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Tocar retirada

Respuesta rápida
«Tocar retirada» significa Dar la señal de abandonar la posición y volverse; coloquialmente, decidir que ya está bien y marcharse de un sitio o de un empeño.
  • Origen histórico: Las órdenes se transmitían con toques de corneta o de tambor, y cada uno tenía su melodía reglamentada: diana, llamada, oración, retirada. Tocar retirada era la señal de replegarse. El verbo tocar delata ese…
  • Variantes frecuentes: Tocar a retirada · Ordenar retirada
  • En otros idiomas: «to sound the retreat» (EN)

Dar la señal de abandonar la posición y volverse; coloquialmente, decidir que ya está bien y marcharse de un sitio o de un empeño.

Tocar retirada es dar la señal de abandonar la posición y volverse. En el habla corriente significa decidir que ya está bien y marcharse, casi siempre de una fiesta, de una noche larga o de un empeño que no lleva a ningún sitio. Lo importante es quién lo decide: aquí no se huye, se ordena la vuelta.

Qué significa exactamente

La expresión tiene dos vidas. En la militar, literal, nombra la orden de replegarse que se transmite a la tropa. En la familiar, que es la que casi todo el mundo emplea, describe el momento en que alguien da por terminada una situación y propone irse. Entre las dos hay un puente muy claro, y es que en ambas la retirada está decidida y organizada, no sufrida.

Ese matiz lo separa de sus vecinas más de lo que parece. Poner pies en polvorosa y salir por piernas describen una huida sin orden ni dignidad. Batirse en retirada supone replegarse mientras todavía se aguanta la presión del contrario, que es una maniobra difícil y honrosa. Tirar la toalla es admitir la derrota. Tocar retirada no admite nada: constata que la jornada ha terminado y punto.

De ahí viene buena parte de su utilidad social. La frase dignifica el hecho de irse. Quien anuncia que toca retirada no está diciendo que no puede más, está diciendo que ha llegado la hora, y esa diferencia salva la cara del que se levanta primero de la mesa. Por eso se usa tanto en plural inclusivo, vamos a tocar retirada, que reparte la decisión entre todos y evita que la cargue uno solo.

El verbo delata el origen y no admite sustituto. Nadie toca una orden si no hay un instrumento detrás. La misma construcción aparece en tocar diana, tocar a rebato, tocar a misa o tocar a muerto, y en todas hay un toque real, de corneta o de campana, que sustituye a la voz. Cuando se dice que en tal sitio ya toca retirada, la lengua está evocando un sonido, aunque quien habla no lo haya oído nunca.

Sobre la forma, circulan dos y ambas son buenas. Tocar a retirada, con preposición, es la construcción propia del lenguaje militar, la de los toques de ordenanza, y suena algo más solemne. Tocar retirada, sin ella, es la más habitual en el uso coloquial de hoy. También existe el impersonal aquí toca retirada, donde el verbo ha pasado a significar corresponder y ya no evoca ningún instrumento.

Hay una regla social implícita en su uso que casi nadie enuncia y todo el mundo respeta. La retirada la toca alguien con derecho a tocarla: el anfitrión, el mayor del grupo, el que conduce, el que madruga al día siguiente. Dicho por quien no tiene ese papel, suena a impaciencia. Es un resto muy claro del origen militar, donde el toque no lo daba el corneta por su cuenta, sino por orden de quien mandaba.

De dónde viene

Las órdenes en campaña no se daban a gritos. En un terreno grande, con ruido, humo y unidades dispersas, la voz no llega y el oído sí: por eso los ejércitos transmitían las órdenes con toques de corneta, de clarín o de tambor, cada uno con su melodía fijada por escrito en las ordenanzas. Un soldado no tenía que ver a su oficial para saber lo que se le pedía; le bastaba con reconocer la música.

El repertorio era amplio y muy preciso. La diana levantaba al campamento, la llamada reunía, la oración marcaba la hora del rezo, la generala avisaba de que todo el mundo debía tomar las armas, la fajina llamaba al rancho y la retreta ordenaba el regreso a los alojamientos al caer la noche. La retirada era el toque que mandaba abandonar la posición y replegarse. Todos ellos estaban reglamentados, y esa reglamentación es la documentación que sostiene el origen de la locución.

Falta explicar por qué el vocabulario del cuartel acabó en la conversación de sobremesa, y ahí la respuesta es sencilla. Durante generaciones, el servicio militar obligatorio hizo pasar por los cuarteles a la práctica totalidad de los varones de cada quinta. Miles de hombres aprendían la vida por toques de corneta durante uno o dos años y volvían a casa con ese vocabulario incorporado. Esa es la vía de entrada de tocar retirada, de tocar diana y de media docena más de expresiones que hoy se usan sin ninguna conciencia castrense.

La cronología encaja con el siglo XIX, cuando el reclutamiento masivo y las ordenanzas modernas generalizaron un sistema de toques que antes era patrimonio de profesionales. No es que los toques se inventaran entonces, sino que entonces los conoció todo el mundo.

Los propios soldados contribuyeron a fijarlos en la memoria de una manera que dice mucho de cómo se aprendía. A cada toque se le ponía letra, una retahíla ajustada al ritmo de la corneta que servía de regla mnemotécnica y que solía tener bastante guasa, sobre todo la de la fajina y la de la diana. Cantar la letra era recordar la melodía, y recordar la melodía era saber qué había que hacer. Esas letrillas se transmitían de quinta en quinta y explican por qué los toques sobrevivieron en el habla mucho después de dejar de oírse.

Hasta qué punto está probado

Lo militar está fuera de discusión. Los toques de ordenanza existieron, estaban regulados por escrito, tenían nombre propio y entre ellos figuraba el de retirada. Cualquiera puede comprobarlo, y no hace falta hipótesis alguna para llegar hasta ahí.

Lo que no está documentado es el salto. No hay una primera aparición identificada de la locución con sentido figurado, ni un texto que permita fechar el momento en que alguien empezó a usarla para levantarse de una mesa. Se marca como probable porque el vínculo es evidente y porque el verbo tocar no deja alternativa razonable, no porque exista una prueba.

Conviene desconfiar, además, de cualquier explicación que ate la expresión a una batalla concreta o a un episodio con fecha. Circulan relatos de ese tipo sobre casi todo el repertorio militar del idioma y suelen ser invención posterior. Aquí no hace falta ninguna anécdota: hay un sistema de señales sonoras que funcionó durante siglos, y eso basta.

Cómo se usa hoy

El registro es coloquial y el tono, casi siempre risueño. Se toca retirada en una boda cuando ya solo quedan los de siempre, en una cena de empresa que se ha alargado, en una partida que no acaba nunca, en una reforma de la casa que se abandona a mitad. También en asuntos serios, como quien deja un negocio que no da, aunque entonces la frase suena algo más grave.

Se emplea en España y en América sin diferencias de sentido, porque el vocabulario militar es de los más compartidos del idioma. En México, Colombia, Perú, Chile y Argentina se entiende igual y con el mismo aire familiar. Es de esas expresiones que un hablante reconoce aunque no la use a diario.

No hay problemas de cortesía: es una fórmula amable, incluso cuando la dice el anfitrión para despachar a la concurrencia. Lo único que arrastra es cierto sabor generacional, porque muchos de los que la emplean la aprendieron de gente que había hecho el servicio militar. Entre hablantes jóvenes compite con fórmulas más directas, del tipo nos vamos o yo lo dejo aquí, que dicen lo mismo sin corneta.

En el terreno profesional aparece con un valor algo distinto y más serio: se toca retirada de un mercado, de una negociación o de una candidatura. Ahí la expresión aporta justamente lo que la empresa quiere aportar, la idea de una salida ordenada y planificada frente a la de un fracaso. Que sea verdad o no ya es otro asunto, pero la elección de palabras nunca es inocente y esta se elige por eso.

Expresiones parecidas

Tocar diana es su reverso exacto dentro de la misma familia: donde una manda empezar, la otra manda terminar. Batirse en retirada se le parece en el vocabulario y no en el sentido, porque implica repliegue bajo presión y con el enemigo encima. Levantar el campo conserva también el escenario militar y añade la idea de recoger todo lo instalado.

Fuera del cuartel, recoger los bártulos y echar el cierre son las alternativas neutras. Poner pies en polvorosa pone el acento en la prisa y en el miedo. Tirar la toalla viene del boxeo y confiesa derrota, cosa que tocar retirada nunca hace. Y hasta aquí hemos llegado es la versión sin metáfora, tan eficaz como la otra pero bastante menos divertida.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Dar la señal de abandonar la posición y volverse; coloquialmente, decidir que ya está bien y marcharse de un sitio o de un empeño.

Chile

Dar la señal de abandonar la posición y volverse; coloquialmente, decidir que ya está bien y marcharse de un sitio o de un empeño.

Colombia

Dar la señal de abandonar la posición y volverse; coloquialmente, decidir que ya está bien y marcharse de un sitio o de un empeño.

España

Dar por terminado algo y marcharse

En uso familiar suele referirse a una fiesta o una noche larga

«A las tres tocamos retirada, que mañana hay que madrugar.»

México

Dar la señal de abandonar la posición y volverse; coloquialmente, decidir que ya está bien y marcharse de un sitio o de un empeño.

Perú

Dar la señal de abandonar la posición y volverse; coloquialmente, decidir que ya está bien y marcharse de un sitio o de un empeño.

Ejemplos de uso

  • «Cuando el pequeño empezó a frotarse los ojos, tocamos retirada y nos fuimos de la verbena.»
  • «A la sexta versión del diseño, el estudio tocó a retirada y devolvió el anticipo al cliente.»
  • «La peña tocó retirada de la caseta a las cuatro, que al día siguiente había procesión.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to sound the retreat

Literalmente: tocar retirada

Preguntas frecuentes

¿Qué significa tocar retirada?

Dar la señal de replegarse y volverse. En el uso coloquial significa decidir que algo se ha terminado y marcharse, sobre todo de una fiesta o de una reunión que se ha alargado.

¿De dónde viene tocar retirada?

Del sistema militar de toques de corneta y tambor, en el que cada orden tenía su melodía reglamentada: diana, llamada, oración, retreta, retirada. Es el origen más probable, y el verbo tocar lo delata, aunque el salto al uso coloquial no está documentado.

¿Se dice tocar retirada o tocar a retirada?

Las dos formas son correctas. Tocar a retirada, con preposición, es la propia del lenguaje militar de los toques de ordenanza; tocar retirada, sin ella, es hoy la más frecuente en el habla coloquial.

¿Es lo mismo tocar retirada que batirse en retirada?

No. Batirse en retirada es replegarse mientras se aguanta la presión del contrario, con el enemigo encima. Tocar retirada es simplemente dar por terminado algo y marcharse, sin connotación de derrota.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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