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Dichosymás

Hacer borrón y cuenta nueva

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

Pocas expresiones del castellano conservan tan intacto su origen contable como esta: hacer borrón y cuenta nueva es dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero. La imagen no es una metáfora libre, sino la descripción exacta de lo que hacía un tenedor de libros cuando un asiento dejaba de valer.

Qué significa exactamente

La expresión funciona en dos terrenos que conviene distinguir, aunque el idioma los trate igual. El primero es el económico y es el literal: se perdona una deuda, se cancela un saldo, se deja de reclamar lo pendiente. El segundo es el moral: se renuncia a seguir cobrando agravios, reproches y viejas cuentas que no eran de dinero. El paso de uno a otro es tan natural que casi nadie lo percibe, y eso ocurre porque el castellano lleva siglos hablando de las ofensas como si fueran apuntes en un libro.

Hay una diferencia importante con el perdón que merece detenerse. Perdonar exige mirar la ofensa de frente, reconocerla y decidir no exigir reparación. Hacer borrón y cuenta nueva es otra operación: consiste en dejar de llevar la cuenta. No se juzga lo ocurrido, se retira del registro. Por eso resulta más práctica y a la vez más superficial, y por eso a algunos les parece insuficiente.

Tampoco significa olvidar, aunque se use así muchas veces. Nadie borra recuerdos por decreto. Lo que se acuerda es no volver a sacarlos en la próxima discusión, que es una cosa bastante más modesta y bastante más realista. Quien promete borrón y cuenta nueva y a los tres meses recuerda lo que pasó no ha fallado a la memoria: ha reabierto la cuenta.

El elemento que suele exigirse es el acuerdo. La fórmula funciona mejor entre dos partes que deciden a la vez dejar de reclamarse, y de hecho se pronuncia con frecuencia en el momento del apretón de manos. Ahí está la diferencia con pasar página, que es una decisión unilateral y no necesita el consentimiento de nadie. Uno pasa página solo; el borrón se hace entre dos.

Conviene conocer también su lado incómodo. Aplicada a asuntos graves, la expresión puede funcionar como una forma elegante de que nadie responda de nada. Proponer borrón y cuenta nueva cuando el daño fue serio y unilateral equivale a pedirle a la parte perjudicada que cierre una cuenta que nunca cobró. La fórmula es conciliadora en la superficie y puede resultar bastante interesada en el fondo, según quién la proponga.

Formalmente admite dos usos: con verbo, como cualquier locución, y suelta, sin verbo, como fórmula cerrada que zanja el asunto en el acto. Esa segunda posibilidad es la más expresiva, y funciona casi como una firma al pie de un acuerdo.

De dónde viene

De la teneduría de libros, y de manera bastante literal.

Los libros de cuentas eran documentos con valor probatorio, y por eso su integridad física importaba tanto como su contenido. No se podía arrancar una hoja, ni raspar una anotación, ni dejar huecos en blanco: cualquiera de esas maniobras convertía el libro en sospechoso y a su dueño en presunto defraudador. Un libro con páginas ausentes no valía nada ante un juez, y esa era exactamente la idea.

Cuando un asiento dejaba de ser válido, la solución tenía que ser visible. Se tachaba con un borrón de tinta, de modo que quedara constancia de que aquello se anulaba, y a continuación se abría cuenta nueva más abajo, con los datos correctos o con el saldo puesto a cero. El error no se ocultaba: se marcaba y se sustituía. La expresión describe esa secuencia de dos gestos y los nombra en su orden, primero el borrón y después la cuenta nueva.

La palabra borrón conserva ahí su sentido pleno de mancha de tinta, el que hoy casi ha desaparecido del habla corriente. Y no es casual que de la misma raíz venga borrador: en la práctica contable antigua existía un libro previo, sin valor legal, donde se anotaba de forma provisional antes de pasar los asientos en limpio al libro definitivo. En el borrador se podía manchar; en el libro mayor, no.

Lo más notable es que la práctica no ha desaparecido. La legislación mercantil española sigue prohibiendo raspaduras, tachaduras, interpolaciones y espacios en blanco en los libros de contabilidad, y los errores se corrigen mediante un asiento nuevo que anula el anterior, nunca borrándolo. Es decir: la contabilidad moderna hace cuenta nueva, pero ya no hace borrón. La expresión ha conservado un gesto que la propia técnica de la que salió acabó desaconsejando.

El salto al terreno moral se apoya en un hábito muy arraigado del idioma. En castellano las ofensas se deben, se pasan factura, se saldan y se cobran. Hablar de perdón en vocabulario de contabilidad no es una ocurrencia de esta locución: es un modo de pensar que atraviesa toda la fraseología, y esta expresión es solo su ejemplo más literal.

Cómo se usa hoy

El registro es neutro y eso la hace muy versátil: aparece en la conversación familiar, en la negociación empresarial, en la crónica deportiva y en el discurso político sin sonar desplazada en ninguno de esos sitios. Se usa por igual en España y en toda América, sin diferencias apreciables de sentido ni de forma, seguramente porque la práctica contable de la que procede fue idéntica a los dos lados del Atlántico.

Sus contextos más frecuentes son tres. El de la reconciliación personal, donde suele acompañar a un gesto físico, un apretón de manos o un abrazo. El del propósito, muy ligado al cambio de año, al nuevo trabajo o a la mudanza, con un uso que ya no necesita segunda parte: aquí el borrón se lo hace uno a sí mismo. Y el deportivo, donde entrenadores y comentaristas la emplean con una frecuencia casi cómica en cada descanso y en cada comienzo de temporada.

El uso político es el más delicado y conviene señalarlo. En los debates sobre amnistías, indultos y procesos de reconciliación, borrón y cuenta nueva es una de las fórmulas que más se repiten, y también una de las más contestadas. Quienes la proponen apelan a la paz; quienes la rechazan responden que cerrar la cuenta es fácil para el que no tenía nada anotado en contra. La expresión no toma partido, pero la discusión sobre si procede aplicarla es exactamente la discusión de fondo.

En el terreno económico conserva su sentido más literal en asuntos de deuda, quitas y reestructuraciones. Ahí sigue significando lo que significaba en el libro mayor: se cancela el saldo pendiente y se abre un registro limpio, con la diferencia de que hoy eso se hace con un acuerdo firmado y no con un manchón de tinta.

Un aviso de uso: no conviene proponerla demasiado pronto. Ofrecer borrón y cuenta nueva antes de que la otra parte haya podido decir lo que tenía que decir suele producir el efecto contrario al buscado, porque se interpreta como prisa por cerrar el asunto. La fórmula funciona como conclusión de una conversación, no como sustituto de ella.

Expresiones parecidas

Pasar página es la más cercana y la diferencia está en el número de participantes: pasar página es un acto individual y no requiere que nadie acepte nada. Hacer las paces se centra en restablecer la relación y no dice nada de las cuentas pendientes, que pueden seguir ahí. Empezar de cero es la versión neutra, sin resonancias contables ni morales.

En el flanco menos noble están dar carpetazo, que archiva un asunto sin resolverlo, y echar tierra sobre el asunto, que directamente lo entierra. Las dos comparten con esta la idea de cierre, pero añaden la sospecha de que el cierre conviene a alguien.

Pasar factura es su contrario exacto dentro del mismo vocabulario: cobrar más tarde lo que quedó anotado. Y saldar cuentas ocupa una posición intermedia, porque ahí la deuda no se cancela, se paga. Entre las tres se ve con claridad hasta qué punto el castellano piensa las relaciones humanas en términos de libro mayor.

El inglés resuelve la misma idea con to wipe the slate clean, donde lo que se limpia es la pizarra en la que el tabernero apuntaba con tiza lo que cada parroquiano debía. Cambia el soporte, la tinta por la tiza y el libro por la pizarra, y se conserva intacta la idea de fondo: el perdón consiste en borrar un registro.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

Chile

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

Colombia

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

España

Olvidar lo pasado y empezar de nuevo

Vale para deudas, relaciones y conflictos

«Se dieron la mano: borrón y cuenta nueva.»

México

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

Perú

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

Uruguay

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

Venezuela

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de todo aquello se hubiera producido.

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to wipe the slate clean

Literalmente: limpiar la pizarra

Preguntas frecuentes

¿Qué significa hacer borrón y cuenta nueva?

Dar por cancelado lo pasado, con sus deudas y sus agravios, y empezar de cero como si nada de aquello se hubiera producido, sin seguir llevando la cuenta de lo ocurrido.

¿De dónde viene borrón y cuenta nueva?

De la teneduría de libros. En los libros de cuentas antiguos, el asiento que se anulaba se tachaba con un borrón de tinta y a continuación se abría cuenta nueva, porque arrancar la hoja habría levantado sospecha de fraude.

¿Es lo mismo hacer borrón y cuenta nueva que pasar página?

No del todo. Pasar página es una decisión individual de seguir adelante, y no requiere que la otra parte acepte nada. Borrón y cuenta nueva supone un acuerdo: las dos partes dejan de llevar la cuenta de lo que había pendiente.

¿Se dice hacer borrón y cuenta nueva o solo borrón y cuenta nueva?

Las dos formas son correctas y muy frecuentes. Con verbo funciona como cualquier locución; sin verbo, borrón y cuenta nueva se usa como fórmula suelta que zanja el asunto en el acto.

Fuentes consultadas

  1. DLE, Diccionario de la lengua española (RAE-ASALE)
  2. Buitrago, Diccionario de dichos y frases hechas

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