Ni chicha ni limonada
- Origen histórico: La oposición está entre dos bebidas de naturaleza contraria: la chicha, fermentada de maíz o de uva y por tanto alcohólica, y la limonada, refresco sin alcohol. Quedarse entre ambas es no ser ni fuerte ni…
- Variantes frecuentes: Ni chicha ni limoná
- En otros idiomas: «neither fish nor fowl» (EN)
Ni una cosa ni la otra: se dice de lo que se queda a medio camino y no sirve para ninguno de los dos propósitos que podría cumplir.
Ni una cosa ni la otra. Se dice de lo que se queda a medio camino y acaba no sirviendo para ninguno de los dos propósitos que podría haber cumplido: ni convence a unos ni contenta a otros. En España circula casi siempre en la forma apocopada, ni chicha ni limoná. En Chile es de uso diario y llega hasta los titulares.
Qué significa exactamente
La clave está en que no describe una posición intermedia, sino una posición inútil. Estar en medio de dos cosas puede ser una virtud: hay equilibrios que funcionan. Lo que esta expresión señala es otra cosa, que el resultado no vale ni para lo uno ni para lo otro. Una reforma que se queda en ni chicha ni limonada no es una reforma moderada, es una reforma que no arregla nada y encima descontenta a todos.
De ahí sale su carga de reproche. Quien la emplea está criticando la falta de decisión de quien hizo la cosa, y muchas veces está insinuando que se hizo así para no enfrentarse a nadie. Es un juicio sobre la cobardía tanto como sobre el resultado, y por eso resulta especialmente frecuente en el comentario político.
Se aplica a acuerdos, leyes, productos, textos y personas. Cuando se dice de una persona, señala indefinición de carácter: alguien que ni se compromete ni se retira. Ese uso es menos frecuente que el aplicado a cosas, y algo más hiriente.
Conviene distinguirla de sus vecinas, que no dicen lo mismo. Ni fu ni fa expresa indiferencia del hablante ante algo, no la inutilidad de ese algo: una película que no es ni fu ni fa puede estar perfectamente terminada. Nadar entre dos aguas describe una estrategia deliberada de quien no quiere comprometerse, y por tanto atribuye intención. Andarse con medias tintas es la más próxima, y se refiere al modo de actuar más que al resultado.
La forma apocopada española, ni chicha ni limoná, es la habitual en la Península y suena más natural que la plena. La pérdida de la d final es un rasgo del habla coloquial que aquí se ha fijado en la fórmula, y escribirla completa en España resulta casi afectado.
De dónde viene
La explicación aceptada se apoya en la naturaleza opuesta de las dos bebidas. La chicha es una bebida fermentada, hecha con maíz o con otros frutos según la zona, y por tanto alcohólica. La limonada es un refresco sin alcohol. Quedarse entre las dos es no ser ni fuerte ni suave, no servir ni para brindar ni para refrescar. La oposición es limpia y explica bien el sentido.
La palabra chicha está documentada como americanismo temprano: es voz de origen antillano que pasó al español general muy pronto, y los diccionarios etimológicos la registran sin problema. Eso es lo único de esta expresión que puede considerarse documentado con solidez.
Hay una confusión que conviene deshacer, porque en España es muy frecuente. La chicha bebida no tiene nada que ver con la otra chicha del español peninsular, la del habla infantil que significa carne y que está detrás de no tener chicha o de de chicha y nabo. Son dos palabras distintas con historias distintas que casualmente coinciden en la forma. Un hablante español que interprete la locución como ni carne ni refresco está haciendo etimología popular, y es un error facilísimo de cometer precisamente porque la chicha bebida apenas se conoce en la Península.
Esa asimetría sugiere una hipótesis razonable sobre el recorrido de la frase: que naciera en América, donde la chicha es bebida corriente y la imagen resulta transparente, y que pasara después a España, donde se conserva la fórmula pero se ha perdido la comprensión de uno de sus términos. Es una explicación verosímil y nada más que eso: no hay documentación que la sostenga.
Hasta qué punto está probado
La ficha declara el origen como probable y conviene precisar qué parte lo es. La etimología de chicha está documentada. La oposición entre una bebida fermentada y un refresco es evidente y no necesita demostración. Hasta ahí, terreno firme.
Lo que no está establecido es el origen de la locución. No hay primera documentación fechada, no hay obra donde conste antes que en otras, y no se sabe si nació en América o en España. Tampoco puede afirmarse con seguridad que el eje de la oposición sea el alcohol: podría ser simplemente el contraste entre dos bebidas de aspecto y sabor incompatibles, sin que la graduación tuviera nada que ver.
Y queda una posibilidad que no debería descartarse: que la elección de las dos palabras deba algo al sonido. Chicha y limonada no riman, pero forman una pareja rítmica cómoda, y el español fabrica muchas fórmulas binarias por ese motivo. No es una hipótesis alternativa a la de las bebidas, sino un factor que pudo actuar junto con ella.
Cómo se usa hoy
En Chile es de uso diario y goza de una vitalidad que no tiene en ningún otro sitio. Se emplea en conversación, en prensa y en debate político, y aparece con normalidad en titulares para describir acuerdos deslavazados y decisiones a medias.
En Perú y Bolivia también se usa, y allí la imagen conserva toda su fuerza porque la chicha es una bebida presente en la vida cotidiana, con variedades muy conocidas. Quien la dice sabe exactamente de qué está hablando, cosa que no ocurre en todas partes.
En España está viva, aunque es menos frecuente que en Chile y casi siempre aparece apocopada. Muchos hablantes peninsulares la usan sin saber qué es la chicha, lo que no impide en absoluto que la empleen bien: la fórmula funciona como bloque y su sentido se aprende del contexto, no del análisis de sus partes. Es un buen ejemplo de expresión que sobrevive a la opacidad de uno de sus componentes.
En México y en el Río de la Plata resulta reconocible pero mucho menos habitual, y para lo mismo se prefieren otros recursos: ni fu ni fa, ni lo uno ni lo otro, a medias. El registro es coloquial en todas partes y no tiene ninguna connotación que pueda ofender.
Un detalle de puntuación que genera dudas: la fórmula no lleva coma entre los dos elementos. Se escribe ni chicha ni limonada, sin pausa, porque las dos negaciones forman una sola unidad y meter una coma entre ellas rompe el ritmo. Tampoco se usa la conjunción: decir ni chicha y ni limonada es agramatical, aunque se oiga alguna vez por contaminación de otras estructuras.
Expresiones parecidas
La equivalencia más internacional es ni carne ni pescado, que en español circula como calco y que en francés e inglés es la fórmula nativa para esto mismo. Su origen es distinto y probablemente religioso, ligado a la distinción entre los días de vigilia y los demás, pero el sentido coincide punto por punto.
Ni fu ni fa es la más citada como sinónimo y, como ya se ha dicho, no lo es del todo: mide la reacción del hablante y no la calidad de la cosa. Conviene no intercambiarlas en un texto donde el matiz importe.
Del terreno de la indecisión vienen andarse con medias tintas, nadar entre dos aguas y no mojarse, las tres referidas a la conducta de quien evita comprometerse. Y no pinchar ni cortar apunta a la irrelevancia, que es una consecuencia frecuente de quedarse en ni chicha ni limonada pero no lo mismo.
En el español peninsular hay además una fórmula geográfica encantadora para la indefinición, estar entre Pinto y Valdemoro, que alude a dos localidades madrileñas vecinas y que se aplica a quien no acaba de estar ni en un sitio ni en otro. Es más suave y bastante más rara hoy.
En inglés, neither fish nor fowl, ni pez ni ave, y en francés ni chair ni poisson, ni carne ni pescado. Las dos comparten con la nuestra la estructura de doble negación y eligen alimentos como términos, lo que parece ser la solución que casi todas las lenguas encuentran para esta idea.
Esa coincidencia tiene su lógica. Para decir que algo no es ni una cosa ni otra hace falta nombrar dos categorías que el oyente reconozca como incompatibles y que no admitan mezcla. La comida y la bebida cumplen ese requisito mejor que casi cualquier otro dominio, porque todo el mundo sabe qué se come, qué se bebe y qué no combina con qué. De ahí que el francés eche mano de la carne y el pescado, el inglés del pez y el ave, y el español de una bebida fuerte y un refresco. Cambia el menú y no cambia el mecanismo.
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Bolivia
Ni una cosa ni la otra: se dice de lo que se queda a medio camino y no sirve para ninguno de los dos propósitos que podría cumplir.
Chile
Indefinido, que no sirve para nada
Muy vivo en el habla diaria, también en política
«La reforma quedó en ni chicha ni limonada.»
España
Ni una cosa ni otra
Se usa la forma apocopada «ni chicha ni limoná»
«El acuerdo no fue ni chicha ni limoná.»
Perú
Ni una cosa ni la otra: se dice de lo que se queda a medio camino y no sirve para ninguno de los dos propósitos que podría cumplir.
Ejemplos de uso
- «Ese sofá que compramos no es cama ni es diván: ni chicha ni limonada.»
- «El curso ese no da título ni cuenta como prácticas; se quedó en ni chicha ni limonada.»
- «Abrieron un local que no es bar ni restaurante, ni chicha ni limonada, y la gente pasa de largo.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
neither fish nor fowl
Literalmente: ni pez ni ave
FR
ni chair ni poisson
Literalmente: ni carne ni pescado
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «ni chicha ni limonada»?
Que algo se queda a medio camino y no sirve para ninguno de los dos propósitos que podría cumplir. No describe un punto intermedio válido, sino un resultado inútil que además suele descontentar a todas las partes.
¿De dónde viene «ni chicha ni limonada»?
De la oposición entre dos bebidas contrarias: la chicha, fermentada y por tanto alcohólica, y la limonada, refresco sin alcohol. La explicación es la aceptada, aunque la locución no tiene primera documentación conocida.
¿La chicha de la expresión es carne?
No. Son dos palabras distintas. La chicha de la locución es la bebida fermentada, voz de origen antillano documentada como americanismo temprano. La chicha que significa carne es voz infantil del español peninsular, sin relación con la otra.
¿Se dice «ni chicha ni limonada» o «ni chicha ni limoná»?
Las dos. En España la forma apocopada, ni chicha ni limoná, es la habitual y suena más natural. En Chile, Perú y Bolivia se usa la plena. Ninguna es incorrecta: es la misma fórmula con un rasgo coloquial fijado.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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