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La manzana de la discordia

Respuesta rápida
«La manzana de la discordia» significa Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.
  • Origen histórico: Procede del mito griego de las bodas de Peleo y Tetis: la diosa Eris, no invitada, arroja una manzana de oro con la inscripción para la más hermosa, y la disputa entre Hera, Atenea y Afrodita desemboca en el…
  • Variantes frecuentes: Ser la manzana de la discordia
  • En otros idiomas: «bone of contention» (EN)

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

Se llama manzana de la discordia a aquello que desata el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o incluso la persona por cuya causa se pelean. No es el conflicto, es su causa concreta y codiciada. Y la expresión suele traer implícito que el objeto era pequeño y las consecuencias, enormes.

Qué significa exactamente

La locución señala un objeto, no una situación. Cuando se dice que la casa del pueblo fue la manzana de la discordia entre los hermanos, no se está describiendo la pelea: se está identificando el punto exacto sobre el que se peleó. Por eso funciona bien en el relato de un conflicto ya conocido, cuando el que habla quiere aislar la pieza que lo encendió.

Hay tres rasgos que casi nunca faltan. El bien disputado es deseable: nadie se pelea por lo que no quiere. Es indivisible, o se percibe como tal, porque si pudiera repartirse no habría pleito. Y suele haber desproporción entre su tamaño y el del conflicto que provoca, herencia directa del relato del que la expresión procede, donde una fruta acabó en una guerra de diez años.

Un error frecuente

Se oye a veces llamar manzana de la discordia a quien siembra la cizaña, al que enreda. Es un uso equivocado y merece la pena señalarlo: en el mito, quien provoca el conflicto es la diosa Eris, y la manzana es el objeto que ella arroja. El instigador no es la manzana. Una persona sí puede serlo, en cambio, cuando es el objeto de la disputa: un futbolista al que se rifan dos clubes o el hijo por cuya custodia se litiga.

Lo que no es

No es el detonante, término neutro que señala causa sin implicar codicia: un comentario desafortunado puede ser el detonante de una bronca, pero no es la manzana de la discordia porque nadie lo quería para sí. Tampoco es el caballo de batalla, que en una negociación es el punto que se discute una y otra vez, tenga o no valor en sí mismo. Y no es meter cizaña, que nombra la acción de quien enfrenta a otros, no el objeto del enfrentamiento.

De dónde viene

Aquí el origen sí está documentado, y es literario: procede del mito griego que abre el ciclo troyano.

El relato

En las bodas de Peleo y Tetis, a las que fueron invitados los dioses, quedó fuera Eris, la Discordia. Su respuesta fue arrojar entre los comensales una manzana de oro destinada a la más hermosa. Tres diosas la reclamaron —Hera, Atenea y Afrodita— y, como Zeus se negó a arbitrar, el pleito se remitió a Paris, príncipe de Troya. Cada una intentó comprarlo con una promesa; Afrodita ofreció el amor de la mujer más bella del mundo y ganó. Esa mujer era Helena, esposa del rey de Esparta. El rapto de Helena desencadenó la guerra de Troya.

La manzana, así, no es un símbolo abstracto: es la pieza que pone en marcha toda la maquinaria. Un objeto de valor limitado —una fruta, aunque sea de oro— provoca un juicio, un rapto, una coalición de reinos y una década de asedio. Toda la fuerza retórica de la expresión sale de esa desproporción.

Dos precisiones filológicas

La primera: este relato completo no está en Homero. La Ilíada alude al juicio de Paris de pasada y da por sabido lo demás; la narración detallada pertenecía a otro poema del ciclo épico, hoy perdido, y las versiones que leemos hoy proceden de la mitografía posterior y de autores tardíos, entre ellos los diálogos satíricos de Luciano. El detalle de la inscripción en la manzana es de esa tradición tardía, no de la épica arcaica. Repetir el cuento no exige atribuírselo a Homero, que es lo que suele hacerse.

La segunda: la manzana lleva en la cultura occidental un papel que le viene en parte de un accidente del latín. Malum con vocal larga significaba manzana y malum con vocal breve significaba mal o desgracia; se distinguían por la cantidad de la vocal, que el latín tardío fue perdiendo. Suele señalarse esa vecindad como una de las razones de que la manzana acabara cargando con el papel de fruta del mal en la tradición cristiana, empezando por el fruto innominado del Génesis. No es la causa de nuestra locución, que viene del mito griego, pero explica por qué esta manzana encontró el terreno tan abonado en las lenguas romances.

Y una tercera: la fruta es discutible. La palabra griega que se traduce por manzana cubría también otros frutos de árbol, de modo que el objeto de oro no tenía necesariamente la forma que hoy imaginamos. Es el mismo fenómeno que convirtió en manzana el fruto innominado del Génesis. Ninguna de las dos manzanas más famosas de la cultura occidental está tan clara como parece.

Cuándo entra en castellano

Eso no consta. La ficha deja la época en desconocido, y con razón: la expresión llega por vía culta, con el resto del bagaje mitológico grecolatino, y se instala en la prosa literaria y periodística sin que se pueda señalar un primer uso. Que el mito esté documentado desde la antigüedad no fecha la locución castellana, que es un asunto distinto y bastante más reciente.

Cómo se usa hoy

Es de registro culto y vive sobre todo en la prensa. Aparece en crónicas políticas, en información judicial, en asuntos de herencias y en deporte, casi siempre en construcciones con ser o convertirse en: una enmienda se convierte en la manzana de la discordia de una negociación, un solar lo es de dos ayuntamientos vecinos.

En la conversación corriente se oye poco, y quien la emplea sabe que está usando una expresión de biblioteca. No resulta pedante porque el mito es de dominio general, pero sí eleva el tono: en una discusión familiar sonaría a broma solemne, que a veces es justo lo que se busca.

Al pertenecer al fondo cultural europeo compartido, funciona igual en todo el ámbito hispánico y tiene equivalentes casi calcados en las demás lenguas de nuestro entorno. Es de las pocas expresiones que un traductor no tiene que negociar.

Expresiones parecidas

El mismo mito ha dado a la lengua el juicio de Paris, para una elección comprometida entre candidatos que se disputan un premio, y de otro repertorio antiguo viene la caja de Pandora, que no es lo mismo: la caja no es un objeto disputado, sino un recipiente que al abrirse libera males. Una se pelea; la otra se destapa.

Meter cizaña cubre el papel de Eris, el del que enemista a otros, y su imagen procede de la parábola evangélica del trigo y la cizaña, la mala hierba que se siembra de noche en el campo ajeno. El fruto prohibido comparte fruta y tradición bíblica, pero apunta al deseo de lo vedado, no a la disputa entre dos.

Merece mención aparte el talón de Aquiles, porque comparte con la manzana algo más que la guerra de Troya: también su detalle más famoso —la vulnerabilidad del héroe en el talón— procede de la tradición tardía y no de la épica homérica. Las dos expresiones han popularizado versiones que Homero no cuenta.

Y en registro llano está el hueso de la discordia, que no es castellano sino traducción del inglés y que conviene evitar, y sobre todo el motivo de la bronca, que dice exactamente lo mismo sin ninguna solemnidad. La elección entre una y otra no es de significado, sino de altura de tono.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

Chile

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

Colombia

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

España

Motivo de un conflicto

Registro periodístico y culto; poco frecuente en la calle

«La casa del pueblo fue la manzana de la discordia entre los hermanos.»

México

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

Perú

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

Uruguay

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

Venezuela

Aquello que provoca el enfrentamiento entre dos partes: el asunto, el bien o la persona por cuya causa se desata la disputa.

Cómo se dice en otros idiomas

EN

bone of contention

Literalmente: hueso de la disputa

EN

apple of discord

Literalmente: manzana de la discordia

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la manzana de la discordia?

Es aquello que causa el enfrentamiento entre dos partes: el bien, el asunto o la persona por cuya posesión se pelean. Señala la causa concreta del conflicto, no el conflicto mismo.

¿De dónde viene la manzana de la discordia?

Del mito griego: la diosa Eris arroja en las bodas de Peleo y Tetis una manzana de oro destinada a la más hermosa, y la disputa entre tres diosas desemboca en el juicio de Paris y en la guerra de Troya.

¿Está el episodio de la manzana en la Ilíada?

No completo. Homero solo alude al juicio de Paris de pasada. El relato detallado, con la inscripción en la manzana, procede de la tradición mitográfica posterior y de autores tardíos.

¿Puede una persona ser la manzana de la discordia?

Sí, cuando es el objeto de la disputa: un jugador que se rifan dos clubes, por ejemplo. Lo que no es correcto es llamar así a quien provoca el enfrentamiento; ese papel, en el mito, es el de Eris.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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