Cada uno es como Dios le hizo
- Origen histórico: La frase se hace célebre en la segunda parte del Quijote, de 1615, donde Sancho la remata con una coletilla que la desarma: «y aun peor muchas veces». Ese añadido es lo que la convierte en una de las…
- Variantes frecuentes: Cada uno es como Dios le hizo, y aun peor muchas veces · Así lo hizo Dios
- En otros idiomas: «we are as God made us» (EN)
Cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que esperar que cambie. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los familiares.
Nadie va a cambiar a estas alturas, y eso es lo que se acepta al decir este refrán. Sirve para desistir de corregir a alguien y para pedir que lo dejen a uno en paz. Cervantes lo puso en boca de Sancho con una coletilla que lo cambia todo: y aun peor muchas veces.
Qué significa exactamente
La frase cierra discusiones. Se dice cuando alguien lleva un rato empeñado en que un tercero debería ser distinto —más ordenado, menos hablador, más puntual— y el que escucha decide que ese proyecto no tiene futuro. No es una defensa del aludido, es una renuncia a reformarlo.
El argumento tiene forma teológica y funciona como un final de partida: si a cada cual lo hizo Dios así, protestar es discutir con el fabricante. Esa apelación quita responsabilidad al que es como es y también al que se rinde, porque nadie puede reprocharle que no haya arreglado lo que venía de fábrica. Por eso resulta tan cómoda.
Ahora bien, el contenido religioso está hoy prácticamente vacío. La dice sin ningún problema quien no cree en nada, igual que dice adiós, y a nadie le suena a afirmación de fe. Es un fósil de una lengua que se formó en un país donde se oía doctrina todas las semanas, y conserva la forma sin la creencia.
La coletilla cervantina es lo mejor que tiene. Y aun peor muchas veces le da la vuelta a la piedad del refrán: si Dios hizo a cada uno de una manera, resulta que muchos han empeorado la obra por su cuenta. La aceptación se convierte en sospecha, y una sentencia que parecía indulgente acaba siendo bastante más severa que un reproche directo. Con la coletilla es un chiste amargo; sin ella, un encogimiento de hombros.
Se emplea también en primera persona, y ahí cambia de función. Yo soy como Dios me hizo no acepta a nadie: se defiende. Es la versión clásica del yo soy así, y como toda excusa de ese tipo puede irritar al interlocutor, porque cierra la conversación sin haberla tenido. El refrán vale más cuando se aplica a otros que cuando se aplica a uno mismo.
De dónde viene
La frase se documenta en la segunda parte del Quijote, publicada en 1615, donde la dice Sancho con su coletilla incorporada. Ese es el respaldo del refrán y por eso su certeza es de las pocas que se pueden dar por buenas sin reservas.
Pero hay que decir con precisión qué prueba esa documentación. Prueba que la fórmula circulaba en el castellano de principios del siglo XVII y que Cervantes la recogió, no que la inventara. Sancho es, dentro del libro, un personaje caracterizado precisamente por ensartar refranes uno detrás de otro, hasta el punto de que don Quijote le reprocha esa manía más de una vez. Cervantes no le atribuye ocurrencias propias: le atribuye el habla de la gente. El Quijote funciona así como el mayor depósito de refranes castellanos de su tiempo, y ese es exactamente su valor para un diccionario como este.
Lo que no puede determinarse es de dónde salió la coletilla. Puede ser un añadido de Cervantes, y sería un añadido magnífico, o puede ser parte de la forma popular que él oyó. No hay manera de decidirlo, y quien lo afirme en un sentido o en otro está adornando.
Tampoco hay detrás ningún episodio ni ningún personaje histórico. El refrán es una sentencia moral construida sobre un lugar común de la cultura cristiana, la criatura y su creador, y su fuerza está en la brevedad, no en una historia que contar.
Cómo se usa hoy
Está plenamente vivo y su registro es coloquial. Se oye en la familia sobre todo, que es donde más se practica el ejercicio de intentar cambiar a alguien, y también en el trabajo, cuando se habla de un compañero con un defecto ya asumido por todos.
Funciona como cierre y no como apertura. Aparece al final del intercambio, cuando ya se han dicho las quejas, y su efecto es dar por terminada la discusión con cierta elegancia. Dos usos naturales: Déjalo, no va a cambiar a estas alturas, cada uno es como Dios le hizo. Y con la coletilla puesta, para marcar ironía: Es tal cual lo ves, cada uno es como Dios le hizo, y aun peor muchas veces.
El tono admite dos temperaturas. Dicho con afecto, es tolerancia. Dicho con sequedad, es una manera de dar a alguien por imposible delante de otros, que no es precisamente un elogio. El aludido lo nota enseguida.
Fuera de España se entiende en todo el ámbito hispanohablante, porque el sustrato cultural es el mismo y el refrán viene del libro más leído de la lengua. Cambia la forma, eso sí: en América lo corriente es cada quien es como Dios lo hizo, con cada quien donde el español peninsular dice cada uno o cada cual, y con lo donde nosotros ponemos le. Ese le de la versión española es un leísmo de persona, el único que la norma acepta sin discusión, y el hablante americano lo percibe como marca peninsular clara. Ninguna de las dos formas es incorrecta; simplemente delatan de dónde es quien habla.
Expresiones parecidas
Genio y figura hasta la sepultura es el pariente más próximo y dice casi lo mismo con una diferencia de posición: aquel constata que el carácter no cambia, sin pedirle nada a nadie, mientras que el nuestro extrae de esa constatación una consecuencia práctica, que es dejar de intentarlo. Uno describe; el otro se rinde.
Árbol que nace torcido jamás su tronco endereza comparte el determinismo y le añade un juicio: lo que no cambia es el defecto. Nuestro refrán es neutral, porque Dios también hizo a los que salieron bien. De tal palo, tal astilla se ocupa de la herencia y no de la aceptación, y la cabra siempre tira al monte habla del regreso a la propia naturaleza después de un intento de disimularla.
Más cerca en el uso están cada loco con su tema, que tolera las obsesiones ajenas con la misma resignación pero en clave más ligera, y sobre gustos no hay nada escrito, que hace lo propio con las preferencias. La diferencia es de alcance: aquellos aceptan una rareza concreta; este acepta a la persona entera, tal como salió, y con la coletilla puesta sospecha además que la ha empeorado por su cuenta.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Argentina
Cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que esperar que cambie. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los familiares.
Chile
Cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que esperar que cambie. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los familiares.
Colombia
Cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que esperar que cambie. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los familiares.
España
Aceptar a cada cual como es
La coletilla cervantina, «y aun peor muchas veces», es la que le quita el tono piadoso y la vuelve socarrona
«Déjalo, no va a cambiar a estas alturas: cada uno es como Dios le hizo.»
México
Cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que esperar que cambie. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los familiares.
Perú
Cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que esperar que cambie. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los familiares.
Venezuela
Cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que esperar que cambie. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los familiares.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
we are as God made us
Literalmente: somos como Dios nos hizo
Preguntas frecuentes
¿Qué significa cada uno es como Dios le hizo?
Que cada persona tiene el carácter que tiene y no hay que empeñarse en cambiarla. Se dice con resignación ante los defectos ajenos, sobre todo los de la familia.
¿De dónde viene?
Está documentado en la segunda parte del Quijote, de 1615, donde lo dice Sancho con la coletilla «y aun peor muchas veces». Cervantes lo recogió del habla; no consta que lo inventara.
¿Qué significa la coletilla «y aun peor muchas veces»?
Que muchos han empeorado por su cuenta la obra de Dios. Ese añadido convierte una sentencia piadosa en una burla, y es lo que hace célebre al refrán.
¿Se dice cada uno o cada quien?
En España, «cada uno es como Dios le hizo». En América es más habitual «cada quien es como Dios lo hizo». Las dos formas son correctas y solo marcan de dónde es quien habla.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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