Txikiteo
- Origen y documentación: Txikito es diminutivo del vasco txiki, pequeño, aplicado al vaso corto de vino. La palabra chiquiteo ya está escrita en 1940, hablando de ir por las tabernas, y en 1988 otro texto explica el verbo chiquitear…
- Variantes recogidas: Chiquiteo · Ir de txikitos · Txikitear
Costumbre bilbaína de recorrer bares tomando txikitos, vasos pequeños de vino, en cuadrilla y siguiendo un itinerario más o menos fijo.
El txikiteo es la costumbre bilbaína de recorrer bares tomando txikitos, vasos pequeños de vino, en cuadrilla y por un itinerario más o menos fijo. Se bebe de pie, se cambia de local con cada vaso y en cada ronda paga uno solo. No consiste en beber mucho: consiste en andar mucho bebiendo poco.
Qué es exactamente
El txikito es el vaso más pequeño de la barra, de vidrio grueso y poca altura, que se despacha en dos tragos. Ese formato manda sobre todo lo demás. Como el vaso se acaba enseguida, la cuadrilla se mueve; y como se mueve, el recorrido pesa tanto como el vino. Un txikiteo de hora y media puede sumar seis o siete bares, y ninguno de ellos se ha elegido esa mañana: el orden viene de años atrás y alterarlo se comenta.
La costumbre se sostiene sobre tres reglas que en Bilbao no hay que explicarle a nadie. La primera es que se va en cuadrilla, el grupo fijo de amigos que en el norte dura décadas. La segunda es el turno de pago: en cada bar invita uno, la ronda entera, y nadie saca dinero mientras le toca a otro; llevar la cuenta de a quién le corresponde forma parte del juego, y quien se escaquea acaba con mote. La tercera es que se está de pie y pegado a la barra. Sentarse a una mesa cambia la naturaleza del acto: eso ya es tomar algo, no txikitear.
Los horarios son igual de firmes. El txikiteo clásico ocupa el mediodía, entre que se cierra la mañana y se come, y sobre todo el domingo antes de la comida familiar; existe también el de antes de cenar. No es actividad de madrugada ni tiene que ver con emborracharse: el vino corto, repartido entre paseos de doscientos metros y conversación de barra, se dosifica solo. Puede caer un pintxo, pero el pintxo es accesorio; en la versión estricta ni siquiera se pide.
El vino del txikito clásico es tinto y barato por definición: el precio corto formaba parte del invento, porque una ronda de seis personas en seis bares no podía costar una fortuna. El txakoli, el blanco del país, tiene su propio ritual de servicio y no entra en la misma categoría. Alrededor del txikiteo orbitan además otras costumbres del reloj bilbaíno: el hamaiketako de media mañana, que es comida y no bebida, y las fiestas de agosto, cuando la Aste Nagusia mete a las cuadrillas en las txosnas y el recorrido de cada uno se disuelve en el de todo el mundo.
Conviene acotar el mapa, porque la palabra viaja mejor que la costumbre. El txikiteo es de Bilbao y su entorno, con sus zonas reconocibles: las calles del Casco Viejo, con Somera a la cabeza, y en el Ensanche el eje de Ledesma y Licenciado Poza. En el resto del País Vasco y en Navarra la práctica equivalente se llama poteo y el vaso, pote; en Gasteiz o en Donostia nadie dice que va de txikitos. Y fuera del norte la misma idea existe con otro nombre y otro vaso: el chateo castellano, el tapeo andaluz, el vermú del domingo.
De dónde viene
La palabra está clara. Txiki significa pequeño en euskera; de ahí txikito, el vaso corto de vino, y de ahí txikiteo y txikitear. En los diccionarios antiguos que hemos podido mirar, de 1611 a 1922, chiquito es el diminutivo de chico, entra en alguna frase hecha que no habla de beber y, en el diccionario enciclopédico de 1870, es el nombre de un territorio americano, el departamento boliviano de Chiquitos. El vaso de vino no sale en ninguno de ellos. Muchos bilbaínos siguen escribiendo chiquiteo, la grafía castellanizada; la forma con tx es hoy la habitual y sigue la ortografía vasca. Las dos son correctas y nombran lo mismo.
De la costumbre hay menos papel escrito del que parece. En el banco de textos de la Real Academia, el CDH, la palabra chiquiteo sale nueve veces, y la más antigua es de 1940: «De noche, el chiquiteo por las tabernas cierra unas vidas vulgares, a las que el alcohol empuja en muchos». Ahí ya está la costumbre hecha y con nombre. El verbo chiquitear sale cuatro veces, tres de ellas en España, y la más antigua de esas tres es de 1969: «Aunque a la hora de chiquitear, prefiera el nativo un caldo navarro de cuerpo y graduación». Otra, de 1988, hasta traduce el verbo para quien no lo sepa: chiquitear es «tomar vino», y lo sitúa «por el propio barrio de Deusto o las Arenas». Escrita con tx la palabra sale solo dos veces, las dos en 1996, más de medio siglo después de aquel chiquiteo de 1940: una nombra la zona de Indautxu y, dentro de ella, la calle del Licenciado Poza; la otra se queda en llamarlo costumbre «consustancial al carácter vasco». Ninguno de los textos que hemos podido leer escribe la palabra Bilbao; los que sitúan la costumbre en algún sitio nombran barrios de la villa, Indautxu o Deusto, y los demás la llaman sin más costumbre vasca. Lo que suele contarse aparte —las sociedades de txikiteros, las canciones que todavía se cantan, el monumento que la villa le dedicó— es cosa sabida en Bilbao y aquí va como se cuenta allí: contar palabras en un banco de textos no sirve para fechar una sociedad ni una estatua.
Saber desde cuándo se escribe la palabra no dice por qué empezó la costumbre. Son dos preguntas distintas y la segunda no tiene respuesta con fuente detrás. Lo que puede decirse sin salirse de lo observable es que el formato encaja con la ciudad que lo produjo: un Bilbao denso, de calles cortas y tabernas pegadas unas a otras, donde ir de bar en bar cuesta un minuto; un vino que se servía sin conservar y que se despachaba mejor en vasos pequeños que en jarras que se calientan; y una sociabilidad de cuadrilla que necesitaba una cita recurrente. Eso es una explicación funcional razonable, no un origen probado, y así hay que tomarla.
Tampoco hay que buscarle antigüedad de más. El txikiteo no es un rito ancestral ni tiene detrás ninguna raíz prerromana, por mucho que la escenografía vasca invite a suponerlo. Es una costumbre urbana, moderna e industrial, de una villa comercial que crecía deprisa. Que sea reciente no le quita nada.
Cómo se vive hoy
El txikiteo sigue existiendo, pero ha perdido su ingrediente principal: el vino. El consumo de vino en barra se desplomó a lo largo de las últimas décadas y el relevo lo tomó el zurito, la cerveza en vaso pequeño, que cumple la misma función —poca cantidad, cambio de bar— sin llamarse igual. Hoy la cuadrilla joven de Bilbao sale a potear o a echar unos zuritos; txikiteo, en su boca, suena a palabra de aitite. La costumbre se ha mantenido y la palabra se ha quedado atrás, que es el desenlace contrario al habitual.
La versión tradicional resiste sobre todo en cuadrillas mayores y en el mediodía del domingo: los mismos seis bares, el mismo orden, el mismo turno de pago desde hace cuarenta años. Ahí el txikiteo funciona además como calendario, porque es la cita que garantiza que la cuadrilla se vea aunque nadie la convoque. Los txikiteros de toda la vida distinguen sin esfuerzo entre eso y salir de bares.
El mapa también se ha movido. Muchas de las tabernas estrechas donde el recorrido tenía sentido han cerrado o han cambiado de manos, y el bar de barra corrida y vino a granel ha ido dejando sitio a locales con cocina, terraza y carta. Cuando desaparecen tres bares de una ruta de siete, la ruta se termina: el txikiteo no es un plan, es una geografía, y depende de que los locales sigan en pie y pegados unos a otros.
Y luego está la versión de escaparate. Bilbao vende desde hace años rutas de pintxos y txikiteo al visitante, y ahí la costumbre se convierte en otra cosa: un grupo que no es una cuadrilla, un itinerario elegido por una agencia, un vino que se cata en lugar de beberse deprisa y un pintxo en cada parada que en el txikiteo estricto no pintaba nada. Como plan puede estar muy bien, pero conviene no confundirlo con lo otro: en el txikiteo lo caro nunca fue el vino y lo importante nunca fue la comida. Hay un cambio más, este de fondo: la cuadrilla clásica de txikiteros era de hombres, y las de hoy son mixtas con normalidad.
Del hábito quedan unas cuantas expresiones vivas: ir de txikitos, echar un txikito, txikitear, y la vieja acusación de estar txikiteando cuando alguien lleva dos horas fuera de casa. En castellano peninsular general nada de esto se entiende sin traducción, y fuera de España, menos todavía.
Costumbres parecidas
El pariente más próximo es el poteo, que es lo mismo con otro vaso y otro nombre en el resto del País Vasco y en Navarra; entre un txikiteo bilbaíno y un poteo vitoriano las diferencias son de vocabulario y de matiz local, no de estructura. Más lejos queda el chateo castellano, el de los chatos de vino de Madrid o Valladolid, que compartía formato y ha desaparecido casi por completo, y el tapeo andaluz, donde el peso se desplaza a la comida: en Granada la tapa acompaña obligatoriamente a la consumición, algo que en Bilbao rompería la lógica del recorrido.
Dentro del propio mundo vasco, el txikiteo tiene un contrapunto de puertas adentro: el txoko, la sociedad gastronómica donde la misma cuadrilla cocina y come en un local propio. Uno es la calle y el otro la casa común, y muchas cuadrillas practican los dos. La cuadrilla, de hecho, es la costumbre que sostiene a las demás: sin ese grupo fijo no hay txikiteo posible, porque nadie hace rondas con desconocidos. En la familia lejana están el vermú del domingo, que ocupa la misma franja horaria con otra bebida, y el culín de sidra asturiano, con su escanciado y su ritmo también medido en vasos cortos.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Ronda de vinos cortos en Bilbao
Tiene liturgia propia: cuadrilla, orden de bares y turno de pago
«Los domingos se juntan para el txikiteo de siempre.»
Ejemplos de uso
- «Mi abuelo bajaba al txikiteo con la boina puesta y volvía a casa justo a la hora de comer, ni un minuto más tarde.»
- «Cerramos el taller a las siete y nos fuimos a txikitear por el Casco Viejo antes de que empezara el partido.»
- «La sociedad del barrio organiza cada febrero un chiquiteo con premio a la cuadrilla que más aguante cantando.»
Así suena en una conversación
Un sábado en Bilbao
—¿Nos vemos en el Casco Viejo?
—Sí, salimos de txikiteo.
El domingo por la mañana
—Vaya cara traes.
—El txikiteo de ayer se alargó.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el txikiteo?
Es la costumbre bilbaína de recorrer bares tomando txikitos, vasos pequeños de vino, siempre en cuadrilla, de pie y por un itinerario más o menos fijo. En cada bar paga uno la ronda entera.
¿De dónde viene la palabra txikiteo?
De txiki, pequeño en euskera, que dio txikito para el vaso corto de vino. La palabra chiquiteo ya está escrita en 1940, hablando de ir por las tabernas, y en 1988 otro texto explica el verbo chiquitear como tomar vino. La forma con tx es más tardía: los dos casos que hemos podido leer son de 1996, y uno nombra la zona bilbaína de Indautxu, aunque no escriba el nombre de la villa.
¿Se escribe txikiteo o chiquiteo?
Las dos formas son válidas. La grafía con tx sigue la ortografía vasca y es la habitual hoy; chiquiteo es la adaptación castellana, y es la de los textos más viejos que hemos encontrado, de 1940 en adelante.
¿Es lo mismo el txikiteo que el poteo?
Casi. El txikiteo es la forma bilbaína, con txikitos de vino; poteo es el nombre general en el resto del País Vasco y Navarra, y el pote puede ser vino o cerveza. La estructura, cuadrilla y rondas, es la misma.
Fuentes y referencias
- Euskaltzaindia, Diccionario de la Real Academia de la Lengua Vasca
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Real Academia Española, Corpus del Diccionario histórico de la lengua española (CDH), consulta «chiquiteo», 9 casos; caso nº 1, el más antiguo, 1940, España (la concordancia se corta ahí), «besugo, o unas sardinas, o verdeles, que mojar con un poco de vino. De noche, el chiquiteo por las tabernas cierra unas vidas vulgares, a las que el alcohol empuja en muchos»
- Real Academia Española, Corpus del Diccionario histórico de la lengua española (CDH), consulta «txikiteo», 2 casos, los dos de 1996, España; el caso nº 1 nombra la zona de Indautxu y, dentro de ella, la calle del Licenciado Poza, sin escribir Bilbao; caso nº 2, «puede palpar en vivo la costumbre —que parece consustancial al carácter vasco— del txikiteo»
- Real Academia Española, Corpus del Diccionario histórico de la lengua española (CDH), consulta «chiquitear» —el verbo, no el nombre chiquiteo—, 4 casos, tres de España y uno de México; el más antiguo de los españoles, 1969, «Aunque a la hora de chiquitear, prefiera el nativo un caldo navarro de cuerpo y graduación»; el nº 3, de 1988, glosa el verbo con un «(tomar vino)» de la propia fuente y lo sitúa «por el propio barrio de Deusto o las Arenas»
- Sebastian : de Covarrubias Horozco, Tesoro de la lengua Castellana, o Española. Compuesto por el (1611), s. v. chiquitos, «Quando en vna cafa hallamos muchos chiquitos j3 tos, de/imos, íer vna enjambre de muchachos.» (la entrada es chiquito como diminutivo de chico, dicho de niños, no el vaso de vino)
- Cuesta, Diccionario enciclopédico de la lengua española con todas la (1870), s. v. chiquitos, «de Chiquitos, corre al N.» (9 coincidencias en esta obra; los tres pasajes que enseña son el departamento boliviano de Chiquitos, no la bebida)
- Sbarbi y Osuna, Diccionario de refranes, adagios, proverbios modismos, locuc (1922), s. v. hacerse uno el chiquito, «— Hacerse uno el chiquito.» (la entrada es esa frase hecha, no el vaso de vino)
- Real Academia Española, Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (NTLLE), consulta «chiquiteo»: «N.º de lemas obtenidos en la consulta: 0» (la misma consulta con «chiquito» devuelve 43 lemas, de 1607 en adelante)
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: se citan fuentes documentales; su alcance se explica en el análisis y las referencias.
- Fuentes citadas: 9 obras.
- Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
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