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Ser Sodoma y Gomorra

Respuesta rápida
«Ser Sodoma y Gomorra» significa Lugar o escena de desenfreno moral, sobre todo sexual; hoy se emplea casi siempre con ironía para exagerar una fiesta o un desorden.
  • Origen histórico: Génesis 18-19 narra la destrucción de ambas ciudades por fuego y azufre a causa de la maldad de sus habitantes. La tradición cristiana medieval fijó la lectura sexual del pasaje, y de ahí salieron sodomía y…
  • Variantes frecuentes: Aquello era Sodoma y Gomorra · Un sodoma y gomorra
  • En otros idiomas: «Sodom and Gomorrah» (EN)

Lugar o escena de desenfreno moral, sobre todo sexual; hoy se emplea casi siempre con ironía para exagerar una fiesta o un desorden.

Llamar Sodoma y Gomorra a un sitio es decir que allí reina el desenfreno, casi siempre con connotación sexual o alcohólica. Hoy se emplea en broma nueve de cada diez veces: una fiesta que se desmadró, un festival de madrugada, una casa después de la mudanza. Detrás hay un relato bíblico de dos ciudades arrasadas por fuego.

Qué significa exactamente

La expresión se predica de un lugar o de una escena, nunca de una persona. Nadie es Sodoma y Gomorra; lo es la sala a las cuatro de la mañana, el campamento el último día, el piso compartido durante los exámenes. Esa restricción es importante y la distingue de otros insultos morales del idioma, que van dirigidos a individuos.

Para que funcione tienen que darse tres cosas. Hay gente, y en cantidad: un solo transgresor no monta una Sodoma. Hay descontrol visible, con el orden habitual del sitio suspendido. Y hay algún grado de transgresión de lo que se considera decente, sea sexual, sea etílica, sea simplemente ruidosa. Si falta la tercera, lo que se tiene es un desorden y para eso el idioma ofrece otras fórmulas.

La hipérbole es de tal calibre que se delata sola. Comparar una despedida de soltero con dos ciudades exterminadas por lluvia de azufre es tan desproporcionado que el oyente entiende de inmediato que la cosa va en broma. De ahí que el uso jocoso sea el dominante y que la expresión sirva además para presumir: el que la usa está diciendo que aquello fue memorable.

Conviene diferenciarla de sus vecinas, porque cada una mide otra cosa. La casa de tócame Roque es desorden y ruido, con gente entrando y saliendo, pero sin carga moral. Aquello era un circo apunta al caos y al espectáculo grotesco. Una bacanal viene de las fiestas romanas en honor de Baco y sí comparte el exceso, aunque con un aire clásico y algo literario. Sodoma y Gomorra añade lo que ninguna tiene: el juicio moral y la amenaza de castigo, aunque el que la pronuncia no crea ni en lo uno ni en lo otro.

Los dos topónimos van siempre juntos. Nadie dice que aquello era Gomorra a secas, y decir solo Sodoma cambia el sentido, porque Sodoma sola arrastra el sentido específicamente sexual que dio nombre a la sodomía. La pareja funciona como una unidad léxica soldada.

Otro rasgo del que conviene tomar nota: la expresión exige un narrador. Se dice desde fuera y después, nunca desde dentro y durante. Quien está en la fiesta no dice que aquello es Sodoma y Gomorra; lo dirá al día siguiente, contándolo, o lo dirá el vecino que no fue invitado. Esa posición de testigo escandalizado, sea real o fingida, forma parte del mecanismo cómico, porque el hablante se coloca en el papel del que mira desde la colina cómo arde la ciudad.

De dónde viene

Del Génesis, capítulos 18 y 19, y aquí el origen no admite duda ni requiere hipótesis.

El relato empieza con una negociación que sigue siendo uno de los pasajes más singulares del texto bíblico. Abraham, al saber que Dios va a destruir las ciudades por la maldad de sus habitantes, regatea: ¿y si hubiera cincuenta justos? ¿Y si cuarenta y cinco? Va bajando hasta diez. No los hay. Dos ángeles, recibidos por Lot en Sodoma, presencian el comportamiento de los vecinos, que rodean la casa exigiendo que se les entregue a los huéspedes. A la mañana siguiente Lot y los suyos salen de la ciudad y cae sobre ella y sobre Gomorra azufre y fuego. La mujer de Lot mira atrás y queda convertida en estatua de sal.

Las dos ciudades formaban parte, según el relato, de un grupo de cinco asentamientos, y la tradición las ha situado en la región del mar Muerto. La geografía real es discutida y no hace falta resolverla para explicar la expresión: lo que dio el dicho al idioma no fue la arqueología, sino el texto.

La lectura sexual del pasaje, la que ha llegado hasta nosotros, la fijó la tradición cristiana y se consolidó en la Edad Media. De ahí salieron sodomía y sodomita, formadas ya en latín eclesiástico sobre el topónimo, que pasaron a los códigos y a los tratados de moral como nombre de un delito. La expresión española hereda ese peso, aunque hoy lo lleve con ligereza.

Merece la pena señalar un detalle que se conoce poco y que está dentro de la propia Biblia. Ezequiel 16:49 enumera el pecado de Sodoma en términos que nada tienen de sexual: soberbia, hartura de pan y despreocupación, sin socorrer al pobre y al necesitado. La tradición judía ha subrayado con frecuencia esa lectura, centrada en la inhospitalidad y en la injusticia social. No es una interpretación moderna ni militante: está en el texto, y conviene saberlo antes de dar por evidente lo que la expresión da por evidente.

El binomio ya funcionaba como fórmula dentro de la propia Biblia, y eso explica que llegara al castellano hecho y soldado. Los profetas lo invocan como término de comparación del castigo ejemplar: Isaías 1:9 dice que, de no haber quedado un resto, habríamos sido como Sodoma y semejantes a Gomorra. Los evangelios lo reutilizan del mismo modo al advertir que en el día del juicio será más tolerable la suerte de aquellas ciudades que la de quienes rechacen el mensaje. Las dos ciudades llevaban siglos siendo una unidad retórica antes de salir del texto.

Su difusión en español corrió a cargo del sermón, de los autos sacramentales y de la literatura moral del Siglo de Oro, que manejaban el repertorio bíblico como material de primera mano ante públicos que no leían la Biblia pero la oían todos los domingos. Cuando una imagen entra por el oído durante generaciones, acaba en la lengua común y se queda mucho después de que el sermón desaparezca.

Cómo se usa hoy

El registro es coloquial y el tono, casi siempre humorístico. Se usa en España, México, Argentina, Chile y Colombia con el mismo sentido, porque el sustrato cultural que la sostiene es el mismo en todo el ámbito y no hace falta ser creyente para manejarla: el relato de Sodoma pertenece a la cultura general antes que a la religión.

Aparece sobre todo en pasado y en tercera persona, cuando alguien cuenta lo que pasó: aquello era Sodoma y Gomorra, aquello parecía Sodoma y Gomorra, se montó un Sodoma y Gomorra. La construcción con verbo copulativo es la más frecuente; con el indefinido, la expresión se sustantiva y admite artículo.

Por extensión se ha desplazado hacia el desorden a secas, sin componente sexual. Una cocina después de cocinar para veinte, un aula el último día de curso o una oficina en mudanza pueden ser Sodoma y Gomorra sin que nadie haya hecho nada indecente. Ese desgaste es el destino habitual de las hipérboles.

Sobre la escritura: son topónimos y van con mayúscula inicial en las dos palabras, aunque en el uso lexicalizado se vean minúsculas. Sin comillas y sin cursiva. La conjunción no se altera, porque Gomorra no empieza por sonido de i.

Y un aviso de tono que no conviene saltarse. Fuera del uso jocoso, la expresión sigue funcionando como condena moral en la predicación y en cierto discurso político conservador, con la carga que le da el haber dado nombre durante siglos a un delito perseguido, señaladamente contra personas homosexuales. Dicho de una fiesta, no ofende a nadie. Dicho de un colectivo o de un barrio, ofende bastante, y quien la use así no podrá alegar que lo hacía en broma.

Una observación sobre la intensidad. Es de las hipérboles más gruesas del idioma y no admite gradación: no existe un poco de Sodoma y Gomorra ni un Sodoma y Gomorra moderado. Se aplica entera o no se aplica, lo que la convierte en recurso de cierre, la frase con la que se remata una anécdota y no la que sirve para empezarla.

Expresiones parecidas

El pariente más directo sale del mismo capítulo: convertirse en estatua de sal, que describe a quien se queda paralizado por lo que ve u oye. Las dos expresiones proceden del Génesis 19 y han seguido caminos opuestos, una hacia la fiesta y otra hacia el pasmo.

Para el desorden sin moral, el castellano tiene la casa de tócame Roque, que viene de un sainete madrileño y describe una vivienda donde nadie manda, y ser una jaula de grillos, que insiste en el ruido y en la confusión. Ninguna de las dos juzga la conducta de nadie.

De la misma cantera bíblica salen una torre de Babel, para la confusión de lenguas y de criterios, y el diluvio universal, para la catástrofe que arrasa con todo. La Biblia ha surtido al castellano de un vocabulario de catástrofes que se sigue usando a diario sin conciencia de su procedencia.

En el terreno del exceso festivo están una bacanal y una orgía, ambas de raíz grecolatina y no bíblica, y la más moderna un descontrol. La bacanal tiene un punto literario y evoca togas; Sodoma y Gomorra evoca fuego del cielo, que es bastante más aparatoso.

En inglés la expresión existe con la misma forma, Sodom and Gomorrah, y con un reparto de usos parecido: solemne en la predicación, irónica en la conversación.

Y para el sitio donde no rige ninguna norma, el castellano ofrece esto es Jauja, que apunta en otra dirección: Jauja es el país de la abundancia y del ocio, no del pecado. Confundirlas resulta fácil porque las dos describen lugares donde todo está permitido, pero en Jauja lo que sobra es comida y en Sodoma lo que sobra es castigo.

⏳ Cronología y Registro Histórico

Primera aparición documentada
Biblia, Génesis 19:24

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Argentina

Sitio de desmadre

Mismo uso jocoso, con un aviso: la lectura sexual del pasaje la vuelve hiriente ante público LGTB

«El after era Sodoma y Gomorra.»

Chile

Lugar o escena de desenfreno moral, sobre todo sexual; hoy se emplea casi siempre con ironía para exagerar una fiesta o un desorden.

Colombia

Lugar de vicio y desorden

Mismo sentido; en púlpito evangélico pierde toda la broma y suena a reprobación

«La fiesta terminó siendo Sodoma y Gomorra.»

España

Escenario de vicio y descontrol

Predomina el uso jocoso

«A las cuatro de la mañana aquello era Sodoma y Gomorra.»

México

Escena de desenfreno y descontrol

Mismo tono jocoso que en España, pero en boca religiosa se dice en serio y como condena moral

«Llegué a las tres y aquello era Sodoma y Gomorra.»

Ejemplos de uso

  • «La despedida de soltero se les fue de las manos y el hotel acabó hecho un Sodoma y Gomorra.»
  • «Mi tía vio a los chavales bailando y sentenció que la verbena se había vuelto Sodoma y Gomorra.»
  • «El concejal describió el barrio como Sodoma y Gomorra y los vecinos le respondieron con una carta.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

Sodom and Gomorrah

Literalmente: Sodoma y Gomorra

Preguntas frecuentes

¿Qué significa Sodoma y Gomorra?

Se dice de un lugar o de una escena donde reina el desenfreno, sobre todo sexual o alcohólico. Hoy se usa casi siempre con ironía, para exagerar una fiesta o un desorden que se fue de las manos.

¿De dónde viene la expresión Sodoma y Gomorra?

Del Génesis 18 y 19, donde se narra la destrucción de las dos ciudades por fuego y azufre a causa de la maldad de sus habitantes. El origen está documentado y del topónimo Sodoma salieron sodomía y sodomita.

¿Cuál fue el pecado de Sodoma según la Biblia?

La tradición cristiana medieval fijó la lectura sexual del pasaje, pero Ezequiel 16:49 lo atribuye a la soberbia, la hartura y no socorrer al pobre. Son dos lecturas distintas dentro del propio texto bíblico.

¿Se escribe Sodoma y Gomorra con mayúsculas?

Sí, porque son topónimos: las dos palabras llevan mayúscula inicial. Se escribe sin comillas y sin cursiva, y los dos nombres van siempre juntos, nunca por separado.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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