaron, y este léxico no es futbolístico.
Hay un tercer indicio menor: el fútbol ha dado al español muchísimas expresiones —marcar un gol, tirar balones fuera, meterse en su área— y todas ellas suenan modernas y se dejan fechar sin problema. Esta no encaja en ese grupo ni por forma ni por tono.
Cómo se usa hoy
Está viva y es de uso general en España, en registro coloquial pero completamente aceptable en cualquier contexto que no sea muy formal. No hay nada malsonante en ella y no ofende, entre otras cosas porque quien la usa se la aplica a sí mismo la mitad de las veces.
Sirve para el trabajo, para los estudios, para el deporte y para la vida doméstica, y admite intensificadores: no doy pie con bola desde el lunes, no ha dado pie con bola en toda la temporada. Como no acusa de incapacidad, se puede decir de un compañero delante de él sin que la cosa pase a mayores.
En América se entiende, porque la imagen es evidente, aunque no sea de uso corriente en todas partes. Para lo mismo se oye en México no atinarle a nada o no dar una, y en Argentina no pegar una, que es el equivalente exacto y muchísimo más frecuente allí. No dar una es la fórmula más segura si se escribe para varios países.
Un par de notas de construcción, que en esta locución son estrictas. No admite pasiva ni permite cambiar las piezas: no se dice dar pierna con bola ni no dar pie con pelota, y cualquier alteración la deja coja, señal de que está fijada del todo. Sí admite complementos de tiempo, que son los que marcan la extensión de la racha: no doy pie con bola desde el lunes, no dio pie con bola en toda la reunión. Y aparece con frecuencia en primera persona del plural cuando se habla de un equipo o de una oficina entera.
En la crónica deportiva ha encontrado un nicho estable, con un punto de ironía añadido: se aplica a futbolistas, que son precisamente los que sí dan al balón con el pie para ganarse la vida, y el lector reconoce la broma sin que nadie tenga que subrayarla. Ese uso ha reforzado seguramente la impresión de que la expresión nació en el fútbol, cuando lo que ocurre es lo contrario: el fútbol la adoptó porque le venía como anillo al dedo.
Expresiones parecidas
No dar una dice lo mismo en menos palabras y con un punto más de dureza; es la versión de andar por casa de esta locución. Tener mala pata reparte la culpa de otra manera: allí el problema es la suerte, aquí es el pulso. Estar a la que salta describe justamente el estado contrario, el del que está atento y aprovecha cualquier oportunidad, y funciona bien como contraste en un mismo párrafo. Va que chuta pertenece al mismo campo semántico del balón pero mira al resultado suficiente: no exige acertar, se conforma con que la cosa funcione. Y meter un gol, en su sentido figurado de colar algo aprovechando el despiste ajeno, es lo que consigue el contrario mientras uno no da pie con bola.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Colombia
Equivocarse en todo lo que se intenta durante un rato o una etapa, sin acertar ni por casualidad en ninguna de las cosas que se emprenden.
España
Fallar en todo lo que se intenta
Describe una racha, no un fallo aislado
«Llevo toda la mañana sin dar pie con bola: he borrado el archivo dos veces.»
México
Equivocarse en todo lo que se intenta durante un rato o una etapa, sin acertar ni por casualidad en ninguna de las cosas que se emprenden.
Venezuela
Equivocarse en todo lo que se intenta durante un rato o una etapa, sin acertar ni por casualidad en ninguna de las cosas que se emprenden.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
can't do anything right
Literalmente: no hacer nada bien
Preguntas frecuentes
¿Qué significa no dar pie con bola?
Equivocarse en todo lo que se intenta durante un rato o una etapa, sin acertar en nada. Describe una racha de desaciertos, no un fallo aislado, y no implica incompetencia permanente.
¿Es verdad que no dar pie con bola viene del fútbol?
No hay nada que lo respalde. El fútbol no se implanta en España hasta finales del siglo XIX y trajo otro vocabulario: diría balón y chutar, no bola. Los juegos de pelota con el pie son muy anteriores.
¿De dónde viene no dar pie con bola?
De la imagen literal de golpear una pelota con el pie: darle es acertar y no darle es fallar. No hay ningún episodio histórico detrás, y tampoco un primer testimonio fechado que permita datarla.
¿Es lo mismo que tener mala pata?
No. Tener mala pata es sufrir mala suerte, algo que viene de fuera. No dar pie con bola es desacertar uno mismo, fallar en lo que intenta. Uno es azar y el otro es pulso.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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