Venirse arriba
- Origen histórico: No hay origen documentado. La metáfora espacial de la moral que sube y baja es universal y no exige explicación: la misma imagen sostiene venirse abajo, estar de bajón o levantar el ánimo. La popularidad de…
- Variantes frecuentes: Vino arriba · Crecerse
- En otros idiomas: «to get carried away» (EN)
Envalentonarse de golpe al ver que las cosas van bien. Suele decirse con ironía, porque el que se viene arriba acaba pasándose y estropeando lo que iba bien.
No se conoce el origen. Preferimos decirlo antes que inventarlo.
Basta que algo empiece a salir bien para que alguien se venga arriba: se envalentona de golpe y sube el listón de lo que se atreve a hacer. Se dice casi siempre con ironía, porque en español el que se viene arriba suele acabar pasándose y estropeando lo que iba de cara. No hay origen documentado.
Qué significa exactamente
La expresión describe un cambio de estado, no un estado. Hay un antes y un después, y el detonante es un éxito parcial: un gol, una risa del público, un elogio del jefe, dos frases que salieron bien. A partir de ahí, el sujeto se crece.
Lo característico del español es lo que viene después. En teoría, venirse arriba podría ser neutro o hasta elogioso, y a veces lo es: un equipo se viene arriba tras marcar y acaba goleando. Pero en el uso corriente la fórmula anuncia casi siempre un final malo. Metió dos goles, se vino arriba y lo expulsaron. Contó un chiste, se vino arriba y soltó el que no debía. Esa deriva irónica está tan asentada que muchos hablantes ya no la usan de otra manera.
De ahí sale su empleo más gracioso, el de la primera persona con arrepentimiento inmediato: me vine arriba, dicho justo después de haber prometido de más, comprado de más o hablado de más. Es una fórmula de disculpa que reconoce el exceso sin dramatizarlo.
Frente a crecerse, que es su equivalente culto, hay una diferencia clara de valoración. Crecerse es positivo y supone dificultad: uno se crece ante el obstáculo, en el mal momento, cuando el equipo va perdiendo. Venirse arriba supone lo contrario, un momento favorable, y añade la sospecha del exceso. Y frente a ir de sobrado, la diferencia es temporal: el sobrado ya venía crecido de casa, el que se viene arriba se crece sobre la marcha.
De dónde viene
No hay origen documentado, y en este caso tampoco hace mucha falta buscarlo: la expresión se apoya en una de las metáforas más extendidas que existen, la que sitúa lo bueno y la energía arriba, y lo malo y el desánimo abajo.
Esa correspondencia recorre el español entero. Estar de bajón, estar por los suelos, hundirse, venirse abajo, levantar el ánimo, subirle la moral a alguien, estar en lo alto, caer en la depresión, incluso la palabra depresión, que literalmente es un hundimiento. No es una particularidad española: la orientación vertical del ánimo aparece en muchísimas lenguas sin necesidad de préstamo, y probablemente tenga que ver con algo tan simple como la postura del cuerpo abatido frente al erguido.
Dentro de ese esquema, venirse arriba es la contrapartida exacta de venirse abajo, que es la fórmula antigua y bien asentada de la pareja. Lo más razonable es pensar que la de arriba se formó por oposición a la de abajo, invirtiendo el adverbio de un modelo que ya existía. Eso explicaría por qué suena más moderna y por qué, a diferencia de su hermana, no ha llegado a América.
El papel del fútbol
Se repite mucho que su difusión se debe a la crónica deportiva, y la impresión es compartida por muchos hablantes: la fórmula abunda en las retransmisiones de fútbol y de baloncesto, donde describe con precisión lo que le pasa a un equipo que remonta. Conviene tratar eso como lo que es, una impresión razonable sobre el ambiente en que la expresión se ha hecho omnipresente, y no como un dato. Nadie ha medido su frecuencia por medios ni ha establecido quién la puso en circulación, y la ficha no aporta ninguna atribución concreta. Que una expresión se oiga mucho en la radio deportiva no prueba que naciera allí.
Hasta qué punto está probado
El origen está catalogado como desconocido, y es la etiqueta correcta. No hay primera documentación con obra, autor ni año. La época que consta, el siglo XX, es una estimación basada en que la fórmula no aparece en los repertorios antiguos y en que su auge lo han vivido los hablantes actuales, no una fecha comprobada.
Hay dos cosas distintas que no conviene mezclar. Una es la metáfora vertical del ánimo, que es antiquísima y universal, y que no está en discusión. Otra es la locución concreta venirse arriba con este sentido, que parece reciente en su uso masivo y de la que no se sabe cuándo empezó a decirse. Documentar que la idea es vieja no fecha la frase: es el mismo error que se comete con la mitad de las expresiones de este corpus, y aquí se ve con especial claridad porque la imagen es tan común que da la impresión de haber existido siempre.
Tampoco hay manera de comprobar la atribución al lenguaje deportivo, por muy verosímil que suene. Sería necesario un rastreo hemerográfico que nadie ha publicado. Mientras tanto, lo honesto es decir que no se sabe de dónde viene y que su popularidad actual es reciente.
Cómo se usa hoy
Está entre las expresiones más productivas del español coloquial peninsular de las últimas décadas, y su frecuencia sigue creciendo. Registro informal, sin nada de grosero, apta para cualquier conversación y muy habitual en redes sociales, donde el me vine arriba funciona casi como una etiqueta.
El tono manda. Dicho de otro con ironía, es un reproche suave que rara vez ofende. Dicho de uno mismo, es una manera cómoda de reconocer que te has pasado. Y dicho en serio y en positivo, sin ironía, se emplea sobre todo en el deporte y en el ámbito de la motivación, donde venirse arriba equivale a crecerse.
El humor lo ha adoptado como recurso fijo: buena parte de los monólogos y de los vídeos cortos que circulan por redes se construyen sobre alguien que se viene arriba y acaba diciendo una barbaridad. Ahí la fórmula funciona como aviso al espectador de que lo que viene después será un exceso.
Tiene también un uso colectivo: un público se viene arriba, una plantilla se viene arriba, una afición se viene arriba. Ahí describe un contagio de entusiasmo y suele ser positivo.
Fuera de España apenas se usa, lo que resulta llamativo porque su hermana venirse abajo se entiende en todas partes. Un lector americano deducirá el sentido por la lógica del arriba y el abajo, pero la fórmula le sonará ajena. En México se diría que alguien se envalentonó o se creció; en el Río de la Plata, que se agrandó, con el mismo matiz de exceso que tiene aquí venirse arriba.
Expresiones parecidas
Venirse abajo es su contraria exacta y la pareja funciona como un sistema: una misma persona puede venirse arriba en el primer tiempo y abajo en el segundo. Crecerse es la versión culta y positiva, reservada a la dificultad. Envalentonarse añade la idea de perder el miedo, no necesariamente por éxito previo.
Ir de sobrado retrata a quien ya empieza crecido, sin necesidad de que nada le haya salido bien. Subirse a la parra apunta a otra cosa, al enfado o a la exigencia desmedida. Y dormirse en los laureles describe el efecto opuesto del éxito: uno se relaja en vez de acelerarse. Entre todas ellas, la única que lleva de serie el aviso de que la cosa va a acabar mal es venirse arriba, y ahí está su gracia.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Crecerse ante el éxito
Casi siempre anuncia que el episodio terminó mal
«Metió dos goles, se vino arriba y acabó expulsado.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to get carried away
Literalmente: dejarse llevar
Preguntas frecuentes
¿Qué significa venirse arriba?
Significa envalentonarse de golpe al ver que las cosas salen bien. Suele decirse con ironía, porque el que se viene arriba acaba pasándose de la raya.
¿De dónde viene la expresión venirse arriba?
No hay origen documentado. Responde a la metáfora universal del ánimo que sube y baja, la misma de venirse abajo, y parece formada por oposición a esa fórmula anterior.
¿Es verdad que viene del lenguaje del fútbol?
Se repite mucho, pero no está comprobado. La expresión abunda en la crónica deportiva y eso explica su difusión, no su origen: nadie ha establecido dónde ni cuándo empezó a decirse.
¿Es lo mismo venirse arriba que crecerse?
No. Crecerse es positivo y supone dificultad: uno se crece cuando la cosa va mal. Venirse arriba parte de un momento favorable y añade el matiz de exceso.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
Expresiones emparentadas
Venirse abajo
Perder el ánimo de golpe y quedarse sin fuerzas para seguir. Se dice de una persona que se derrumba y también de un…
Ir de sobrado
Actuar con una seguridad que no se corresponde con lo que uno vale. El sobrado da por hecho que todo le sale bien, y…
Hacer el ganso
Hacer payasadas para llamar la atención o divertir a los demás. A diferencia de otras fórmulas parecidas, aquí hay…
Aquí hay tomate
Indica que en un asunto hay enredo, conflicto o interés oculto, algo jugoso que no está a la vista pero que se intuye.
Del dicho al hecho hay mucho trecho
Prometer cuesta poco y cumplir cuesta mucho, así que entre lo que alguien anuncia y lo que acaba haciendo suele quedar…
Más seco que la mojama
Estar muy delgado y consumido, o tener muchísima sed. También describe a la persona de trato áspero, que responde sin…