Ser la biblia en verso
- Origen y documentación: La imagen combina la Biblia como libro extenso con la idea de ponerla en verso. Existieron paráfrasis bíblicas versificadas, pero no se ha demostrado que la locución proceda de una obra concreta. El DLE…
- Variantes recogidas: Contar la biblia en verso · Eso es la biblia en verso
- En otros idiomas: «to go on and on» (EN)
Ser o contener una cantidad enorme y variada de cosas; también, por extensión, resultar muy largo o aparatoso.
La biblia en verso se usa, en su valor registrado por el DLE, como remate exagerado de una enumeración: equivale a decir que había de todo o una cantidad enorme y variada de cosas. Por extensión coloquial también puede aplicarse a un relato, documento o explicación excesivamente largos.
Qué significa exactamente
La expresión funciona de dos maneras que conviene separar.
El uso lexicográfico básico cierra una lista: había cartas, frascos, botones… la biblia en verso. No describe necesariamente un discurso ni exige que lo enumerado sea confuso; pondera la abundancia o variedad.
En usos extendidos puede calificar una explicación, un contrato o unas instrucciones muy largos y aparatosos. El carácter farragoso es frecuente en esos contextos, pero no constituye el único significado de la expresión.
En el uso referido a discursos puede acercarse a enrollarse o a irse por las ramas; en el uso enumerativo, en cambio, equivale a remates como de todo o hasta lo inimaginable. Conviene no reducir la locución a una sola de esas extensiones.
El tono es de queja con sonrisa. No es un insulto ni una descalificación seria, y quien la recibe rara vez se ofende, porque la hipérbole es tan evidente que desarma. Se usa casi siempre en pasado, contando a un tercero lo que a uno le acaba de pasar.
La forma fijada es la biblia en verso, en minúscula cuando funciona como esta expresión figurada. Puede aparecer sola al final de una enumeración o integrarse en construcciones con ser, parecer, contar o soltar.
De dónde viene
No hay episodio, hay una acumulación, y funciona porque suma dos cosas que el oyente calcula sin darse cuenta.
La primera es la Biblia como emblema de libro largo. Es la referencia de tamaño disponible para cualquier hablante de una cultura cristiana, la haya leído o no, y esa disponibilidad es justamente lo que la hace útil para una hipérbole. Nadie necesita saber cuántas páginas tiene para entender la broma. De hecho, el mismo mecanismo produjo el uso figurado de la biblia como obra de referencia definitiva de cualquier materia, que hoy se escribe en minúscula y no tiene nada de religioso.
La segunda capa es la que da la gracia: no basta con la Biblia, hay que ponerla en verso. Y aquí la expresión no está inventando una imposibilidad, sino apoyándose en algo que existía. La paráfrasis bíblica versificada es un género real y muy cultivado en Europa, y en España se publicaron durante el siglo XIX versiones de la historia sagrada en verso, algunas con fines catequéticos o escolares, de considerable volumen. La broma toma esas empresas como emblema de lo desmesurado.
Hay una tercera capa, más sutil, que explica por qué la frase sigue funcionando cuando ya nadie recuerda aquellos libros: el verso implica trabajo. Rimar alarga, obliga a rodeos, mete palabras que no hacían falta para que cuadre la medida. Es exactamente lo que hace el pesado del ejemplo. La forma poética se convierte así en metáfora del relleno, y ahí la expresión se vuelve más precisa de lo que parece.
Hasta qué punto está probado
Firme está el mecanismo. La acumulación de magnitudes es un procedimiento humorístico corriente en castellano, con parientes como más largo que un día sin pan, y no requiere ninguna hipótesis para explicarse.
Firme está también la existencia del género. Que hubo paráfrasis bíblicas en verso, y que algunas fueron voluminosas, es un hecho de historia editorial.
Lo que no está probado es el enlace entre las dos cosas. Ninguna fuente identifica a qué obra concreta alude la expresión, si es que alude a alguna. Puede perfectamente no aludir a ninguna y ser hipérbole pura, del mismo modo que quien dice que algo pesa una tonelada no está pensando en una tonelada. Los repertorios recogen la locución y su sentido, y ninguno propone un título.
Por eso conviene un aviso. Si alguien ofrece el nombre del autor y el año de la obra que supuestamente originó la frase, lo razonable es pedirle la cita. Este es el punto exacto donde las etimologías de internet suelen fabricar el dato que falta, porque un título concreto siempre suena mejor que un «no se sabe».
La ficha la clasifica como probable: la explicación de la acumulación es sólida, no tiene competencia y encaja con la forma de la frase. Lo que le falta es la letra pequeña.
Cómo se usa hoy
Es coloquial y sigue viva en España, con un aire familiar que la mantiene sobre todo en el habla doméstica y en el trabajo informal. No aparece en escritos formales y desentonaría en uno.
Fuera de España no forma parte del repertorio. En América se entiende la referencia, porque las palabras son transparentes y la Biblia es la misma, pero cada país tiene sus propias fórmulas para el que habla de más: el mexicano echar un choro, o el general dar la lata, que también se usa en España. Quien la emplee al otro lado del Atlántico será entendido, pero notará que la frase no tiene el rodaje que tiene aquí.
No se percibe como irreverente. La mayoría de los hablantes no la vive como una broma sobre las Escrituras, sino sobre el tamaño de un libro, que es cosa distinta. Aun así, en un contexto religioso muy marcado puede chirriar, y ahí conviene el oído.
En esta expresión figurada se escribe biblia con minúscula, tal como aparece en el DLE. La mayúscula se reserva para el nombre de las Escrituras Sagradas: la Biblia.
Un último apunte sobre su vitalidad. Es de esas expresiones que se transmiten por casa más que por lectura, y eso explica su desigual reparto: hay familias donde se dice cada semana y hablantes de la misma ciudad y la misma edad que apenas la han oído. Los jóvenes la reconocen y la usan poco, con la sensación de estar citando a alguien mayor, que es como suelen sobrevivir las frases hechas antes de apagarse o de volver de moda.
Expresiones parecidas
El castellano tiene un repertorio abundante para quejarse del que no termina, y cada pieza mide algo distinto.
Lo más cercano en sentido es el cuento de nunca acabar, que apunta a lo interminable pero también a lo circular: el cuento de nunca acabar vuelve al principio, y ese matiz de bucle no lo tiene la biblia en verso. Enrollarse como una persiana es la que más se le parece en el uso corriente y quizá la que la está desplazando entre hablantes jóvenes, porque su imagen sigue siendo visible: la persiana baja y baja.
Hablar por los codos describe a la persona, no al episodio, y no exige que lo que diga sea farragoso: se puede hablar por los codos con mucha gracia. Dar la lata pone el acento en la molestia, y ser un ladrillo, en el aburrimiento de lo denso, que es lo mismo que denuncia esta pero sin el componente de longitud.
Para las desviaciones está irse por las ramas, y para la extensión desnuda, más largo que un día sin pan, que comparte con esta el procedimiento hiperbólico.
Hay un pariente de la misma familia religiosa que apunta a lo contrario: no saber de la misa la media, que se dice del que habla sin enterarse. Uno cuenta demasiado; el otro cuenta sin saber. Entre ambos se cubre buena parte de las maneras de fastidiar a un interlocutor.
El inglés recurre a to go on and on, seguir y seguir, para el pesado, y tiene además una fórmula que juega con el mismo libro: chapter and verse, capítulo y versículo, que sin embargo significa lo contrario, dar la referencia exacta de algo. Los dos idiomas fueron a buscar la misma estantería y salieron con expresiones opuestas.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Discurso larguísimo y enredado
Queja jocosa
«Le pregunté la hora y me contó la biblia en verso.»
Ejemplos de uso
- «Pidió un resumen de una página y le entregaron la biblia en verso con tres anexos.»
- «No le preguntes por la operación de rodilla, que te suelta la biblia en verso.»
- «Las instrucciones del router son la biblia en verso y al final acabas llamando al técnico.»
Así suena en una conversación
Después de una explicación larguísima
—¿Y el resumen?
—Me ha contado la biblia en verso.
Leyendo unas instrucciones
—Sesenta páginas para montar una silla.
—La biblia en verso.
—Yo empiezo por los dibujos.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to go on and on
Literalmente: seguir y seguir
Preguntas frecuentes
¿Qué significa contar la biblia en verso?
El DLE registra «la biblia en verso» como remate exagerado de una enumeración: indica que había de todo o muchísimas cosas. Por extensión también se aplica a explicaciones o textos muy largos y aparatosos.
¿De dónde viene ser la biblia en verso?
De sumar dos magnitudes: la extensión de la Biblia y el trabajo añadido de versificarla entera. Hubo en el siglo XIX paráfrasis bíblicas en verso considerablemente voluminosas, pero ninguna fuente identifica a cuál alude, si es que alude a alguna.
¿Se dice la biblia en verso con mayúscula?
En la expresión figurada, el DLE escribe «la biblia en verso» con minúscula. «Biblia» lleva mayúscula cuando designa las Escrituras Sagradas, no cuando forma parte de este remate coloquial lexicalizado.
¿Se usa esta expresión en América?
Prácticamente no. Es una expresión de España; en América se entiende por el contexto pero no pertenece al repertorio corriente, donde se prefieren fórmulas propias como el mexicano «echar un choro» o el general «dar la lata».
Fuentes y referencias
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Buitrago, Alberto, Diccionario de dichos y frases hechas
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE), s. v. «biblia», expresión «la biblia en verso»
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 3 obras.
- Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
No saber de la misa la media
Ignorar un asunto o no poder dar razón de él.
Estar en el limbo
Estar distraído y ajeno a lo que ocurre; también, quedar un asunto en suspenso, sin resolución ni plazo.
Estar en el séptimo cielo
Sentir una felicidad o un placer extremos.
Poner el grito en el cielo
Clamar o quejarse vehementemente por algo.
Ver el cielo abierto
Presentarse una ocasión favorable para salir de un apuro o conseguir algo deseado.
Tocar el cielo con las manos
Alcanzar una meta largamente perseguida y sentir por ello una euforia que parece elevarle a uno del suelo.